Mostrando entradas con la etiqueta Hogar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hogar. Mostrar todas las entradas

Gato blanco, gato negro



El otro día pasé un rato enchufado a la máquina y dejé unos centímetros cúbicos de plasma. Pura rutina, incluido el hecho de que mi tensión se dio a notar en los prolegómenos. Es el efecto bata blanca, también rutinario. Salí tras el reposo del guerrero y me zambullí en el trajín de la ciudad, sin notar el frío ni percatarme de la prisa que llevaba el personal. Regresé a casa después de unos cuantos recados que tenía pendientes y tiré el apósito del brazo, inútil ya porque se había desprendido. No hubo problemas, mi vena está bien.
Hoy salí de la piscina y caminé bajo un sol de invierno que irradiaba luz sin arrugas. Entré en el corsa, caldeado por la espera, y Luna me recibió moviendo el rabo y mirándome tras sus ojos chispeantes. Pensé en la comida que me esperaba, y me relamí. Arranqué y me dirigí sin prisas. ¡Qué siesta más rica voy a disfrutar!
Sé que en la máquina estoy ejerciendo de solidario, de persona generosa que da a los demás. Reconozco que en la piscina soy egoísta, que voy a disfrutar de un gozo solitario y que nadar no beneficia a nadie más que a mí.
Salí de hemodonación sin sentir pena ni alegría. Esta mañana, sin embargo, aún con el pelo húmedo casi palpo la felicidad.
¡Paradojas de la vida! El otro día la recepcionista del centro me dio las gracias. Hoy nadie me saludó al cerrar la puerta del complejo deportivo.
No es cierto que la felicidad se manifieste llamando la atención.



Huele a gas


Esto fue el lunes, aunque hoy es domingo.
Había rebasado la hora de acabar mi siesta, pero Berto me arrullaba cariñosamente y estaba aún tumbadazo, saboreando el olor cálido de las sábanas recién lavadas, -es lunes, día de colada, como toda la vida en mi casa familiar. En esto entra y dice apremiante, están todas en el patio, porque dicen que huele a gas en el Hogar.
Me tiro, literalmente, y consigo caer de pie. Salgo y, sin apenas saludar, entro a ver qué pasa. ¡Qué raro! me digo; esta mañana, cuando levanté las persianas y eché un ojo a todo, lo encontré normal; ¿fuga de gas?
Miré los mandos de la cocina, observé el calentador, toqueteé los mandos de acá y de allá, y todo estaba en su sitio.
¡Aquí no huele!
¡Pues sí! Lo que pasa es que tú no tienes olfato.
Insisto en que no huele y paso al cuarto de calderas a apagar la calefacción. Ya está encendida desde que las lluvias del otro día enfriaron el ambiente. Es lo que pasa en los edificios de planta baja, el suelo toca directamente con la tierra, y tan pronto se enfrían como se calientan. Debería ser al revés, como en las bodegas: cálidos en invierno, frescos en verano. Pues, no.
Salgo al patio y allí las veo a todas. ¡No huele! ¡Sí huele! ¡Pues si no queréis entrar, no entréis, pero no huele!
Las dejé, volví a casa y me puse a ordenar la cocina, fregadero incluido.
Tras realizar mis faenas domésticas y alguna que otra cosilla más, vuelvo a pasar por el Hogar y las encuentro afanosas sobre sus trabajos manuales.
¿Huele? ¡Pues antes sí que olía! Y ¿os parasteis a pensar si el olor era de fuera? ¡Pues no!
Que digo yo, dice una más, que mires a ver si están bien cerradas estas llaves. Voy y veo que han cerrado ambas llaves de paso, la de la cocina y la del calentador. ¡Sí, están bien cerradas!
Así debería ser el cuarto de calderas. El nuestro es tan pequeño que no sale en una foto
¡Para qué decirles que estaba cerrada la llave general del gas! Tampoco hacía falta; es una instalación con todos los resortes habidos y por haber; incluso una célula sensora que en cuanto nota un pequeño escape de gas de un mechero corta y cierra que no te da tiempo ni a parpadear.
Por cierto, aún no he llamado a nadie para que realice la preceptiva revisión de la instalación del gas. Me lo apunto en “pendiente”, no se me vaya a olvidar.

Reciclando



De esta manera se indicaba el uso y disfrute de nuestra biblioteca. Luego, se abría cuando hacía falta, porque además de a la lectura, atendía a los estudiantes en el trabajo complementario de sus deberes escolares.


Tuvo sus comienzos con lo más simple, y había más lectores que espacio para contenerlos y páginas para leer. Fue necesario tirar paredes y abrir ventanas, poner mesas y mendigar armarios, robar sillas y acarrear libros, ordenar la cosa y solicitar silencio. Todo al tiempo y sin seguir un protocolo.


