Con ramos a porfía. Para el próximo domingo…

 
El próximo domingo es Ramos, y solemos repartir entre la gente ramitas de laurel para procesionar desde el jardín hasta el templo. Luego cada quien se lo lleva a casa y hace con ello lo que quiere. Unos lo reparten por la casa… y otros lo aprovechan en la cocina.
Que sea laurel y no otra cosa se debe a que es el que hasta ahora teníamos más a mano, tanto si la fecha cae tardía como ahora, como si se hace tempranera. Es un árbol de hoja permanente, o sea que no caduca, tenga más o tenga menos.
Cuando todo lo que nos rodea era campo y huertos, abundaban los laureles. Y un poco de aquí, otro poco de allá, y otra pizca de acullá, nos apañábamos divinamente.
Ahora que todo está baldío o construido, y los regadíos han sido reemplazados por jardines de pitiminí, la cosa se pone chunga.
De modo y manera que mañana salimos a la caza y captura de lo que sea que pueda servir como ramos para el próximo domingo.
En tanto hacemos lo que buenamente podamos, aquí dejo esto para ir abriendo boca.
 
¡VIVA EL HIJO DE DAVID!

Era el día nueve del mes de Nisán. Jerusalén,(1) en vísperas de fies­ta, estaba abarrotada con más de cien mil peregrinos venidos desde todas las ciudades de Judea, desde Galilea y la Decápolis, desde las colonias judías dispersas a lo largo y ancho del imperio ro­mano. Como todos los años al despuntar la primavera, los hijos de Israel acudíamos en masa a celebrar la Pascua dentro de las murallas de la ciudad de David.(2)

Aquella mañana, mientras nos desperezábamos en la taberna de nuestro amigo Lázaro, en la aldea vecina de Betania, llegaron Judas, el de Kariot, y Simón, el pecoso. Venían de Jerusalén y traían prisa en los ojos.

