Mostrando entradas con la etiqueta Afirmación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Afirmación. Mostrar todas las entradas

Mientras se mea hay esperanza




Esto estaba en la entrada de nuestra casa. Eran otros tiempos. Meábamos muy alto. Y juntos. Y fuerte. Y en cantidad.

Recuerdo el 23F. Allí lo pasé. Allí lo pasaron muchos por miedo, por solidaridad, por miccionar y defecar juntos mientras pasaba el temporal (cagalera auténtica sufríamos), por reafirmar lo que parecía peligrar, por comprobar hasta dónde serían capaces de llegar, por esperar el amanecer…

Primero fue en el Paseo del Cid. Sí, junto al Pisuerga; al pie de aquella arboleda con el cesped desvaído y maltratado. Tropecientos; era el principio, variedad y río revuelto, cantidad exuberante más que serio y discreto discernimiento, sin ascensor porque sobraba entusiasmo, tampoco calefacción ¡qué falta hacía!

Luego ya en Nueva del Carmen, cerca de la vía, a la otra punta de la ciudad, entre el mundo laboral, vecinal y reivindicativo. Al margen del Esgueva, cuando era arroyo y vertedero, y Ventura aún pisaba polvo y barro. Muchos menos, más orden, más sensatez, más diálogo, mayor exigencia.

Era mesa abierta, cama segura, libertad incondicional, desparpajo contenido, familia consensuada, referente y paso obligado en tiempos de autodefinición y resituación personal y colectiva, contenedor de posibilidades, azotea donde otear iniciativas y novedades, cocedero de realidades, parada y fonda, lugar de encuentro y punto de partida…

Muchos años permaneció en aquella pared, junto a la entrada, el cartel. Hacía sonreír a los amigos, extrañarse a la visitas, mirar al bies a los formales y congeniar a los juramentados. Desapareció y desconozco dónde fue a parar una vez que, ya todo ordenado y muy compuesto, hubo decisión general de adecentar la casa, darle una mano de pintura y poner cada cosa en su lugar.

Sí, el lugar lo fue encontrando cada quien; a partir de algo que no fue un sueño, ni una fugaz experiencia, sino una bofetada a la idiotez, una auténtica patada a los buenos juicios según regla, un guiño de libertad desentumida, un canto improvisado, un rezo confiado, una sonrisa de inquietud genuina e ingenua.

Mientras se meó en libertad y todos juntos, no faltó esperanza, ni alegría, ni procaz atrevimiento.

Fue "la comuna", en la que viví, donde conviví y comulgué unos años de mi vida, antes de aterrizar en otro lugar, estación término quizás, tal vez sólo de paso, donde sigo meando, solo y junto a, y con la esperanza metida en mi mochila de colores.

Ya no meo tan fuerte ni tal alto, pero lo hago muchas más veces y en cantidades suficientes. Ingenuidad y genuinidad, tampoco faltan. Desparpajo y procacidad, lo justo.

Treinta años más uno…, ¡treinta y uno!


Hoy no tengo muchas ganas de escribir. Así que pongo esto y me callo.

Una reflexión: ¡Cuánto hemos cambiado! Ha pasado mucho tiempo, ya no somos los mismos.

No sé por qué, pero esta mañana me he levantado con el paso cambiado y el corazón algo encogido.

Ayer ganamos la "Ensaladera" otra vez, y nadie ha salido a la calle a jalear al equipo de tenis. Hay cosas que antaño fueron novedades, acogidas con júbilo, y hoy apenas son rutina. Total, la cuarta, otra más.

Aminatou Haidar sigue en su ayuno voluntario-forzoso, Marruecos no se ha movido un ápice de su hierática y pétrea intolerancia, España sigue haciendo aguas en la gestión de sus responsabilidades, el Real Madrid ha vuelto a ganar sin merecérselo y el Barça lo ha hecho en plan campeón.  El Valladolid ha empatado, y lo agradece.


Lo dicho, todo sigue igual, pero ya nada es lo mismo.

¡Música, maestro! Esta vez con mis paisanos Celtas Cortos.






Ya que Juan Navarro nos propone en su comentario otro tema de Celtas Cortos, ahí va la letra para disfrutarla junto con la música:

No nos podrán parar

Nacimos hace unos años
en Pucela capital,
nos llamamos Celtas Cortos
y empezamos a tocar.

Comenzó con mucho esfuerzo,
siguió a base de currar;
si no acaba con nosotros
daremos mucho que hablar. 

Juntamos algún dinero
"pa vivir" con dignidad,
nunca nos fueron los lujos,
somos gente muy normal.

Conocemos mucha peña,
día y noche sin parar;
entre tanto algún amigo
se nos ha quedao "pa tras".

No. No nos podrán parar:
somos Celtas Cortos
con ganas de luchar.

No. No nos podrán parar:
respirar es igual que tocar.

No. No nos podrán parar:
no solemos mirar hacia atrás.

No. No nos podrán parar:
vuestra fuerza nos hará caminar.

Y hasta hoy hemos llegado
con ganas de luchar,
con ganas de ser mejores
y cambiar la realidad.

Mantenemos ilusiones
que no nos podrán robar:
los amigos, los amores,
las ganas de disfrutar.

Seguiremos insistiendo
en que el mundo hay que cambiar,
si siguen así las cosas
la tierra va a reventar

Seguimos haciendo amigos,
enemigos siempre habrá;
para todos hay un sitio,
el concierto va a empezar.

No. No nos podrán parar:
somos Celtas Cortos
con ganas de luchar.

No. No nos podrán parar:
respirar es igual que tocar.

No. No nos podrán parar:
no solemos mirar hacia atrás.

No. No nos podrán parar:
vuestra fuerza nos hace caminar.

¡Viva la gente!

Esta mañana me he espabilado pronto, que el paseo de ayer por la montaña palentina para visitar la Cueva del Cobre, Piedrasluengas y el valle entero de los embalses, Curavacas y Espigüete de lejos incluidos, me ha sentado como auténtico bálsamo de Fierabrás.

Y hete aquí que llega Kiko, mi vecino, y me trae una bolsa de pan duro, que ayer como fue fiesta, comieron de prestado. El pan es para la Moli, que gusta de roer y raerlo despacito y con deleite.

Y voy yo y le riño al Kiko por tirar tanto pan. Que a mí de pequeño me enseñaron que el pan es sagrado, que había que tratarlo mucho más que ahora.

El pan no se podía tirar, no se podía poner del revés, no se podía dejar caer al suelo. Si tal ocurría por accidente, debíamos besarlo y volverlo a colocar debidamente.

Eran otros tiempos, quizás más oscuros, quizás más reverenciales, quizás más sentidos.

El alimento era de respetar. Y más si era producto del propio esfuerzo, de la tierra bendita que se labraba y del Dios que siempre era providente con el ser, humano e inhumano, creado.

Y nada, que se lo he agradecido al Kiko que no tirara los canteros duros a la basura y los trajera de mañana para que la Moli disfrute, se los coma y nada nada se pierda.

Que todavía podemos decir de nosotros que, salvando ciertas cosas, aún somos buena gente.





Y termino, como ya empieza a ser habitual en mí, recordando otros tiempos en que con la chavalada lo expresábamos casi todo cantando. Además del ¡Viva la Gente!, también usábamos esta otra, cuya música, algún día no muy tardando, conseguiré ponerla, con su propia música, aderezada a la guitarra y garganta, desde este puñetero ordenata que de momento no me dice cómo hacerlo.

CANCION DEL PAN

¿De dónde viene el pan? (4)
Deja que te lo digan (bis)
los hombres que en invierno
sembraron la semilla,
deja que te lo digan; (2)
los que con los calores
segaron las espigas,
los que las desgranaron
bajo el sol de la trilla. (bis)

¿De dónde viene el pan? (4)
Deja que te lo digan (2)
molino y molinero
que dan al pan la harina,
deja que te lo digan; (2)
y el que de noche amasa
y el que vendrá de día
repartiendo pan tierno
por las mesas vacías. (bis)

¿De dónde viene el pan? (4)
Deja que te lo digan (2)
otros niños con hambre
que piden lo que tiras,
deja que te lo digan; (2)
y te dirán que viene
de un sueño de justicia
donde será de todos
nuestro pan de cada día. (bis)

Día de los trabajadores

Me niego a poner la Internacional. Y no por motivos ideológicos, que no. Me niego a ponerla porque ya está en otras partes. Tengo a gala también recorrer caminos menos trillados. Tampoco es que sea una rara avis, pero de alguna manera el Brassens que conocí a través de Paco Ibáñez quedó grabado en mí.

Por supuesto en donde pazo todo el mundo trabaja. Bueno o no trabaja porque está en paro. También hay jubilados, cada vez menos, o cada vez más, según se mire, porque hay demasiadas empresas que hace tiempo ya empezaron con las anticipaciones en este orden de cosas.

Pero lo mío era con la chavalada, más bien. Y claro con ellos parece que no pegaba cantar la Internacional, eso que gritaban tan serios, puño izquierdo cerrado y brazo del mismo lado del cuerpo levantado. A la chiquillería, y a mí también, ese gesto como que le resultaba una pizca amenazante.

Nosotros nos juntábamos aparte, teníamos nuestras juergas inocentes, y por supuesto también cantábamos, pero no sus canciones sino las nuestras. Y nuestras canciones tenían tanta miga, al menos, como las suyas, las de los mayores.

Por eso, hoy, día 1 de mayo, recuerdo esta canción, que hace la tiiiiiiiiira de tiempo que no canto, ni solo ni acompañado. Hoy me ha dado por ponerla aquí, y como no tengo manera de añadir la música, coloco sólo la letra. La melodía que se la imagine cada cual a su manera.

Hombre, y ya aprovechando la conyuntura, a quien se acerque por aquí y sepa cómo hacerlo, que me lo diga, oye, que nos diga a todos como grabar música desde el ordenador para ponerla en el blog, que seguro que hay alguna forma de hacerlo. Sólo que quien no sabe es como el que no ve. Pues, eso, que por ahí no se ve eso, y nos gustaría que se viera, y también se oyera.


CUANDO YO SEA GRANDE


Y tu padre que hace,
mi padre es albañil.
Es el más noble de los oficios
pues de él dependen
los edificios de la industria,
los hospitales y los palacios residenciales.
Mi padre dice que gracias a eso
a todas partes llega el progreso.
Cuando yo sea grande
voy a ser como él. (bis)

Y tu padre que hace,
mi padre es labrador.
Sabe de plantas y de animales
y de cosechas y de frutales.
Y es un oficio más importante
que hacer palacios como gigantes.
Mi padre dice que no habría nada
sin que la tierra fuera labrada.
Cuando yo sea grande
voy a ser como él. (bis)

Y tu padre que hace,
mi padre es general.
Ahora hace tiempo que no le veo
porque en la guerra tiene su empleo.
Él no hace casas ni labra tierras,
pues se dedica sólo a la guerra.
Sabe de bombas y bombardeos
que hacen pedazos pueblos enteros.
La última noche que me dio un beso
me estuvo hablando tan sólo de oso.
Dice que tiene armas venenosas
que matan todo: seres y cosas.
Mueren los hombres y las mujeres,
pájaros, flores, todos se mueren.
Hasta las niñas también se mueren.
Como las madres también se mueren.
Y los abuelos también se mueren.
Cuando yo sea grande
no seré como él. No, no, no.

Me echan de Atrio.org, no me hacen callar. O es al revés: me hacen callar, no me echan de Atrio.org

[Esto que escribo en este post no es interesante. En realidad no es nada interesante. Si a alguien debería interesar, ese alguien sería el propietario del propio portal; y posiblemente también podría de ser interés para quienes participan en él de forma asidua, especialmente si consideran que esa es su casa, donde ser reconocidos y apreciados, donde poderse expresar y ser escuchados.
El resto si queréis podéis leerlo, que no pasa nada. Pero sabed que si lo pongo aquí es únicamente para conservar, en mi recuerdo y memoria personal, una experiencia que no deseo volver a repetir]

Atrio.org es un portal de información y de participación cuya temática incluye cuanto de humano pueda ser considerado. En la información sobre dicho portal, en la cabecera del mismo, está escrito: Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano.

Entré a curiosear por él hará aproximadamente un año, leyendo los artículos expuestos y también los comentarios que se iban incorporando a los diversos hilos.

Pasado el verano, cuatro o cinco meses, más o menos, después de estar curioseando, me atreví a intervenir, comentando también yo en algunas ocasiones.

