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Tras la Ascensión…


Mural de la catedral de la Prelatura de São Felix do Araguaia, Cerezo Barrero "Mino". Brasil

…esta reflexión que no tuve oportunidad de exponer porque, entre las prisas y las pausas del último lote de las primeras comuniones, no hubo lugar ni momento. Es verdad que en el principio con los peques al decir que era la Ascensión estuve tentado de explayarme; me contuve a tiempo y me limité a decirles que puesto que él se había ido, ellas y ellos, todos, somos ahora las manos y los pies, los ojos y la boca de Jesús; que viviendo a corazón abierto, –“una cosa me queda por deciros: sólo os reconocerán como discípulos míos si os amáis unos a otros como yo os he amado” (Juan 13, 35)–, haremos presente al que está (aparentemente) ausente.
Sin embargo lo que me callé no era momento de decirlo. Habrá tiempo, y ellos lo captarán y, si quieren, lo asumirán.
Que Jesús asciende al cielo y se sitúa a la derecha del Padre, desde donde intercede por todos, encierra estos cinco pasos:
1) Está arriba, porque ha vencido a la muerte; “ha sido elevado” o “exaltado” (Lc 24, 51).
2) Está a la derecha, “a la derecha del Padre”, y desde allí vendrá a juzgar (Mt 25, 31-46).
3) Está delante, “va delante de ellos a Galilea; allí le encontrarán” (Mc 16, 7).
4) Está al lado, “Id y haced discípulos de todas las naciones, bautizadlos para vincularlos al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo y enseñadles a guardar todo lo que os mandé; mirad que yo estoy con vosotros cada día, hasta el final” (Mt 28, 19-20).
5) Está en todo, “el mismo que bajó es el mismo que ascendió para llenarlo todo” (Ef 4, 10).
Expresado con palabras de Juan Masiá S.J., «dice Jesús: “Se me ha dado todo poderío para liberar; no para dominar y explotar, sino para levantar del suelo a todo el mundo. Os encargo que os bajéis al polvo para levantar del suelo a todas las gentes tiradas por el suelo. Y cuando hagáis eso, estad seguros que yo estaré a vuestro lado todos los días hasta el fin de los siglos”. Ese es el “todo” de la Ascensión, ese es el “todo” de la verdadera mundialización de la paz y la justicia».
La recriminación final, “¡¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo!?”, a los discípulos que miran sorprendidos y/o con la boca abierta, bien puede leerse de esta otra manera, también bastante fácil de entender:
Tiempo de despertar, de Miguel Manzano
MIRAD AL SUELO, CORRED LA VOZ,
DE QUE EN LOS HOMBRES ESTÁ EL SEÑOR.
NO HAGÁIS CASTILLOS PARA SOÑAR,
PUES CADA DÍA TIENE SU AFÁN.
1. Marchó el Señor dejando como encargo
cambiar el mundo en todos sus cimientos,
algún día vendrá y pedirá cuentas,
pagará a cada cual según su esfuerzo.
Querrá el Señor razón clara y concreta
del mal y hasta del bien que no hemos hecho;
El Señor será justo en su sentencia:
hoy no se puede estar mirando al cielo.
2. Está la libertad encarcelada,
los bienes en poder de pocos dueños,
es el hambre la espiga que más crece
y la envidia nos corre por el cuerpo.
Quebraron la garganta del que hablaba,
gritando la verdad a los mil vientos,
por maestro se puso al mentiroso:
hoy no se puede estar mirando al cielo.
3. Cristianos que habitáis en este siglo,
dejad ya de esconderos entre rezos,
hablad menos de Dios, mostradlo en obras:
son las obras medida de lo cierto.
Dejad en vuestras casas las palabras,
hablad con el lenguaje de los hechos,
hoy los golpes de pecho no convencen:
hoy no se puede estar mirando al cielo.

Los obispos son también seres humanos. Algunos, al menos



Parte primera

Llegó don Ricardo y dijo que quería conocer a todos los curas de la diócesis. La mejor manera, estar con nosotros y hablarnos y escucharnos.

En nuestro arciprestazgo se propuso pasar el día y comer juntos. En Simancas, que Pedro ponía las perdices y el del bar las alubias y el resto hasta completar faena.

Nos pareció bien, a nosotros y a don Ricardo.

Empezamos. Cogió la palabra y habló. Y habló de su infancia, de su pueblo y de su familia, de sus juegos y de sus estudios. Continuó con el seminario, Ávila. Con su trabajo como cura, también Ávila. De profesor, también Ávila y luego Salamanca. Más tarde Santiago de Compostela y después Bilbao, ya como obispo.

No dijo nada que no supiéramos. Fue la manera como lo hizo y su forma de escucharnos, luego, cuando nosotros nos pusimos a hablar, lo que desanudó a todo el grupo en una suerte de terapia amable, cariñosa, sincera.

Trece éramos, y con él catorce. Años viéndonos cada quince días; parroquias próximas y con caracteres, más que cercanos, comunes. Todos pasados los cuarenta, y la mayoría los sesenta, como si ya debiéramos ser libros leídos, descubrimos cuánto ignorábamos unos de otros, qué poco nos habíamos expresado, cómo es posible que diéramos hacia fuera una imagen tan homogénea siendo tan diferentes de extracción, historia y presente.

Pero hablamos, y hablamos, y hablamos. Y escuchamos y escuchamos y escuchamos.

Incluso, y como tímida pero cálidamente -yo diría más: dulcemente-, nos permitimos interrumpirnos para completar y/o aclarar lo que nos pareció quedaba algo escaso o poco explícito.