Judas - ¡Ea, compañeros, la paz con todos!
Todos - ¡Salud, Judas! ¡Paz, Simón!
Judas - Caracoles, pero ¿qué hacen ustedes aquí bebiendo leche? ¿A qué esperan? ¡La ciudad está reventando de peregrinos!
Simón - ¡Ahora es el momento, Jesús! La gente pregunta por ti. Todos están esperando.
Judas - El pueblo está contigo, moreno. ¡Ahora o nunca! ¿Qué dices tú?
Jesús - Yo digo lo mismo que dije cuando salimos de Cafarnaum. Hoy comienza la semana de preparación de la Pascua. ¡Hoy comenzaremos a despertar a Jerusalén de su letargo y a anunciarle que Dios viene a cumplir el Año de Gracia!
Todos - ¡Eso, eso! ¡Todos iguales, todo para todos! ¡Como al principio!
Judas - Los grupos de la capital están avisados, Jesús. Ayer Simón y yo estuvimos hablando con algunos dirigentes, Barrabás y otros del movimiento. Nos apoyan. Tienen confianza en ti.
Jesús - Sí, Judas. Pero confían más en sus puñales. Y para lo que vamos a hacer hoy no hace falta otro filo que el de la Pala­bra de Dios. Escuchen, compañeros, nuestro plan debe ser el mismo que Dios le ordenó a Moisés: ir delante del faraón y decirle que ya no soportamos el yugo de ningún tirano.(3)
Todos - ¡Así se habla, moreno!
Jesús - Nuestros abuelos pedían que los dejaran salir de Egipto para ir a la tierra prometida. Nosotros pedimos que se vayan ellos, que nos dejen vivir en paz en la tierra que el Dios de Israel nos regaló. El faraón era antes aquel egipcio de corazón duro. Ahora los faraones son gente que lleva nuestra misma sangre, pero que han traicionado al pueblo.
Pedro - ¡Sí, señor! ¡Y ésos son los que se hacen llamar representantes de Dios! ¡Mira a ese Caifás, el sumo sacerdote, vendido como una ramera al gobernador romano! ¡Y su suegro, el viejo Anás, el mayor ladrón de toda Jerusalén!
Felipe - ¡Y el gordo Herodes, el rey más corrompido que haya puesto el trasero en el trono de Galilea!
Jesús - ¡Pues nosotros iremos a tocar en las puertas de sus pala­cios y también en las cancelas de bronce de la Torre Antonia, donde se esconde ese romano sanguinario que se llama Poncio Pilato, y a todos ellos les echaremos en cara sus crímenes, uno por uno, tal como Dios los tiene anotados en su libro! Porque Dios ha visto el sufrimiento de su pueblo: ha escuchado el clamor que nos arranca el látigo de los capataces. Y Él viene a liberarnos de la mano de los que nos oprimen. Les diremos: Dios nos envía ante ustedes con el mismo nombre de su alianza con Moisés. Y ese nombre es: “Yo Soy. ¡Ahora sabrán quién Soy!”(4) A ustedes, los que nunca contaron con nosotros, los pobres de la tierra, ve­nimos a decirles nuestro nombre: “Aquí estamos Nosotros. ¡Ahora sabrán quiénes Somos!”
Todos - ¡Bien, bien!
Jesús - Compañeros: ése es el plan. ¿Qué dicen ustedes?
Susana - Yo digo que es la cosa más descabellada que he oído en toda mi vida. Pero, moreno, ¿qué malas pulgas te han picado? ¿En qué cabeza cabe ir delante de esos señorones a cantarles la verdad así, a bocajarro?
María - ¡Jesús, hijo, por favor, no seas loco! ¿Tú crees que los jefes de este país te van a hacer caso a ti, un campesino con las sandalias rotas, eh, dime?