A lo largo de todo este tiempo mi participación en Atrio ha pasado por diversas situaciones que en ocasiones he reflexionado aquí. No ha sido fácil, pero digamos que tampoco ha sido difícil; es, para decirlo con una palabra sola, complicado. Generalmente se tratan asuntos que tienen que ver con lo religioso, más concretamente con la Iglesia Católica, aunque también se introducen otros variados temas.

Hace una semana me fue dirigido este aviso inapelable:



¿Por qué llegó esto?

Previo a la orden terminante, yo había protestado de esta forma:




Esta queja iba dirigida contra otro comentario en el que se me acusaba de pretender colgar en medio del diálogo un vídeo de contenido pornográfico. He de afirmar que no era verdad, como tampoco que yo estuviera ocasionando gastos excesivos al portal con mis numerosas intervenciones, y que por consiguiente no tendría por qué estarse resintiendo ninguna economía doméstica o empresarial con mis intervenciones. Siento no poder demostrar la existencia de ese comentario agresivo contra mí, porque sólo estuvo expuesto apenas unos minutos, justo el tiempo de leerlo; luego, simplemente desapareció. Lo firmaba un tal Pepe Sala.

Paso a exponer sumariamente el motivo origen de este desencuentro.

Se había colgado un artículo de Juan José Tamayo, "Cuatro años de papa", que podéis leer si tenéis humor y ganas. El tal artículo, en seis puntos, valoraba el tiempo de gobierno de la Iglesia Católica en el que lleva el actual Papa Benedicto XVI. Lo hacía con resultado negativo.

(Utilizo el tiempo verbal pretérito, porque desconozco si este artículo permanecerá colgado en el portal. Es política mantenida conservarlos todos, expuestos a la visita de quien lo desee. Pero también ha ocurrido que volviendo hacia atrás, algunos no se encuentran, tal vez porque se hayan recolocado en otra parte, o se hayan suprimido.)

Uno de los primeros comentarios que se añadieron aumentó la crítica y valoración negativa con otros seis puntos en los que se pormenorizaban los atuendos vestimentiles y ropajes diversos que el Papa se ha ido colocando en los diversos lugares a donde ha acudido de visita, y los gorros de todas las clases, formas y colores que, a instancias de la gente, se ha encajado en la cabeza.

Ante mi protesta de la crítica fácil y esperpéntica que se estaba llevando a cabo, lo hice de diversas maneras, solicité que se retirara este comentario jocoso y satírico y requiriendo mayor profundidad y seriedad en la crítica, que ya no en la valoración, no se me hizo caso.

Entonces recurrí también a la jocosidad, salteando el diálogo con diversos comentarios, tal vez fuera de contexto, pero sin salirme de las normas correctas que el portal requiere como pautas exigibles. Llegado un momento, y sumándome a lo que yo juzgué cachondeo general y generalizado, pretendí introducir un vídeo humorístico, emitido por TVE en horario de audiencia familiar, por lo tanto nada sospechoso de contenido peligroso. Ésta fue la respuesta:



Mi intención era humorística, ya puesto a ello, dando la sospecha que quien envía unas flores a una anciana muy bien podría haber sido el mismo Papa, y por tanto seguir en la línea de crítica fácil y chabacana. Juzguemos si esto es prohibitivo: Sexo en la vejez.

Por dos veces fue suprimido mi comentario, sin más explicaciones. (Por tanto no tengo constancia gráfica que pueda exponer). La tercera, juzgando que el motivo era el contenido de vídeo, colgué la dirección de un portal de psicología sexual, concretamente el que figura justo antes con el número 29. Y apareció ya el cartel de comentario moderado.

Vino después la acusación pública del citado Pepe Sala, a continuación mi protesta enérgica y malhumorada, y finalmente la orden terminante de callar.

¿Qué pasó luego, tras mi silencio? Que se callaron todos respecto de mi persona, haciendo caso al ruego de la moderación, con estas excepciones:

1) Un riojano de talla teológica autoproclamada:



2) Un argentino que vale lo que pesa, y a quien me lo imagino de aspecto enorme y bonachón, que me dedicó este homenaje tan inmerecido como valiente.

Es un comentario lleno de aprecio hacia mí y de escogido texto con que se expresa, y sólo por verlo referido hacia mi persona considero merecido ser enjuiciado, acallado, expulsado…, sea lo que sea que hayan hecho conmigo.

Leedlo, porque si es verdad lo que este tío dice de mí, tendréis que sujetarme bien, porque estoy a punto de reventar de gozo, de placer, de alegría, y de… ¡Soy la hostia!






Y dicho esto, termino afirmando que aún así seguiré entrando para leer lo que escriban y lo que comenten, porque la temática y el fondo me interesan, y también porque muchos de sus comentadores tienen experiencia, conocimiento y también son muy buena gente.

Y seguirá estando ahí en el borde de este blog la dirección de Atrio.org para quien quiera también entrar y enterarse.

Hoy operan a Ramón

Ramón es ser humano para todo.
Bueno, es muchas cosas en la vida: salmantino, ingeniero, esposo de Tere, padre junto con ella de cinco hijos. Trabajador de FASA.
Lo que son las cosas de la vida. Llega nuevo como habitante de esta parte del mundo a pertenecer al club de mi gente, y nos descubrimos carnales por parte de esposa, prima segunda mía, ¡a estas alturas de la vida!

Se ofrece para lo que guste: monaguillo, limpiador, catequista, monitor, animador, lector, repartidor de la eucaristía o, incluso, para cepillar los zapatos…, de las columnas que sostienen las macetas que ornamentan el templo.

Hoy le operan, algo serio junto a, dentro de, el páncreas. Ya está en la UCI, aún sedado.

El asunto llegó de pronto; perdió 20 kilos en 7 días. El domingo, hace quince, estuvo con nosotros, no se movió ni se levantó excepto para comulgar, que no quiso que se la acercaran.

Pasado el primer momento, se fue entonando, tanto que el domingo, el del pregón, más animado estuvo conmigo codo a codo comulgando a Jesús con la gente.

Ese mismo día, no sé si lo leyó antes o lo leyó después, preparó la paella familiar para toda su gente, riquísima, me han dicho.

Ahora está en el hospital, aún dormido. Tuvo tiempo de llenar el arcón congelador conyugal/familiar de todo lo que le pareció podrían necesitar, debidamente colocado y etiquetado.

Pues eso, que no sé si leyó a Martín Garzo, o lo leerá cuando despierte, pero sí sé que leía a Jesús, que no dejó nada escrito, que sólo se dejó a sí mismo para que nosotros lo fuéramos escribiendo en y con la vida.

Un mensaje de esperanza y de vida, de parte de Martín Garzo



PREGÓN DE SEMANA SANTA.
VALLADOLID 2009



In memoriam Pier Paolo Pasolini

Excelentísimo y Reverendísimo Sr. Arzobispo
Excelentísimo Señor Alcalde
Señor Presidente de la Junta de Cofradías de Semana Santa
Autoridades. Cofrades, queridos amigos y vecinos