Fue la primera biblioteca que hubo en el barrio, y el registro llegó al número 178. Es un decir, porque no todas las personas se hicieron carné, tampoco se exigía foto. Nos conocíamos sólo con oír los pasos al subir las escaleras. Porque la biblioteca ocupaba la parte de arriba de mi casa, que otrora fue también vivienda váyase a saber de quién. Por eso lo de tirar paredes y dejar un espacio diáfano de cuarenta metros cuadrados y cuatro ventanas en las dos paredes libres, porque las otras dos había que dejarlas para el material.


Las primeras mesas fueron pupitres de los años cuarenta, desechados de colegios. Las sillas, de aquellas de tijeras que se usaron en semana santa y ya estaban arrinconadas en un almacén, tal vez para encender estufas. Los armarios, ah, los armarios, vinieron del viejo edificio del antiguo hospital provincial, rescatados de las ratas y de las goteras, y de años de uso en laboratorios y oficinas, desportillados y asediados por la carcoma.


Todo debidamente acondicionado por el tradicional método chapucero constituyó durante muchos años un lugar cálido y apacible, donde se leían tebeos, se consultaban enciclopedias y se degustaba a Pereda, Delibes, Tolstoi, Dumas y demás.
Lenta pero progresivamente, las estanterías incrustadas en aquellos armarios roperos, archiveros, de comedor, se fueron llenando de libros. Colecciones infantiles, juveniles, clásicos, cuentos de todas las clases, Aghata Christie completa, en fin, incluso restos sobrantes de bibliotecas particulares que había que encajar de cualquier manera en el conjunto.


Tras su momento de esplendor, fue llegando el declive, y no figura el momento en que la llave no volvió a abrir la puerta porque nadie ya solicitó llevarse algo para casa, o devolver lo que quiso leer, dejó a medias o simplemente olvidó en algún rincón de su casa.
Ahora son las mujeres del hogar las que están que desbordan, y necesitan armarios para colocar ahí sus cosas, los trabajos, los manuales o lo que sea. “Nos vendrían bien esos armarios”. “¿Los de la biblioteca?” “Sí, qué pasa, ¿no se puede?”

Por supuesto que se puede. Las cosas son para usarlas. Así que tras el adecentamiento del hogar, esos dos armarios que había allí arriba, ahora están aquí abajo. De momento están vacíos, pero ya se irán llenando, no corre ninguna prisa.

Lo que parecía un cierre por falta de negocio, ha resultado un cambio de uso. Vamos, un reciclaje en toda regla.

Un profesional, el resto aficionados


¿No está mal, verdad? No está nada mal. Si quieres que el asunto acabe bien, llama a un profesional.
Nuestro hogar remozado, visto desde el oeste.
Visto desde el este.
Vestido por las aficionadas, que previamente lo habían aseado.
El chapuzas de costumbre, haciendo una reparación rápida.



Cualquiera puede hacer cualquier cosa, basta que se lo proponga. Pero para hacer las cosas bien, hay que contar con un profesional.
El profesional es ágil y resuelto; trabaja con rigor; mancha lo imprescindible; derrocha el mínimo de material; tarda lo justo; sabe resolver problemas; supera con soltura las dificultades y hace exactamente lo que le pides.
El profesional te saca las castañas del fuego de manera que salgan listas para degustar: en su punto.
El profesional tiene una pega, cobra.
El profesional, si realmente es profesional, te cuesta lo que vale su trabajo.
El profesional que ha pintado nuestro hogar es un buen profesional.

¡Se acabaron las chapuzas!

No me lo han dicho así de claramente, pero dejarlo caer sí, y con cariño.
Tengo, entre otros trabajillos, la función de conservar estos viejos edificios en uso más o menos aceptable. Limpio, fijo y doy esplendor a paredes, pavimentos, puertas y ventanas, sin olvidar mesas y sillas, que también hay unas cuantas por aquí. Tras pringar de colamina paredes, techos y todo lo demás, durante años y más años, he cogido tal fobia a lo de pintor de brocha gorda, que me lo pienso mucho antes de empezar cada verano a “pensar por dónde empiezo”.
El escobón y la fregona no me amedrentan, y los muevo con donaire, donosura y hermosura. Pero el trapo del polvo… como que no me va.
Ni que decir tiene que la cosa no reluce, y que el señor del algodón me daría más de una colleja enseñándomelo pringoso tras pasarlo por encima de cualquier superficie horizontal, vertical o sinclinal. Todo es de mi competencia, salas, salones, escaleras y cuarto de calderas; zaguán, portal y patio, todo en el mismo pack. Una sola cosa no me pertenece, aunque también ahí colaboro en lo que puedo y como dios me dio a entender: el hogar y los retretes, que se lo han quedado las usuarias, las muy mandonas.
Hace ya tiempo que vienen diciendo que habría que darle una mano de pintura. Y lo dicen precisamente cuando entro o salgo, paso cerca o a distancia. Pero nadie se arranca a decir “lo hacemos mañana”. Y así ha ido pasando.
Este verano se han tomado vacaciones antes que otros años, en junio, simplemente diciendo adiós, hasta septiembre. Pero en su silencio callado he notado que esperan que a su vuelta el hogar al menos deje de estar hecho unos zorros.
De modo y manera que he llamado a un profesional y le he encomendado la noble tarea de ennoblecer embelleciendo este humilde salón que nos sirve de hogar de simpáticas jubiladas.
Y ha llegado y se ha puesto manos a la obra. Así está la cosa de momento, cuando termine vuelvo y lo cuento.