Simón - Por eso no, doña María, que a Moisés tampoco le hizo caso el faraón la primera vez. Pero tanto da la gota de agua en la piedra hasta que le hace un agujero. Moisés fue un día y otro y otro más, y primero se cansó el faraón de Moisés que Moisés del faraón.
Jesús - Y eso es lo que nosotros haremos: ponernos más tercos que la burra de Balaán. Ir de palacio en palacio y de faraón en faraón una y otra y otra vez, hasta que las piedras se rompan. ¿Están de acuerdo?
Natanael - No, yo no estoy de acuerdo. Lo siento, pero no es­toy de acuerdo.
Felipe - Ya salió el Nata con sus miedos…
Natanael - No es miedo, Felipe. Es que ese plan es un desvarío. No habrá segunda ni tercera vez. Nos aplastarán como cucarachas en cuanto salgamos.
Jesús - Si vamos solos sí, Natanael. Pero iremos con todos los vecinos de Betania, con los de Betfagé…
Judas - La gente de la capital se unirá a nosotros, ténganlo por seguro. ¡En cuanto oigan la bulla, irán al Cedrón a esperarnos!
Simón - ¡Cuando tú, Jesús, levantes el brazo, se levantarán mil brazos contigo!
Felipe - ¡Formaremos un ejército, Nata, un ejército inmenso!
Natanael - Sí, Felipe, ¡un ejército de andrajosos! ¡El batallón de los muertos de hambre!
Jesús - El mismo ejército y el mismo batallón que tenía Moisés cuando cruzó el mar Rojo. El mismo que tenía Débora cuando reunió a los israelitas al pie del Tabor. El mismo que tuvieron los hermanos Macabeos.
Simón - Pero los Macabeos iban con armas, Jesús. Y nosotros no tenemos ni dos espadas viejas.
Pedro - ¿Y qué tenía David cuando salió al encuentro del gigante Goliat, eh?
Simón - ¡Por lo menos tenía piedras, caramba! ¡Y nosotros, ni eso!
Jesús - La piedra que vamos a poner nosotros en la honda, la pedrada que vamos a sacudirles en la frente, es nuestra palabra. Y todos unidos, codo con codo, levantaremos una muralla más compacta que las de Jerusalén. ¡Formaremos un cuerpo inmenso, el cuerpo del Mesías, más grande que Goliat, tan grande y tan fuerte como la esperanza de los pobres de Israel!
Felipe - ¡Yo estoy con Jesús! Ea, compañeros, ya está todo dicho. El que tenga miedo, que se quede. ¡Pero este cabezón se pondrá en primera fila, junto a la bandera!
Natanael - ¡Qué bandera ni bandera, Felipe! ¡Si por tener, no tenemos ni eso!
Felipe - ¡Pues llevamos el pañuelo de Judas, que era de un nieto de los macabeos! ¡Y cortamos una rama de palmera, lo amarramos en la punta, y listo!
Pedro- Jesús, moreno, ¿por dónde vamos a comenzar?
Jesús - Por el hueso más duro de roer. Por el Templo. La familia del sacerdote Anás lo ha ensuciado con sus negocios y sus trampas. Vamos allá. ¡Por ahí comenzaremos a limpiar el país!
María - Hijo, por el amor de Dios, ¿quién te ha calentado la cabeza? ¿Quién te ha metido esta fiebre en el cuerpo?
Jesús - ¡Dios, mamá! Esto es asunto de Dios. ¡Iremos al Templo en el nombre del Dios de Israel!
Judas - ¿Cuándo salimos, Jesús?
Jesús - Ahora mismo, Judas. ¿A qué esperar más? Lo que hay que hacer, se hace pronto. Ea, compañeros, vamos todos. Lázaro, cierra la taberna. Mamá, Susana, María… vengan ustedes también, mujeres y hombres, todos hacen falta. ¡Hasta los niños gritarán con nosotros y romperán las piedras con sus gritos!