Este es un momento especial y difícil para mí. Especial, por dirigirme a vosotros en un lugar como éste; difícil, por hacerlo en los umbrales de la Semana Santa. La Semana Santa celebra la pasión de Jesús. Es una época esencial en el universo cristiano, pues nos enfrenta al relato del dolor de los hombres. No es fácil hablar del dolor. ¿Tiene algún sentido o es sólo un anuncio del fracaso inevitable que nos espera? “El corazón tienen zonas que todavía no existen, y para que existan entra en ellas el dolor”, escribió el gran León Bloy. Para León Bloy el dolor es una prueba semejante a las que tienen que vencer los personajes de los cuentos para acceder a un mundo de plenitud, pero no sé si es así. La vida de Jesús es como un cuento, un hermoso y terrible cuento portador de esperanza. Y, esta tarde, hemos venido aquí para hablar de él. Pero un templo es un lugar de silencio, y se acude a él para hablar con esas palabras mudas que son las palabras de nuestro corazón: las palabras que escuchan los poetas, los santos, las palabras con las que nos dirigimos a esa zona del mundo no revelada todavía. ¡Cómo hablar en un lugar donde todo invita al silencio! Los santos que dormitan en sus altares, las vírgenes absortas entre racimos de oro, los ángeles en sus nubes de quietud. Todos ellos nos dicen que aquí no se necesitan las palabras, que hemos venido a callar.
Fray Angélico, el gran pintor italiano, siempre rezaba antes de ponerse a pintar, pues la pintura era para él un vínculo entre lo humano y lo divino. Casi cinco siglos después, el poeta inglés John Keats diría que el poeta debía vivir con los pies en el jardín y sus dedos tocando el cielo. Y escribió: “nadie puede realizar una obra como la de Homero o Shakespeare si no cree que su alma es inmortal”. Keats pensaba que las palabras de los poetas eran un puente entre el mundo de los sueños y el mundo real y, en efecto, gracias a la poesía sabemos que hay algo más grande que nosotros que tenemos que dar cabida en nuestra propia vida. Esa dimensión desconocida del mundo es lo que nos ofrecen los poetas y los santos con sus obras y sus vidas. Y un templo, esta catedral en la que estamos ahora, es un lugar situado a medio camino entre el mundo real y el soñado. Un lugar de comunicación en que vivos y muertos, sueños y realidades, ángeles y hombres se encuentran y dialogan entre sí con esas palabras mudas que son las palabras de la poesía y de la oración. ¿Cómo hablar hoy en él con unas palabras que no sean esas? Y, sin embargo, el Jesús de los Evangelios lo hacía a menudo. Él no sólo vino a hablar de la vida que nos aguardaba tras la muerte, sino que vino a hacerlo del mundo en el que vivía y que compartía con los demás. “El reino de Dios, no vendrá de forma espectacular, ni se podrá decir está aquí o allí, porque el reino de Dios ya está entre vosotros”, puede leerse en el evangelio de San Lucas.
En una película de Ingman Bergman, el gran director sueco, hay un diálogo entre un pastor protestante y una devota mujer: “¿Crees en Dios tío Jacob -le pregunta la mujer-, ¿en un Padre en el cielo, en un Dios del amor. En un Dios con manos, corazón y ojos que velan?” Y el pastor le contesta: “No uses la palabra dios, di lo sagrado. Lo sagrado está en todas las personas. El resto son atributos, disfraces, manifestaciones. Lo sagrado de las personas no se puede entender ni capturar. Pero a la vez es algo a lo que agarrase. Algo totalmente concreto que dura hasta la muerte. Lo que pasa después no lo podemos ver. Solo los poetas, los músicos y los santos, pueden reflejar lo que nosotros apenas podemos percibir: lo inconcebible. Ellos han visto, conocido y comprendido no del todo, pero sí en parte. Para mí es un consuelo pensar en lo sagrado de las personas”.
Es justo de eso sagrado que hay en cada uno de nosotros, de lo que vino a hablar el Jesús de nuestro cuento. Eso significa el misterio de la encarnación, hacer del hombre el centro del mundo. Ninguna religión había llegado tan lejos. Es verdad que en la mitología griega abundaron estos intercambios entre el mundo de los dioses y el de los hombres. Incluso era frecuente que los dioses se encapricharan de criaturas mortales y vivieran apasionadas historias amor con ellos, aunque enseguida regresaran a su apartado reino sin preocuparse demasiado de las consecuencias de sus aventuras. El misterio de la encarnación es muy distinto. No habla sólo de un dios que desciende al mundo a anunciar un nuevo tiempo, sino de una predilección. Como si el misterioso y hondo Dios del Antiguo Testamento se hubiera quedado contemplando a sus criaturas y hubiera sentido piedad por ellos, por sus locuras, por sus sueños, por sus locas pasiones. Y hubiera deseado estar a su lado. Ese es el verdadero significado de la encarnación, un acto de amor de Dios a sus criaturas, pues el que ama quiere confundirse con el objeto que es causa de sus desvelos.
Cuenta Chesterton en su autobiografía una anécdota de su abuelo materno. Era un hombre conservador y amante de las tradiciones, que había tenido que trabajar sin descanso para sacar adelante a su numerosa familia. Ya estaba muy enfermo cuando, al oír una conversación entre sus hijos, en que estos cuestionaban a Dios nombrando las injusticias sin fin que existían en la tierra, rompió de repente su silencio e, incorporándose en su sillón, dijo: “Daría gracias a Dios por haberme creado aunque supiera que mi alma estaba condenada”.
Dar las gracias por haber sido creados, eso es lo que, en los evangelios, nos pide Jesús que hagamos. Por eso se detiene ante los niños, los pobres y todos los perseguidos, e incluso los pájaros, los corderos y los otros animales del campo le hacen seguirles maravillado para buscar en ellos la perfecta alegría. Su luminoso optimismo surge de una confianza sin fisuras en la naturaleza humana y en la creación. Y si confía en ella es porque es obra de Dios, y es por tanto admirable. Su reino es el reino de la gratuidad. La vida es un don, un regalo de un Dios que se recrea con el espectáculo de la turbación y el gozo de sus propias criaturas. Y eso hacen los poetas y los santos, detenerse ante ese corazón infantil de los hombres y dejar constancia de su asombro ante la sorpresa infinita de la vida. “Fijaos cómo crecen los lirios del campo; no se afanan ni hilan; y sin embargo, os digo que ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno de ellos. Pues si la hierba que hoy está en el campo y mañana será echada al fuego la viste así, ¿qué no hará con vosotros, hombres de poca fe?”. Jesús nos pide que seamos como los pájaros y los lirios del campo, y enseguida añade: “No acumuléis tesoros en esta tierra, donde la polilla y la carcoma echan a perder las cosas, y donde los ladrones socavan y roban. Acumulad mejor tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la carcoma echan a perder las cosas, y donde los ladrones no socavan y roban. Porque donde está tu tesoro, allí está también tu corazón. Nadie podrá servir a dos amos; porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y al otro no le hará caso. No podéis servir a Dios y al dinero.”
La Semana Santa, que conmemora la pasión y la muerte de Jesús, no sólo habla del dolor ni de los horrores de este mundo, también lo hace de su belleza, que siempre se encuentra en lo más frágil y amenazado. Jesús no nos pide que reneguemos del mundo, sino que lo cuidemos, que nos ocupemos de él, que participemos de la creación. Ese es su mensaje, que el mundo no es un lugar cerrado, sino en continuo proceso de construcción y de cambio. Y nos pide que participemos en ese proceso, que nunca estemos conformes ni nos demos por satisfechos. Él no quiso su pasión, surgió de su compromiso con el mundo, y con todos los que sufrían, no de su indiferencia. “La conversión cristiana, ha escrito Roberto Oliveros, es volverse hacia el pobre, sintonizar el corazón con él, llorar con su dolor, alegrarse con sus gozos. Convertirse es liberarse de todo lo que nos ata para construir y vivir la fraternidad desde los pequeños”. Jesús nos dice que ser hombre es participar de la divinidad. Eso es un santo, alguien que está cerca de Dios. Pero ser santo no es pedir un imposible, tiene que ver con ese compromiso profundo con lo real del que antes hablé. Estar cerca de lo que nace, vivir en el asombro de ser, así es la santidad que postula esta religión de la poesía.
Por eso Simone Weil en una carta a Maurice Schuman, no entiende que se pueda renunciar a ella. Escribe: “No me gusta la manera en que algunos cristianos acostumbran a hablar de la santidad. Hablan como hablaría un banquero culto o un ingeniero culto del genio poético: algo hermoso de lo que saben que están privados, que aman y admiran, pero que no se les ocurriría reprocharse no tenerlo. En realidad me parece que la santidad es -si se me permite decirlo así- lo mínimo exigible para un cristiano. La santidad debería ser para el cristiano lo que para el comerciante es la probidad en los negocios, para el soldado la valentía, para el científico el espíritu crítico”.
Para Simone Weil la santidad tiene que ver con el amor, que es desvelo, solicitud, búsqueda del bien. La santidad es el otro nombre de la poesía, y la poesía es cuidar, proteger, dar vida, dejarse llevar por lo real. Eso hacen los poetas: estar cerca de todo lo que vive y puede morir. “Cuesta entender la vida, no la muerte. La muerte nunca encierra enigma alguno”, ha escrito Joan Margarit. El enigma es la vida, todo lo que es pequeño, minúsculo y frágil, todo lo que puede perderse. Este afán redentor es el lado más conmovedor del cristianismo y el que lleva a tantos sacerdotes y monjas a acercarse en silencio, con un inmenso afán de ser útiles, a todos los humillados de la tierra: los leprosos, los enfermos de sida, los niños hambrientos, a los que viven en los campos de refugiados y en las cárceles. Nadie puede negar a la iglesia ese inmenso esfuerzo por estar justo allí donde nadie desea permanecer, y hacerlo con un mensaje de esperanza. Viven la misma pasión que Jesús, y como ella está llena a la vez de alegría y dolor. Un adulto que se ocupa de su recién nacido, un familiar que cuida a un enfermo que quiere, no sólo se están sacrificando sino que gozan al hacerlo pues luchan por lo que aman. Eso fue lo que hizo Agar, cuidar de su hijo Ismael. Todos recordáis esta vieja y hermosa historia. Abraham tomó a su esclava Agar por amante, y tuvo con ella a Ismael. Pero su esposa Sara, muerta de celos, se las arregló para que su rival fuera expulsada de la tribu. Agar se echó a andar por el desierto sin darse por derrotada, y un ángel hizo brotar para ella y su pequeño niño un pozo para que pudieran beber. Agar es uno de los nombres de la poesía. La poesía vuelve habitable el mundo. Vuelve habitable el mundo y pide perdón por no saber estar tantas veces a la altura de su belleza. Como ha escrito Wislawa Szymborska, la poesía pide perdón al árbol por las cuatro patas de la mesa, a las grandes preguntas por las nimias respuestas, y a la gente que vaga por las estaciones por el sosiego de los que duermen plácidamente en sus casas. Se nos hace elegir entre la justicia y el amor, pero la poesía nos dice que debemos elegir las dos cosas. La historia de la pobre Agar, de su peregrinar por el desierto y de su encuentro con el pozo salvador, hablan de esa reconciliación del amor y la justicia sin la que la poesía no podría existir. Y en la figura de Jesús también se da esa reconciliación, por eso sus palabras y actos tienen una dimensión poética que no es posible ignorar. Y ahí están sus milagros para demostrarlo. Los ciegos ven, los muertos resucitan, el agua se transforma en vino, los panes y los peces se multiplican para dar de comer a los que le siguen, y es capaz de andar sobre las aguas. Hace todo esto para negar que la vida no tenga sentido, y porque no quiere que en el mundo dejen de existir cosas como la bondad, el amor y el perdón.
Nuestro mundo tiene en la autosuficiencia el mayor de sus defectos. Eso explica el trato que se da en él a los más desfavorecidos. El espectáculo, por ejemplo, de tantos emigrantes abandonando la pobreza de sus países de origen para dirigirse furtivamente al nuestro debería hacernos reflexionar sobre el tipo de mundo en que queremos vivir. Acuden a las sobras de nuestros banquetes, pero eso no significa que sean peores que nosotros. No tienen bienes materiales, pero también ellos proceden de lugares donde hay madres que cantan a su hijos dulces canciones y delicados mercaderes que saben leer la escritura de los astros, y acuden a nosotros con sus pensamientos, sus palabras y sus sueños. La idea de que cualquier hombre, hasta el más insignificante, el más maltratado por la fortuna, es portador de algo valioso, es uno de los grandes mensajes del cristianismo. Aún recuerdo en mi infancia el respeto con que se recibía en los pueblos a los pobres. Venían a pedir algo de comer, y se les atendía como si pudieran ser el mismo Jesús que se había disfrazado para probarnos. Uno del pueblo, que no se había portado bien con uno de ellos, vivió luego un tiempo torturado porque pensaba que podía ser Jesús y no le había atendido como debía. ¿Somos nosotros así? No, no lo somos, y aunque podamos compadecernos al ver a tantos desgraciados en los reportajes de televisión, en realidad cuando pensamos en ellos no los consideramos de verdad nuestros iguales. Pero Jesús vino a decirnos que lo eran. Aún más, que era justo a través de esos maltratados por la suerte, los enfermos, los que no tenían nada, los perseguidos y los locos, como se hacía presente en el mundo. “El que cuide a uno de ellos se está ocupando de mí”.