Y lo hizo él, él fue la ocasión pero también la causa. Don Ricardo, humano, apeló sin ordenarlo ni siquiera insinuarlo, sólo escuchando, a lo más desnudo de nosotros mismos.

La comida llegó, interrumpiéndonos. Pero seguimos durante otro largo rato hablando, y las alubias con perdices no nos impidieron para nada continuar hablándonos y escuchándonos.

Don Ricardo es el arzobispo recién llegado a Valladolid. Se le puede ver revestido de sus ropajes en los lugares en donde ello es pertinente. A pesar de ellos, con ellos y sin ellos, es una persona muy humana.

Parte segunda

Monseñor Agrelo, Santiago es su nombre, es obispo de Tánger. A título personal ha publicado un escrito mostrando sus diferencias de opinión respecto de tres teólogos españoles. Pudo haberse callado y dejar que hablaran los órganos colegiados, que existen. Ha dado la cara y se ha expuesto a que se la rompieran.

De momento ya le han dado una. Masía ha respondido. Otro no lo va a hacer, porque ya está más allá de lo correcto o incorrecto, Díez Alegría. Y está por ver lo que haga o no el tercero, González Faus. Tengo interés, en ver cómo se expresa tan fino estilista y tan profundo cristiano.

De momento aquí ofrezco la carta de monseñor Agrelo y la respuesta de Masía. Pero advierto que así es como a mí me gusta, que destaque lo humano que hay en todos nosotros.


Monseñor Agrelo disiente de los jesuitas González-Faus, Masiá y Díez-Alegría

˝Lo dijo mi admirado José Ignacio González Faus: "La Iglesia nombra hoy a sus obispos en contra del evangelio". Por su parte, Juan Masiá, también jesuita, declaró en una entrevista: "La Iglesia tiene miedo a la mujer, a la ciencia, a los periodistas, a la modernidad, a la sexualidad".

˝Y a José María Díez Alegría, ya jesuita, hombre que quiso ser de Dios y de los pobres, un amigo suyo le atribuye las inequívocas palabras de este juicio: "Pienso que la Iglesia católica en su conjunto ha traicionado a Jesús. Esta Iglesia no es lo que Jesús quiso sino lo que han querido a lo largo de la historia los poderosos del mundo".

˝No seré yo quien contradiga ni a quienes admiro ni a quienes apenas conozco. Sus razones tendrán para pensar lo que piensan y decir lo que dicen, y a ellos toca asumir la responsabilidad de los juicios que pronuncian.

˝He de decirles, sin embargo, como quien confiesa una debilidad, que sus juicios sobre la Iglesia me hieren y me duelen, pues cada vez que ellos dicen Iglesia y la envuelven en los paños del miedo al mundo y de la traición a Jesús y al evangelio, yo veo la comunidad humilde que me acogió para bautizarme, la que me acompañó el día de la unción con el Espíritu, la que me preparó para la comunión eucarística, la que hizo una fiesta de cantos, luces y flores el día de mi ordenación sacerdotal, la comunidad con la que tantas veces he orado por hermanos que nos habían dejado, la comunidad con la que celebro cada domingo a Cristo resucitado.

˝Cada vez que alguien dice Iglesia, yo veo un sacramento que significa y realiza la unión íntima con Dios y la unidad de todo el género humano. Cada vez que alguien dice Iglesia, yo veo el pueblo que ha sido unido «por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».

˝En la Iglesia que conozco, asamblea de hombres y mujeres que Dios ha llamado, no veo "a muchos intelectuales, ni a muchos poderosos, ni a muchos de buena fama; todo lo contrario: lo necio del mundo se lo escogió Dios para humillar a los sabios; y lo débil del mundo se lo escogió Dios para humillar a lo fuerte; y lo plebeyo del mundo, lo despreciado, se lo escogió Dios: lo que no existe, para anular a lo que existe, de modo que ningún mortal pueda engallarse ante Dios".

˝No sé si esta Iglesia a la que pertenezco es una comunidad de cobardes y traidores; sólo sé que existe porque Dios la ama, y que Cristo, no otros redentores, es para ella sabiduría, honradez, consagración y liberación.

˝Decididamente, vuestros juicios sobre la Iglesia me hieren y me duelen, pues, aunque su rostro se vea desfigurado por pecados míos y vuestros, sobre ese rostro resplandece siempre la luz de Cristo que lo ilumina con su justicia y su santidad.


"Concordes en desacuerdo, sin discordia", carta abierta de Juan Masiá a monseñor Agrelo

˝Estimado señor Obispo y querido hermano don Santiago: He leído su comentario en Religión Digital con apuro, con gusto y con ganas de conversar con usted sobre lo que le hiere y duele. Primero, con apuro, porque menciona mi ligera opinión ensayística junto a las de dos personas de la altura y peso de Alegría y Glez. Faus. Non sum dignus, por favor!

˝Segundo, con gusto, porque me consta de prelados que piensan lo mismo que usted, pero no tienen agallas para decirlo directamente y se limitan a tirar la piedra y esconder la mano, recomendando a los superiores religiosos del presunto enfant terrible su silenciamiento.

˝Y tercero, con ganas de conversar con usted sobre lo que dice que le hiere y duele, con el deseo de aliviar su pesadumbre.

˝Concuerdo con usted, don Santiago, en ver la iglesia, como usted bien dice, como "la comunidad con la que celebro cada domingo a Cristo resucitado". Concuerdo con usted en que al decir "la iglesia..." (como sujeto de la frase), para atribuirle el miedo al mundo, se hace una generalización indebida (tanto lingüística como teológicamente). Concuerdo con usted y admito que sería preferible reformular así: En vez de decir "la iglesia tiene miedo...", digamos: "En la iglesia hay mucho miedo, en algunos sectores de la iglesia española hay mucho miedo, en algunas instancias jerárquicas de la iglesia hay mucho miedo, en la cúpula de la CEE tienen diarrea de miedo etc..."