Estábamos enardecidos. A pesar del miedo y del riesgo, salimos fuera de la taberna. Eramos una docena de hombres, seis mujeres y Jesús. En dos zancadas llegamos a la pequeña plaza de Betania donde estaba el pozo de agua. Jesús se trepó en el brocal y desde allí llamó a los vecinos.

Jesús - ¡Amigos de Betania! ¡Vengan todos, vengan todas, y escuchen nuestras palabras! ¡Les anunciamos una buena noticia para todo el pueblo! ¡Ha llegado el Reino de Dios y la justicia de su Mesías! ¡Dios viene a reunir a los que estábamos dispersos! ¡Él nos abre un camino y sube delante de nosotros! ¡Dios va en cabeza y nos regalará la victoria!
Simón - ¡Así se habla! ¡Que viva el Mesías!
Todos - ¡Que viva!
Susana - ¡Que viva el Hijo de David!
Todos - ¡Que viva!
Jesús - ¡Amigos de Betania, Dios está con nosotros! ¡Los que tengan fe, sígannos! ¡Los pobres, los que lloran, los que pasan hambre, los humildes de la tierra, vengan con nosotros!
Todos - ¡Libertad, libertad, libertad, libertad!

La aldea de Betania se puso en movimiento. La gente aplaudía y vociferaba y, en pocos minutos, todos los vecinos se apiñaron en torno a nosotros y echaron a andar por el atajo de las datileras, rumbo a Betfagé.

Pedro - ¡Arriba el que viene en el nombre del Señor!
Todos - ¡Arriba! ¡Hosanna!

Los peregrinos galileos que acampaban en las posadas del camino, cuando oyeron aquel alboroto, dejaron las jarras de vino y los dados y se unieron al grupo. Las mujeres se asomaban a las ven­tanas y nos saludaban con los pañuelos y las escobas en alto. Varios muchachos cortaron ramas de laurel y hojas de palmera y las agitaban en el aire como si fueran espadas. El griterío era ensordecedor.

