| Así me encontré la ciudad donde vivo en la madrugada. Son las 08:30 horas |
Que es mucho mejor
recibida que la cigüeña, a la que no hace falta esperarla porque no se va. No
hay manera de echarla. Ha decidido no emigrar ya que aquí tiene mucho más de lo
que necesita. Total marcharse para luego tener que volver, ni se molestan en
sacar billete. Viven a casa puesta. Tanto que ponen en peligro tejados y
estructuras de bóvedas y campanarios con sus nidos, a fuerza de rearmarlos con
ramas y barro. En algunos lugares han llegado a declararlas “seres semovientes
non gratos”.
Hay que ver cómo
cambian los tiempos. De ser bienvenidas han pasado a ser indeseables.
Casi lo mismo que me
pasa a mí con lo de las tetas al aire. Cuánto mirábamos en otros tiempos por
verlas, siquiera un poquito. En la playa, en la calle, en los bares, a
escondidas tipo furtivos y al acecho, a modo de foto robada, que en muchas
ocasiones se trataba de foto concedida.
Ahora casi hasta dan
miedo, porque van conjuntamente con rostros contraídos, bocas abiertas y gesto
amenazante.
De los gritos mejor
no escribir.
Tendrán sus razones
para hacer lo que hacen. También yo tengo las mías para decir que eso ni me
gusta, ni me tienta, ni me apetece, ni lo busco, ni lo quiero.
Triste. Eso me
parece. Y feo.
![]() |
| Así nevaba en mi ciudad a las 08:00 horas |
Mucho más agradable es ver caer la nieve, no hay comparación.

















