Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

John P. Meier y Un Judío Marginal



John Paul Meier, nacido en 1942, es un jesuita yanki e investigador bíblico. Estudió en St. Joseph's Seminary and College (1964), en la Universidad Gregoriana (1968) y en el Instituto Bíblico (1976). Es profesor de Teología en la Universidad Notre Dame y su labor investigadora incluye estudios bíblicos y el cristianismo y judaísmo en la antigüedad. Además es también profesor de Nuevo Testamento en The Catholic University of America. Y ha sido director de la revista Catholic Biblical Quarterly y presidente de la Catholic Biblical Association.
Sin lugar a dudas su obra más importante es A Marginal Jew: Rethinking the Historical Jesus, publicada en español como Un Judío Marginal. Nueva visión del Jesús histórico, en EVD, Estella, Navarra. Esta magna obra, de la que hasta el momento han sido publicados cinco partes, inicia su existencia en 1991 con la aparición de su primer volumen en versión original. Sin embargo, su principio tiene que estar mucho más atrás, ya que es imposible imaginar que de la noche a la mañana haya conseguido reunir tal cantidad de información, erudición y material bibliográfico. En efecto, él mismo lo explica en el comienzo del primer tomo. En 1984 se puso a ello.
Sirviéndose de todos los conocimientos actuales, la obra examina la historia de Jesús, haciéndolo con el máximo rigor científico y con un gran esfuerzo de objetividad. El «Jesús histórico» es un tema de permanente actualidad. En nuestros días, quizá más que nunca, interesa a los investigadores y suscita grandes discusiones que con frecuencia llegan a la opinión pública, sobre todo en Estados Unidos. Meier conoce muy bien estas controversias, pero opta, muy acertadamente, más que por discutir otras opiniones, por examinar de forma crítica y detallada todos los datos que poseemos.
Parte de un supuesto. Con sus propias palabras:
«Para explicar a mis colegas universitarios lo que me propongo hacer en este libro, suelo recurrir a la fantasía del “cónclave no papal”. Supongamos que a un católico, un protestante, un judío y un agnóstico –todos ellos historiadores serios y conocedores de los movimientos religiosos del siglo I– se les encerrase en un lugar reservado de la biblioteca de la Escuela de Teología de Harvard, sometidos a una dieta espartana y con la prohibición de salir de allí hasta no haber alcanzado un acuerdo, reflejado en documento, sobre quién fue Jesús de Nazaret y qué intentó en su tiempo y lugar. Exigencia primordial de ese documento sería que estuviese basado en fuentes y argumentos puramente históricos. La “fórmula de concordia” resultante -una fórmula no religiosa- tendría todos los defectos que suelen presentar las declaraciones ecuménicas redactadas por comisiones. A veces se buscaría cuidadosamente un lenguaje ambiguo para ocultar las disensiones, a veces se admitirían abiertamente puntos de divergencia en los que no se pudiese alcanzar un acuerdo. Probablemente, ese documento sobre Jesús no reflejaría la opinión total de ninguno de los miembros del famélico conclave, y ciertamente no contendría afirmaciones que el miembro católico o el protestante mantendrían con firmeza en virtud de su fe. La exigencia básica de que el documento consensuado fuera susceptible de verificación por todos y cada uno utilizando los medios de la moderna investigación histórica produciría un ángulo de visión estrecho, una percepción fragmentaria, quizá hasta distorsiones.
No obstante, algo se habría ganado. Tendríamos un bosquejo de lo que esa entelequia, “toda la gente razonable”, podría decir acerca del Jesús histórico. El documento en cuestión podría servir como base común, como punto de partida para un diálogo entre cristianos y judíos, entre las diferentes confesiones cristianas y entre creyentes y no creyentes, y como invitación para ulteriores investigaciones por parte de historiadores y teólogos. Pues bien, esa limitada declaración de concordia, que no pretende sustituir al Cristo de la fe, es el modesto objetivo de la presente obra.»
El método que utiliza al acercarse a la realidad de entonces a partir de los datos que hasta ahora nos han llegado, para alcanzar al “Jesús real”, se compone de estos criterios que Meier se ha encontrado en el campo de la investigación bíblica:
1. Criterio de dificultad o de contradicción. El criterio de "dificultad" (así Schillebeeckx) o "contradicción" (así Meyer) se centra en acciones o dichos de Jesús que habrían desconcertado o creado dificultades a la Iglesia primitiva. Lo esencial de este criterio es que difícilmente la Iglesia primitiva se habría molestado en crear un material únicamente susceptible de dejarla en una posición difícil o debilitada en las disputas con sus oponentes. Por el contrario, el material embarazoso procedente de Jesús habría sido suprimido o suavizado en etapas posteriores de la tradición evangélica, y frecuentemente sería posible seguir la pista de esa progresiva supresión o adaptación a través de los cuatro Evangelios.
2. Criterio de discontinuidad. El criterio de discontinuidad (llamado también de disimilitud, de originalidad o de irreductibilidad dual) se centra en las palabras o hechos de Jesús que no pueden derivarse del judaísmo de su época ni de la Iglesia primitiva posterior a él. Ejemplos que se suelen dar al respecto son su radical prohibición de todo juramento (Mt 5,34,37; pero cf. Sant 5,12), su rechazo del ayuno voluntario para sus discípulos (Mc 2,18-22 parr.) y, como posibilidad, su total prohibición del divorcio (Mc 10,2-12 par.; Lc 16,18 par.).
3. Criterio de testimonio múltiple. El criterio de testimonio múltiple (o de “referencias cruzadas”) se centra en aquellos dichos y hechos de Jesús que están atestiguados en más de una fuente literaria independiente (p. ej., Marcos, Q, Pablo, Juan) y/o en más de una forma o género literario (p. ej., parábola, relato de controversia, relato de milagro, profecía, aforismo).
4. Criterio de coherencia. El criterio de coherencia (o congruencia o conformidad) sólo puede entrar en juego después de haber aislado cierta cantidad de material histórico mediante la aplicación de los criterios anteriores. El criterio de coherencia sostiene que otros hechos y dichos que encajan bien en la “base de datos” preliminar, establecida mediante la aplicación de los tres primeros criterios, tienen buenas probabilidades de ser históricos (p. ej., los dichos concernientes a la llegada del reino de Dios o las disputas con adversarios sobre la observancia de la ley).
5. Criterio de rechazo y ejecución. El criterio relativo al rechazo y a la ejecución de Jesús difiere notablemente de los cuatro primeros criterios. No indica directamente si un determinado dicho o hecho de Jesús es auténtico. Lo que hace es guiar nuestra atención hacia el hecho histórico de que Jesús encontró un violento final a manos de funcionarios judíos y romanos, y luego nos pregunta qué palabras y hechos históricos de Jesús pueden explicar su muerte y crucifixión como “rey de los judíos”.
6. Criterio de huellas del arameo. Joachim Jeremias y muchos de sus discípulos señalan que las huellas de vocabulario, gramática, sintaxis, ritmo y rima arameos en la versión griega de los dichos de Jesús son como signos de autenticidad de tal o cual dicho. Usado negativamente, este criterio arrojaría dudas sobre todo dicho que no permitiera una fácil retroversión del griego al arameo. A primera vista, este criterio parece científico, puesto que descansa sobre un rico fondo de datos filológicos constituido en el siglo XX por expertos en arameo de la talla de Jeremias, Matthew Black, Geza Yermes y Joseph Fitzmyer.
7. Criterio del ambiente palestino. Muy similar al del arameo, el criterio del ambiente palestino afirma que los dichos de Jesús que reflejan costumbres, creencias, procedimientos judiciales, prácticas comerciales y agrícolas o condiciones sociales y políticas peculiares de la Palestina del siglo I tienen buenas probabilidades de ser auténticos.
8. Criterio de la viveza narrativa. En los relatos de los Evangelios, la viveza y los detalles concretos –especialmente cuando éstos no son relevantes para el punto central del relato– se consideran a veces como indicios de información por parte de un testigo presencial.
9. Criterio de las tendencias evolutivas de la tradición sinóptica.
10. Criterio de presunción histórica.
Cada capítulo está dotado de un almacén inmenso de notas críticas. En lugar de ir situadas a pie de página, están colocadas al final y todas seguidas, de manera que uno puede leer el texto sin atender a las notas, o por el contrario, si este es el interés del lector, comprobar cada afirmación al detalle en las exhaustivas explicaciones que el autor aporta a cada afirmación que hace. Como hecho anecdótico pero altamente ilustrativo, el capítulo 5 del primer volumen, por ejemplo, consta de 30 páginas de texto a tamaño y espacio normal, y 147 notas que ocupan 22 páginas de texto en tamaño reducido y espacio comprimido.
En principio esta obra está pensada para que pueda acceder a ella cualquier persona que sepa leer y esté interesada. Además ha de tener tiempo y paciencia, porque es abultada y no se termina ni en un día ni en un mes. Si se trata de un lector que quiere profundizar, puede hacerlo hasta donde consiga llegar. No acabará, porque es un pozo sin fondo. O el fondo estará allí donde cada quien lo quiera situar. Es decir, vale tanto para especialistas como para simples curiosos. Puede servir para una reflexión personal y para trabajar en grupo. Y en todo caso, si se consigue llegar hasta el final, no hay necesidad que buscar más información. Está todo.
Este es el índice general de esta magna obra:

Tomo I. Las raíces del problema y de la persona (Publicado en castellano en 1997, 417 páginas)
¿Fue Jesús concebido virginalmente? ¿tenía hermanos y hermanas? ¿estaba casado o soltero? ¿era analfabeto o dominaba el griego y el hebreo además del arameo?
Capítulo 1. Conceptos básicos: El Jesús real y el Jesús histórico
Capítulo 2. Fuentes: Los libros canónicos del Nuevo Testamento
Capítulo 3. Fuentes: Josefo
Capítulo 4. Fuentes: Otros escritos paganos y judíos
Capítulo 5. Fuentes: Los agrapha y los evangelios apócrifos
Capítulo 6. Criterios: ¿Cómo decidimos qué es lo que proviene de Jesús?
Capítulo 7. Conclusión de la primera parte: importancia de la búsqueda del Jesús histórico
Capítulo 8. En el principio... Los orígenes de Jesús de Nazaret
Capítulo 9. En el ínterin... (I) Lengua, educación y status socioeconómico
Capítulo 10. En el ínterin (II) Familia, estado civil y condición laica
Capítulo 11. “El año decimoquinto” Cronología de la vida de Jesús

Tomo II/1. Juan y Jesús. El reino de Dios (Publicado en castellano en 1997, 581 páginas)
En este volumen se inicia el tratamiento directo de los dichos y hechos de Jesús correspondientes a su ministerio público. Está dividido en tres partes principales: “el mentor”, “el mensaje” y “los milagros” títulos claramente alusivos al contenido.
Capítulo 12. Juan sin Jesús. El Bautista y su rito bautismal
Capítulo 13. Jesús con Juan y sin él
Capítulo 14. El Reino de Dios. La venida de Dios con poder para reinar. Trasfondo
Capítulo 15. El Reino de Dios. La venida de Dios con poder para reinar. Jesús proclama un reino futuro
Capítulo 16. El Reino de Dios. La venida de Dios con poder para reinar. El Reino ya presente

Tomo II/2. Los milagros (Publicado en castellano en 1997, 606 páginas)
Estudia muy exhaustivamente el tema de los milagros.
Capítulo 17. Los milagros y la mentalidad moderna
Capítulo 18. Los milagros y la mentalidad antigua
Capítulo 19. Historicidad de los milagros de Jesús
Capítulo 20. Exorcismos
Capítulo 21. Curaciones
Capítulo 22. Resurrecciones
Capítulo 23. Los llamados milagros sobre la naturaleza

Tomo III. Compañeros y competidores (Publicado en castellano en 2003, 631 páginas)
Trata de la decisiva red de relaciones de Jesucristo con grupos e individuos judíos, demasiado a menudo desatendida en trabajos sobre el Jesús histórico.
Introducción al tomo III: Jesús el judío, en sus relaciones con otros judíos
Capítulo 24. Jesús en relación con sus seguidores. Las multitudes
Capítulo 25. Jesús en relación con sus seguidores. Los discípulos
Capítulo 26. Jesús en relación con sus seguidores. Existencia y naturaleza de los Doce
Capítulo 27. Jesús en relación con sus seguidores. Los distintos miembros de los Doce
Capítulo 28. Jesús en relación con grupos competidores judíos. Los fariseos
Capítulo 29. Jesús en relación con grupos competidores judíos. Los saduceos
Capítulo 30. Jesús en relación con grupos competidores judíos. Los esenios y otros grupos
Conclusión al tomo III: Las relaciones judías de Jesús, dentro de la imagen global

Tomo IV. Ley y amor (Publicado en castellano en 2010, 734 páginas)
Después de corregir conceptos erróneos respecto a la Ley mosaica en tiempos de Jesús, este volumen se ocupa de las enseñanzas de Jesús sobre importantes materias legales como el divorcio, los juramentos, el sábado, las leyes de pureza y los diversos mandamientos de amor contenidos en los Evangelios. Lo que resulta de la investigación de Meier es el perfil de un complicado judío palestino del siglo primero, que, lejos de intentar abolir la Ley, entró a fondo en debates concernientes a su observancia. Para Meier, sólo teniendo presente esta imagen del Jesús histórico tan interesado en cuestiones de la Torá se puede evitar el común error de construir teología moral cristiana so capa de estudiar «Jesús y la Ley».
Introducción al tomo IV: El Jesús histórico es el Jesús haláquico
Capítulo 31. Jesús y la Ley – Pero ¿qué es la Ley?
Capítulo 32. Enseñanza de Jesús sobre el divorcio
Capítulo 33. La prohibición de los juramentos
Capítulo 34. Jesús y el Sábado
Capítulo 35. Jesús y las leyes de pureza
Capítulo 36. Ampliando el foco: Los mandamientos de amor de Jesús

Actualmente me encuentro leyendo al comienzo del tomo II/2. No estoy preparado para hacer una valoración, carezco del bagaje cultural necesario. Tampoco para compararlo con otros trabajos de otros autores, por ejemplo con Jesús. Aproximación histórica, de José Antonio Pagola. Sin embargo, aun comprendiendo que no puedo dedicar a su lectura todo el tiempo que quisiera, veo conveniente no dejarlo dormir tan a menudo y por espacios tan largos; luego cuesta retomar el hilo. Porque sí puedo afirmar que la visión que expone el autor y que por tanto uno mismo recibe es tan novedosa, tan impactante, tan fundamental para la propia reflexión y para su luego manifestación en el trabajo pastoral, que no puedo más que avergonzarme de no haberme terminado ya el último capítulo de los treinta y seis.
Doy por bien pagados los euros que cuesta, y son muchos. No sólo van a poder disfrutar de ella los estudiantes de las buenas bibliotecas. Entre “en papel” y “en virtual”, también la tengo yo enterita. Quien no la tenga y no la quiera, allá cuidados, él o ella se lo pierden. Mi gente sabrá que estoy leyéndola, porque lo que de mí reciba tenga visos de credibilidad histórica.

Es lo que hay

 

Imposible competir con el autor del Génesis, que, tras ofrecernos una encantadora y encandilante versión abreviada del origen y evolución de todo cuanto hay, pone en boca del Creador, mejor dicho en su mirada, día tras día aquel «Y vio Dios que todo estaba bien. Y atardeció y amaneció el día x».
Porque si todo aquello «era bueno», no se me ocurre qué manera tengo que adoptar u adaptar para que mi mirada vea lo que ve, si no directamente malo, tan manifiestamente mejorable.
Y no es que las circunstancias personales hayan influido negativamente, que pudiera. Tras el silencio premonitorio de la víspera, con el personal apresurándose a llegar a donde quiera que fuera el lugar donde zamparse las uvas y escanciar las copas últimas o primeras, cuando las agujas coincidían en la verticalidad más infinita, fue el pandemónium total. Parecía que las estructuras del orbe se removían desde sus entrañas, que los fundamentos del universo se rompían en pedazos, que las vísceras de todo cuanto existe se volcaran más allá de los propios límites imaginables.
No sé cuánto duró. Gumi se me apretó, el pobrecillo, y yo le acobijé maternalmente. Así pasamos un largo, muy largo rato.
Cuando todo volvió a la calma, nada parecía haber ocurrido. Silencio. Quietud. Pero no. Hubo consecuencias. Casas quemadas, vidrios rotos por el suelo, olor a pólvora, montones de basura, personas tuertas, algunas incluso fallecidas.
Aproveché en lo que pude a seguir leyendo a don Claudio, hasta finiquitar su Anecdotario. Conclusión: Nihil novum sub sole. En este caso, mejor decir in pluvia.