˝Estoy en desacuerdo con su desacuerdo con los juicios de Alegría y Faus, porque no me parecen juicios históricamente muy acertados. ¡Cuánto hizo sufrir la jerarquía eclesiástica de su tiempo a san Francisco de Asís y cuánto tardó en reconocerlo! Basta leer la historia de la Iglesia para reconocer que, como decía Pablo VI, necesita estar siendo siempre reformándose, semper reformanda!.

˝Concordes, pues, en desacuerdo, hermano Santiago, pero sin discordia. Concordes, porque tenemos un mismo corazón: la fe en Jesús (eso es lo que nos une, y no las diversas teologías). No disentimos de la iglesia como quienes están fuera de ella, sino sientiéndonos iglesia y sintiendo con la iglesia, por amor y fidelidad a ella, disentimos de sus contradicciones internas, que nos hieren y duelen.

˝Por ejemplo, hiere y duele que un cardenal amenace a una editorial católica con quitarle el título por publicar un libro tan meritorio como el Jesús de Pagola. Hiere y duele que un obispo amenace a un superior religioso para que destierre a un teólogo experto y religioso tan fiel como Arregui. Hiere y duele que cierto obispo pronuncie solemnemente afirmaciones discriminatorias contra personas por su orientación sexual.

˝Hiere y duele que se margine a la mujer en nuestra iglesia, tanto a las religiosas como a las seglares. Hiere y duele la situación anómala de algunos sectores, e incluso de instancias jerárquicas de la iglesia en el estado español, que sistemáticamente promueven la involución y marcha atrás de la renovación del Concilio Vaticano II y se alían con los grupos de extrema derecha política, económica y religiosa, añorando los días del nacionalcatolicismo.

˝Dicho sea todo esto sin la más mínima discordia, con-cordando como concordamos, a pesar de los des-acuerdos (que se deben a que todos y todas desafinamos un poco y los acordes no armonizan).

˝Agradeciéndole por decir lo que piensa sin tapujos, deseándole que lo siga diciendo de esa manera (en vez por la espalda como hacen algunos "mayordomos de Curia") y reafirmándome en comunión con usted in sinu matris Ecclesiae, y orando juntos por la unidad y la renovación de la Iglesia, un fraternal abrazo.

Juan Masiá SJ

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He aquí la razón del título de esta entrada, no todos lo son, al menos no se comportan como tales. No es porque lo diga El País: "La vara del Cardenal". Es que ya iba siendo hora de que se oyeran voces de protesta. El colmo sería que hubiera que esperar la solución de los tribunales ordinarios, que la justicia civil viniera a poner a la justicia eclesiástica en su sitio.

Podría ser esa la solución…

De momento esto me ha llegado por correo: Carta al Nuncio

Si le callan a Juan Masiá también, seguiremos perdiendo todos

     Voy a sincerarme. 

     Esto fue que el 12 de noviembre de 2008 conecté con el blog que Juan Masiá Clavel SJ tenía en Religión Digital (RD), donde se saboreaban gustosos artículos sobre moral, evangelio, sensibilidades religiosas y tozudeces ibéricas. Di cumplida cuenta aquí de mi hallazgo.

     El caso es que al contenido de los artículos, de muy buena factura ¡todo hay que decirlo!, solía acompañarle una cohorte de comentarios también en sintonía, que resultaba un conjunto acogedor y entrañable.

     A pesar de lo cual también ocurría que se metían por allá mesnadas frenéticas de insultadores y malencarados personajes que, además de emitir exabruptos, tuvieron el curioso detalle de enviar misivas acusatorias (vulgarmente, denuncias) a otros personajes, ajenos en principio al asunto que allí se trataba, que además de tener de sí mismos un muy alto concepto se creen con el deber y también el derecho de apacentar una grey de su propiedad y de cuidarla de ideas e ingenio que ellos nunca han sido ni serán capaces de parir. Tal es su manifiesta infecundidad y su obtusa capacidad.

     Tampoco contribuía el portal RD a hacer festivo el ambiente, permitiendo, o buscando intencionadamente, que eso está aún por aclarar, publicidad sustanciosa a base de pornografía zafia y denigrante sin avisar ni poner los límites que la ley considera imprescindibles.

     El caso es que huyendo de unos y de otros, una mano amiga propuso trasladar todo el conjunto a otro lugar. Y se eligió lacomunidad.elpaís.com, donde no sólo se evitaría la publicidad vergonzante, sino que también comentarios groseros.

     Para continuar manteniendo el buen ambiente y la cordialidad que se había generado entre un grupo de simpatizantes de “Vivir y pensar en la frontera”, y con el fin de identificarnos de alguna manera, abrimos cuenta allí y nos asignamos aviatar propio y personalizado.

     Aprovechando la tacada, yo abrí también un blog y, no teniendo nada especial que decir, lo convertí en un clon de este mismo pequeño mundo en el que escribo y donde me encuentro como en mi casa.

     Desde entonces fue posible mantener el aire de los blog de Masía, tanto en RD como en Elpaispuntocom, a salvo de atentados, pero no de otro tipo de acechanzas.

     Las denuncias han hecho su efecto, y alguna supuesta autoridad ha movido los hilos pertinentes para que a la voz de ordeno y mando Juan Masiá deje de publicar en España.