Pero una cosa advierto, a la vista de lo que estoy mostrando: si el resultado es lo que parece, le encargo a este profesional el resto del edificio, y me quito de encima el buzo de pintor para los restos.

(Pero la brocha no la tiro, por si es menester hacer alguna chapucilla, cosa de poco…)

Una mañana en el teatro

“Las chicas de oro”, me refiero a las asiduas y esforzadas y entusiastas señoras que frecuentan el Hogar que está encajado en los locales parroquiales (digo todo esto porque está en la parroquia, pero no es de la parroquia, que es de ellas mismas, con su autonomía y etcétera), han estado en el teatro ayer por la mañana. Bueno, así no fueron, que estas fotos son de los carnavales; ellas se disfrazaron someramente para tomarse un chocolate con picatostes. ¿O fueron bizcochos? No sé a ciencia cierta. Lo que sí puedo asegurar es que no hicieron botellón. Ellas son abuelas muy responsables, y a continuación debían ir con sus nietos a no sé qué actividad que organizaba el municipio. Los papás estaban currando…
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgS9s9uzHaCaHyEMZBlo_1m6D9Pl2xgYY4Fjuxe3-FVO7vQNlQHBBT49ZWjKCCTUKXravC4yJyVb_gTmX6swiRbJqoY1BsjXKfaC1KMlWpiQ4JfYOlolbB7c_HbS0qgYN5OBgAPusu_6e0/s1600/DSC02614.JPGhttps://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjnOeC3XDjcxzpyoQozlv17BZII6JmCp_lt6ro1aTWXvdEMqGFXlcl63YoO0abqAla8O8-U0a2Mt8DWJHyB4U4BuvP-G4OS1Zumn0cee0nCyYbGG40wS3rCo7l4B66-piTseRODrBBC44U/s1600/DSC02615.JPGhttps://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi0anVI93I97cr5HWo4IqAXFWg6wqU-qpmf9pnnbPlpXcXeDLDi9gGxNesbVFEJjpmS60AVPEARXGBgK-Nl0kuSrB25TtAhyphenhyphenKIvWLPZOImh8griyUr5zNXkNyYOm6f_eNRejQtger73UD8/s1600/DSC02616.JPG



Ya sé que resulta un poco raro ir a ese lugar a esas horas tan tempraneras, pero es que se trataba de una representación muy especial, tal y como se puede apreciar en este cartel anunciador, arrancado directamente de la página web del Teatro Calderón de mi ciudad.


Me han comentado que la obra estuvo muy bien, y que  se lo pasron estupendamente. Hoy, por la tarde, seguramente traten de desentrañar toda la historia de la que fueron espectadoras desde el patio de butacas, y enriquecerla con los añadidos que pongan todas y cada una de las asistentes.
Yo sólo doy fe de lo que ha habido. Si resultare que de su actividad lúdico formativa saliera algo para publicar en este blog, mañana estará aquí, con todo lujo de detalles.
De momento yo sólo digo que por su culpa, y sólo por su culpa, servidor ha comido hoy a las tantas. Así que la siesta ha sufrido una muy sería incomodidad. 

El nido vacío, sin afán de concursar. Para mariajesús…


     Hasta ahora un nido vacío ha sido para mí sólo un nido vacío. Y no os podéis hacer idea la de ellos que he visto en árboles, matorrales, paredes, a ras de suelo, en linderas, en campanarios, en tejados, incluso entre los sarmientos de mis parras cuando llegado su momento pierden sus hojas y se quedan desnudas… Como cualquiera que mira y observa, ¡cuántos nidos vacíos han pasado por mi vida! ¡Y por las vuestras!

     Sin embargo, esta foto de mariajesús paradela me ha hecho pensar…

 https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgtOAnFdp5Ik3xT0jCAUirlOm8JFMRS7vRaOpE9qZ2xbbtuJqOHoveoSwVEDlxj1_aLtd6PQ5jo48dJf71XL3QvJPy3KGSEAJDWaoohbjgvkNV_NJd2q6b0JG3JOxpRsGDK1WmKpTiP9SA/s1600/Concurso+16+de+julio+021.JPG

     ¿Sabéis que existe el síndrome del "nido vacío"? Pues sí, existe. Dicen los que escriben que es una experiencia que sufren las parejas que han superado los treinta años de convivencia; su descendencia ya se ha emancipado y vuelvan con autonomía; la casa, grande para toda la parentela, ahora es enorme, y pesa… Y sobran habitaciones, muebles, libros, ropa… Y el tiempo se hace largo y lento. Los relojes siguen marcando las horas: la del biberón de la mañana, la de llevarles al colegio, la de la vuelta de las excursiones, la de la salida nocturna, la de la vuelta que nunca termina de ocurrir, la del primer trabajo, la de la boda… Pero ya da todo igual, porque todo el tiempo del mundo y de la historia es para uno mismo, nadie lo reclama.