SEÑORÍOS

Mi madre no amamantó a ninguno de sus nueve hijos. Mi nodriza fue una fuerte labradora de Solosancho. Situado éste a más de cuatro leguas de Ávila, desde el destete –con acíbar y en Aranjuez– Ignacia acudía cada verano a verme y a solicitar ayuda pecuniaria de mis padres. No era yo aún estudiante de bachillerato cuando mi ama de cría se presentó lacrimosa a pedirme algunos duros.
-No puedo más, Claudio. Estoy en la miseria; he debido vender las puertas y las ventanas de mi casa -me dijo.
-Pero estás loca -le repliqué-. ¿Por qué has vendido sólo las puertas y las ventanas de tu casa?
-La casa es del duque.
No comprendí a la sazón la triste realidad que encerraban sus palabras. Cuando en 1911 escuché a Hinojosa comentar el Fuero de León, y más aún cuando leí otros fueros municipales, supe valorar la tragedia de Solosancho. El pueblo era de señorío del duque de la Rosa, y sus moradores vivían en las primeras décadas del siglo XX como los labradores de Solango del XI y del XII, quienes sólo eran dueños de las maderas que empleaban en las ventanas y las puertas de sus pobres moradas. (pág. 29)


CON LOS PARAGUAS

Los republicanos estábamos divididos en una serie de facciones a veces enemigas. Había tres partidos radicales socialistas -los de Marcelino Domingo, Gordón Ordás y Botella Asensi-, Acción Republicana, el partido radical, el conservador de Maura, los federales, la Orga, la Esquerra, los socialistas… y la enumeración es incompleta. Naturalmente, perdimos las elecciones. Pero los mismos que con sus intransigencias habían provocado la catástrofe no se resignaban democráticamente a la derrota. Cada tarde asediaban a Azaña en el Salón de Conferencias del Congreso con la misma cantinela
-Don Manuel, esto es intolerable, no podemos vivir así, hay que hacer la revolución, hay que echarse a la calle.
Azaña les escuchaba impávido, sonreía, procuraba calmarles. Pero no le dejaban en paz. Una tarde de lluvia madrileña le asediaron como nunca
-No y no; esto no puede seguir así. Don Manuel, decídase. Hay que lanzarse a la revuelta. Hay que echarse a la calle.
Azaña se hartó. Se levantó y les gritó:
-¡Vamos, ahora mismo, a la revolución, con los paraguas!
Eran las únicas armas con que podíamos echarnos a la calle. (pág. 173)


FIN DE UNA DÉCADA
En el muelle me han dicho ¡adiós! mis hijos. El Serpa Pinto levanta anclas y se desliza por las aguas tranquilas del Tajo. Un momento contemplo la complicada orografía lisboeta, luego penetro en mi cabina, me tiendo en el lecho y, a la velocidad del pensamiento, veo desfilar por mi memoria el film zigzagueante de mi vida y de la vida de España durante los últimos diez años.
1940. Noviembre. Empezaba otra década para mi patria y para mí. Europa quedaba atrás y, con ella, más de la mitad de mi existencia. Hombres ambiciosos, sucesos desdichados, esperanzas fallidas, desoídas advertencias, errores tácticos, torpezas, sañas… todo se fundía y se confundía en mi recuerdo mientras soñaba despierto y el pequeño barco bailaba a su placer al hendir las aguas del Atlántico.
Mi pesimismo temperamental no me permitía forjarme ilusiones. Me esperaba la soledad y una vida difícil durante muchos años. La realidad ha superado, empero, todas las desesperanzas de aquellas horas. Treinta años después de mi salida de Lisboa no me sostiene la ingenua y pueril ilusión que algunos alientan aún de volver a España victoriosos. El mañana no nos pertenece, sino a las nuevas generaciones. Ese mañana no se dibuja aún en el confín del horizonte. Y, como no he de quebrantar mi dignidad, moriré en el destierro.
¿La historia maestra de la vida? No sé. ¿Mis recuerdos servirán de algún provecho a las nuevas generaciones? Lo dudo. Pero, ahí van; en parte, porque mi temperamento de historiador me ha forzado a hacerlos públicos; en parte, por si su conocimiento puede contribuir a evitar los escollos, en donde nosotros tropezamos, a quienes mañana vuelvan a comenzar nuestra aventura.
Sé que estas páginas irritarán a muchos de quienes navegaron en la misma carabela de la República. Y no descarto la posibilidad de que nuestros enemigos las utilicen contra lo que nosotros fuimos y significamos. Es habitual no reconocer los propios errores y des-cargar en el adversario toda la culpabilidad de nuestros fracasos. Y lo es también desfigurar la realidad para justificar atropellos y violencias planeados por egoísmos, miedos, odios… El estudio del ayer al que he consagrado mi vida me ha mostrado muchedumbre de casos de ambas flaquezas humanas.
Creo, empero, cumplir un deber al publicar esta doble colección de anécdotas. A los españoles de ayer, de hoy y de mañana quiero recordar que la historia no está nunca conclusa. No lo olviden ni los unos ni los otros. Sobre todo quienes, acaballados sobre la España de hoy, no han visto aún el fin de su ciclo histórico, y no valoran, como no valoramos nosotros, la fuerza del adversario y el equilibrio internacional del instante. El panorama internacional les es hoy tan adverso como nos fue a nosotros el de 1936 y les será más adverso cada año.
¿La historia maestra de la vida? No sé. Ahí van mis 260recuerdos para que se sepa cómo ocurrieron algunos sucesos. Para que se pueda juzgar a algunos hombres. Para que no se ignoren los errores que los republicanos cometimos al creer que estábamos solos en España. Para que se recuerde que cada país en cada instante de su vida, debe contar con su geografía y con su ayer. Para que no se alienten torpes ilusiones ni se vuelvan a cometer las mismas flaquezas. Para que se desconfíe de los hombres providenciales; muy pocos lo han sido en la historia y el egoísmo de muchos ha solido ser catastrófico. Para que los caudillos se abroquelen contra la adulación y pongan en cuarentena promesas y seguridades. Para que se escuchen las voces de los segundones, a veces más anclados en la realidad que los grandes orgullosos. Para que se estime en lo que vale el diálogo, la tolerancia y el contraste en libertad del juego de las ideas. Para que cuando ese diálogo no sea posible no se vacile en actuar con firmeza a tiempo de evitar la guerra intestina. Para que se busque por todos los caminos la paz fraterna, porque las heridas del odio no cicatrizan nunca o cicatrizan muy despacio. Para que no se olvide que hay siempre un mañana en el cual el ayer al parecer más opresor o más revolucionario ha llegado a ser juzgado como un rosado paraíso de delicias por quienes peor le soportaban, porque el presente es aún más duro y cruel que el sombrío pasado. Para que nadie espere detener el inexorable correr de los años y nadie confíe en poder acelerarlo a su capricho. Y ello a un lado y otro de la barricada que aún nos separa.
Perdón. He ido demasiado lejos al valorar las posibles proyecciones de este librito frente al futuro. Estoy seguro de que estos recuerdos no pueden brindar todas las enseñanzas registradas. Quizá no sean, empero, inútiles las reflexiones que ellos me han provocado al reunirlos; reflexiones que aquí hago notorias. ¿Lecciones de un conservador? Tal vez. De un conservador de los altos valores de la cultura occidental, en la que «un solo pensamiento del hombre vale más que todo el mundo», como escribe San Juan de la Cruz. De la civilización, que no es incompatible, sino indispensable plataforma para acometer los cambios de estructura cada vez más necesarios si queremos evitar el avasallamiento de los pueblos por dictaduras que implican siempre un avasallamiento espiritual. Para acometer tales cambios manteniendo incólume la plena libertad integral del hombre. ¿Lecciones de un conservador? Tal vez. Pero de un conservador que cree a la historia hazaña de la libertad y a la libertad consustancial con la misma condición humana.
No es fácil desenredar la madeja de los problemas nacionales. Mas, sea cualquiera el futuro histórico de mi patria, vuelvo a invitar a todos a meditar sobre el pensamiento de Ibn Hazm de Córdoba: «La flor de la guerra civil es infecunda.» Y a repetir con él: «Lejos de mí la perla de la China, me basta con el rubí de España.» (pág. 259)