No necesitamos otros mundos, necesitamos un ser humano, necesitamos un espejo. Ser capaz de ponernos en el lugar del otro, y sentir sus penas y alegrías como propias, ese es el tipo de compromiso que nos pide Jesús. No es fácil responder a él. Nos obliga a permanecer vigilantes, a no conformarnos, a rebelarnos contra las injusticias. Nos obliga a hacernos responsables de lo que sucede. Y en esto la santidad y la poesía vuelven a coincidir, pues también la poesía es no conformarse, pedir más a la vida. Es la casa de la posibilidad, como escribió Emily Dickinson. También los templos son una casa así, pues en ellos, al menos para el que cree, todo resulta posible. Siempre he amado a esos creyentes humildes que acuden a las iglesias y se detienen ante los altares de su devoción convencidos de que todo puede suceder. Amo su silencio lleno de espigas, esa tristeza que recuerda los huertos que nos dan de comer, que hablar con su Dios sea para ellos como ir a un pozo a por agua. Envidio su fe, su loca fantasía, que nos acerquen con su ejemplo a valores tan desdeñados como la compasión, la gentileza en el sentido de san Juan, la sencillez, que, como la Agar del relato bíblico, estén suspendidos en la Maravilla sin darse cuenta. Porque ¿acaso es posible lo que creen? ¿Que haya una vida después de la muerte, que el amor sea para siempre, que los niños no tengan que morir, que el lobo y el cordero puedan estar juntos en el prado sin hacerse daño? Todo esto es hermoso y nos recuerda la marcha nocturna de los Magos hacia el Belén. Pero ¿existe un lugar así, o acaso ese mundo de ángeles, de animales absortos y pastores delicados y blancos como los corderos que cuidan, no es más que un delicado cuento como los que contamos a los niños al acostarlos? Pero ¿y qué si es así? Los niños esperan que cada noche vayamos a su cama a contárselos y eso les hace sentirse protegidos y amados. Todos los cuentos del mundo hablan de que existe la gracia en el mundo. Ese es el mensaje de los cuentos: que la vida es buena, noble y sagrada. Por eso al comparar el mundo de la religión con el de los cuentos lejos de estar devaluándola estoy diciendo de ella lo mejor que puedo decir. Es más, creo que la religión no debería abandonar nunca ese mundo. Tiene que ver con la poesía que es revelación, epifanía, comunicación profunda con los demás. En definitiva, un acto de amor. Y es gracias a ese amor como el mundo se ha poblado de delicados poemas y canciones, de templos que son como cámaras de tesoros, de santos cuyos arrobos nos hablan de una felicidad que no parece pertenecer a esta tierra. ¿Y qué si lo que nos cuentan esos poemas, lo que se guardan en esos templos, las voces que escuchan los santos y las vírgenes en sus visiones son hechos que desafían nuestra razón? Donde tenemos razón, escribió el poeta israelí Yehuda Amijai, no crecen las flores. Esas flores misteriosas y bellas que creen en los lugares más insospechados, hablan del misterio, de todo lo que amamos y tememos perder. Hablan de lo bueno, de más escondido y amado y así hacen aparecer el corazón del mundo, su infancia y su luz. No, la razón no basta. Nuestra vida no cabe en una casa tan pequeña.
Primo Levi, en uno de sus libros sobre su experiencia en los campos de exterminio de Auschwitz, cuenta como una noche los judíos se dan cuentan de que los van a matar. Un tren los va a llevar al amanecer hacia un lugar indeterminado, y comprenden que ninguno de ellos volverá de ese viaje. Enseguida se corre en el campamento la noticia, y cunde la desesperación. Y Primo Levi escribe: “Cada uno se despidió de la vida del modo que le era más propio. Unos rezaron, otros bebieron desmesuradamente, otros se embriagaron con su última pasión nefanda. Pero las madres velaron para preparar con amoroso cuidado la comida para el viaje, y lavaron a los niños, e hicieron el equipaje, y al amanecer las alambradas espinosas estaban llenas de ropa interior infantil puesta a secar; y no se olvidaron de los pañales, los juguetes, las almohadas, ni de ninguna de las cien pequeñas cosas que conocen tan bien y de las que los niños siempre tienen necesidad. ¿No harías igual vosotras? Si fuesen a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le darías de comer hoy?”. Este hermoso y doloroso pasaje expresa fielmente esa inocencia activa de la que vengo hablando, y que tiene que ver con el amor, con la facultad de negar nuestro consentimiento. Las madres de las que habla Primo Levi no lavaban la ropa de sus niños para acatar disciplina del campo de concentración, sino porque esa era su forma de cuidarlos. Lo hacían por dignidad, para seguir vivas, para no empezar a morir al lado de los niños que amaban. Su inocencia tiene que ver con ese compromiso capaz de abrir, incluso en el lugar más siniestro y oscuro, un espacio de esperanza y luz. James Joyce llamó epifanías a estos instantes de encantamiento. Y es esa capacidad para transformar el detalle trivial en símbolo prodigioso la que hace del cristianismo una religión llena de poesía. Los Evangelios están llenos de instantes así. Eso es una epifanía, una pequeña explosión de realidad que hace del mundo en el lugar de la restitución. Estar cerca de lo que nace, vivir en el asombro de ser, empeñarse en que lo que amamos siga viviendo, así es la santidad que postula esta religión de la poesía, cuyo último objetivo es luchar contra muerte, que como ha dicho Joan Sobrino, no es sólo negación de vida sino también de fraternidad.
“Pobres, ha escrito el teólogo vasco, son los que mueren antes de tiempo. Jesús no acabó su vida cumplidos sus años, sino como una víctima; y la resurrección no consistió en devolver a la vida a un cadáver, sino en hacer justicia a una víctima”. Este pasado noviembre se ha celebrado el aniversario del asesinato en El Salvador de varios sacerdotes, entre lo que estaban dos jesuitas vallisoletanos, Ignacio Martín Baró y Segundo Montes. Como defensores de la liberación del pueblo, se habían granjeado la enemistad de sectores financieros y militares salvadoreños que ordenaron su muerte a soldados del Ejército Nacional. Mataron a seis jesuitas, a la muchacha que les atendía y a su hija de 15 años. Segundo Montes se hizo cargo de decenas de indios, que vagaban desnutridos y abandonados por los campos, y fundó una ciudad para ellos. "Hay que hacerse pobre para comprender a los pobres”, escribió. Veinte años después, esa ciudad no sólo sigue existiendo sin que gracias al empeño desinteresado de un puñado de personas, entre las que se encuentra Catalina Montes, la dulce hermana de Segundo, se han construido casas, escuelas y hospitales. Hay agua corriente, electricidad y dieciocho mil personas viven en ella con dignidad. Se equivocan los que piensan que los sueños no valen nada. Los sueños nos dicen que siempre hay algo en juego, que la realidad siempre está necesitada de nosotros. El sueño de Segundo Montes se ha transformado en un pueblo que recuerda a ese Monte Santo descrito por Isaías, donde el lobo se tumbaba junto al cordero, los recién nacidos jugaban con las serpientes, y el león y el buey pastaban juntos, pues cada criatura vivía en plácida y venturosa vecindad con las otras. Puede que un lugar así no pueda existir, pero gracias a que hay hombres y mujeres que siguen soñando con él, se logran construir en el mundo lugares parecidos a esos alambres de espinos donde las madres de las que habla Primo Levi tendían a secar los pañales de sus niños.
Jesús es como esas madres. Él no hace apología del dolor. Sus discursos están llenos de fantasía y hermosa locura, pues pide que lo real acoja a lo verdadero, aunque para ello tengamos que sufrir. Así es el dolor de Jesús, surge de su compromiso profundo con el hombre y de su deseo de justicia y amor, porque si no le hubiera importado el mundo, ni la vida, ¿por qué se habría enfrentado a los poderosos de entonces hasta provocar su muerte? En él hay siempre un profundo amor a la vida. Cuando se pone de parte de los más pobres y débiles no lo hace por un deseo abstracto de caridad y justicia, sino porque ama los juegos de los niños, las canciones de las muchachas, ama los animales, los frutos apenas maduros de la primavera y los árboles llenos de savia. No busca la muerte, aunque esta sea el precio que tantas veces hay que pagar por ese amor. José Jiménez Lozano tiene un poema titulado El precio. En él vemos hacer al poeta una lista apresurada de algunos de los dones humildes que ha recibido al vivir. Las tardes rojas, el canto del cuco, las construcciones de escarcha, los árboles entre la niebla, los ojos y las manos de los hombres, la dulzuras del amor. Todo eso, escribe, hay que pagarlo con la muerte. Pero enseguida añade: “Quizás no sea tan caro”.
Cuando muere Lázaro, Jesús se pone a llorar con sus familiares y amigos ante el sepulcro, ajeno al poder que tiene para resucitarle. También llora en el Monte de los Olivos, y poco antes de morir. Llora por tenerse que despedir del mundo y todos los que ama. Hay un episodio muy hermoso que tiene lugar en Emaús, tras la resurrección. Dos discípulos se encuentran con Jesús en una posada y se dan cuenta de que ha resucitado por la forma en que toma el pan y se lo da. No es difícil imaginarse la tristeza con que lo repartiría al comprender que ya nunca podría volver a llevárselo a los labios, pues estaba a punto de abandonar la tierra. Puede que le trajera el recuerdo de las espigas y del grano que se llevaba al molino, y de María, su madre, cuando de pequeño le bañaba o le daba de comer, y eso fuera lo que hubiera querido decirles a sus discípulos, que ese pan en la mesa era todo lo que tenían.
Si amo el cristianismo es porque me ha enseñado a ver ese trozo de pan como algo sagrado. Se lo debo sobre todo a mis padres, que nunca nos imponían nada y se limitaban a transmitirnos su fe a través del amor, que busca la complicidad y el consentimiento. Sí, eso era el cristianismo para ellos: una religión de la vida y de la belleza. Pues si un dios había sido capaz de morir por nosotros ¿como era posible que nuestra vida pudiera carecer de sentido? Ese cristianismo dio a mi infancia exaltados momentos de altruismo, ritos carentes de utilidad práctica, el sentido del misterio y la maravilla. Me enseñó a respetar a los demás, a amar a los animales, a permanecer vigilante ante el mal y a creer en la resurrección. Son cuentos traspasados de romanticismo que hablan de cosas tan esenciales como la responsabilidad individual, la igualdad entre los hombres y la posibilidad del milagro. Que critican el poder y el afán de riqueza, que nos dicen que los niños son sagrados y que el encuentro entre un hombre y una mujer puede ser lo que fue en el edén. Pero también, como todos los verdaderos cuentos, que reclaman el silencio para cumplirse. Es eso lo que percibimos al entrar en los bellos templos católicos, que allí se entra para estar en silencio. No hay más que contemplar las imágenes que nos reciben. Ángeles aturdidos, santas que se derriten de amor, obispos absortos en la lectura de misteriosos libros, cuerpos que, aun llenos de heridas, gimen de gozo, madres que lloran. Todos guardan silencio, ninguno sabe decir qué quiere o lo que le pasa. La Biblia está llena de historias así. La historia de la burra de Balaán, que vio un ángel; la de Agar y su pequeño Ismael; la del discreto Noé, preparando su arca; la del obstinado Job; la de Raquel y sus ovejas; y, por encima de todas, la de la silenciosa María. Una muchacha que en un pueblo perdido recibe la visita de un ser alado que le anuncia que será la madre de un rey, ¿no es el comienzo de un cuento de hadas? Gran parte de la religión católica se centra en este ser adorable, que representa el misterio de la bondad, y cuya contemplación ha dado lugar a algunas de los más hermosas obras de arte, poemas, pinturas y canciones, que se han concebido jamás.
Tal vez por eso la procesión que más me gusta de la Semana Santa de Valladolid es la procesión de El Encuentro. Representa el instante en que María se encuentra con su hijo camino del calvario, y la terrible amargura que experimenta al no poder salvarle. Le quiere en el mundo, a su lado, como todas las madres quieren a sus hijos, pero, como a estas les pasa tantas veces, tampoco ella puede evitar su dolor. ¿Sabéis cuántos niños mueren en el mundo cada día? Treinta mil. Mueren porque sus madres no los pueden alimentar, o porque no tienen vacunas ni medicinas o beben aguas contaminadas. Todas ellas darían sus vidas para salvarles. Todas desean tenerlos a su lado, sentirlos por las noches cuando lloran, darles de comer y llevarles guapos por las calles de sus pueblos. Ellas no se cansan de pedir cosas para ellos. Les peinan y piden que sus rostros desprendan luz, les cosen un botón y piden que sean ordenados y limpios, les alimentan y piden que crezcan sanos y fuertes, les cuentan cuentos y piden que sean justos y buenos. Tampoco María dejaba de hacerlo. “Pedid, y recibiréis; buscad, y encontraréis; llamad, y os abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren”.
¿Pero esto es verdad? María, como las madres de las que habla Primo Levi, nos dice que sí y que por ello no hay que dejar de pedir. Eso es lo que significan esos pañales tendidos en los alambres de espinos, que no quieren que sus hijitos mueran. Pero ellas son tan pobres como María, y no es mucho lo que pueden hacer. Y sin embargo el cristianismo nos dice que es en la pobreza donde está la verdadera fuerza. “Los pobres, ha escrito Joan Sobrino, son lugar de experiencia espiritual, de encuentro con Dios. Son exigencia ética, pero son más que eso. Encarnación significa abajamiento y encuentro, decisión primordial de llegar a estar en la verdadera realidad de este mundo, pero significa también dejarse encontrar por el Dios que está escondido pero presente en esa realidad”. Ese Dios escondido es el otro nombre de la poesía, que nos dice que más allá de lo puramente fáctico, existe una realidad oculta de la que apenas sabemos nada. Según el Talmud, el Mesías habría de venir montado en un borrico, y vestido de harapos; y uno de los milagros más hermosos de Elías, el gran profeta, fue la resurrección de un niño, sobre el que se tumbó para devolverle la vida. La importancia que Jesús concede a las mujeres y a los niños da cuenta de su confianza en que sólo los que no tienen nada ni detentan poder alguno pueden revelarnos el camino que conduce a la verdad. Pero las mujeres tienen junto a Jesús una importancia que no se limita a su papel de madres o meras acompañantes, y ahí están esos pasajes en que, tras la resurrección, aparecen como testigos y mensajeras de la revelación divina. Nunca he entendido por qué se las posterga o se las fuerza a tener un papel secundario, cuando fueron ellas las que más se comprometieron con Jesús. María pertenece a ese mismo mundo de mujeres vigilantes. Francisco Pino, nuestro gran poeta, escribió unas hermosas letanías hablando de su compromiso y pobreza, que ahora voy a leer:

María,
María, la pobre,
María, nadie en la fiesta de la elegancia y del mando,

Trono de ningún trono,
Causa de la alegría de los que no la tienen,
Vaso en el que la materia se hace ala,
Vaso al que no colorea la vanidad,
Vaso de agua,
Rosa del hambriento,
Chabola sin paredes,
Chabola en vilo,
Casa de adobes azules,
Arca soñada de un ajuar soñado,
Puerta sin puerta,
Tragaluz que ilumina el abrazo de la pareja,

Almohada de los encarcelados,
Chacha arrodillada sobre las baldosas de los pobres,
Nodriza de los que no esperan comer mañana,
Almohada para el pobre estrujado,
Chacha que ordenas con cielo el barullo de los hogares de la tierra,
Nodriza que arrullas a los que nadie arrulla,
Almohada de los ajusticiados,
Chacha de las chachas ejemplo,
Nodriza tiernísima,
Almohada suavísima,
Chacha de todos, ruega por nosotros.

No he podido evitar, al leer estos versos, recordar una pequeña historia que voy a contaros ya para terminar. Me sucedió cuando aun trabajaba de psicólogo en un Centro de Salud de nuestra ciudad. Acudió a la consulta una niña de unos diez años que, debido a un parto difícil, padecía una lesión cerebral responsable de un retraso en su desarrollo. Era muy aficionada a las pipas y, por ese tiempo, una marca de pipas se distinguía por llevar grabada en la bolsita de plástico la figura de una Virgen. Siempre compraba esa marca. Al terminar las pipas, cerraba los ojos y dirigiéndose a aquella imagen de su devoción le pedía en silencio que la curara. Nunca lo hacía en las iglesias, ante los retablos refulgentes cargados de grandes racimos de oro, ni frente a las estampas de esas madonnas que los mejores pintores habían concebido en los momentos más esplendorosos de su hermosura y salud, sino sólo ante aquella figurilla escuálida apenas visible sobre el plástico barato. "Que me cure Virgen de las Pipas" murmuraba una y otra vez, poniendo su pensamiento en aquella compañera celeste, moradora como ella del mismo reino de la insignificancia.
Creo que es a esa Virgen Pobre de la que habló Francisco Pino a la que debemos celebrar en estos días. Más allá de nuestros hermosos pasos, del rigor de nuestras procesiones, de la severidad de nuestra devoción, esa humilde y doliente figura nos pide que miremos a nuestro alrededor y nos preguntemos si acaso el mundo que nos rodea es el de nuestros sueños. Eso es hacerse pobres: descubrir que tal vez lo que tenemos no valga gran cosa. Esta pobreza buscada implica compromiso, rebeldía, la renuncia a sentirnos dueños de la verdad. Porque la verdad, como se dice en un cuento de Las mil y una noches, no cabe en solo sueño y necesita de los sueños de todos los hombres para manifestarse. La religión, en su más noble sentido, ha sido un medio de educar a la humanidad hacia la caridad, la piedad y la comprensión, y la historia que recordamos estos días tiene en la compasión su más íntima razón de ser. Es una historia dolorosa, pero llena de hermosura. Nos pide que nos elevemos hacia la belleza, que nos enfrentemos a la desgracia y al sufrimiento y recuperemos la inocencia de la infancia. Puede que sea la historia más hermosa e insensata que se haya contado jamás, pues habla del triunfo de la vida sobre la muerte.

Siempre se aprende algo en "el día mundial del agua"

En mi anterior entrada sólo pretendía ilustrar gráficamente una bonita historia. Hoy mismo me he enterado que el tal pantano de Sau sirve de moderno sistema de medida de la riqueza acuífera en el país catalán.
Para demostrarlo, tened la curiosidad de comparar esta foto con la de la entrada anterior. Ojito que se trata del mismo edificio, comprobad la veleta de la torre, es la mismísima, o sea San Romá de Sau.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgIlrxSxv2jQP_-lBYcr1MZ4Xn6Vv8ZJqXm84kfin0MzYBqd1XtMcl-A0o60QAqkmD0WPrPbw8JWpWCAm0Eqz2mQqGryja5i0RhpTCgAVcd8tcgeJSotX_FnFn81gFgWVgeXCQ0q9cJf2G8/s400/Sau+03.jpg

http://cmc2009.files.wordpress.com/2009/02/pantasau1.jpg

Y es que ya me lo decían de pequeño: estudia hijo, no te pares, que seas algo el día de mañana. Y los más antiguos dicen que decían: "No te acostarás sin saber una cosa más"

Esta noche definitivamente podré dormir tranquilo porque aunque no haya plantado ningún árbol, escrito libro alguno o tenido hijo o/e hija, ya sí sé que, cuando lavamos el coche con la manga riega a todo pasto o regamos el cesped voraz de nuestros jardines en nuestros adosados de nivel para ir tirando, puede ocurrir que nos quedemos en pelota viva respecto del agua, como la iglesia de Sau, que está hecha una auténtica pena por causa de nuestros despilfarros. ¡Que la cubran las vergüenzas, por favor!

Una verdadera (ma)monada

Desde esta tarde y hasta el próximo día 25 del presente mes estamos condenados a ver en vallas publicitarias, paredes, carteles anunciadores y similares un poster según una campaña organizada e ideada por las mentes más preclaras de nuestro preclaro país; representa una cría humana y una cría de lince ibérico.

Dos auténticas preciosidades.

Alguien, sin embargo, ha pensado que serían más bellas con unas palabras que explican lo que todo el mundo debiera saber, y que, como no lo sabe, lo ha de aprender (todo el mundo) para público escarmiento y también escarnio en el presente y para la posteridad.

Me permito exponer en público las dos preciosidades libres de aditamentos, porque ¡ojalá las dos lleguen a disfrutar de la libertad plena que en estos momentos parece que ese alguien les quiere arrebatar!



Esta vez no pienso disculparme por la injerencia, ni pedir perdón por la manipulación realizada en la obra de arte. Palabra de honor que ni el niño ni el lince tienen sobre su piel ninguna calcamonía cuando vienen a este mundo. Si les parece, cuando sean mayores que vayan al taxidermista a que les haga el tatuaje que les parezca más armonioso.

De momento así están tan guapos…

No sólo fue un sueño

Me ha dado un pronto, así, sin avisar, como son este tipo de sensaciones, y me he acordado de hace la tira de tiempo, de cuando éramos más jóvenes, más sinceros, menos prudentes, también mucho más osados y atrevidos y hasta un pelín autosuficientes.

He recordado que tuvimos ilusiones, sueños, ambiciones, ganas, compañía, empatía y hasta simpatía.

Y he recordado que estábamos, ¡y cómo!, convencidos de todo aquello.

José Luis Saborido, "Sabo", de Pilarica, le dio plástica al asunto, con ese toque genial que traduce lo que los demás casi no sabíamos expresar con palabras.

Otros lo vivieron en el 68, ese año que alguien dice que le metió miedo en el cuerpo al que hoy es Papa, y que así están las cosas como están. ¡Qué pena, verdad!

Nosotros lo vivimos más tarde, unos 10 ó 14 años después, pero qué fuerza, qué entusiasmo, qué convencimiento…


Este es el cartel que expresa todo lo que sentíamos y estábamos viviendo en aquella época primaveral. Ya habíamos recorrido bastante camino, desde el 74 ó 75, y en el 81 estaba consolidado, eso creímos, y vaya si lo celebramos.

Ha pasado el tiempo y hemos ido cambiando.



Celtas Cortos hablan de ello en una canción entrañable y nostálgica. Éramos muchos. Unos se fueron yendo, otros se quedaron, y otros a nuestra manera y con nuestra gente seguimos, aunque de otra manera, con la misma ilusión.

Y ¡por qué no voy ahora a recordarlo! Pues me da la gana. Sí, señor, esto todavía es posible; es más, yo diría que es más real que nunca, aunque no lo parezca.

Son esos misterios de la vida…

Suprimir la sonda de Eluana no es matarla de hambre

Alguien me ha solicitado mi opinión sobre la sentencia de la Corte de Apelación de Milán, refrendada por el Tribunal Supremo Italiano de permitir retirar la sonda nasogástrica a Eluana, en estado de coma como resultado de un accidente de tráfico hace diecisiete años. Mi opinión personal es que nadie está obligado a mantener la vida propia o ajena con medios extraordinarios cuando no se tiene certeza de que haya mejora en la calidad de vida. Esta es la opinión de la teología moral católica que yo estudié y que yo sigo estudiando.
Pero no soy nada erudito ni perito en la materia. De modo y manera que pego aquí este comentario de un teólogo especialista en moral bioética, Juan Masiá S.J., que me parece esclarecedor.

Siembran desconcierto, sobre el caso de “Eluana”, las expresiones “matar de hambre y sed” o “dejar morir de hambre”, usadas por algunas instancias eclesiásticas (con buena voluntad, pero con malentendidos) al condenar la decisión de asumir la llegada de la muerte con dignidad, a la que confunden con una eutanasia irresponsable. Hay que aclarar planteamientos.

Ni la sonda, más medicación que alimento, se debe comparar con un bocadillo, sino con una inyección, ni la persona está “retorciéndose de angustia por hambre y sed”, sino necesitada de que la dejemos descansar en paz. Eluana es acreedora al respeto a su dignidad personal, de la que está dotada como cualquier otra persona, no por ser enferma ni por hallarse en situación de estado vegetativo durante tantos años, sino simplemente por el hecho de ser persona hasta la consumación del proceso de morir.

Las condiciones calificables como indignas en que puede encontrarse una persona, ya provocadas por enfermedad o por circunstancias exteriores, no deben confundirse con la pérdida de la dignidad personal, que se tiene desde el principio de la vida hasta el final (como recuerda la instrucción Dignitas personae, n.1).
Nunca habíamos tenido tantos recursos para prolongar la vida, pero espada de doble filo: la vida está favorecida y amenazada por las tecnologías que la manejan. Mantenemos, sin dejarles morir, a quienes en otro tiempo habrían fallecido mucho antes. Pero ha aumentado la conciencia de la autonomía: la persona paciente; al acercarse al final de la vida, siente amenazada su dignidad y su autonomía, no tanto por la muerte cuanto por el modo de morir. Hoy urge plantearse cómo vivir el proceso de morir, sobre todo en situaciones críticas como el presente caso.

Tan injusta es la prolongación indebida como la aceleración irresponsable del final, si y cuando se hace contra la voluntad, autonomía y dignidad de la persona paciente.

El término “muerte digna” ha sido cuestionado por su ambigüedad y por el uso de dicho adjetivo para calificar la muerte. “Morir dignamente” es una expresión mejor que “muerte digna”, porque la dignidad se refiere a la persona. “Morir dignamente” sería recorrer con autonomía y dignidad el proceso de morir. Se acentúa así cómo vivir el proceso de morir, con la frase acuñada por R. Mc Cormick: how to live while dying..
Con anterioridad a las cuestiones controvertidas (en las que no es siempre posible dar una respuesta única, ni es fácil trazar líneas delimitadores cien por cien de lo que se debe o no se debe hacer, ni se puede evitar la imprecisión entre dejar morir o provocar la muerte…) hay que tener presente la importancia de la reflexión antropológica sobre el morir humano.

Es importante la distinción entre el sustantivo muerte y el verbo morir. Se refiere el primero al momento (difícilmente identificable de modo puntual en la mayoría de los casos) y el segundo remite al proceso. Pero, además, hay que distinguir dos procesos paralelos, el biológico y el humano. Ambos son importantes, así como la repercusión de ambos en el entorno familiar y social. Es igualmente importante el modo de situarse cada persona ante la muerte propia y de otras personas.

Hay que plantear el criterio fundamental. ¿Se respeta en esta decisión la autonomía y dignidad de la persona paciente?¿Es ese respeto la motivación básica que apoya la decisión última, cualquiera que sea ésta?

Imaginemos dos situaciones semejantes a la de Eluana, “A” y “B”, ante las que se han adoptan dos decisiones diferentes. En la situación “A” se ha adoptado una decisión de dejar que llegue la muerte (no de matar). En la situación “B” se ha adoptado una decisión de seguir prolongando artificialmente la vida biológica. Si la motivación básica que ha fundamentado ambas decisiones respeta la dignidad y autonomía de la persona paciente, ambas son éticamente asumibles. De lo contrario, no lo son. Este enfoque es radicalmente distinto del que se limitase a decir un sí a la primera y un no a la segunda, o viceversa; por ejemplo, quienes dijesen que no a la primera por miedo a que se confunda con la eutanasia, o quienes se precipitasen a decir que sí a la segunda por estar a ultranza a favor de la eutanasia, pero en condiciones que no respetasen la autonomía y dignidad de la persona paciente.

Hay que evitar los enfoques simplistas, exclusivamente disyuntivos y dilemáticos. Sería el caso, por ejemplo, de reducirse a preguntar si se debe “quitar o no quitar la sonda” o considerar algo a priori como “ordinario o extraordinario” en cualquier caso y sin excepciones. Hay que evitar los enfoques disyuntivos como, por ejemplo, identificar la postura pro-vida con la prolongación a ultranza o identificar la toma de decisión de retirar la sonda como si fuese un acto eutanásico injusto e irresponsable… Más bien habrá que preguntarse si los recursos que vamos a usar son para prolongar la vida o su calidad durante el proceso de morir, o son meramente formas de prolongar ese proceso.

Pero, en todo caso, más que un debate polarizado en discutir si un determinado medio es ordinario o extraordinario, habría que centrarse en los polos responsable-irresponsable.