     Esa ausencia, con harta frecuencia, se colma con otra ausencia. Alguna de las dos partes no soporta lo que vive y parte lo que hasta entonces compartía, y también parte en busca de otros sabores, otros olores, otras sensaciones… La cama solitaria, el cubierto y el plato en la mesa, la casa que encuentras tal cual la dejaste cuando te marchaste. Nadie te dice ya apaga la luz, tira de la cadena, caliéntame el desayuno, mañana te llevo al dentista, se nos rompió la lavadora, voy a sacar las entradas para el teatro, dónde vamos a ir este año de vacaciones, lávate bien la boca que te huele el aliento, aviáte que la marrana está para parir…

     También se da que se prepara el nido, como una pajarita que tuve hace ya muchos años, ella sola se satisfacía colocando plumitas, palitos, algodoncitos en un primoroso nido que nunca compartiría, que tampoco nunca utilizó. ¿Es esto también síndrome de vaciedad nidal? ¡Qué se yo! Poner casa propia para ti mismo, para ti solo, pero con la esperanza de que vengan y te acompañen y puedas ofrecerles y ellos te agasajen… Y vengan o no vengan, cuando cierras la puerta por la noche, no se te ocurre decir qué bien, al fin solo; sino, otro día más…

     Nido sugiere calor, afecto, acogida, despedida, vela, refugio, seguro de vida, gente que espera, alguien piensa en mí…

     Llegado a este punto, no puedo sino hacer memoria agradecida de un cierto nido en el que fui invitado a participar en una época de mi vida en la que todo para mí era nuevo y tenía tantas cosas por estrenar. Ya lo relaté en este blog hace un tiempo. Ahora lo vuelvo a recordar, y me embargan los mismos sentimientos que entonces. ¡Ojalá nadie se vea privado alguna vez en su vida de una experiencia como aquella que yo tuve!

     Mucho ha llovido y escampado desde entonces. Otros nidos me han sido ofrecidos y regalados.  Alguno también he sido capaz de organizar y proponer. En todos ellos he vivido, disfrutado, penado.  El que ahora habito tal vez algún día llegue a estar vacío del todo, pero de momento no, y aunque no soy precisamente unas "castañuelas", cama-luz-lumbre-café-y-algo-más se ofrece sin condiciones para quien lo quiera o lo necesite.

     Gracias mariajesús paradela por hacerme este favor. Como te dije en un comentario, a veces qué cruel es la naturaleza; pero también es verdad que cuando te toca la suerte, ¡su generosidad no tiene medida!

Preparando la Navidad


Héctor es papá de tres niños: Adrián, Nona y Leo; Isabel es mamá de dos: Ricardo e Ismael, pero aquí sólo figuran como José y María, papás (mamás) de uno, Jesús (plácidamente representado por Leo).


El resto somos comparsas: pastores, zagalas, angelitos y animadores.

Nos hemos juntado para adelantar la Navidad con toda la chiquillada parroquial y algún añadido más, sólo para hacer bulto.


Mientras tanto, quienes deberían estar vigilando, no lo están; sólo disfrutan y se lo pasan pipa,

porque han terminado sus labores y ahí están todas ufanas enseñándolas…

No las oís, porque gritan mucho y no se las entiende; pero están diciéndoos:


¡Felices Pascuas!
¡Feliz Navidad!
¡Feliz y Próspero Año Nuevo!
¡Hasta el Año que Viene!

El club de los poetas muertos

Si tienes un rato largo de tiempo, ponte cómod@ y disfruta. Merece la pena. Antes apaga la música del blog, ya sabes, en el cuadrito de la derecha donde dice "Oír música: pincha…"



























Va por ustedes, señoras y señores educadores, por tod@s vosotr@s, los que moldeáis con cariño la dura arcilla y conseguís auténticos milagros.

Otra vez la Moli salió de paseo

Pero no fue con su amo, como corresponde, sino a su aire y a escondidas. Estaba desayunando tan tranquilo y ella se fue de tapadillo, como ansiando un rato de libertad, cuando tiene toda la que quiere.
Hora y tres cuartos ha estado desaparecida. ¡Que misterio éste el de la libertad! Lo mismo en animales que en personas. Podemos tener todo el libre albedrío que se pueda concebir, siempre ansiaremos otra cosa. Y hasta que no la logramos, no paramos. Seguro que para estar peor, como ahora la Moli, que ha vuelto un poco rara, pero no escarmentamos.
Lo de el otro día en Pirineos fue distinto. La pobre animala se despistó y se desorientó. Y como no sabría para donde tirar, a pesar de estar en medio de las montañas, decidió volver al abrigo del coche y de la tienda, y para allá que se fue como alma que pierde el culo, al decir de los montañeros que la vieron bajar despendolada.
Y allí estaba, dentro de la tienda, esperando y temerosa aún a pesar de estar en "sitio seguro".
Dicen que la experiencia es un punto, pero no siempre aprovechamos lo que vivimos para enmendarnos. Ni los perros ni sus amos. Tropecientas veces daremos en la misma piedra, no importa que nos duela el pie o la rodilla, y seguiremos insistiendo en andar por el mismo sendero.
Pero lo importante es que ha vuelto a casa. Lo de menos son las casi dos horas de incertidumbre, porque al fin y al cabo eso va incluido en el cargo.
Resultado: volvimos bien de las montañas, y estamos de nuevo todos juntos, como debe ser.