     Desconozco el entresijo del asunto, me refiero a personas y razones esgrimidas, por lo que no puedo añadir más sobre este asunto. Sólo sé que esta mañana me he desayunado con el adiós de Juan Masiá en sus dos blogs abiertos en nuestro país. «OS COMUNICO QUE POR RAZONES AJENAS A MI VOLUNTAD ME VEO OBLIGADO A DEJAR ESTE BLOG», han sido sus palabras en cada uno de ellos, para nada explicativas pero suficientemente significativas.     No por ello van a silenciar su voz. Ya se han abierto otros lugares por personas interpuestas donde estén disponibles sus escritos y reflexiones, no importa si los emite en origen en inglés, en japonés o en su murciano nativo. 

     A lo que voy; estoy muy disgustado tanto con RD como con Elpaispuntocom por su silencio ante este asunto y su falta de apoyo efectivo a esta persona que además de elevar considerablemente el nivel intelectual de sus portales, atraía un número considerable de visitantes. En vista de lo cual yo prometo y me comprometo a no volver a entrar en Religión Digital y a abandonar mi blog en Elpaiscomunidad. Así pues "El país de las maravillas", de mi propiedad al menos por ahora, queda congelado para los restos.

     En cuanto a la persona de Juan, para que nadie diga que exagero, sepan todos que tiene entrada propia en Wikipedia, que es una autoridad mundial en su especialidad, la Bioética, que en Japón donde vive está bien considerado, y que da gusto leerlo, porque además de saber, se explica.  Y, lo que en absoluto es menos importante: SE LE ENTIENDE. Y esto no lo pueden decir todos, y desde luego mucho menos los que le obligan a callar.

No cooperar al mal es sumamente complicado

Hay una persona que me debe, -nos debe a todos, mejor dicho- un artículo en el que detalle qué es eso de “cooperar al mal”. Y digo que nos lo debe a todos porque tiene voz alta en Internet, bueno y también en otras partes. Y como Internet es la plaza pública y ahí es donde ha dicho esta frase para denunciar el asunto de marras de las páginas pornográficas que nos trajinaban en Religión Digital -de Periodista Digital- a quienes íbamos a por otra cosa, pues se puede concluir que esa su opinión, que debe ser muy seria, profunda y matizada, es obligado que nos la de a cuantos y cuantas lo escuchamos.

Textualmente él dijo: «Propongo reabrir el debate sobre los dos temas citados: el de la coherencia ética y el de la cooperación al mal. No se puede escabullir el tema de la cooperación al mal con las excusas escolásticas de si es indirecta o no inmediata. Hace falta una campaña fuerte por la desaparición en todos los medios de comunicación (sean de la tendencia que sean) de cuanto convierte a la mujer en objeto, vulnera su dignidad y viola sus derechos.»

Esto lo dijo el día 1 de noviembre, http://lacomunidad.elpais.com/apoyoajmc/2009/11/1/dignidad-la-mujer-proteccion-del-feto, y como le respondió Marta a Jesús, “si ya huele…”; en efecto, en tres días un cadáver huele que alimenta. Una respuesta que se demora todo este tiempo, la verdad, huele a que no se quiere dar…

Visto que me voy a quedar sin saber qué iba esa persona a responder, me aplico a hacerlo yo mismo, aunque carezco de sus dones, que en absoluto puedo yo ponerme en comparanza con ella por ningún concepto.

El ser humano de natural actúa bien, porque está orientado en esa dirección. Eso es lo que dicen los moralistas, los científicos de la medicina, los filósofos, los físicos tánticos y cuánticos, los biólogos, y hasta si me apuráis, los literatos y dramaturgos. Pero con más frecuencia de lo debido, se vuelve para otra parte, y, o desbarata el bien o recompone y robustece el mal. (Si se trata de una personita insignificante, que puede muy poquito, no importa, su cooperación también ayuda al mal). La “cooperación al mal” (que se dice así, y no como sería más correcto “cooperación con el mal”) es un concepto filosófico/teológico que habla directamente de cómo el comportamiento humano puede colaborar a que el mal no sólo no desaparezca de la faz de la tierra, sino a que se reafirme, se agrande y se extienda.

Vamos, que la sola indiferencia frente al mal ya es cooperar a él. O sea, que ante el mal sólo cabe la lucha directa y encarnizada. No valen milongas ni contemporizar, tampoco encogerse de hombros.

En un momento que pinché en el buscador de Google me salieron estas cosas:




Ahí se dice bastante. Quien quiera puede entrar y leer. Y quien no quiera, tranquilo majete, que no creo que eso sea cooperar al mal.

Pero en este asunto hay que andarse con muchísimo cuidado, cuidadín, que ya sabemos que “quien no siembra, desparrama”, y que “quien no está conmigo, está contra mí”.

El problema que surge es que en este mundo de nuestros pecados, el mal campa por doquier. Está aquí y está allí, está por todas partes. Unos lo refieren al aborto. Otros al comercio de armas. Quien, al tráfico de personas. Y también hay quien lo refiere al sistema capitalista. De modo y manera que estamos tan rodeados e inmersos en el mal, que de no saber decidirnos por qué frente combatir, terminamos por no hacer frente a ningún frente. Y ahí quedamos cogidos en la red: estamos cooperando al mal. No hay salida, no hay solución. No tenemos remedio.

Y así estamos, sin posible redención.

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Santo remedio, sacudámonos la abulia, despertemos, salgamos del estado de molicie.

Esto acaba de llegarme, tal vez sea un buen aldabonazo:

Queridos amigos y amigas,


  • El ejército de Zimbabwe está controlando los campos de diamantes y sigue asesinando y torturando a los mineros. Esta semana, el grupo regulador de la industria mundial de diamantes puede llegar a excluir a Zimbabwe del mercado global. Firma la petición para poner fin a los "diamantes ensangrentados" de Zimbabue.