F. de Vitoria decía en sus Relectiones, en el siglo XVI, que si una persona está tan enferma y deprimida que el comer puede llegar a convertirse para ella en una pesada carga no hace nada malo por no comer. Tampoco hay obligación, decía, de comer manjares óptimos, aunque sean los más sanos, ni se está obligado a vivir en el clima más sano o a tomar la comida más nutritiva. No se está obligado a usar una determinada medicina para prolongar la vida, aun cuando fuese probable el peligro de muerte como, por ejemplo, tomar un fármaco durante algunos años para evitar fiebres. Para Vitoria la noción de pesada carga incluía más que el mero malestar físico. Sobre los fármacos decía: «Como raras veces es seguro el efecto curativo no se está obligado a usarlos aunque se esté muy enfermo.» Daba también razones para abstenerse de alimentación que ayudaría a la salud o para no mudarse de residencia en pro de la salud: la elección de un bien (estabilidad familiar, deseo de un determinado modo de vida, etc.) que convierte en oneroso al otro bien (comer o mudarse de lugar) lo justifica. Vitoria pensaba que un enfermo no está obligado moralmente a suprimir el vaso de vino en su comida, aun sabiendo que le podría acortar la vida. Pero tampoco veía obligación de lo contrario. Se nota en su enfoque una relativización del valor de la mera vida biológica y su prolongación. Porque no quiere Dios, decía, que nos preocupemos tan exageradamente de alargar la vida. «Nec enim Deus voluit nos tam sollicitos esse de longa vita». Para Vitoria el que un recurso médico fuese considerado extraordinario, exagerado o desproporcionado no dependía de que fuese muy costoso económicamente o muy complicado técnicamente, sino del grado de carga que suponía para la persona, por contraste con el beneficio que posiblemente podría reportarle.

A la luz de estos criterios, tan tradicionales en la moral teológica, se podrían y deberían enfocar los temas de la futilidad, la limitación del esfuerzo terapéutico, la nutrición e hidratación artificiales, etc., con mucha mayor flexibilidad de lo que se hace a menudo por parte de instancias eclesiásticas.

La Congregación para la Doctrina de la Fe publicó hace dos años un documento del que hay que disentir respetuosa y responsablemente desde la ética y desde la teología. Con fecha de 1 de agosto de 2007, se hizo pública la respuesta de dicha Congregación, firmada por el Cardenal Levada, a dos preguntas de la Conferencia Espiscopal de Estados Unidos sobre la nutrición e hidratación artificial de pacientes en estado vegetativo permanente. El documento considera la nutrición e hidratación artificiales como medios “ordinarios, proporcionados y obligatorios”. Es una afirmación que contradice todas la tradición de moral teológica que acabamos de citar, ejemplificada en Vitoria. El texto aparece en la página de internet del vaticano en el apartado de “documentos doctrinales” de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero las cuestiones de bioética no son cuestiones doctrinales y, por tanto, no son de la competencia de dicho dicasterio. Da como razón para no hacer excepciones a la administración de nutrición y alimentación la finalidad de estos medios: la preservación de la vida, a la que dice tiene derecho la persona paciente por su fundamental dignidad humana. Es cierto y estaremos de acuerdo en afirmar y defender la dignidad de esa persona. Pero de ahí no se sigue que esa protección se identifique con la preservación de la vida biológica a toda costa en todos los casos. Si se suspende responsablemente la nutrición e hidratación no es porque se ignore o minusvalore la dignidad de esa persona, sino precisamente porque se la respeta y se ha llegado a la conclusión de que esa suspensión es la mejor forma de respetarla. Pero, sobre todo, este documento vaticano representa la postura contraria a la que veíamos antes al afirmar que son posibles dos respuestas opuestas, pero igualmente responsables éticamente ante una misma situación. La manera autoritaria, dogmática y sin lugar para excepciones del documento vaticano tendrá que ser cuestionada desde el disentimiento respetuoso pero honradamente crítico de quienes se dediquen a la bioética con perspectivas teológicas.

Carta Abierta al mundo de la Red Internacional Judía Antisionista

Copio descaradamente del blog Campos Abiertos esta carta de la Red Internacional Judía Antisionista, para que la lea quien me visite.
Los comentarios ya los tienen Clares y Fernando Manero, que yo sepa. No os importe que sea larga, merece la pena.

"Somos una red internacional de judíos incondicionalmente comprometidos con las luchas de emancipación humana, de las cuales la liberación de los habitantes de Palestina y de su tierra es una parte primordial. Nuestro compromiso es el desmantelamiento del apartheid israelí, el retorno de los refugiados palestinos, y el fin de la colonización israelí de la Palestina histórica.

Desde Polonia hasta Iraq, desde Argentina hasta Sudáfrica, desde Brooklyn hasta Mississippi, judíos fueron parte en la búsqueda de justicia, manifestando su deseo por un mundo más justo, participando con otros en luchas colectivas. Judíos participaron prominentemente en la lucha de los trabajadores durante la depresión americana, en el movimiento de los derechos civiles, en la lucha en contra del apartheid sudafricano, en la lucha contra el fascismo en Europa y en muchos otros movimientos por el cambio social y político. La histórica y progresiva limpieza étnica de la población palestina de sus tierras por parte del Estado de Israel contradice y traiciona esta larga historia de participación judía en luchas de liberación colectivas.

El sionismo - la ideología fundadora que se manifiesta actualmente en el Estado de Israel - echó raíces en la era del colonialismo europeo y se diseminó a continuación del genocidio Nazi. El sionismo se nutrió de los más violentos y opresivos hechos del siglo diecinueve, limando los numerosos esfuerzos de una militancia de judíos en las luchas de liberación. Honrando estas luchas y para retomar un lugar en los vibrantes movimientos populares de nuestro tiempo, el sionismo, en todas sus formas, debe ser abandonado.

Esto es crucial, primero que nada, por su impacto en los habitantes de Palestina y el resto de la región. El sionismo también deshonra la persecución y el genocidio de los judíos europeos al usar su memoria para justificar y perpetuar el racismo y colonialismo europeos. El sionismo es responsable por el extenso desplazamiento y alienación de los judíos mizrahi [judíos de ascendencia africana y asiática] de sus diversas historias, idiomas, tradiciones y culturas. Los judíos mizrahi tienen una historia en esta región de más de 2.000 años. Mientras el sionismo se arraigaba, estas historias fueron interrumpidas de su propio devenir en pos de la segregación de los judíos impuesta por el Estado de Israel.

Como tal, el sionismo nos implica en la opresión del pueblo palestino y en la denigración de nuestras propias tradiciones, luchas por la justicia y alianzas con nuestro prójimo.

Nos comprometemos a: Oponernos al sionismo y al Estado de Israel

El sionismo es racista. Demanda poder político, económico y legal para las personas y culturas judías y europeas por encima de los pueblos y las culturas autóctonas. El sionismo no solo es racista sino antisemita. Respalda la imaginería antisemita europea y sexista del 'judío diaspórico' afeminado y débil y contrapone a éste un 'judío nuevo' violento y militarizado, que es un perpetrador y no una víctima de la violencia racializada.

El sionismo por lo tanto busca convertir a los judíos en blancos, a través de la adopción del racismo blanco en contra del pueblo palestino. A pesar de la necesidad de Israel de integrar a los mizrahi para mantener una mayoría judía, este racismo también se manifiesta en la marginación y la explotación económica de la población mizrahi socialmente pobre. Esta violencia racializada también incluye la explotación de los trabajadores migratorios.

Los sionistas diseminan el mito de que Israel es una democracia. En realidad, el Estado de Israel ha establecido e implementado prácticas y políticas internas de discriminación contra los judíos de ascendencia mizrahi y excluye y restringe a los palestinos. Además, el Estado de Israel, en colaboración con los Estados Unidos, socava cualquier movimiento árabe por la liberación y el cambio social.

El sionismo perpetúa el excepcionalismo judío. Para defender sus crímenes, el sionismo cuenta una versión de la historia judía que está desconectada de la historia y las experiencias de otras personas. Promueve la narrativa del holocausto nazi como excepcional en la historia de la humanidad - a pesar de ser uno de muchos holocaustos, desde los aborígenes estadounidenses hasta Armenia y Ruanda. El sionismo separa a los judíos de las víctimas y los sobrevivientes de otros genocidios en lugar de unirnos a ellos.

A través de una islamofobia compartida y un deseo de controlar a Medio Oriente y Asia occidental, el Estado de Israel hace causa común con los cristianos fundamentalistas y otros que llaman a la destrucción de los judíos. Juntos, llaman a la persecución de musulmanes. Esta promoción conjunta de islamofobia sirve para demonizar a la resistencia contra la dominación económica y militar de occidente. Continúa una larga historia de colusión con regímenes represivos y violentos, desde Alemania nazi hasta el régimen de apartheid de Sudáfrica y las dictaduras reaccionarias a lo largo de Latinoamérica.

El sionismo sostiene que la seguridad judía depende de un estado judío altamente militarizado. Pero el Estado de Israel no contribuye a que los judíos estén seguros. Su violencia garantiza inestabilidad y miedo para los que están dentro de su esfera de influencia y pone en peligro la seguridad de todas las personas, incluyendo a los judíos, mucho más allá de sus fronteras. El sionismo voluntariamente coludió para crear las condiciones que llevaron a la violencia en contra de los judíos en los países árabes. El odio que la violencia y dominación militar israelíes generan hacia los judíos que viven en Israel y en otros lugares es usado para justificar más violencia sionista.

Nos comprometemos a: Rechazar el legado colonial y su expansión progresiva.

En el momento en que el movimiento sionista decidió construir un Estado judío en Palestina, se convirtió en un movimiento de conquista. Al igual que las conquistas imperiales y las ideologías genocidas de las Américas o de África, el sionismo conlleva la segregación entre las personas, la confiscación de la tierra, la limpieza étnica y la implacable violencia militar.

Los sionistas trabajaron de común acuerdo con la administración colonial británica en contra de los habitantes originarios de la región y sus legítimas esperanzas de libertad y autodeterminación. El imaginario sionista de una Palestina 'vacía' y desolada justificó la destrucción de la vida palestina tal como anteriormente ese racismo justificó la exterminación de los autóctonos estadounidenses, el tráfico transatlántico de esclavos y muchas otras atrocidades.

Desde la progresiva expansión de las colonias hasta la construcción del Muro del Apartheid israelí, el compromiso con la dominación colonial del Estado de Israel imprime su marca de destrucción ambiental y del paisaje físico de Palestina. Ante la falla de sus políticas para acabar con la resistencia palestina el Estado de Israel ataca con más y más violencia con políticas que, cuando son llevadas a su máxima expresión, apuntan al genocidio. En Gaza, el estado israelí impide el acceso a la comida, al agua, electricidad, ayuda humanitaria y suministros médicos como un arma dirigida a las bases mismas de la vida humana.

El Estado de Israel, que una vez fue vehículo para el ataque británico y francés contra la unidad y la independencia árabes, actualmente es un socio menor en la estrategia de los Estados Unidos y sus aliados por el control militar, económico y político, de dominación, específicamente de la región estratégica de Medio Oriente / Sudoeste Asiático. El peligro de una guerra nuclear a través de un ataque estadounidense/israelí contra Irán nos recuerda que el estado de Israel es una bomba atómica que debe ser desmantelada urgentemente para salvar las vidas de todas sus víctimas actuales y potenciales.

Nos comprometemos a: Desafiar a las organizaciones sionistas

Más allá de concretar la creación del Estado de Israel, el sionismo determinó su política internacional de antagonismo y dominación militar hacia sus vecinos y estableció una sofisticada red global de organizaciones, grupos de presión política, empresas de relaciones públicas, clubes en universidades y escuelas para perpetuar las ideas sionistas en las comunidades judías y el público en general.

Miles de millones de dólares americanos fluyen anualmente hacia el Estado de Israel para sostener la ocupación y su ejército sofisticado y brutal. La máquina de guerra que financian lidera la industria global de armas, mengua los recursos ansiados por un mundo que desesperadamente necesita agua, comida, asistencia médica, vivienda y educación. Europa, Canadá y las Naciones Unidas, mientras tanto, apoyan la infraestructura de ocupación bajo el disfraz de ayuda humanitaria para la población palestina. Juntos, los EEUU y sus aliados, cooperan para hacer más profunda la dominación de la región y acabar con los movimientos populares.

Una red internacional de instituciones y organizaciones sionistas apoya los asentamientos judíos militares y militantes con fondos directos. Estas organizaciones también proporcionan el apoyo político necesario para legitimar y promover políticas y programas de ayuda. En cada país, estas organizaciones censuran las críticas a Israel y tienen en la mira a personas y organizaciones a través de listas negras, violencia, vandalismo, encarcelamiento, deportación, despidos y otras privaciones económicas.

Estas organizaciones facilitan la difusión de la islamofobia. Tocan los tambores de guerra en el exterior mientras presionan por una legislación represiva en sus países. En Estados Unidos y Canadá, las organizaciones sionistas ayudaron a promover la legislación 'anti-terrorista' convirtiendo todo esfuerzo organizado para apoyar al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel, o para apoyar organizaciones palestinas, iraníes, iraquíes, libanesas y musulmanas, en sujetos a perseguir acusándolos de ayudar al terrorismo y cometer traición. Tanto en Europa como en EEUU, organizaciones supuestamente 'judías' son las primeras en ejercer presión para entrar en guerra con Irán.