Seguidores

Etiquetas

20 N Abraham Abstención Abuelez Abuso de menores Abuso de poder Abusos sexuales Acacia Acebo Aceras Actualidad Acuario Ada Colau Adán Adolfo Suárez Adviento Aféresis Afganistán Afilador Afirmación África Agricultura Agua Aguaviva Agustín del Agua Agustinos Filipinos Ain Karem Aire libre Ajo Alandar Albert Einstein Alberto Cortéz Alberto Iniesta Albino Luciani Alcalde Aldous Huxley Alegría Alejandro Guillermo Roemmers Aleluia Alemania Alex Ubago Alfabetización Alfonso Álvarez Bolado Alfredo Velasco Alicante Alicia Martín Baró Alimentos CE Alma de las cosas Almendro Álvaro Pombo Alzheimer Amando López Amanecer Amanecer luminoso Amapola Aminatou Haidar Amistad Amor Amusco Ana y Simeón Anacoreta Anastasio Rojo Ancianidad André Wénin Andrés C. Bermejo González Andrés Torres Queiruga Ángel Álvarez Ángel Galindo Ángel García Forcada Animaladas Aniversario Anthony de Mello Anton Chejov Antonio Duato Antonio López Baeza Antonio Machado Antonio Machín Año nuevo Añoranza Aparcamiento Apocalipsis Apócrifos Árbol Argentina Arguiñano Armarios Armas Armonio Arte Ascensión Ascensor Asertividad Asesinato Aspidistras Astou Pilar Asunción Ataxia Atletismo Atrio.org Auditorio Miguel Delibes Ausencia Austeridad Autoconfianza Autoridad Avaaz Avería Avisos Ayelet Shaked Aymeric Picaud Ayuntamiento Azorín Azucenas Baltasar Garzón Banco de Alimentos Banco de España Barack Obama Barcelona Barrio de Delicias Barro Bartolomé Esteban Murillo Baruck Spinoza Bautismo Baxter Keaton Beagle Beatriz Cariño Beethoven Belén Benedicto XVI Benito Prieto Coussent Benjamín Prado Bernabé Berta Berto Bertolt Brecht Biblia Biblioteca Bicicleta Bienaventuranzas Bienve Blog Bloque Blowin’ in the Wind Bob Dylan Boda Boj Bolivia Bolsa Bondad Borja Borrado Breva Breviario Buena voluntad Buenos consejos Bufanda Bujedo Cabreo Cactus Cadarso Café Cala Calabaza Calendario Calidad de vida Cáliz Calor Calzado Caminar Camino Camino Astorga Redondo Camino del Pesquerón Campamento Campeonato Mundial de Fútbol Canal de Castilla Cáncer Cancha deportiva Canela Canena Cantabria Caracoles Cardenal Martini Caritas Cáritas Carlos Carlos Aganzo Carlos F. Barberá Carlos González Vallés Carlota Carmen Tablada Carnaval Carne Castilla Castromocho Castromonte Catecismo Catecismo Holandés Catedral Catequesis Caza CCP Cedro Celibato Celina Maricet Celtas Cortos Cena de Pascua Cenar Cenizas Censura Cervantes César Vallejo Change.org Chapuzas Charlot Chetán Chile China Chiquilladas Chispa Cielo Ciencia Cine Ciro Alegría Cisne Claudio Coello Claudio Sánchez Albornoz Clint Eastwood Clonar Cocina Codex Calixtinus Codorniz Coherencia Colegio Colesterol Colón Coltán Comadreja Comedor Social Comentarios Comer Comillas Compañeros Compasión Competición Compromiso Comuneros Comunicación Comunión Concilio Vaticano II Cónclave Concurso Conferencia Episcopal Española Confesión Congo Constitución Española Consumismo Contaminación Control Córdoba Cordura Corea del Norte Corea del Sur Coronavirus Corpus Corrección Correo Corzos Cosas Cosas de la vida Cosecha Creación Credo Crisantemos Crisis Cristales Cristianisme i Justícia Cristo Crucificados Crucifijo Cruz Cuadros Cuaresma Cuento Cueva del Cobre Cuidados Paliativos Cultura Cumbre sobre Clima de Copenhague Cumpleaños Curiosidad Dalí Dámaso Alonso Daniel Barenboim Daniel González Poblete Dante Dante Pérez David Déficit de atención Delacroix Delatar Delibes Delito informático Democracia Dentadura Denuncia Deporte Derecho Derecho a la intimidad Derecho Canónico Derecho de propiedad Derechos Humanos Desagües Desahucio Desaparición Desarrollo sostenible Descalificación Descubrimientos Desiderio Desilusión Despedida Despertar Día de los Sin Techo Diálogo Diapositivas Dietrich Bonhoeffer Difuntos Dignidad Dinamarca Dinero Dios Dios con nosotros Distopía Diversidad Dolor Dolores Aleixandre