El dictador de Zimbabue Robert Mugabe se ha apoderado de los yacimientos de diamantes del país de forma brutal, y está utilizando los beneficios derivados de los preciados anillos de boda y joyería para financiar una cruel milicia política.

El grupo de países que regulan el mercado global de diamantes se va a reunir esta semana en Namibia para decidir si suspenden o no a Mugabe, impidiéndole así vender sus diamantes manchados de sangre en el mercado mundial.

Sólo tenemos 24 horas para persuadir a estos países para que actúen. Consigamos una auténtica marea de firmas en esta petición para entregarla directamente durante la reunión en Namibia. Firma en el enlace a continuación y envía este mensaje a todo aquellos que se oponen a que regalos que se hacen por amor sirvan para financiar odio:

http://www.avaaz.org/es/diamonds_for_love_not_hate

Todos los países productores de diamantes saben que sus beneficios dependen de la reputación que tengan sus marcas, y que la mayor conciencia pública de la existencia de "diamantes ensangrentados" influye cada vez más sobre dicha reputación. Una petición global gigantesca les mostrará que el público que compra diamantes está exigiendo una acción inmediata.

Los diamantes de Zimbabue solían ser explotados por mineros locales. Pero en los últimos meses, matones al servicio de Mugabe se han hecho brutalmente con el control de estos campos, asesinando a más de 200 civiles. Una investigación internacional realizada en Julio encontró evidencia de "una violencia atroz en contra de la población civil".

Los beneficios de estos diamantes de sangre están siendo utilizados para financiar una milicia política que ya ha provocado la muerte de cientos de ciudadanos de Zimbabue, amenazando la frágil unidad del gobierno del país. Permitir a Mugabe que mantenga el control de estos diamantes podría ayudarle a financiar una nueva guerra.

Todos nosotros estamos aprendiendo de qué manera nuestras decisiones sobre lo que compramos y hacemos puede afectar la vida de muchos seres humanos en otras partes del mundo. Regalar y llevar piedras preciosas es algo que debería hacerse por amor. Exijamos a los reguladores del comercio de diamantes que lo mantengan de esta forma:

http://www.avaaz.org/es/diamonds_for_love_not_hate

Con esperanza,

Ricken, Alice, Benjamin, Graziela, Luis, Milena, Paul, Ben, Paula, Pascal y todo el equipo de Avaaz

Más información:

Zimbabue: los diamantes no son eternos, IPS, 4 de Noviembre:
http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=93843

Informe de Human Rights Watch, "Zimbabue: Poner fin a la represión en los campos de diamantes de Marange" (en inglés):
http://www.hrw.org/en/reports/2009/06/26/diamonds-rough-0

El informe del Proceso de Kimberley sobre Zimbabue (en inglés):
http://www.zimonline.co.za/Article.aspx?ArticleId=5303


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¿Es libertad o es perversión?

Hace algo menos de un año expresé mi disgusto al entrar en un “lugar” de Internet que tiene el adjetivo “cristiano” y que sin embargo en su espíritu, -y en mi opinión-, carece precisamente de lo que alardea. Se trata de ReligiónDigital.
En su sección general trae información religiosa, que tiene un pasar, sin ser “nada del otro jueves”.
Tiene luego una sección de blogs de temática religiosa en la que se permite todo tipo de desmanes: desde bloggers que desde su púlpito particular echan por sus teclas lo que nunca jamás tendrían el valor y los arrestos de expresar a cara descubierta y con nombre y apellidos, pasando por cigüeñas con campanario y nido para cigüeñines con regusto por los chismes y comidillas de baja estopa, hasta comentaristas, ocasionales y “azarosos” o calculada y premeditadamente “rompeasambleas”, folloneros y camorristas de posts de profundo, novedoso y hasta fronterizo calado.

El caso es que me he visto implicado y complicado en el blog “Pensar y vivir en la frontera” del teólogo y especialista en bioética
Juan Masiá Clavel S.J. por culpa de ¿oscuras fuerzas integristas? Aún no lo sé, a ciencia cierta, a quien debemos el honor del “fregao” que se ha montado en torno a una persona y a unos temas que, en condiciones de normalidad social, política y religiosa, sólo encontrarían espacio en el título “tan dentro como cualquiera”, página “sólo para pensadores con alma”, sección “hilando fino”, apartado “a corazón abierto”, folio “me importa un huevo el qué dirán”, epígrafe “decir lo que se vive es amar”; o sea, un rinconcito cualquiera de cualquier publicación o biblioteca sólo visitable por raros especimenes del género humano que gustan de saborear exquisiteces.

A tan extraño rinconcito cibernético, sin embargo, afluyeron mesnadas de curiosos impertinentes en plan de armar gresca, -no simples trolles, no-, con la premeditada intención de tapar la boca, echar de donde y como fuera, ridiculizar pataleando y poner por encima y por delante de todo su ideología y modales carpetovetónicos, dicha esta alusión a la Carpetonia hispana con todos los respetos.

En mi opinión, humilde por supuesto [¿No estaré abusando de la humildad, preciosa virtud, distintivo casi único para referirse a la más humildes de todas, la violeta? Y yo no tengo nada ni de precioso ni de flor.], Religión Digital
ha consentido, no me atrevo a decir claramente ha inducido, una lapidación pública de manera interesada. Y le habrá reportado, -más que suponer, lo afirmo- pingües beneficios. Que tener muchas “visitas” parece que es la única pretensión para algunos de establecerse en la Red.