Están apareciendo fisuras en el edificio del sionismo así como en la dominación mundial misma de los Estados Unidos. En la región, la resistencia extraordinaria por parte de Palestina y Sur de Líbano en contra de la agresión y ocupación israelí y estadounidense sigue en pie, a pesar de los recursos limitados y muchas traiciones.

El movimiento de solidaridad con el pueblo de Palestina y la confrontación con la política de los Estados Unidos e Israel está cobrando ímpetu en el mundo. En Israel, este ímpetu lo vemos en el disentimiento creciente, que favorece las condiciones para retomar dos legados de los años '60: Matzpen, una organización israelí palestina y antisionista judía y el Partido Mizrahi Panteras Negras. Podemos agregar un creciente rechazo por parte de los jóvenes a participar en la conscripción obligatoria del ejército.

Dentro de los gobiernos y las discusiones públicas en los Estados Unidos y Europa, el costo del apoyo incondicional hacia el estado de Israel está siendo cuestionado cada vez más. Israel y EEUU buscan nuevos aliados en el sur global para que se unan a sus conquistas económicas y militares. La relación creciente entre Israel y la India es un ejemplo sombrío de esto. Al compartir un interés en el control político y la ganancia de capital para unos pocos a expensas de muchos, la elite en India y las de Asia Occidental y Medio Oriente, se hallan en connivencia con la economía y la agenda militar occidental en la región.

La propaganda de la guerra global occidental contra el terror repercute en la islamofobia y es requerida y promovida por la elite india; Aprovecha esta oportunidad para reprimir severamente la disensión en regímenes de Medio Oriente así como Asia del sur y Asia occidental. No obstante, surgen levantamientos populares basados en las ricas historias de lucha anticolonial desafiando, y en última instancia, derrocando esta alianza.

Junto con nuestros aliados, intentamos contribuir a ampliar esas fisuras, hasta que el muro caiga y el Estado de Israel sea aislado como lo fue Sudáfrica durante el apartheid. Prometemos emprender la batalla en contra de estas organizaciones que pretenden hablar por nosotros y derrotarlas.

(Dunkerque. Arbol a la memoria de Isaac Rabin y a la amistad entre el pueblo judío y el pueblo palestino, 2006)

Nos comprometemos a: Extender nuestra solidaridad y nuestro trabajo por la justicia.

Comprometemos nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras energías políticas para apoyar al movimiento de resistencia del pueblo palestino y a enfrentar las injusticias de las cuales los países donde vivimos son responsables.

Apoyamos inequívocamente el derecho de retorno palestino. Llamamos al desmantelamiento de la ley israelí racista del retorno que privilegia los derechos de cualquier persona que el Estado de Israel estima como 'judía' para establecerse en Palestina, mientras que excluye a los palestinos y los convierte en refugiados.

Respondemos sin reservas al llamamiento de Palestina al boicot, retiro de inversiones y sanciones contra el Estado de Israel.

Apoyamos la exigencia de la liberación de los presos políticos palestinos y de acabar con los encarcelamientos de líderes políticos, mujeres, niños y adultos palestinos como método de control y terror.

No es nuestra tarea prescribir el camino que el pueblo palestino debe tomar para definir su futuro. No pretendemos sustituir nuestras voces por las de ellos. Nuestras estrategias y acciones surgirán de nuestras relaciones activas con quienes están involucrados en la gama de luchas de liberación dentro de Palestina y en el resto de la región. Apoyaremos su lucha por sobrevivir, mantenerse firme y avanzar en su movimiento lo mejor que puedan, en sus propios términos.

Somos copartícipes de los vibrantes movimientos populares de resistencia de nuestro tiempo que defienden y enaltecen las vidas de todas las personas y la del planeta mismo. Somos copartícipes de los movimientos que lideran los más afectados por la conquista del imperio, la ocupación, el racismo, el control y la explotación global de personas y recursos. Defendemos la protección del mundo natural. Defendemos los derechos de los pueblos autóctonos a sus tierras y a su soberanía.

Defendemos los derechos de los inmigrantes y refugiados a la libre circulación y seguridad a través de las fronteras. Defendemos los derechos de los trabajadores - incluyendo a los trabajadores inmigrantes introducidos en Israel para reemplazar tanto la mano de obra palestina como la mizrahi - a la justicia económica y a la auto-determinación. Defendemos los derechos a la justicia racial y a la expresión cultural. Defendemos los derechos de las mujeres y los niños y de todos los grupos explotados a ser libres de subyugación. Y defendemos los derechos universales al agua, a la alimentación, la vivienda, la educación, los servicios de salud y a vivir sin violencia - la única base sobre la cual la sociedad humana puede sobrevivir y florecer.

Nos comprometemos a apoyar la justicia para curar las heridas ocasionadas por la imposición y el funcionamiento de la dominación colonial en Palestina y en el resto de la región; los traumas de la opresión europea de judíos que el proyecto sionista está explotando; los miedos y privaciones sufridas a través de años de derramamiento de sangre; las manipulaciones de la cultura y los recursos usados para explotar a los judíos mizrahi y para separarlos de los palestinos; y la progresiva masacre, violación y despojo del pueblo palestino.

La justicia por la que trabajamos debe ser construida por todos a lo largo de Palestina, incluyendo Israel y por los refugiados palestinos, cuya lucha por su autodeterminación puede llevar a la igualdad y la libertad de todos los que viven allí y en las tierras circundantes".

