Hace unos días mantuve diálogo con un amigo bloguero, majao público, sobre la creencia en un Dios creador; si era posible algún tipo de demostración de su existencia, y si a la vista de los argumentos que se han propuesto desde la filosofía y la teología a lo largo de la historia era probable dar con alguno convincente. Surgió con motivo de la noticia aparecida en los medios de comunicación con la afirmación del científico Stephen Hawking de que las leyes físicas del universo excluían su necesidad. Como es fácilmente comprensible no llegamos a nada en concreto, y ahí sigue la búsqueda.
Pero yo aludí a un precioso texto que se publicó hace ya mucho tiempo, a raíz del Concilio Vaticano II, que servía de introducción a un documento muy amplio que se editó con el título de Nuevo Catecismo para Adultos, y que el vulgo denominamos "Catecismo holandés", porque fue elaborado por la Conferencia Episcopal de aquel país.
Como parece que no es fácil encontrar este documento en librerías, y tampoco en la red -hay un único lugar que yo haya podido encontrar-, me ha parecido oportuno colocarlo aquí, con la ilusa pretensión de que pueda interesar a alguien. Su lectura es amena y no importa si se es persona religiosa o no, cristiana o de otra fe, para disfrutar y reflexionar. Incluso quien prescinda de Dios o le niegue directamente podrá encontrar en estas palabras algunas preguntas, reflexiones y sugerencias que no le resultarán extrañas.
Son veinte páginas, e invitan a leerse sin prisas. Tomaos todo el tiempo que queráis.