Libertad de expresión, derecho irrenunciable, no se compagina ni se compadece con el “todo vale”. “Luz y taquígrafos” encierra (o cabe la posibilidad de incluir) una perversa manipulación de “libertad” y de “expresión”.

Un cero patatero para Religión Digital. Otro para su director, cuyo último artículo sobre
este asunto Masiá sirvió, vuelvo a decir en mi opinión, para echar balones fuera e incrementar, una vez más, los números que realmente le interesan: cuantos más visitantes, no importa quiénes, mejor.

Juan Masiá Clavel S.J. tiene ahora su lugar oficial, lejos de manipulaciones nada amigables, y donde quienes estén interesados pueden aprender y dialogar en paz y armonía.

¡Uf, vaya comienzo de vacaciones más movido!

¡Cosas de mujeres!

Hoy hemos proclamado una preciosidad de evangelio, de Juan, por supuesto. Es Juan el que dice las cosas más bellas, aunque digan que lo escribió a su bola.
Lo voy a poner para que leáis quienes entréis:

En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
- «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta:
- «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
- «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
- «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice:
- «¡María!»
Ella se vuelve y le dice:
- «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice:
- «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos:
- «He visto al Señor y ha dicho esto.»


El caso es que hoy estaba solo, acompañado, pero solo. Junto a mí había 20 mujeres. ¿No es fabuloso? El día en que se proclama que María es la primera testiga del Jesús resucitado, que es una mujer, ella, María, la que recibe el encargo de anunciárselo a los discípulos, todos varones por supuesto, junto a mí sólo estaban ellas.

Cualquier comentario que haga a partir de ahora podría ser censurado, moderado al menos; no lo hago pues. Pero sí hago constar cómo fue, 20 parroquianas oyeron ese evangelio, ningún parroquiano. ¿Cómo vamos a pedirles a los santos varones que cedan espacio a las varonas, santas también por supuesto, si ellos no estaban y por lo tanto no se enteraron?

Seguiremos estando, pues, en la inopia. El que no está no se entera; el que no se entera, no sabe; el que no sabe, es como si no estuviera. Y así estamos, como si no estuviéramos pisando la tierra, sino surcando los espacios siderales.

La pena es que mientas tanto la tierra sigue girando, sobre su eje y alrededor del sol.

Pero tranquilos todos: ellas sí que estaban; oyeron; y ellas siguen y seguirán estando.

¡Que felicidad!

No me resisto a añadir esto, encontrado casualmente al revisar viejos papeles. Parece ser un texto muy antiguo, una auténtica glosa escrita al borde de un papiro que no sé cómo llegó a mis manos. Se trata de unos renglones en lengua para mí desconocida, que no hice caso en su momento, hace de esto ya la tira. Ahora he encontrado la manera a través de la Red de descifrarlo y traducirlo. Es un diálogo a tres bandas que me parece muy actual y digno de darlo a conocer.
Parece ser una conversación, o parte de ella, entre Jesús, Pedro y María de Magdala, situada más o menos cerca de Jerusalén y poco antes de la entrada solemne, al decir de la tradición. Estas son las palabras en castellano:

«Pedro, "El Picapiedra":

Si no es sólo por mí, que también están aquí las mujeres, Salomé, María de Cleofás, Magdalena, tu misma madre, María, y el resto de ellas que han estado junto a ti todos estos tiempos de caminar, y de convivir, y de anunciar. Mira, mira lo que dicen.

María, "La Magdalena":


Mira, Jesús, no hagas caso a Pedro, ya le conoces de sobra; él está muy atado a las tradiciones, se preocupa mucho del qué dirán, y como tú le has señalado con cierto acento, él mismo se ha subido a la parra y el celo le está hasta comiendo la sesera. Pero estate tranquilo que todas nosotras no vamos a seguirle la corriente, aunque a veces lo parezca. Desde tu Madre María, hasta la última del grupo, o sea yo misma, estamos convencidas de que el Reino no va a llegar de la mano de estos brutotes, aunque tampoco de los sabios, ni de los que gustan de dominar y mandar. Que te hemos entendido perfectamente que tú dices que en el amor y en el servir está la auténtica fuerza; que seguirte a ti y a Abba desde el corazón más que desde la cabeza es lo correcto. Y que no importa si en primera fila o atrás del todo, levantando la voz o susurrando, nosotras vamos a estar siempre junto a ellos, porque ellos solos no son capaces de ir demasiado lejos.


Jesús, "El Maestro":

Ya lo sé Magda, ya lo sé. Yo confío en vosotras, y bien me gustaría que ocuparais mucho más espacio, pero no quiero que se encrespen y se sientan heridos en su orgullo. Cuento con vosotras para que tiréis del carro, que ellos solos son capaces de destrozarlo discutiendo por cualquier bobada: lo importante es caminar con la carga, no que si el carro grande o pequeño, tartana o tílburi; interesa llegar, no quien manda y quien sólo puede opinar; urge atender al personal, no si es más barato pero luce menos. Los sedientos necesitan el agua que les refresque la boca y los tímidos y abatidos, el vino nuevo que haga arder su corazón; y no si lo hacemos con agua de botella o de grifo, con vino de Ribera o de Valdepeñas.