Ya por la mañana va y me dice, con su lección de historia, “cien años que empezó la guerra del catorce”. Intento entenderle, pero no lo consigo. “!La primera guerra mundial¡” Caigo por fin en la cuenta. Es que este hombre cuanto más envejece más atrás se va, pensé sin decir pamplona. Ladis es así, no muy distinto de los demás.
Luego, en la tarde, alguien descargó su stock de congelados en la nave, porque ha de hacer sitio para la matanza. “A alguien le puede venir bien”. Y fiesta o no, hubo que hacer ajustes y colocar las cosas para que tuvieran alguna utilidad.
Y juguetes. Muchos juguetes. Para los niños. Son los reyes que ya vienen.
Menos mal que esta segunda noche ha sido placentera y tranquila. He dormido a pierna suelta. Nada como hacerse una lavativa y luego vigilia completa para sentirse completamente renovado.
Sigue lloviendo.
Con tijeras y pinturas, recorta, colorea y coloca, mientras cae la lluvia

El pueblo soberano

Desierto de Refidim y roca de Massá

Acabo de leer en algún sitio que el pueblo nunca se equivoca. Que eso no se puede decir en democracia, y que cuando las urnas hablan, a callarse todo el mundo.
Servidor, que es como es, y que no tiene endiosado nada, ni siquiera a Dios, mucho menos a esta forma de gobierno en la que simplemente el número cuenta, y manda por encima de todo, incluso de la razón y de los sentimientos.
Por mi deformación ya envejecida tiempo ha, prácticamente desde la niñez, leo más en la Biblia que en la prensa, a pesar de que mi profe preferido me enseñó a leer las dos cosas al mismo tiempo. Y en esta mañana en la que no he parado y por tanto no se me ha permitido celebrar ninguna fiesta, ni ganas que tenía, mientras faenaba recordaba. Y pensé en aquel episodio, en el desierto, en el que el pueblo de Israel tuvo un ataque de sed. Claro, en medio de la arena el agua escasea y, o se lleva en cantimploras o pellejos, o te aguantas, o te bebes tu propia orina, o te mueres, sencillamente y sin más. Lejos de hacerlo, los israelitas ni cayeron en su poca previsión; ni trataron de encontrar un intinerario más adecuado, de oasis en oasis, por ejemplo; ni fueron capaces de beber el rocío que pudieran recoger tras las noches frías y húmedas que se presentaran, como yo he leído en muchos sitios, novelas incluidas. Lo que hicieron fue ponerse a protestar y a echar en falta las cebollas de Egipto y el agua marrón del Nilo.
Por si no me acordare del texto exactamente, voy a ponerlo aquí como recuerdo.
En aquellos días, el pueblo, torturado por la sed, murmuró contra Moisés:
- ¿Nos has hecho salir de Egipto para hacernos morir de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?

Clamó Moisés al Señor y le dijo:
-¿Qué puedo hacer con este pueblo? Poco falta para que me apedreen.

Respondió el Señor a Moisés:
- Preséntate al pueblo llevando contigo a algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con el que golpeaste el río, y vete, que allí estaré Yo ante ti, sobre la peña, en Horeb; golpearás la peña y saldrá de ella agua para que beba el pueblo.

Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. Y puso por nombre a aquel lugar Massá y Meribá, por la reyerta de los hijos de Israel y porque habían tentado al Señor diciendo:
- ¿Está o no está el Señor en medio de nosotros?.
 (Libro del Éxodo  17, 3-7)
Estas lecciones del pasado me sirven mucho más que unas votaciones democráticas, especialmente cuando éstas se hacen apremiadamente, acuciados por la necesidad, con mucho miedo dentro del cuerpo, y sobre todo, cuando el estómago y los bolsillos están vacíos.
Israel tuvo que recordarse siempre Massá y Meribá, creo que aún lo hace, porque no acabó allí la cosa. Volvió a las andadas después y muchas veces, ansiando ser sacado del fuego de sus propios errores merced a personajes emblemáticos, entre los que cito, por ejemplo, a una mujer como la copa de un pino: Judit, la cortacabezas.
Judit y Holofernes. Caravaggio 1599
Dios nos libre de tener que desear que aparezca alguien, cimitarra en mano, que nos rescate de este pozo de los leones en que nos hemos metido.
Profeta Daniel. Miguel Ángel. Capilla Sixtina
Bueno, tampoco sería mala idea que surgiera un Daniel clarividente. No habría mejor premio en esta lotería.

La historia continúa


Lo único que se me ocurre, precisamente hoy, a la vista de las circunstancias es que todo sigue igual, aunque las opiniones más autorizadas y reconocidas afirman que estamos mucho peor.
Es ilusorio pensar que entonces éramos felices y ahora ya no. Que perdimos confianza, bienestar, reconocimiento, es posible. Que hemos ganado seguridad, fortaleza, respeto, no lo creo.
Fuimos progresivamente convenciéndonos, o dejándonos engañar, de que avanzábamos por la buena senda. El tortazo fue descomunal. A todos nos dolió.
Ahora nos lamemos las heridas, y seguimos siendo perrillos falderos; limpios de pulgas, sí; pero domesticados y dóciles al son que nos marcan, como siempre.
Donde no hay perdón, no se vive. Donde se piensa en venganza, se muere. Donde ni se sabe ni se responde, se malvive.
Y, sinceramente, no sé dónde estamos, a pesar de los cantos, los homenajes, las conmemoraciones.
Un mundo así no merece la pena. Claro que no tenemos otro. Es lo que hay.

Para información complementaria:
 
«Furor y cólera son odiosos; el pecador los posee. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es carne, conserva la ira, ¿quién expiará por sus pecados? Piensa en tu fin, y cesa en tu enojo; en la muerte y corrupción, y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos, y no te enojes con tu prójimo; la alianza del Señor, y perdona el error.»
(Libro del Eclesiástico 27,33–28,9)

¿Que dónde estaba el 11-S?


Hay preguntas que no merecen contestarse, pero en ocasiones se hace necesario darles respuesta, aunque lo que en realidad nos gustaría es decirle a la persona que interroga si está tonta, o está tonta.
Por supuesto que al hacer esta pregunta, planteada en un diario de ámbito estatal, que a su vez lo toma de un medio internacional, nadie pretende enterarse de en qué estábamos entretenidos el día 11 de septiembre de 2001 a la hora de comer, más o menos. Intenta hacernos caer en la cuenta de la importancia que le hemos dado al ataque contra el Center neoyorquino y otros lugares estratégicos de EEUU de América del Norte.
Parten del presupuesto, -esto lo supongo, que no lo sé-, de que tal hecho ha marcado por entero la vida de todo ser humano. Y casi seguro que no se equivocan. Pero, planteada así la preguntita, tiene bemoles.
Por supuesto que recuerdo aquel día, como recuerdo dónde estaba, con quién, qué hacía, y qué hice a partir de aquel momento. Ya lo he narrado en este blog, y también he expresado lo que se me ocurrió a partir de las imágenes que recibí y luego de la información que pude recabar. Todavía, diez años después, sigo perplejo.
Hay momentos de mi vida que no olvido. De unos recuerdo fechas, de otros circunstancias de lugar y modo, de la mayoría unos detalles significativos. Supongo que esto se debe a la manera como han influido en mí, a la trascendencia que han supuesto para mi vida a partir de ese momento, de lo ansioso que estaba porque sucedieran o de la sorpresa con que los recibí y digerí.
Este hecho, el 11 S, no pertenece a ninguno de ellos. Es punto a parte. Vivo en la creencia de que no ha tenido ninguna repercusión en mi persona, a pesar de que el mundo y la historia han quedado marcados para siempre. Tal vez me ocurra que aún no he terminado el período de duelo que los expertos afirman que si no se concluye correctamente sigue ahí coleando per saecula saeculorum. Tal vez.
Los hechos que recuerdo como significativos de mi existencia, y de cuyas circunstancias podría pormenorizar detalles nimios, son estos que ahora voy a enumerar por orden cronológico:
- El día que maté un pollo con un palo y mi tía Susi me encerró en el ropero. Menuda regañina le endilgó mi madre cuando llegó a casa. Tenía cinco años, vivíamos en una finca a las afueras, y mi madre no echó aquel día a su hermana de casa de purito milagro.
- Mi primera comunión. Fui feliz, rodeado de mi familia más cercana. Un auténtico “ángel”. 19 de mayo de 1955. Siete añitos recién cumplidos.
- Mi primera noche en el convento. Todos me habían felicitado cuando dije que me iba para allá, pero entonces me la pasé entera llorando bajo las sábanas.
- El día que me salí del convento. Más contento que unas pascuas. Lo malo fue que todo el resto se lo tomó muy mal.
- El día que me enamoré como una cosa tonta. Como para no recordarlo, con el subidón que tuve y lo que me duró tal trauma. No cuento más, top secret.
- El día que me llamó mi madre para decirme que mi padre tenía cáncer. Tenía yo 22 años y estaba de exámenes de junio. Año 1970, si error.
- El día que me dijo Don José, mi Arzobispo, que el domingo de la semana siguiente me ordenaba. Era sábado, 7 de junio de 1975, 17:30 horas. ¿Sabéis lo que es preparar algo de festejo y avisar a las amistades en tan poco tiempo? Ahora las cosas se hacen con un año mínimo de antelación. ¡Tiempos!
- El día que Don José me ordenó: 15 de junio de 1975, en la catedral. ¡No me lo creí! ¿Yo cura?
- El día que celebramos la Eucaristía en la vaquería travestida de capilla. Fue en el patio porque no cabíamos en otro sitio. Fue el 29 de junio de 1981 y hacía un sol de justicia. Un día completo, tras varios meses de mucho trabajar en derribos y similares.
- El día que me nombraron párroco de una parroquia sin iglesia, algo así como capitán de barco sin ni siquiera barquichuela: 15 de agosto de 1984, y me acompañó José Velicia.
- El 11 de mayo de 1999 ofrecí a mi Arzobispo, Don José, un templo nuevo que entre todos habíamos construido, para uso parroquial. Nadie nos dio un duro, tampoco yo daba una peseta por nuestro proyecto cuando nos lo planteamos. Pero lo conseguimos.
- El fallecimiento agónico de mi madre. Un sábado, vísperas de La Ascensión. Eran las 20:00 horas del 7 de mayo de 2005.
- La dormición de mi padre (sic), un domingo, a las 12:30 horas. El 10 de julio de 2005. Dejé el altar vacío y a mi gente esperando, y salí escopetado. Me llevaron en volandas.
Tengo espacio disponible, pero ya no espero que me ocurran sucesos que merezcan la pena tomarse la molestia de anotar. Eso creo al menos.
El 11-S, como el 11-M, cabe la posibilidad de volverse a repetir, habida cuenta de que según la ley de Murphy todo lo malo que pueda suceder, con toda seguridad sucederá. Llevo tiempo armándome para que ya nada me sorprenda.

