«Pero si el doctor Gasbarri, que es un amigo, dice una grosería
contra mi mamá, le espera un puñetazo»
Son palabras textuales, según he podido comprobar en un lugar de toda
confianza, de papa Francisco en respuesta a preguntas de periodistas, en una
rueda de prensa informal en el avión en que viajaban a Filipinas. El asunto iba
sobre la libertad de expresión y los sucesos de París. Él sabe que, por muy
familiar que sea la conversación, sus palabras constituyen titulares que luego se
airean urbi et orbe.
Es consciente, o debería serlo, de que eso no se puede decir, ni en
público ni en privado. Muchos menos, ejecutarlo. Pensarlo solo ya es peligroso.
Expresarlo es dar pie para que cada quien se constituya en justiciero y vengador.
Hay leyes que regulan este asunto. El evangelio es tajante, y él lo sabe.
Ni en broma debería haberlo dicho.
2 comentarios:
Me has hecho pensar dos cosas:
1. O tu estado mental parece que ya no te permite entender nada.
2. O ....bueno, ésta mejor no te la escribo.
¡Vale! Andrés, sigue pensando. A mí este suceso no se me quita de la cabeza. Y tienes razón en algo, no lo entiendo.
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