Apretaos los machos, bien apretados, las mujeres, que tenéis por delante tanto trabajo como lo habéis tenido hasta ahora.
Sí, empezó mi mamá, María, con su sí incondicional a la voluntad de Abba.
Continuó ella misma, e Isabel, mi tía, con su tesón y constancia. Y también con su buena cabeza. Ana también hizo lo suyo desde el silencio y la oración.
Habéis seguido vosotras con vuestro ejemplo, con vuestra sinceridad al expresar el amor sin añadidos y tal cual, y con no hacer caso de dimes y diretes y haber roto la hipocresía.
Me temo que, aunque os cueste, vosotras seáis las únicas que os mantendréis firmes a mi lado cuando llegue el momento de la prueba y del oprobio.
No, la muerte no os va a hundir, al contrario, seréis las primeras en anunciar que ha sido derrotada para siempre, y que la vida sin fin y en plenitud se ofrece como una realidad universal.
Y seréis también vosotras, siempre disponibles y dispuestas, las que organicéis, convoquéis, animéis, preparéis, habléis, mediéis y pacifiquéis, incluso presidáis con cariño y temple cuando sea menester; y seréis vosotras las que os ocultéis para no herir, os expreséis no con palabras sino con el gesto, construyáis sin hacer ruido y mientras ellos descansan; seréis, en fin, vosotras las que junto con los ancianos y los niños, mejor encarnéis las Bienaventuranzas del Reino de mi Padre y del Evangelio que esperan como Buena Noticia los esclavizados, los acallados, los proscritos, los violados de ahora y de todos los tiempos.
Te aseguro que por vosotras y en vosotras, el género humano no conocerá la corrupción. Mi Abba me ha asegurado que cuando me resucite, la primera en imitarme será mi Madre, y a partir de ella, todas vosotras. Bueno, esto es broma, pero cómo me gustaría que fuera realidad; os lo merecéis, de verdad que sí.
Pero dejémoslo ya, que hay que entrar en Jerusalén antes de la Pascua. Aviémonos, no se haga demasiado tarde.»

Suprimir la sonda de Eluana no es matarla de hambre

Alguien me ha solicitado mi opinión sobre la sentencia de la Corte de Apelación de Milán, refrendada por el Tribunal Supremo Italiano de permitir retirar la sonda nasogástrica a Eluana, en estado de coma como resultado de un accidente de tráfico hace diecisiete años. Mi opinión personal es que nadie está obligado a mantener la vida propia o ajena con medios extraordinarios cuando no se tiene certeza de que haya mejora en la calidad de vida. Esta es la opinión de la teología moral católica que yo estudié y que yo sigo estudiando.
Pero no soy nada erudito ni perito en la materia. De modo y manera que pego aquí este comentario de un teólogo especialista en moral bioética, Juan Masiá S.J., que me parece esclarecedor.

Siembran desconcierto, sobre el caso de “Eluana”, las expresiones “matar de hambre y sed” o “dejar morir de hambre”, usadas por algunas instancias eclesiásticas (con buena voluntad, pero con malentendidos) al condenar la decisión de asumir la llegada de la muerte con dignidad, a la que confunden con una eutanasia irresponsable. Hay que aclarar planteamientos.

Ni la sonda, más medicación que alimento, se debe comparar con un bocadillo, sino con una inyección, ni la persona está “retorciéndose de angustia por hambre y sed”, sino necesitada de que la dejemos descansar en paz. Eluana es acreedora al respeto a su dignidad personal, de la que está dotada como cualquier otra persona, no por ser enferma ni por hallarse en situación de estado vegetativo durante tantos años, sino simplemente por el hecho de ser persona hasta la consumación del proceso de morir.

Las condiciones calificables como indignas en que puede encontrarse una persona, ya provocadas por enfermedad o por circunstancias exteriores, no deben confundirse con la pérdida de la dignidad personal, que se tiene desde el principio de la vida hasta el final (como recuerda la instrucción Dignitas personae, n.1).
Nunca habíamos tenido tantos recursos para prolongar la vida, pero espada de doble filo: la vida está favorecida y amenazada por las tecnologías que la manejan. Mantenemos, sin dejarles morir, a quienes en otro tiempo habrían fallecido mucho antes. Pero ha aumentado la conciencia de la autonomía: la persona paciente; al acercarse al final de la vida, siente amenazada su dignidad y su autonomía, no tanto por la muerte cuanto por el modo de morir. Hoy urge plantearse cómo vivir el proceso de morir, sobre todo en situaciones críticas como el presente caso.

Tan injusta es la prolongación indebida como la aceleración irresponsable del final, si y cuando se hace contra la voluntad, autonomía y dignidad de la persona paciente.

El término “muerte digna” ha sido cuestionado por su ambigüedad y por el uso de dicho adjetivo para calificar la muerte. “Morir dignamente” es una expresión mejor que “muerte digna”, porque la dignidad se refiere a la persona. “Morir dignamente” sería recorrer con autonomía y dignidad el proceso de morir. Se acentúa así cómo vivir el proceso de morir, con la frase acuñada por R. Mc Cormick: how to live while dying..
Con anterioridad a las cuestiones controvertidas (en las que no es siempre posible dar una respuesta única, ni es fácil trazar líneas delimitadores cien por cien de lo que se debe o no se debe hacer, ni se puede evitar la imprecisión entre dejar morir o provocar la muerte…) hay que tener presente la importancia de la reflexión antropológica sobre el morir humano.

Es importante la distinción entre el sustantivo muerte y el verbo morir. Se refiere el primero al momento (difícilmente identificable de modo puntual en la mayoría de los casos) y el segundo remite al proceso. Pero, además, hay que distinguir dos procesos paralelos, el biológico y el humano. Ambos son importantes, así como la repercusión de ambos en el entorno familiar y social. Es igualmente importante el modo de situarse cada persona ante la muerte propia y de otras personas.

Hay que plantear el criterio fundamental. ¿Se respeta en esta decisión la autonomía y dignidad de la persona paciente?¿Es ese respeto la motivación básica que apoya la decisión última, cualquiera que sea ésta?