A la búsqueda del “Jesús histórico”

Tranqui, Miguelangel, no te pases. Me digo a mí mismo al ponerme a escribir. Porque quiero hacerlo, y también me obligo, en una especie de terapia de hacer al menos cada día algo que poner aquí.
Acabo de leer todo su contenido y estoy callado, soplando como quien dice ¿por dónde meto mano? Me explico.
Llevamos todo el curso leyendo y comentando el “Jesús. Aproximación histórica” de José Antonio Pagola. Cada quince días leemos lo que buenamente podemos y hacemos las preguntas, comentarios, críticas y reflexiones que se nos ocurren. Y vamos saliendo del paso a nuestro ritmo, porque la lectura resulta amena, pero el contenido es muy denso, como corresponde a lo que es: el resultado de la investigación de muchos eruditos durante los últimos años, tratando de desentrañar la pura historia de unos textos que nacieron catequéticos, hace casi dos mil años.
L., sin embargo, siempre tiene ganas de más, y algunos días aparece con un libro nuevo que nos ofrece para ampliar. ¡Como si no tuviéramos suficiente! El último día, antes de verano, trae una revista “Muy. Historia” dedicada íntegramente a Jesús a la luz de la historia. Y la deja sobre la mesa con el encargo de que la lea. Miro la fecha y compruebo que es la nº 4, de 2006. Le digo que ha llovido y ha escampado, y que las investigaciones de este tipo en cuatro años más que correr, vuelan; de modo que no puede contener ninguna novedad reseñable. Aún así él insiste en que me la deja para que la lea este verano. Son apenas treinta folios repartidos en 100 páginas en papel couché. Le digo, bueeeeeeno, y me la quedo.
Han pasado casi dos meses, y hoy he decido hojearla. Y la he leído. Y ahora me veo en la papeleta de hacer un comentario. Por eso lo de soplar…
¡Por supuesto que se pueden publicar cosas interesantes en revistas de divulgación kiosquera! Faltaría más. De hecho he leído muy buenos artículos de teología en alguna de ellas. Pero este asunto, es harina de otro costal.
Los autores que firman los diversos artículos tienen todos los títulos que acreditan que no son mancos en esto de opinar en público sobre esta materia. La revista consigue casi resumir en tan poco espacio lo que se encuentra diseminado en miles de páginas en todos los idiomas del espectro teológico bíblico. La plasticidad de las imágenes, y su oportunismo, parece decir: esto es lo que hay.
El resultado es tan pobre, que es una pena que esto lo coja cualquiera y lo tome como definitivo. ¡Toda la cuestión bíblica, desde Reimarus hasta la Third Quest, pasando por la Cuestión Sinóptica, la Escuela Liberal, la fuente Q, la Old Quest, Bultmann,  la New Quest, el Jesus Seminar, y los actuales Sanders, Crossan, Meier y Ratzinger, lo más actual y endiablamente complicado, tiene como remate esta frase que parece que se debe al físico Werner Heisenberg, quien lo dijo en plan de broma sobre la materia de su propia especialidad: “Cuando los hechos no concuerdan con la teoría, es un problema exclusivo de los hechos”! (Dos siglos de investigación, concordancias y disonancias, convergencias y también divergencias, en apenas cinco folios).
Mi opinión, tras mi visita de esta mañana al dentista, es que lo pasé mejor viendo a las féminas de Holanda y Hungría jugar a waterpolo en la tele de plasma mientras hacía tiempo para que me atendieran, que si me hubiera entretenido en la espera leyendo esta revista. Porque eso es lo que es: una revista de sala de espera.
Mentiras no dice. Verdades a medias, muchas. Interpretaciones, bastantes; para ser una revista que se titula “historia”, demasiadas.
Eso sí, “interesante” por “interesada” más que por lograr captar la atención y el interés de una persona realmente interesada en el asunto.
En lo que a mí respecta, seguiré con mi lectura pausada y meditada del “Un judío marginal” de John P. Meier, que es toda una garantía.

¿Ocurrió como nos lo han contado? La historia, según, cómo y quién…

Siempre me creí que las cosas sucedieron tal y como las aprendí, según me las contaron. Igual que hay un cielo, el sol y la luna, yo tenía de la historia una idea: que era lo que era.

Pero no. Qué va. La historia es según… nos la cuenten quienes la vivieron, la veamos cuando la estudiamos, la describan los que la estudian, la observen al pasear por sus museos curiosos y ociosos viajeros.

De la gesta de Colón hay varias versiones, de la incivil guerra española al menos dos, o tres. Según.

El otro día echaron por la tele La Buena Nueva, película de Helena Taberna, que recoge la experiencia vital de su tío Marino Ayerra, cura en tiempos de la guerra del 36, en la Navarra republicana. Ya hice, dos años ha, mis comentarios a esta película que fue ofrecida en el festival de Valladolid: uno y dos.

El argumento es: 

«El protagonista es un cura joven que estudia en Roma y es destinado por su obispo a Alsasua (Navarra) el día siguiente al de la sublevación de Franco (el 19 de Julio del 36), un pueblo socialista y anticlerical. Su obispo le pide que sea el más “rojo” del pueblo porque allí los curas no tienen nada que hacer.
Él quiere vivir la Buena Nueva del evangelio de Jesús, siempre a favor de los que más sufren y de los oprimidos. Comprueba con tristeza cómo los curas y obispos apoyan el levantamiento de Franco y él se queda con los perdedores.
Son impresionantes las escenas del terror que provocan los “ganadores” en aquel pueblo. Los comunistas, socialistas o anarquistas son fusilados sin juicio previo o tirados por las simas de los montes cercanos.
Él va tomando nota de los nombres de los que mueren y del lugar donde caen: en medio del monte, en el barranco… Toma nota de todo en un diario.
Como se enfrenta a su obispo que quiere que le haga caso ” al poder establecido”, encuentra apoyo en una joven maestra, de derechas, pero a quien los falangistas y requetés le matan a su marido, socialista. Desde entonces deja de ir a la iglesia porque los amigos de los curas le han matado a su marido.
Antes de irse de la parroquia le entrega al monaguillo su diario con la advertencia de que lo guarde y se lo entregue el día de mañana a sus hijos porque todo el mundo debe saber lo que ha pasado: quienes eran los muertos del pueblo fusilados o lanzados al abismo y el lugar donde estaban porque si no, sería doble pérdida, la de sus vidas y la de su memoria.
La película es un homenaje a la memoria histórica.»
(Tomado de aquí)

Ayerra escribió un libro que tuvo mucho éxito en Argentina y fue reeditado tres veces. Posteriormente ha sido editado en España en 2002: “MALDITOS SEAIS. No me avergoncé del Evangelio” Marino Ayerra Redín. Editorial de Minitzoa S.L. Avda. de Navarra, 5 –Of.2.Iruña (Navarra). Tfno. 948253085.