Seguidores

Etiquetas

20 N Abraham Abstención Abuelez Abuso de menores Abuso de poder Abusos sexuales Acacia Acebo Aceras Actualidad Acuario Ada Colau Adán Adolfo Suárez Adviento Aféresis Afganistán Afilador Afirmación África Agricultura Agua Aguaviva Agustín del Agua Agustinos Filipinos Ain Karem Aire libre Ajo Alandar Albert Einstein Alberto Cortéz Alberto Iniesta Albino Luciani Alcalde Aldous Huxley Alegría Alejandro Guillermo Roemmers Aleluia Alemania Alex Ubago Alfabetización Alfonso Álvarez Bolado Alfredo Velasco Alicante Alicia Martín Baró Alimentos CE Alma de las cosas Almendro Álvaro Pombo Alzheimer Amando López Amanecer Amanecer luminoso Amapola Aminatou Haidar Amistad Amor Amusco Ana y Simeón Anacoreta Anastasio Rojo Ancianidad André Wénin Andrés C. Bermejo González Andrés Torres Queiruga Ángel Álvarez Ángel Galindo Ángel García Forcada Animaladas Aniversario Anthony de Mello Anton Chejov Antonio Duato Antonio López Baeza Antonio Machado Antonio Machín Año nuevo Añoranza Aparcamiento Apocalipsis Apócrifos Árbol Argentina Arguiñano Armarios Armas Armonio Arte Ascensión Ascensor Asertividad Asesinato Aspidistras Astou Pilar Asunción Ataxia Atletismo Atrio.org Auditorio Miguel Delibes Ausencia Austeridad Autoconfianza Autoridad Avaaz Avería Avisos Ayelet Shaked Aymeric Picaud Ayuntamiento Azorín Azucenas Baltasar Garzón Banco de Alimentos Banco de España Barack Obama Barcelona Barrio de Delicias Barro Bartolomé Esteban Murillo Baruck Spinoza Bautismo Baxter Keaton Beagle Beatriz Cariño Beethoven Belén Benedicto XVI Benito Prieto Coussent Benjamín Prado Bernabé Berta Berto Bertolt Brecht Biblia Biblioteca Bicicleta Bienaventuranzas Bienve Blog Bloque Blowin’ in the Wind Bob Dylan Boda Boj Bolivia Bolsa Bondad Borja Borrado Breva Breviario Buena voluntad Buenos consejos Bufanda Bujedo Cabreo Cactus Cadarso Café Cala Calabaza Calendario Calidad de vida Cáliz Calor Calzado Caminar Camino Camino Astorga Redondo Camino del Pesquerón Campamento Campeonato Mundial de Fútbol Canal de Castilla Cáncer Cancha deportiva Canela Canena Cantabria Caracoles Cardenal Martini Caritas Cáritas Carlos Carlos Aganzo Carlos F. Barberá Carlos González Vallés Carlota Carmen Tablada Carnaval Carne Castilla Castromocho Castromonte Catecismo Catecismo Holandés Catedral Catequesis Caza CCP Cedro Celibato Celina Maricet Celtas Cortos Cena de Pascua Cenar Cenizas Censura Cervantes César Vallejo Change.org Chapuzas Charlot Chetán Chile China Chiquilladas Chispa Cielo Ciencia Cine Ciro Alegría Cisne Claudio Coello Claudio Sánchez Albornoz Clint Eastwood Clonar Cocina Codex Calixtinus Codorniz Coherencia Colegio Colesterol Colón Coltán Comadreja Comedor Social Comentarios Comer Comillas Compañeros Compasión Competición Compromiso Comuneros Comunicación Comunión Concilio Vaticano II Cónclave Concurso Conferencia Episcopal Española Confesión Congo Constitución Española Consumismo Contaminación Control Córdoba Cordura Corea del Norte Corea del Sur Coronavirus Corpus Corrección Correo Corzos Cosas Cosas de la vida Cosecha Creación Credo Crisantemos Crisis Cristales Cristianisme i Justícia Cristo Crucificados Crucifijo Cruz Cuadros Cuaresma Cuento Cueva del Cobre Cuidados Paliativos Cultura Cumbre sobre Clima de Copenhague Cumpleaños Curiosidad Dalí Dámaso Alonso Daniel Barenboim Daniel González Poblete Dante Dante Pérez David Déficit de atención Delacroix Delatar Delibes Delito informático Democracia Dentadura Denuncia Deporte Derecho Derecho a la intimidad Derecho Canónico Derecho de propiedad Derechos Humanos Desagües Desahucio Desaparición Desarrollo sostenible Descalificación Descubrimientos Desiderio Desilusión Despedida Despertar Día de los Sin Techo Diálogo Diapositivas Dietrich Bonhoeffer Difuntos Dignidad Dinamarca Dinero Dios Dios con nosotros Distopía Diversidad Dolor Dolores Aleixandre Domingo Don Dionisio Don Domnino Donald Jhon Trump Donald Zolan Doñana Droga Duda Duende Duero Ébola Ecce Homo Eclesalia Eclipse Ecología Economía Edad Edelweiss Edición Eduardo Galeano Eduardo Haro Tecglen Ejercicios espirituales El Cid El club de los poetas muertos El Corazón de Jesús El factor humano El Gordo y el Flaco El Mal El muro de Berlín El Norte de Castilla El País.com El Papa El pinar El Pino El Roto El Salvador El tiempo Elba Julia Ramos Electricidad Eloy Arribas Eluana Emaús Emigración Emilia Pardo Bazán Emilio Calatayud Emisión Emma Martínez Ocaña Emoción En Portada Encinas Energía Enfermedad Enrique Barquín Sierra Enrique Estencop Equilibrista Erlich Ernestina de Champourcin Ernesto Cardenal Escalera Escritura Escuela Escultura Esfuerzo Esgueva Esopo España Esperanza Esperanza Aguirre Espíritu Estafa Estandarte de San Mauricio Estrellas Estrellita Castro Estudios Eta Eucaristía Eugenio Europa Euros Eurovisión Eutanasia Eva Evangelio Evidencia Evo Morales Expectación Extranjeros Eylo Alfonso Ezequiel Ezequiel Zaidenwerg Fabio Nelli Facundo Facundo Cabral Familia FAO Fe Febrero Federico García Lorca Feedly Felicidad Felicitación Felipe Felipe VI Félix López Zarzuelo Félix María Samaniego Fernán Caballero Fernando Altés Bustelo Fernando Fernán Gómez Fernando Lorenzo Fernando Manero Ficus Fidel Castro Fidela Fidelidad Fin de año Fiódor Mijáilovich Dostoievski Florence Nihtingale Florentino Ulibarri Flores Florián Rey Folk Fontanería Forbes Forges Foto palabra Fotos Fotos raras Fra Angelico Francia Francis Francisco Cerro Chaves Francisco de Asís Francisco Pino Frases Friedrich Engels Friedrich Wilhelm Nietzsche Frutas Frutos Fuego Fuencisla Fuensanta Fumar Funeral Fútbol Futuro G. B. Ricci Gabriel Celaya Gabriel Fauré Gabriel García Márquez Gabriela Mistral Gaillot Gala Galarreta Gallinas Gamberrada Gandhi Garoña Gas Gatos Gaza Género Generosidad Gente Gerhard Ludwig Müller Girasol Gitanos Gloria Fuertes Godspell Góngora Google Docs Goya Goyo Ruiz Granada Grecia Greda Gregoriano Gregorio Fernández Gripe A Gripe porcina Grupo sanguíneo Guernica Guerra Guerra española Gumi Gustavo Adolfo Béquer Gustavo Gutiérrez Gustavo Martín Garzo Gustavo Poblete Catalán Gutenberg Hacienda Haiku Haití Hambre Hamlet Lima Quintana Händel Hans Küng Harina Haruki Murakami Helecho Hemodonación Hermanitas de los pobres Hermanos Marx Higo Higuera Hiperactividad Hirosima Historia Historias HOAC Hobbes Hodegética Hogar Horacio Horario de invierno Horario de verano Hormigas Hortensia Hosta Huelga Humanidad Humildad Humor Ibrahim iDVD Iglesia Ignacio Ignacio Ares Ignacio Ellacuría Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Martín Baró Ildefonso Cerdá Ilusión iMac iMovie Imperio Argentina Impresora Impuestos Incendios Indagación India INEA Infancia Infierno Informe Semanal Ingenuidad Inmaculada Inmigración Innocenzo Gargano Inocencia Interesante Intermón Internet Invictus iPhone iPhoto Irak Irán Isaac Isabel Isabel y Jesús Isaías Isla Islam Israel ITV J. Ratzinger James Dean James Mollison Jan van Eyck Japón Jara Jardín Javier Domínguez Javier Fesser Jazmín Jefté Jenny Londoño Jerusalén Jesús Jesús de Nazaret Jesús Espeja Jesús Visa JMJ Joaquín López JOC Johann Baptist Metz John Carlin John Martyn John P. Meier John Selby Spong Jon Sobrino Jorge Cafrune Jorge Manrique Jorge Negrete José Afonso José Antonio Pagola José Arregui José Delicado Baeza José Gómez Caffarena José Hierro José I. González Faus José Jiménez Lozano José Luis Borges José Luis Cortés José Luis Cuerda José Luis Martín Descalzo José Luis Martín Vigil José Luis Saborido Cursach José Luis Sampedro José Manuel Calzada José Manuel Vida José María Castillo José María de Pereda José María Díez-Alegría José María Manso Martínez José Martí José Mugica José Zorrilla Juan Antonio Marcos Juan de Juni Juan Goytisolo Juan José Tamayo Juan José Tamayo Acosta Juan Martín Velasco Juan Masiá Clavel Juan Pablo II Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Moreno Juan Valera Juan Vicente Herrera Juan XXIII Jubilación Judit Juegos Jueves Santo Julia Ardón Juliana Vermeire Julio Lois Justicia Justicia y Paz Juventud Karl Marx Karl Rahner Kaunas Khalil Gibran Konrad Adenauer La Alhambra La Arbolada La Cañada La Codorniz La Fontaine La radio La Ser La Virgen de Guadalupe Labordeta Lacomunidad.elpais.com Lágrimas Laico Lampedusa Lanuza Las Cambras Las Edades del Hombre Las mañanitas Las Villas Laurel Lawrence Ferlinghetti Lenguaje Leocadio Yagüe León León Felipe Leon Gieco León Gieco Léon L'hermitte Leonard Cohen Leonardo Boff Leopoldo Panero Lesbos Ley Ley del aborto Leyendas Libertad Libertad de expresión Libia Libros Lilas Lilit Limonero Limpieza Lina Lince Linda Literatura Lituania Liu Xiabo Liuba María Hevia Llano Llaves Lluis Llach Lluvia Lola Lombarda Lope de Vega López Vigil Loquillo Luar na lubre Lucía Caram Ludwig Feuerbag Luis Argüello Luis Darío Bernal Pinilla Luis Espinal Luis García Huidobro Luis García Montero Luis González Morán Luis Guitarra Luis Mariano Luis Pastor Luis Resines Luna Lunes Lunes Santo Lutero Machismo Maestro de escuela Mafalda Magisterio eclesiástico Mal Maltrato Malvarrosa Mamá Manifiesto del día internacional del Voluntariado Manifiesto por la Solidaridad Manos Manos Unidas Manuel Azaña Manuel del Cabral Manuel Mujica Láinez Manuel Sánchez Gordillo Manuel Vicent Manuela Carmena Máquina Marc Chagall Marciano Durán María María Magdalena María y José Mariamma Mariano Cibrán Junquera Maricas Marinaleda Mario Benedetti Mark Twain Marruecos Marte Martes Santo Martha Zechmeister Martín Jelabert Martin Luther King Martin Niemöller Martirio Marzo Máscara Matilde Moreno rscj Matrimonio Matteo Ricci Maximino Cerezo Barredo Mayo'68 Medicina Médicos sin frontera Medina de Rioseco Medio ambiente Mediterráneo Membrillo Memoria Mentiras Mercado Mercedes Cantalapiedra Mercedes Navarro Puerto Mercedes Sosa Meses México Mi canario Mi casa Mica Michael Czerny Michel Quoist Miedo Miedo escénico Miércoles de Ceniza Miércoles Santo Miguel Ángel Baz Miguel Angel Buonarroti Miguel Ángel Ceballos Miguel Ángel Mesa Miguel Cabrera Miguel de Unamuno Miguel Hernández Miguel Ligero Miguel Manzano Milagro Millán Santos Ballesteros Minueto Miradas Mirlo Mis Cosas Mistagogia Moda Moderación Moisés Moli Molino Monasterio de Moreruela Monseñor Algora Monseñor Romero Montaña Montealegre Moral Moral de la Reina Morgan Freeman Morir con dignidad Morten Lauridsen Mosca cojonera Mosqueo Mouse Mucho queda por hacer Muerte Mujer Mundo rural Munilla Muros Muros de la vergüenza Museo Museo del Prado Museo Oriental Música Nacimiento Nadal Narcisos Natación Natalicio Naturaleza Navidad Neil Armstrong Neila Nelson Mandela Nevada Nicodemo Nido vacío Nieve Niñez Nochebuena Nombres Nona Nuevo Mester Obediencia Obras Obsolescencia Ocas Octavio Paz Oliver Sacks Olivo Olor ONU Opera Oración Ordenador Oro Ortega y Gasset Oscar Wilde Oslo Otoño Pablo Milanés Pablo Neruda Pablo Picasso Paciencia Paco Alcántara Padre nuestro Paellada País Vasco Paisajes Pájaros Pajarradas Pala Palabras Palacios de Campos Palacios del Alcor Palencia Palestina Palomas Pamplona Pan Pancho Pancho Aquino Papá Papa Francisco Paquistán Para pensar Paradilla Paraguas Parlamento Europeo Paro Parque infantil Parquesol Parras Parroquia de Guadalupe Parroquia La Inmaculada Parroquia Sagrada Familia Parroquia San Ildefonso Parroquia San Pedro Apóstol Partenia Partidos Políticos Partituras Pasado Pasatiempos Pascua Pasión Pastores y ángeles Patata Patines Patxi Loidi Pavo real PayPal Paz Paz Altés PDF Pedro Ansúrez Pedro Antonio de Alarcón Pedro Calderón de la Barca Pedro Casaldáliga Pedro José Ynaraja Pedro Miguel Lamet Pentecostés Peñalara Peñalba de Santiago Pep Lladó Perdón Pereza Periodismo Periquito Perplejidad Perroflauta Perrunadas Persianas Personas Pesetas Pete Seeger Peter Menzel Pez Piano Picasa Pico Pie Jesu Pierre Teilhard de Chardin Pilar Pilar del Río Pintada Pinturas Pirineo Piscina Pisuerga Plaga Plantas Plaquetas Plasma Plástico Plata Platón Plaza de Tian'anmen Plegarias Pluralidad Pobreza Poda Poder Poesía Pol Política Pornografía Portugal Pozo Predicación Pregón Prejuicios Premio Nobel de la Paz Premios Goya Presencia Presentación Presente Preservativos Primavera Primavera de Praga Primera Comunión Profetas Prohibir Protesta Proyección Proyecto Hombre Prudencia Prudencio Publicidad Pueblo Puertas Quemadura Quevedo Quijote Quino Quintín García Quira Racismo Radiactividad Raíces Ramadám Ramón Ramón Cué Romano Ramos Rastrojos Ratón Raúl Castro Realidad Recados Recambio Recidiva Recolección Record Guinness Recorrido virtual por el Santo Sepulcro Recuerdos Redes Cristianas Reedición Reflexión Regalo Religión Religión Digital Reloj Remuñe Renglones Repuesto Reseña Bíblica Residencia de Ancianos Resiliencia Resistencia Resurrección Retiro Reyes Magos Ricardo Blázquez Ricardo Cantalapiedra Ripios Risa Roberto Roberto Rey Rock Rogier van der Weyden Rosa Rosalía Rosario Roselen Rossini Rostros Roy Bourgeois Rubén Darío Rudyard Kipling Rut Sábado Santo Sábanas Sabine Demel Sacerdocio Sahara Sal Sal Terrae Salamanca Salomón Salud Samuel Samuel Aranda San Agustín San Antón San Antonio San Bartolomé San Benito San Esteban San Ignacio de Loyola San Isidro San Jerónimo San Joaquín y Santa Ana San José San Juan Bautista San Juan de Ávila San Juan de la Cruz San Lorenzo San Miguel del Pino San Pablo San Pedro San Pedro Regalado San Romà de Sau San Roque San Valentín Sancho Sandalias Sandro Magister Sangre Sanidad Sansón Santa Ana Santa Clara de Asís Santa Espina Santa Marta Santa Mónica Santa Teresa Santiago Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger Santidad Santos Santos Cirilo y Metodio Santos Padres Sara Saramago Saulo Scott Fitzgerald Seattle Seguimiento Segundo Montes Selecciones de Teología Semana Santa Seminario Sentimientos Seriedad Servicio Jesuita a refugiados SGAE Shakespeare Shūsaku Endō SIDA Siega Siesta Silencio Siloé Silverio Urbina Silvia Bara Silvio Rodríguez Simancas Simone de Beauvoir Sínodo Siquem Siria Sócrates Sol Sola Soledad Solentiname Solidaridad Soltería Somalia Sopa Soria Sorolla Sotillo del Rincón Stéphane Hessel Stephen Hawking Sudor Sueños Sumisión Suni Sur T. S. Eliot Tabaco Taco Talleres López Tamarindo Tamarisco Tamiflú Tano Taray Tarifa TBO TDT Tea Teatro Teléfono Televisión Temor Tener tiempo Tensión arterial Teófanes Egido Teología Teología de la Liberación Tercera Edad Tere Teresa Forcades Ternura Terremoto Terrorismo Tetas Thomas Becket Tierra de Campos Tiken Jah Fakoly Tolkien Tomás Apóstol Tomás Aragüés Tomás Moro Tomás Segovia Tomates Torío Toro Torres gemelas de Nueva York Trabajo Tráfico Traición Transición Traveling Wilburys Trigo Trini Reina Trinidad Trufa Tsunami Tumba Twitter Ucrania Umberto Eco Unción de Enfermos Unidad Universidad Urbanismo Urracas Uruguay Utopía Uvas Vacaciones Vacuna Valladolid VallaRna Valle de Pineta Valle del Silencio Valporquero Van Gogh Vaticano Vegacervera Vejez Velázquez Velicia Ventanas Ventiladores Ventura Ventura García Calderón Verano Verdad Verduras Viajes Vicente Aleixandre Vicente Huidobro Vicente Presencio Revilla Víctor Codina Víctor Heredia Víctor Jara Vida Vídeo Viento Viernes Santo Viktor Frankl Villalar Villalón Villancicos Villaverde de Íscar Vino Viña Violencia de género Violencia en las aulas Violetas Virgen del Carmen Virgen del Pilar Visita Vladímir Mayakovski Voluntariado Vuelo 605 Whitney Houston Wikiquote Winston Churchill Wislawa Symborska Woody Allen Xabier Pikaza Yankhoba Youtube Zacarías Zenón de Elea