Imaginemos dos situaciones semejantes a la de Eluana, “A” y “B”, ante las que se han adoptan dos decisiones diferentes. En la situación “A” se ha adoptado una decisión de dejar que llegue la muerte (no de matar). En la situación “B” se ha adoptado una decisión de seguir prolongando artificialmente la vida biológica. Si la motivación básica que ha fundamentado ambas decisiones respeta la dignidad y autonomía de la persona paciente, ambas son éticamente asumibles. De lo contrario, no lo son. Este enfoque es radicalmente distinto del que se limitase a decir un sí a la primera y un no a la segunda, o viceversa; por ejemplo, quienes dijesen que no a la primera por miedo a que se confunda con la eutanasia, o quienes se precipitasen a decir que sí a la segunda por estar a ultranza a favor de la eutanasia, pero en condiciones que no respetasen la autonomía y dignidad de la persona paciente.

Hay que evitar los enfoques simplistas, exclusivamente disyuntivos y dilemáticos. Sería el caso, por ejemplo, de reducirse a preguntar si se debe “quitar o no quitar la sonda” o considerar algo a priori como “ordinario o extraordinario” en cualquier caso y sin excepciones. Hay que evitar los enfoques disyuntivos como, por ejemplo, identificar la postura pro-vida con la prolongación a ultranza o identificar la toma de decisión de retirar la sonda como si fuese un acto eutanásico injusto e irresponsable… Más bien habrá que preguntarse si los recursos que vamos a usar son para prolongar la vida o su calidad durante el proceso de morir, o son meramente formas de prolongar ese proceso.

Pero, en todo caso, más que un debate polarizado en discutir si un determinado medio es ordinario o extraordinario, habría que centrarse en los polos responsable-irresponsable.

F. de Vitoria decía en sus Relectiones, en el siglo XVI, que si una persona está tan enferma y deprimida que el comer puede llegar a convertirse para ella en una pesada carga no hace nada malo por no comer. Tampoco hay obligación, decía, de comer manjares óptimos, aunque sean los más sanos, ni se está obligado a vivir en el clima más sano o a tomar la comida más nutritiva. No se está obligado a usar una determinada medicina para prolongar la vida, aun cuando fuese probable el peligro de muerte como, por ejemplo, tomar un fármaco durante algunos años para evitar fiebres. Para Vitoria la noción de pesada carga incluía más que el mero malestar físico. Sobre los fármacos decía: «Como raras veces es seguro el efecto curativo no se está obligado a usarlos aunque se esté muy enfermo.» Daba también razones para abstenerse de alimentación que ayudaría a la salud o para no mudarse de residencia en pro de la salud: la elección de un bien (estabilidad familiar, deseo de un determinado modo de vida, etc.) que convierte en oneroso al otro bien (comer o mudarse de lugar) lo justifica. Vitoria pensaba que un enfermo no está obligado moralmente a suprimir el vaso de vino en su comida, aun sabiendo que le podría acortar la vida. Pero tampoco veía obligación de lo contrario. Se nota en su enfoque una relativización del valor de la mera vida biológica y su prolongación. Porque no quiere Dios, decía, que nos preocupemos tan exageradamente de alargar la vida. «Nec enim Deus voluit nos tam sollicitos esse de longa vita». Para Vitoria el que un recurso médico fuese considerado extraordinario, exagerado o desproporcionado no dependía de que fuese muy costoso económicamente o muy complicado técnicamente, sino del grado de carga que suponía para la persona, por contraste con el beneficio que posiblemente podría reportarle.

A la luz de estos criterios, tan tradicionales en la moral teológica, se podrían y deberían enfocar los temas de la futilidad, la limitación del esfuerzo terapéutico, la nutrición e hidratación artificiales, etc., con mucha mayor flexibilidad de lo que se hace a menudo por parte de instancias eclesiásticas.

La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó hace dos años un documento del que hay que disentir respetuosa y responsablemente desde la ética y desde la teología. Con fecha de 1 de agosto de 2007, se hizo pública la respuesta de dicha Congregación, firmada por el Cardenal Levada, a dos preguntas de la Conferencia Espiscopal de Estados Unidos sobre la nutrición e hidratación artificial de pacientes en estado vegetativo permanente. El documento considera la nutrición e hidratación artificiales como medios “ordinarios, proporcionados y obligatorios”. Es una afirmación que contradice todas la tradición de moral teológica que acabamos de citar, ejemplificada en Vitoria. El texto aparece en la página de internet del vaticano en el apartado de “documentos doctrinales” de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero las cuestiones de bioética no son cuestiones doctrinales y, por tanto, no son de la competencia de dicho dicasterio. Da como razón para no hacer excepciones a la administración de nutrición y alimentación la finalidad de estos medios: la preservación de la vida, a la que dice tiene derecho la persona paciente por su fundamental dignidad humana. Es cierto y estaremos de acuerdo en afirmar y defender la dignidad de esa persona. Pero de ahí no se sigue que esa protección se identifique con la preservación de la vida biológica a toda costa en todos los casos. Si se suspende responsablemente la nutrición e hidratación no es porque se ignore o minusvalore la dignidad de esa persona, sino precisamente porque se la respeta y se ha llegado a la conclusión de que esa suspensión es la mejor forma de respetarla. Pero, sobre todo, este documento vaticano representa la postura contraria a la que veíamos antes al afirmar que son posibles dos respuestas opuestas, pero igualmente responsables éticamente ante una misma situación. La manera autoritaria, dogmática y sin lugar para excepciones del documento vaticano tendrá que ser cuestionada desde el disentimiento respetuoso pero honradamente crítico de quienes se dediquen a la bioética con perspectivas teológicas.

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