Es otra visión de lo que algunos, muchos, llamaron y siguen llamando La Santa Cruzada de Liberación.
Hay una frase que a mí me impactó la primera vez que la vi y volvió a hacerlo esta segunda. El obispo le dice al curilla en un momento de diálogo puro y duro: "Ya estamos otra vez a vueltas con el dichoso evangelio", malhumorado por las razones que aduce el inferior.

Pero impresionantes, de verdad, tres imágenes, que me quedan aún grabadas en las entrañas:

http://s01.s3c.es/imag/cartelera/200811/buenanueva6.jpg

Y la parte final de la película, con la misa solemne en la plaza del pueblo, celebrando la victoria, y la otra, en el monte, junto a la sima donde yacen los cuerpos de los asesinados, las mujeres agrupadas y haciendo promesa firme de recordar para que nunca se olvide.




Por otra parte hoy es el día de La Hispanidad. Otra gesta, el descubrimiento de América, que habrá sido como haya sido. Pero que la cuentan según y cómo.

Acabo de leer la versión de este señor:
«Desafiando la furia de los vientos y el hambre de los monstruos devoradores de barcos, el almirante Cristóbal Colón se echó a la mar.  El no descubrió América.  Un siglo antes habían llegado los polinesios, cinco siglos antes habían llegado los vikingos.   Y trescientos siglos antes que todos, habían llegado los más antiguos pobladores de estas tierras, a quienes Colón llamó indios creyendo que había entrado al Oriente por la puerta de atrás.
Como no entendía lo que esos nativos decían, Colón creyó que no sabían hablar; y como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón.
Aunque murió convencido de que sus viajes lo habían llevado al Asia, Colón tuvo sus dudas.  Las despejó en el segundo viaje.  Cuando sus naves anclaron en una bahía de Cuba, a mediados de junio de 1494, el almirante dictó un acta estableciendo que estaba en China.  Dejó constancia de que sus tripulantes lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua.
Al pie, firmaron los pocos marineros que sabían firmar.»
(de “Espejos”, una historia casi universal. Editorial Siglo XXI, 2008) (Tomado de aquí)

(Dicen que lo firma Eduardo Galeano. Yo no puedo dar fe, hago constar)

Pero añado aquí estos otros comentarios, por si aclaran algo:


                                               Sanson, en El Norte de Castilla                                                                El Roto, en El País




Yo creo que la historia está hecha de plastilina. Es tan fácil de moldear, ¡si hasta se hace con las manos!

Hablando de reciclar…

Año 1981                                                                             Año 2010


Posibilidades que ofrece un Blog (IV)

Cuando dices que una cosa ofrece posibilidades,  además de expresar que ese objeto tiene valor por lo que a simple vista aparenta, estás queriendo aludir a algunas concretas acciones que pueden ser llevadas a cabo con él.

En el caso más simple, lo usual es referirse a una concreta, la que tememos o ansiamos. Por ejemplo: ¿Tengo posibilidades de estar embarazado si mantuve anoche relaciones sexuales y no tomé precauciones? La respuesta es obvia; pero como ejemplo podría valer si estuviera expresado en otro género.

Vamos a por otro: ¿si se me ocurriera ir por lana, podría volver trasquilado? Aquí se admiten varias posibilidades, como todo el personal puede comprender.

Pero si digo: Si salgo solo de casa por la noche, ¿qué posibilidades tengo de que me contraten para un puesto de directivo en una empresa pionera en el mercado de abastos? El abanico de posibles respuestas se abre tanto cuantos síes condicionales se nos ocurra poner.

Es el caso que un blog tiene posibilidades, vaya si las tiene. Pero a uno, limitado y finito, no se le ocurren sino un pequeño número de utilidades, la mayoría de las cuales no salen de su imaginación, sino de la experiencia concreta, de lo cotidiano, de lo que ocupa su existencia más que estrecha, escuchimizada.

Pero si dejáramos libre a la imaginación, ah, entonces la cosa cambiaría y entraríamos en un campo aún no explorado.

Sin embargo, lo mejor de lo mejor es que te echen una manita, que alguien desde la concha te sople o directamente salga desde detrás de las bambalinas y vaya llenando el escenario en la que tú balbuceas un texto aún por determinar.

Metido ingenua y temerariamente a analista de blogs (nótese este ablativo absoluto tan finamente construido por quien no sabe ni latín), me encuentro con que Fuensanta M. Clares, -de Murcia, nada que ver con Fuencisla, de Segovia-, sitúa en medio de la escena una maravilla: resulta que un blog también sirve para viajar, para soñar, para visitar, incluso para volver al pasado y recorrer la historia.

Si tenéis algo de tiempo, entrad aquí y disfrutad con este recorrido, virtual sí, pero tan real que estaréis tentados de preguntar a cualquiera por el restaurante más cercano para almorzar a la salida, de temer pisar en el resbaladizo empedrado, de haceros con uno de tantos ciriales (Fernando Manero avisa), o de curiosear lo que hay allá tras de aquella puerta tan cerrada.

Y, aunque a la salida todo siga igual, la muchacha del bolso negro siga con él, dando el mismo paso, y el caballero del niqui burdeos siga dándoos la espalda, habréis pasado un buen rato, os lo aseguro.




Y este otro lugar también merece un rato que tengáis disponible:

Seguidores

Etiquetas

20 N Abraham Abstención Abuelez Abuso de menores Abuso de poder Abusos sexuales Acacia Acebo Aceras Actualidad Acuario Ada Colau Adán Adolfo Suárez Adviento Aféresis Afganistán Afilador Afirmación África Agricultura Agua Aguaviva Agustín del Agua Agustinos Filipinos Ain Karem Aire libre Ajo Alandar Albert Einstein Alberto Cortéz Alberto Iniesta Albino Luciani Alcalde Aldous Huxley Alegría Alejandro Guillermo Roemmers Aleluia Alemania Alex Ubago Alfabetización Alfonso Álvarez Bolado Alfredo Velasco Alicante Alicia Martín Baró Alimentos CE Alma de las cosas Almendro Álvaro Pombo Alzheimer Amando López Amanecer Amanecer luminoso Amapola Aminatou Haidar Amistad Amor Amusco Ana y Simeón Anacoreta Anastasio Rojo Ancianidad André Wénin Andrés C. Bermejo González Andrés Torres Queiruga Ángel Álvarez Ángel Galindo Ángel García Forcada Animaladas Aniversario Anthony de Mello Anton Chejov Antonio Duato Antonio López Baeza Antonio Machado Antonio Machín Año nuevo Añoranza Aparcamiento Apocalipsis Apócrifos Árbol Argentina Arguiñano Armarios Armas Armonio Arte Ascensión Ascensor Asertividad Asesinato Aspidistras Astou Pilar Asunción Ataxia Atletismo Atrio.org Auditorio Miguel Delibes Ausencia Austeridad Autoconfianza Autoridad Avaaz Avería Avisos Ayelet Shaked Aymeric Picaud Ayuntamiento Azorín Azucenas Baltasar Garzón Banco de Alimentos Banco de España Barack Obama Barcelona Barrio de Delicias Barro Bartolomé Esteban Murillo Baruck Spinoza Bautismo Baxter Keaton Beagle Beatriz Cariño Beethoven Belén Benedicto XVI Benito Prieto Coussent Benjamín Prado Bernabé Berta Berto Bertolt Brecht Biblia Biblioteca Bicicleta Bienaventuranzas Bienve Blog Bloque Blowin’ in the Wind Bob Dylan Boda Boj Bolivia Bolsa Bondad Borja Borrado Breva Breviario Buena voluntad Buenos consejos Bufanda Bujedo Cabreo Cactus Cadarso Café Cala Calabaza Calendario Calidad de vida Cáliz Calor Calzado Caminar Camino Camino Astorga Redondo Camino del Pesquerón Campamento Campeonato Mundial de Fútbol Canal de Castilla Cáncer Cancha deportiva Canela Canena Cantabria Caracoles Cardenal Martini Caritas Cáritas Carlos Carlos Aganzo Carlos F. Barberá Carlos González Vallés Carlota Carmen Tablada Carnaval Carne Castilla Castromocho Castromonte Catecismo Catecismo Holandés Catedral Catequesis Caza CCP Cedro Celibato Celina Maricet Celtas Cortos Cena de Pascua Cenar Cenizas Censura Cervantes César Vallejo Change.org Chapuzas Charlot Chetán Chile China Chiquilladas Chispa Cielo Ciencia Cine Ciro Alegría Cisne Claudio Coello Claudio Sánchez Albornoz Clint Eastwood Clonar Cocina Codex Calixtinus Codorniz Coherencia Colegio Colesterol Colón Coltán Comadreja Comedor Social Comentarios Comer Comillas Compañeros Compasión Competición Compromiso Comuneros Comunicación Comunión Concilio Vaticano II Cónclave Concurso Conferencia Episcopal Española Confesión Congo Constitución Española Consumismo Contaminación Control Córdoba Cordura Corea del Norte Corea del Sur Coronavirus Corpus Corrección Correo Corzos Cosas Cosas de la vida Cosecha Creación Credo Crisantemos Crisis Cristales Cristianisme i Justícia Cristo Crucificados Crucifijo Cruz Cuadros Cuaresma Cuento Cueva del Cobre Cuidados Paliativos Cultura Cumbre sobre Clima de Copenhague Cumpleaños Curiosidad Dalí Dámaso Alonso Daniel Barenboim Daniel González Poblete Dante Dante Pérez David Déficit de atención Delacroix Delatar Delibes Delito informático Democracia Dentadura Denuncia Deporte Derecho Derecho a la intimidad Derecho Canónico Derecho de propiedad Derechos Humanos Desagües Desahucio Desaparición Desarrollo sostenible Descalificación Descubrimientos Desiderio Desilusión Despedida Despertar Día de los Sin Techo Diálogo Diapositivas Dietrich Bonhoeffer Difuntos Dignidad Dinamarca Dinero Dios Dios con nosotros Distopía Diversidad Dolor Dolores Aleixandre Domingo Don Dionisio Don Domnino Donald Jhon Trump Donald Zolan Doñana Droga Duda Duende Duero Ébola Ecce Homo Eclesalia Eclipse Ecología Economía Edad Edelweiss Edición Eduardo Galeano Eduardo Haro Tecglen Ejercicios espirituales El Cid El club de los poetas muertos El Corazón de Jesús El factor humano El Gordo y el Flaco El Mal El muro de Berlín El Norte de Castilla El País.com El Papa El pinar El Pino El Roto El Salvador El tiempo Elba Julia Ramos Electricidad Eloy Arribas Eluana Emaús Emigración Emilia Pardo Bazán Emilio Calatayud Emisión Emma Martínez Ocaña Emoción En Portada Encinas Energía Enfermedad Enrique Barquín Sierra Enrique Estencop Equilibrista Erlich Ernestina de Champourcin Ernesto Cardenal Escalera Escritura Escuela Escultura Esfuerzo Esgueva Esopo España Esperanza Esperanza Aguirre Espíritu Estafa Estandarte de San Mauricio Estrellas Estrellita Castro Estudios Eta Eucaristía Eugenio Europa Euros Eurovisión Eutanasia Eva Evangelio Evidencia Evo Morales Expectación Extranjeros Eylo Alfonso Ezequiel Ezequiel Zaidenwerg Fabio Nelli Facundo Facundo Cabral Familia FAO Fe Febrero Federico García Lorca Feedly Felicidad Felicitación Felipe Felipe VI Félix López Zarzuelo Félix María Samaniego Fernán Caballero Fernando Altés Bustelo Fernando Fernán Gómez Fernando Lorenzo Fernando Manero Ficus Fidel Castro Fidela Fidelidad Fin de año Fiódor Mijáilovich Dostoievski Florence Nihtingale Florentino Ulibarri Flores Florián Rey Folk Fontanería Forbes Forges Foto palabra Fotos Fotos raras Fra Angelico Francia Francis Francisco Cerro Chaves Francisco de Asís Francisco Pino Frases Friedrich Engels Friedrich Wilhelm Nietzsche Frutas Frutos Fuego Fuencisla Fuensanta Fumar Funeral Fútbol Futuro G. B. Ricci Gabriel Celaya Gabriel Fauré Gabriel García Márquez Gabriela Mistral Gaillot Gala Galarreta Gallinas Gamberrada Gandhi Garoña Gas Gatos Gaza Género Generosidad Gente Gerhard Ludwig Müller Girasol Gitanos Gloria Fuertes Godspell Góngora Google Docs Goya Goyo Ruiz Granada Grecia Greda Gregoriano Gregorio Fernández Gripe A Gripe porcina Grupo sanguíneo Guernica Guerra Guerra española Gumi Gustavo Adolfo Béquer Gustavo Gutiérrez Gustavo Martín Garzo Gustavo Poblete Catalán Gutenberg Hacienda Haiku Haití Hambre Hamlet Lima Quintana Händel Hans Küng Harina Haruki Murakami Helecho Hemodonación Hermanitas de los pobres Hermanos Marx Higo Higuera Hiperactividad Hirosima Historia Historias HOAC Hobbes Hodegética Hogar Horacio Horario de invierno Horario de verano Hormigas Hortensia Hosta Huelga Humanidad Humildad Humor Ibrahim iDVD Iglesia Ignacio Ignacio Ares Ignacio Ellacuría Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Martín Baró Ildefonso Cerdá Ilusión iMac iMovie Imperio Argentina Impresora Impuestos Incendios Indagación India INEA Infancia Infierno Informe Semanal Ingenuidad Inmaculada Inmigración Innocenzo Gargano Inocencia Interesante Intermón Internet Invictus iPhone iPhoto Irak Irán Isaac Isabel Isabel y Jesús Isaías Isla Islam Israel ITV J. Ratzinger James Dean James Mollison Jan van Eyck Japón Jara Jardín Javier Domínguez Javier Fesser Jazmín Jefté Jenny Londoño Jerusalén Jesús Jesús de Nazaret Jesús Espeja Jesús Visa JMJ Joaquín López JOC Johann Baptist Metz John Carlin John Martyn John P. Meier John Selby Spong Jon Sobrino Jorge Cafrune Jorge Manrique Jorge Negrete José Afonso José Antonio Pagola José Arregui José Delicado Baeza José Gómez Caffarena José Hierro José I. González Faus José Jiménez Lozano José Luis Borges José Luis Cortés José Luis Cuerda José Luis Martín Descalzo José Luis Martín Vigil José Luis Saborido Cursach José Luis Sampedro José Manuel Calzada José Manuel Vida José María Castillo José María de Pereda José María Díez-Alegría José María Manso Martínez José Martí José Mugica José Zorrilla Juan Antonio Marcos Juan de Juni Juan Goytisolo Juan José