Domingo Don Dionisio Don Domnino Donald Jhon Trump Donald Zolan Doñana Droga Duda Duende Duero Ébola Ecce Homo Eclesalia Eclipse Ecología Economía Edad Edelweiss Edición Eduardo Galeano Eduardo Haro Tecglen Ejercicios espirituales El Cid El club de los poetas muertos El Corazón de Jesús El factor humano El Gordo y el Flaco El Mal El muro de Berlín El Norte de Castilla El País.com El Papa El pinar El Pino El Roto El Salvador El tiempo Elba Julia Ramos Electricidad Eloy Arribas Eluana Emaús Emigración Emilia Pardo Bazán Emilio Calatayud Emisión Emma Martínez Ocaña Emoción En Portada Encinas Energía Enfermedad Enrique Barquín Sierra Enrique Estencop Equilibrista Erlich Ernestina de Champourcin Ernesto Cardenal Escalera Escritura Escuela Escultura Esfuerzo Esgueva Esopo España Esperanza Esperanza Aguirre Espíritu Estafa Estandarte de San Mauricio Estrellas Estrellita Castro Estudios Eta Eucaristía Eugenio Europa Euros Eurovisión Eutanasia Eva Evangelio Evidencia Evo Morales Expectación Extranjeros Eylo Alfonso Ezequiel Ezequiel Zaidenwerg Fabio Nelli Facundo Facundo Cabral Familia FAO Fe Febrero Federico García Lorca Feedly Felicidad Felicitación Felipe Felipe VI Félix López Zarzuelo Félix María Samaniego Fernán Caballero Fernando Altés Bustelo Fernando Fernán Gómez Fernando Lorenzo Fernando Manero Ficus Fidel Castro Fidela Fidelidad Fin de año Fiódor Mijáilovich Dostoievski Florence Nihtingale Florentino Ulibarri Flores Florián Rey Folk Fontanería Forbes Forges Foto palabra Fotos Fotos raras Fra Angelico Francia Francis Francisco Cerro Chaves Francisco de Asís Francisco Pino Frases Friedrich Engels Friedrich Wilhelm Nietzsche Frutas Frutos Fuego Fuencisla Fuensanta Fumar Funeral Fútbol Futuro G. B. Ricci Gabriel Celaya Gabriel Fauré Gabriel García Márquez Gabriela Mistral Gaillot Gala Galarreta Gallinas Gamberrada Gandhi Garoña Gas Gatos Gaza Género Generosidad Gente Gerhard Ludwig Müller Girasol Gitanos Gloria Fuertes Godspell Góngora Google Docs Goya Goyo Ruiz Granada Grecia Greda Gregoriano Gregorio Fernández Gripe A Gripe porcina Grupo sanguíneo Guernica Guerra Guerra española Gumi Gustavo Adolfo Béquer Gustavo Gutiérrez Gustavo Martín Garzo Gustavo Poblete Catalán Gutenberg Hacienda Haiku Haití Hambre Hamlet Lima Quintana Händel Hans Küng Harina Haruki Murakami Helecho Hemodonación Hermanitas de los pobres Hermanos Marx Higo Higuera Hiperactividad Hirosima Historia Historias HOAC Hobbes Hodegética Hogar Horacio Horario de invierno Horario de verano Hormigas Hortensia Hosta Huelga Humanidad Humildad Humor Ibrahim iDVD Iglesia Ignacio Ignacio Ares Ignacio Ellacuría Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Martín Baró Ildefonso Cerdá Ilusión iMac iMovie Imperio Argentina Impresora Impuestos Incendios Indagación India INEA Infancia Infierno Informe Semanal Ingenuidad Inmaculada Inmigración Innocenzo Gargano Inocencia Interesante Intermón Internet Invictus iPhone iPhoto Irak Irán Isaac Isabel Isabel y Jesús Isaías Isla Islam Israel ITV J. Ratzinger James Dean James Mollison Jan van Eyck Japón Jara Jardín Javier Domínguez Javier Fesser Jazmín Jefté Jenny Londoño Jerusalén Jesús Jesús de Nazaret Jesús Espeja Jesús Visa JMJ Joaquín López JOC Johann Baptist Metz John Carlin John Martyn John P. Meier John Selby Spong Jon Sobrino Jorge Cafrune Jorge Manrique Jorge Negrete José Afonso José Antonio Pagola José Arregui José Delicado Baeza José Gómez Caffarena José Hierro José I. González Faus José Jiménez Lozano José Luis Borges José Luis Cortés José Luis Cuerda José Luis Martín Descalzo José Luis Martín Vigil José Luis Saborido Cursach José Luis Sampedro José Manuel Calzada José Manuel Vida José María Castillo José María de Pereda José María Díez-Alegría José María Manso Martínez José Martí José Mugica José Zorrilla Juan Antonio Marcos Juan de Juni Juan Goytisolo Juan José