Felipe - ¡Eh, Jesús, aquí nadie oye nada! ¡Habla más fuerte!
Jesús - ¿Y qué hago, Felipe? ¡Tendría que subirme en una datilera para poder hablarle a tanta gente!
Felipe - ¡En una datilera no, pero en un caballo sí! Eh, paisano, ¿nadie tiene un caballo por acá?
Susana - ¡Los caballos los tienen los soldados y los centuriones!
Felipe - ¡Pues un burro entonces, caramba! ¡El Mesías de los pobres irá montado en un burro!
Pedro - ¡Tú, muchacho, corre a la aldea y desata el primer burro que encuentres y tráelo acá! ¡Ve, anda, que Jesús lo necesita!

Cada vez nos seguía más gente. Nosotros, los doce, íbamos con Jesús, abriendo la marcha. María, su madre y las otras mujeres habían olvidado ya el miedo del primer momento y ahora gritaban a voz en cuello, mezcladas con todas las vecinas de Betania y de las posadas. Un campesino le prestó su burra a Jesús y él se montó en ella para hablarle mejor a la gente.

Jesús - ¡Amigos, ha llegado el día grande del Señor! ¡Queremos justicia hoy, no mañana! ¡Queremos libertad hoy, no mañana!
Todos - ¡Hosanna, hosanna, justicia hoy, no mañana!(5) ¡Hosanna, hosanna, justicia hoy, no mañana!

Cuando llegamos a Betfagé, todo el pueblo estaba en la calle. Al­gunos, en un entusiasmo desbordado, tiraban los mantos sobre las piedras del camino por donde Jesús iba a pasar. Otros levan­taban ramas de olivo vitoreando al Mesías.

Judas - ¡Arriba el profeta de Galilea, hosanna!
Todos - ¡Hosanna, hosanna! ¡Justicia hoy, no mañana!

Íbamos subiendo la ladera del Monte de los Olivos.(6) Era cerca del mediodía y el sol caía de lleno sobre nuestras cabezas, abrasándonos. Fue entonces, en un recodo, cuando apareció extendida a nuestros pies, como una enorme colmena, apretada de casas, rebo­sando gente, la ciudad de Jerusalén, encerrada en sus cuatro mu­rallas que brillaban como el oro. Y, en medio de ella, sobre la Colina baja del Moria, el Templo con sus escalinatas repletas de vendedores y comerciantes.

Pedro - ¡Que viva Jerusalén y que se larguen de ella todos los sinvergüenzas!

Jesús se detuvo y, sin desmontarse de la burra, se quedó mirando la ciudad. Recuerdo que, en aquel momento, los ojos se le llenaron de lágrimas.

Jesús - Jerusalén, ciudad de la paz, si por lo menos hoy comprendieras cómo se consigue la paz, ¡la verdadera! ¡Padre, ayúdanos! ¡Vamos a hablar en tu nombre! ¡Ábrele los oídos a los sordos que no quieren oír el grito de justicia de los pobres de Israel! ¡Llévanos en alas de águila como llevaste en otro tiempo a tu pueblo cuando lo liberaste de la esclavitud de Egipto!
Pedro - ¡Mira, moreno, la gente está saliendo de la ciudad y vie­nen a juntarse con nosotros! ¡La victoria es nuestra! ¡Nadie podrá detenernos!
Judas - ¡Levanta una rama, Jesús, y que todos te vean! ¡El pue­blo está esperando esa señal!

Entonces, Jesús tomó una rama de olivo, la agarró con las dos manos y la alzó como un estandarte en medio de todos.

Jesús - ¡Hermanos, Jerusalén nos espera! ¡Dios está con nosotros! ¡Adelante, en el nombre de Dios!