Tamayo Juan José Tamayo Acosta Juan Martín Velasco Juan Masiá Clavel Juan Pablo II Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Moreno Juan Valera Juan Vicente Herrera Juan XXIII Jubilación Judit Juegos Jueves Santo Julia Ardón Juliana Vermeire Julio Lois Justicia Justicia y Paz Juventud Karl Marx Karl Rahner Kaunas Khalil Gibran Konrad Adenauer La Alhambra La Arbolada La Cañada La Codorniz La Fontaine La radio La Ser La Virgen de Guadalupe Labordeta Lacomunidad.elpais.com Lágrimas Laico Lampedusa Lanuza Las Cambras Las Edades del Hombre Las mañanitas Las Villas Laurel Lawrence Ferlinghetti Lenguaje Leocadio Yagüe León León Felipe Leon Gieco León Gieco Léon L'hermitte Leonard Cohen Leonardo Boff Leopoldo Panero Lesbos Ley Ley del aborto Leyendas Libertad Libertad de expresión Libia Libros Lilas Lilit Limonero Limpieza Lina Lince Linda Literatura Lituania Liu Xiabo Liuba María Hevia Llano Llaves Lluis Llach Lluvia Lola Lombarda Lope de Vega López Vigil Loquillo Luar na lubre Lucía Caram Ludwig Feuerbag Luis Argüello Luis Darío Bernal Pinilla Luis Espinal Luis García Huidobro Luis García Montero Luis González Morán Luis Guitarra Luis Mariano Luis Pastor Luis Resines Luna Lunes Lunes Santo Lutero Machismo Maestro de escuela Mafalda Magisterio eclesiástico Mal Maltrato Malvarrosa Mamá Manifiesto del día internacional del Voluntariado Manifiesto por la Solidaridad Manos Manos Unidas Manuel Azaña Manuel del Cabral Manuel Mujica Láinez Manuel Sánchez Gordillo Manuel Vicent Manuela Carmena Máquina Marc Chagall Marciano Durán María María Magdalena María y José Mariamma Mariano Cibrán Junquera Maricas Marinaleda Mario Benedetti Mark Twain Marruecos Marte Martes Santo Martha Zechmeister Martín Jelabert Martin Luther King Martin Niemöller Martirio Marzo Máscara Matilde Moreno rscj Matrimonio Matteo Ricci Maximino Cerezo Barredo Mayo'68 Medicina Médicos sin frontera Medina de Rioseco Medio ambiente Mediterráneo Membrillo Memoria Mentiras Mercado Mercedes Cantalapiedra Mercedes Navarro Puerto Mercedes Sosa Meses México Mi canario Mi casa Mica Michael Czerny Michel Quoist Miedo Miedo escénico Miércoles de Ceniza Miércoles Santo Miguel Ángel Baz Miguel Angel Buonarroti Miguel Ángel Ceballos Miguel Ángel Mesa Miguel Cabrera Miguel de Unamuno Miguel Hernández Miguel Ligero Miguel Manzano Milagro Millán Santos Ballesteros Minueto Miradas Mirlo Mis Cosas Mistagogia Moda Moderación Moisés Moli Molino Monasterio de Moreruela Monseñor Algora Monseñor Romero Montaña Montealegre Moral Moral de la Reina Morgan Freeman Morir con dignidad Morten Lauridsen Mosca cojonera Mosqueo Mouse Mucho queda por hacer Muerte Mujer Mundo rural Munilla Muros Muros de la vergüenza Museo Museo del Prado Museo Oriental Música Nacimiento Nadal Narcisos Natación Natalicio Naturaleza Navidad Neil Armstrong Neila Nelson Mandela Nevada Nicodemo Nido vacío Nieve Niñez Nochebuena Nombres Nona Nuevo Mester Obediencia Obras Obsolescencia Ocas Octavio Paz Oliver Sacks Olivo Olor ONU Opera Oración Ordenador Oro Ortega y Gasset Oscar Wilde Oslo Otoño Pablo Milanés Pablo Neruda Pablo Picasso Paciencia Paco Alcántara Padre nuestro Paellada País Vasco Paisajes Pájaros Pajarradas Pala Palabras Palacios de Campos Palacios del Alcor Palencia Palestina Palomas Pamplona Pan Pancho Pancho Aquino Papá Papa Francisco Paquistán Para pensar Paradilla Paraguas Parlamento Europeo Paro Parque infantil Parquesol Parras Parroquia de Guadalupe Parroquia La Inmaculada Parroquia Sagrada Familia Parroquia San Ildefonso Parroquia San Pedro Apóstol Partenia Partidos Políticos Partituras Pasado Pasatiempos Pascua Pasión Pastores y ángeles Patata Patines Patxi Loidi Pavo real PayPal Paz Paz Altés PDF Pedro Ansúrez Pedro Antonio de Alarcón Pedro Calderón de la Barca Pedro Casaldáliga Pedro José Ynaraja Pedro Miguel Lamet Pentecostés Peñalara Peñalba de Santiago Pep Lladó Perdón Pereza Periodismo Periquito Perplejidad Perroflauta Perrunadas Persianas Personas Pesetas Pete Seeger Peter Menzel Pez Piano Picasa Pico Pie Jesu Pierre Teilhard de Chardin Pilar Pilar del Río Pintada Pinturas Pirineo Piscina Pisuerga Plaga Plantas Plaquetas Plasma Plástico Plata Platón Plaza de Tian'anmen Plegarias Pluralidad Pobreza Poda Poder Poesía Pol Política Pornografía Portugal Pozo Predicación Pregón Prejuicios Premio Nobel de la Paz Premios Goya Presencia Presentación Presente Preservativos Primavera Primavera de Praga Primera Comunión Profetas Prohibir Protesta Proyección Proyecto Hombre Prudencia Prudencio Publicidad Pueblo Puertas Quemadura Quevedo Quijote Quino Quintín García Quira Racismo Radiactividad Raíces Ramadám Ramón Ramón Cué Romano Ramos Rastrojos Ratón Raúl Castro Realidad Recados Recambio Recidiva Recolección Record Guinness Recorrido virtual por el Santo Sepulcro Recuerdos Redes Cristianas Reedición Reflexión Regalo Religión Religión Digital Reloj Remuñe Renglones Repuesto Reseña Bíblica Residencia de Ancianos Resiliencia Resistencia Resurrección Retiro Reyes Magos Ricardo Blázquez Ricardo Cantalapiedra Ripios Risa Roberto Roberto Rey Rock Rogier van der Weyden Rosa Rosalía Rosario Roselen Rossini Rostros Roy Bourgeois Rubén Darío Rudyard Kipling Rut Sábado Santo Sábanas Sabine Demel Sacerdocio Sahara Sal Sal Terrae Salamanca Salomón Salud Samuel Samuel Aranda San Agustín San Antón San Antonio San Bartolomé San Benito San Esteban San Ignacio de Loyola San Isidro San Jerónimo San Joaquín y Santa Ana San José San Juan Bautista San Juan de Ávila San Juan de la Cruz San Lorenzo San Miguel del Pino San Pablo San Pedro San Pedro Regalado San Romà de Sau San Roque San Valentín Sancho Sandalias Sandro Magister Sangre Sanidad Sansón Santa Ana Santa Clara de Asís Santa Espina Santa Marta Santa Mónica Santa Teresa Santiago Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger Santidad Santos Santos Cirilo y Metodio Santos Padres Sara Saramago Saulo Scott Fitzgerald Seattle Seguimiento Segundo Montes Selecciones de Teología Semana Santa Seminario Sentimientos Seriedad Servicio Jesuita a refugiados SGAE Shakespeare Shūsaku Endō SIDA Siega Siesta Silencio Siloé Silverio Urbina Silvia Bara Silvio Rodríguez Simancas Simone de Beauvoir Sínodo Siquem Siria Sócrates Sol Sola Soledad Solentiname Solidaridad Soltería Somalia Sopa Soria Sorolla Sotillo del Rincón Stéphane Hessel Stephen Hawking Sudor Sueños Sumisión Suni Sur T. S. Eliot Tabaco Taco Talleres López Tamarindo Tamarisco Tamiflú Tano Taray Tarifa TBO TDT Tea Teatro Teléfono Televisión Temor Tener tiempo Tensión arterial Teófanes Egido Teología Teología de la Liberación Tercera Edad Tere Teresa Forcades Ternura Terremoto Terrorismo Tetas Thomas Becket Tierra de Campos Tiken Jah Fakoly Tolkien Tomás Apóstol Tomás Aragüés Tomás Moro Tomás Segovia Tomates Torío Toro Torres gemelas de Nueva York Trabajo Tráfico Traición Transición Traveling Wilburys Trigo Trini Reina Trinidad Trufa Tsunami Tumba Twitter Ucrania Umberto Eco Unción de Enfermos Unidad Universidad Urbanismo Urracas Uruguay Utopía Uvas Vacaciones Vacuna Valladolid VallaRna Valle de Pineta Valle del Silencio Valporquero Van Gogh Vaticano Vegacervera Vejez Velázquez Velicia Ventanas Ventiladores Ventura Ventura García Calderón Verano Verdad Verduras Viajes Vicente Aleixandre Vicente Huidobro Vicente Presencio Revilla Víctor Codina Víctor Heredia Víctor Jara Vida Vídeo Viento Viernes Santo Viktor Frankl Villalar Villalón Villancicos Villaverde de Íscar Vino Viña Violencia de género Violencia en las aulas Violetas Virgen del Carmen Virgen del Pilar Visita Vladímir Mayakovski Voluntariado Vuelo 605 Whitney Houston Wikiquote Winston Churchill Wislawa Symborska Woody Allen Xabier Pikaza Yankhoba Youtube Zacarías Zenón de Elea