Tamayo Juan José Tamayo Acosta Juan Martín Velasco Juan Masiá Clavel Juan Pablo II Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Moreno Juan Valera Juan Vicente Herrera Juan XXIII Jubilación Judit Juegos Jueves Santo Julia Ardón Juliana Vermeire Julio Lois Justicia Justicia y Paz Juventud Karl Marx Karl Rahner Kaunas Khalil Gibran Konrad Adenauer La Alhambra La Arbolada La Cañada La Codorniz La Fontaine La radio La Ser La Virgen de Guadalupe Labordeta Lacomunidad.elpais.com Lágrimas Laico Lampedusa Lanuza Las Cambras Las Edades del Hombre Las mañanitas Las Villas Laurel Lawrence Ferlinghetti Lenguaje Leocadio Yagüe León León Felipe Leon Gieco León Gieco Léon L'hermitte Leonard Cohen Leonardo Boff Leopoldo Panero Lesbos Ley Ley del aborto Leyendas Libertad Libertad de expresión Libia Libros Lilas Lilit Limonero Limpieza Lina Lince Linda Literatura Lituania Liu Xiabo Liuba María Hevia Llano Llaves Lluis Llach Lluvia Lola Lombarda Lope de Vega López Vigil Loquillo Luar na lubre Lucía Caram Ludwig Feuerbag Luis Argüello Luis Darío Bernal Pinilla Luis Espinal Luis García Huidobro Luis García Montero Luis González Morán Luis Guitarra Luis Mariano Luis Pastor Luis Resines Luna Lunes Lunes Santo Lutero Machismo Maestro de escuela Mafalda Magisterio eclesiástico Mal Maltrato Malvarrosa Mamá Manifiesto del día internacional del Voluntariado Manifiesto por la Solidaridad Manos Manos Unidas Manuel Azaña Manuel del Cabral Manuel Mujica Láinez Manuel Sánchez Gordillo Manuel Vicent Manuela Carmena Máquina Marc Chagall Marciano Durán María María Magdalena María y José Mariamma Mariano Cibrán Junquera Maricas Marinaleda Mario Benedetti Mark Twain Marruecos Marte Martes Santo Martha Zechmeister Martín Jelabert Martin Luther King Martin Niemöller Martirio Marzo Máscara Matilde Moreno rscj Matrimonio Matteo Ricci Maximino Cerezo Barredo Mayo'68 Medicina Médicos sin frontera Medina de Rioseco Medio ambiente Mediterráneo Membrillo Memoria Mentiras Mercado Mercedes Cantalapiedra Mercedes Navarro Puerto Mercedes Sosa Meses México Mi canario Mi casa Mica Michael Czerny Michel Quoist Miedo Miedo escénico Miércoles de Ceniza Miércoles Santo Miguel Ángel Baz Miguel Angel Buonarroti Miguel Ángel Ceballos Miguel Ángel Mesa Miguel Cabrera Miguel de Unamuno Miguel Hernández Miguel Ligero Miguel Manzano Milagro Millán Santos Ballesteros Minueto Miradas Mirlo Mis Cosas Mistagogia Moda Moderación Moisés Moli Molino Monasterio de Moreruela Monseñor Algora Monseñor Romero Montaña Montealegre Moral Moral de la Reina Morgan Freeman Morir con dignidad Morten Lauridsen Mosca cojonera Mosqueo Mouse Mucho queda por hacer Muerte Mujer Mundo rural Munilla Muros Muros de la vergüenza Museo Museo del Prado Museo Oriental Música Nacimiento Nadal Narcisos Natación Natalicio Naturaleza Navidad Neil Armstrong Neila Nelson Mandela Nevada Nicodemo Nido vacío Nieve Niñez Nochebuena Nombres Nona Nuevo Mester Obediencia Obras Obsolescencia Ocas Octavio Paz Oliver Sacks Olivo Olor ONU Opera Oración Ordenador Oro Ortega y Gasset Oscar Wilde Oslo Otoño Pablo Milanés Pablo Neruda Pablo Picasso Paciencia Paco Alcántara Padre nuestro Paellada País Vasco Paisajes Pájaros Pajarradas Pala Palabras Palacios de Campos Palacios del Alcor Palencia Palestina Palomas Pamplona Pan Pancho Pancho Aquino Papá Papa Francisco Paquistán Para pensar Paradilla Paraguas Parlamento Europeo Paro Parque infantil Parquesol Parras Parroquia de Guadalupe Parroquia La Inmaculada Parroquia Sagrada Familia Parroquia San Ildefonso Parroquia San Pedro Apóstol Partenia Partidos Políticos Partituras Pasado Pasatiempos Pascua Pasión Pastores y ángeles Patata Patines Patxi Loidi Pavo real PayPal Paz Paz Altés PDF Pedro Ansúrez Pedro Antonio de Alarcón Pedro Calderón de la Barca Pedro Casaldáliga Pedro José Ynaraja Pedro Miguel Lamet Pentecostés Peñalara Peñalba