Como una roca que se desprende y lo arrastra todo, así nos lanzamos por la cuesta de los Olivos, levantando una polvareda in­mensa y batiendo las ramas. Atravesamos el torrente Cedrón y enfilamos hacia la Puerta Dorada, la que da a la explanada del Templo. Los soldados romanos, apostados sobre la muralla, nos miraban con desprecio. Uno de los centuriones, cuando vio aquel tumulto, dio orden de cerrar la puerta, y ya dos guardias estaban maniobrando los cerrojos. Pero los que íbamos delante avanzamos precipitadamente y nos lanzamos como un solo hombre contra los batientes de madera de la puerta a medio cerrar. El griterío de la multitud enardecida se desbordó bajo el doble arco de la Puerta Dorada y, arrastrados por la avalancha, entramos en la gran explanada del Templo de Jerusalén.(7)

Mateo 21,1-11 y 23,37-39; Marcos 11,1-11; Lucas 13, 34-35 y 19,29-38; Juan 12,12-18.(8)

Comentario

1. Para las fiestas de Pascua, en primavera, se congregaban en Jerusalén miles de peregrinos, israelitas venidos del resto del país y judíos de las colonias del extranajero, triplicándose la población de la capital. Como la ciudad no podía absorber tal can­tidad de personas, éstas se hospedaban, según sus lugares de origen, en las aldeas vecinas, que en los días de Pascua formaban lo que se llamaba el «Gran Jerusalén». Betania y Betfagé, aldeas situadas al este de la capital, acogían a miles de pere­grinos. El ambiente de Jerusalén en estos días de fiesta multitudinaria era de llamativa alegría. Durante todo el año, los peregrinos ahorraban para los gastos extraordinarios de aque­llos días. Se comía mejor, se bebía mucho, se compraban regalos. Para el pueblo, eran días de respiro y de expansión en medio de una vida de continuas privaciones.

2. Los días de Pascua ponían al rojo vivo las expectativas políticas del pueblo, su esperanza mesiánica. La Pascua conmemoraba anual­mente la liberación del pueblo de Israel. Esclavos en Egipto duran­te siglos, los israelitas, conducidos por Moisés, habían alcanzado una tierra propia. Eso era lo que celebraban en aquellos días. La dominación imperial romana, que Israel soportaba desde hacía más de veinticinco años, exaltaba los sentimientos nacionalistas del pueblo. La Pascua era una ocasión para movilizaciones populares de todo tipo.

3. Para ocupar el Templo de Jerusalén, Jesús se inspiró en las palabras y gestos de Moisés, el Liberador de Israel. Así como Moisés fue enviado por Dios al palacio del faraón para exigir que dejara en libertad al pueblo (Éxodo 3, 16-20), Jesús quiso repetir ese mismo gesto profético ante los palacios de los «faraones» de su tiempo. Y así como Dios le dijo a Moisés cuál era su nombre para que lo llevara como bandera ante el opresor, Jesús proyectó ir también ante ellos con ese nombre.

4. Yahveh es el nombre de Dios en la Biblia. Significa literalmente: «Él es». Yahveh es la forma en tercera persona del nomb­re que en primera persona se traduce por «Yo soy el que soy». Este enigmático nombre del Dios de Israel puede traducirse también como «Yo soy el que hace ser» (el Dios creador) o «Yo soy el que verán que soy» (el Dios liberador, el  que actúa en la historia haciendo cosas nuevas).

5. La palabra Hosanna con la que Jesús fue aclamado unos días antes de su muerte significa literalmente: “¡Sálvanos, por favor!” Con ella se pedía a Dios ayuda para la victoria (Salmo 118, 25). Poco a poco, el pueblo la fue usando como señal de aclamación, tanto a Dios como al Rey. El empleo del Hosanna fue una confesión popular y masiva de que Jesús era el Mesías anhelado por el pueblo de Israel.

6. Al llegar a la altura del Monte de los Olivos, por el camino de Betania, se contemplan las murallas orientales de Jerusalén. En la hondonada, el torrente Cedrón. Enfrente, la Puerta Dorada que daba acceso directo al soberbio edificio del Templo. Esta puerta, una de las más hermosas de las que se abrían en las murallas, está hoy tapiada. Las viejas tradiciones judías dicen que volverá a abrirse solemnemente cuando llegue el Mesías y entre por ella a Jerusalén. Sectores del pueblo judío continúan todavía espe­rando la llegada del Mesías. En lo alto del Monte de los Olivos, y frente a esta hermosa panorámica de Jerusalén, se construyó una pequeña capilla llamada «Dominus Flevit» (el Señor lloró), en recuerdo de las lágrimas derramadas por Jesús días antes de ser asesinado al contemplar desde allí la capital de su patria.

