He vuelto a verlos, y esta vez casi no he tenido
suerte. Lo de casi está mal expresado, lo reconozco, pero es así como
malhablamos por aquí. En realidad, sí la he tenido, aunque incompleta.
Verlos lo he visto. Igual que hace unos años. Lo
conté aquí, pero no pude demostrarlo. Las fotos no decían nada. Está vez al
menos dicen algo. En el pinar hay venados. Ayer vi media docena. Aquí traigo
estos dos.
Es razonable que lo que se afirma se razone, y lo
que dice que se vio se demuestre. Pero también es de razón que entre gente que
se trata, se de crédito a la palabra cuando no es posible más. Al fin y al cabo
una imagen también puede mentir, aun pareciendo evidente.
Quien en aquella ocasión no creyó lo que yo dije
tampoco ahora va a comprobar que no mentí. Ya lo tiene bien claro desde hace
algún tiempo, justo desde que dejó de escribir. Pero tengo la satisfacción de
poder mostrar que para mí la palabra tiene el valor de mi persona. Como decía
mi padre, “mi palabra va a misa”.
Y es que resulta terrible escuchar a gente y tener
que meter sus palabras entre interrogaciones, cuando no directamente pensar que
está expresando justo lo contrario de lo que dice.
Claro que también estoy de vuelta de tanta foto
trucada que se ofrece como primicia junto a noticias o predicamentos de
personajes en boga.
En fin, que yo he visto una manada de venados en el
pinar donde paseo de mañana, y eso no me lo puede quitar nadie.




