de Santiago Pep Lladó Perdón Pereza Periodismo Periquito Perplejidad Perroflauta Perrunadas Persianas Personas Pesetas Pete Seeger Peter Menzel Pez Piano Picasa Pico Pie Jesu Pierre Teilhard de Chardin Pilar Pilar del Río Pintada Pinturas Pirineo Piscina Pisuerga Plaga Plantas Plaquetas Plasma Plástico Plata Platón Plaza de Tian'anmen Plegarias Pluralidad Pobreza Poda Poder Poesía Pol Política Pornografía Portugal Pozo Predicación Pregón Prejuicios Premio Nobel de la Paz Premios Goya Presencia Presentación Presente Preservativos Primavera Primavera de Praga Primera Comunión Profetas Prohibir Protesta Proyección Proyecto Hombre Prudencia Prudencio Publicidad Pueblo Puertas Quemadura Quevedo Quijote Quino Quintín García Quira Racismo Radiactividad Raíces Ramadám Ramón Ramón Cué Romano Ramos Rastrojos Ratón Raúl Castro Realidad Recados Recambio Recidiva Recolección Record Guinness Recorrido virtual por el Santo Sepulcro Recuerdos Redes Cristianas Reedición Reflexión Regalo Religión Religión Digital Reloj Remuñe Renglones Repuesto Reseña Bíblica Residencia de Ancianos Resiliencia Resistencia Resurrección Retiro Reyes Magos Ricardo Blázquez Ricardo Cantalapiedra Ripios Risa Roberto Roberto Rey Rock Rogier van der Weyden Rosa Rosalía Rosario Roselen Rossini Rostros Roy Bourgeois Rubén Darío Rudyard Kipling Rut Sábado Santo Sábanas Sabine Demel Sacerdocio Sahara Sal Sal Terrae Salamanca Salomón Salud Samuel Samuel Aranda San Agustín San Antón San Antonio San Bartolomé San Benito San Esteban San Ignacio de Loyola San Isidro San Jerónimo San Joaquín y Santa Ana San José San Juan Bautista San Juan de Ávila San Juan de la Cruz San Lorenzo San Miguel del Pino San Pablo San Pedro San Pedro Regalado San Romà de Sau San Roque San Valentín Sancho Sandalias Sandro Magister Sangre Sanidad Sansón Santa Ana Santa Clara de Asís Santa Espina Santa Marta Santa Mónica Santa Teresa Santiago Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger Santidad Santos Santos Cirilo y Metodio Santos Padres Sara Saramago Saulo Scott Fitzgerald Seattle Seguimiento Segundo Montes Selecciones de Teología Semana Santa Seminario Sentimientos Seriedad Servicio Jesuita a refugiados SGAE Shakespeare Shūsaku Endō SIDA Siega Siesta Silencio Siloé Silverio Urbina Silvia Bara Silvio Rodríguez Simancas Simone de Beauvoir Sínodo Siquem Siria Sócrates Sol Sola Soledad Solentiname Solidaridad Soltería Somalia Sopa Soria Sorolla Sotillo del Rincón Stéphane Hessel Stephen Hawking Sudor Sueños Sumisión Suni Sur T. S. Eliot Tabaco Taco Talleres López Tamarindo Tamarisco Tamiflú Tano Taray Tarifa TBO TDT Tea Teatro Teléfono Televisión Temor Tener tiempo Tensión arterial Teófanes Egido Teología Teología de la Liberación Tercera Edad Tere Teresa Forcades Ternura Terremoto Terrorismo Tetas Thomas Becket Tierra de Campos Tiken Jah Fakoly Tolkien Tomás Apóstol Tomás Aragüés Tomás Moro Tomás Segovia Tomates Torío Toro Torres gemelas de Nueva York Trabajo Tráfico Traición Transición Traveling Wilburys Trigo Trini Reina Trinidad Trufa Tsunami Tumba Twitter Ucrania Umberto Eco Unción de Enfermos Unidad Universidad Urbanismo Urracas Uruguay Utopía Uvas Vacaciones Vacuna Valladolid VallaRna Valle de Pineta Valle del Silencio Valporquero Van Gogh Vaticano Vegacervera Vejez Velázquez Velicia Ventanas Ventiladores Ventura Ventura García Calderón Verano Verdad Verduras Viajes Vicente Aleixandre Vicente Huidobro Vicente Presencio Revilla Víctor Codina Víctor Heredia Víctor Jara Vida Vídeo Viento Viernes Santo Viktor Frankl Villalar Villalón Villancicos Villaverde de Íscar Vino Viña Violencia de género Violencia en las aulas Violetas Virgen del Carmen Virgen del Pilar Visita Vladímir Mayakovski Voluntariado Vuelo 605 Whitney Houston Wikiquote Winston Churchill Wislawa Symborska Woody Allen Xabier Pikaza Yankhoba Youtube Zacarías Zenón de Elea