7. El llamado tradicionalmente “domingo de Ramos”, con el que se iniciaron los últimos días de la vida de Jesús fue un acontecimiento en nada parecido a una procesión ordenada, con palmas que se agitan pacíficamente al ritmo de cánticos religiosos. Los hechos ocurridos ese día fueron una auténtica manifestación popular en la que una multitud enardecida expresó sus más profundos sentimientos patrióticos y religiosos.

8. «Un tal Jesús». José Ignacio y María López Vigil. Salamanca 1982. Volumen 2, págs. 830-838

2 comentarios:

Anna Jorba Ricart dijo...

♫♫♫.¡¡ venid y vamos todos
con flores a Maria
con flores a porfia
que madre nuestra es....¡¡♫♫♫.

Me has hecho recordar con el título este cantico en las procesiones del colegio en el mes de mayo...
Un saludo.

Miguel Ángel dijo...

¡Hola Anna!, ya sabes lo bueno que es recordar la niñez. Me acabas de dar una idea, y voy corriendo a llevarla a cabo.
Por cierto, que chulis las corcheas, ya me dirás cómo se hace.
Un saludo.

Seguidores

Etiquetas

20 N Abraham Abstención Abuelez Abuso de menores Abuso de poder Abusos sexuales Acacia Acebo Aceras Actualidad Acuario Ada Colau Adán Adolfo Suárez Adviento Aféresis Afganistán Afilador Afirmación África Agricultura Agua Aguaviva Agustín del Agua Agustinos Filipinos Ain Karem Aire libre Ajo Alandar Albert Einstein Alberto Cortéz Alberto Iniesta Albino Luciani Alcalde Aldous Huxley Alegría Alejandro Guillermo Roemmers Aleluia Alemania Alex Ubago Alfabetización Alfonso Álvarez Bolado Alfredo Velasco Alicante Alicia Martín Baró Alimentos CE Alma de las cosas Almendro Álvaro Pombo Alzheimer Amando López Amanecer luminoso Amapola Aminatou Haidar Amistad Amor Amusco Ana y Simeón Anacoreta Anastasio Rojo Ancianidad André Wénin Andrés C. Bermejo González Andrés Torres Queiruga Ángel Álvarez Ángel Galindo Ángel García Forcada Animaladas Aniversario Anthony de Mello Anton Chejov Antonio López Baeza Antonio Machado Antonio Machín Año nuevo Añoranza Aparcamiento Apocalipsis Apócrifos Árbol Argentina Arguiñano Armarios Armas Armonio Arte Ascensión Ascensor Asertividad Asesinato Aspidistras Astou Pilar Asunción Ataxia Atletismo Atrio.org Auditorio Miguel Delibes Ausencia Austeridad Autoconfianza Autoridad Avaaz Avería Avisos Ayelet Shaked Aymeric Picaud Ayuntamiento Azorín Azucenas Baltasar Garzón Banco de Alimentos Banco de España Barack Obama Barcelona Barrio de Delicias Barro Bartolomé Esteban Murillo Baruck Spinoza Bautismo Baxter Keaton Beagle Beatriz Cariño Beethoven Belén Benedicto XVI Benito Prieto Coussent Benjamín Prado Bernabé Berta Berto Bertolt Brecht Biblia Biblioteca Bicicleta Bienaventuranzas Bienve Blog Bloque Blowin’ in the Wind Bob Dylan Boda Boj Bolivia Bolsa Bondad Borja Borrado Breva Breviario Buena voluntad Buenos consejos Bufanda Bujedo Cabreo Cadarso Café Cala Calabaza Calendario Calidad de vida Cáliz Calor Calzado Caminar Camino Camino Astorga Redondo Camino del Pesquerón Campamento Campeonato Mundial de Fútbol Canal de Castilla Cáncer Cancha deportiva Canela Canena Cantabria Caracoles Cardenal Martini Caritas Cáritas Carlos Carlos Aganzo Carlos F. Barberá Carlos González Vallés Carlota Carmen Tablada Carnaval Carne Castilla Castromocho Castromonte Catecismo Catecismo Holandés Catedral Catequesis Caza CCP Cedro Celibato Celina Maricet Celtas Cortos Cena de Pascua Cenar Cenizas Censura Cervantes César Vallejo Change.org Chapuzas Charlot Chetán Chile China Chiquilladas Chispa Cielo Ciencia Cine Ciro Alegría Cisne Claudio Coello Claudio Sánchez Albornoz Clint Eastwood Clonar Cocina Codex Calixtinus Codorniz Coherencia Colegio Colesterol Colón Coltán Comadreja Comedor Social Comentarios Comer Comillas Compañeros Compasión Competición Compromiso Comuneros Comunicación Comunión Concilio Vaticano II Cónclave Concurso Conferencia Episcopal Española Confesión Congo Constitución Española Consumismo Contaminación Control Córdoba Cordura Corea del Norte Corea del Sur Corpus Corrección Correo Corzos Cosas Cosas de la vida Cosecha Creación Credo Crisantemos Crisis Cristales Cristianisme i Justícia Cristo Crucificados Crucifijo Cruz Cuadros Cuaresma Cuento Cueva del Cobre Cuidados Paliativos Cultura Cumbre sobre Clima de Copenhague Cumpleaños Curiosidad Dalí Dámaso Alonso Daniel Barenboim Daniel González Poblete Dante David Déficit de atención Delacroix Delatar Delibes Delito informático Democracia Dentadura Denuncia Deporte Derecho Derecho a la intimidad Derecho Canónico Derecho de propiedad Derechos Humanos Desagües Desahucio Desaparición Desarrollo sostenible Descalificación Descubrimientos Desiderio Desilusión Despedida Despertar Día de los Sin Techo Diálogo Diapositivas Dietrich Bonhoeffer Difuntos Dignidad Dinamarca Dinero Dios Dios con nosotros Distopía Diversidad Dolor Dolores Aleixandre Domingo Don Dionisio Don Domnino Donald Jhon Trump Donald Zolan Doñana Droga Duda Duero Ébola Ecce Homo Eclesalia Ecología Economía Edad Edelweiss Edición Eduardo Galeano Eduardo Haro Tecglen Ejercicios espirituales El Cid El club de los poetas muertos El Corazón de Jesús El factor humano El Gordo y el Flaco El Mal El muro de Berlín El Norte de Castilla El País.com El Papa El pinar El Pino El Roto El Salvador El tiempo Elba Julia Ramos Electricidad Eloy Arribas Eluana Emaús Emigración Emilia Pardo Bazán Emilio Calatayud Emma Martínez Ocaña Emoción En Portada Encinas Energía Enfermedad Enrique Barquín Sierra Enrique Estencop Equilibrista Erlich Ernestina de Champourcin Ernesto Cardenal Escritura Escuela Escultura Esfuerzo Esgueva Esopo España Esperanza Esperanza Aguirre Espíritu Estafa Estandarte de San Mauricio Estrellas Estrellita Castro Estudios Eta Eucaristía Eugenio Europa Euros Eurovisión Eutanasia Eva Evangelio Evidencia Evo Morales Expectación Extranjeros Ezequiel Ezequiel Zaidenwerg Fabio Nelli Facundo Facundo Cabral Familia FAO Fe Febrero Federico García Lorca Feedly Felicidad Felicitación Felipe Felipe VI Félix López Zarzuelo Félix María Samaniego Fernán Caballero Fernando Altés Bustelo Fernando Fernán Gómez Fernando Lorenzo Fernando Manero Ficus Fidel Castro Fidela Fidelidad Fin de año Fiódor Mijáilovich Dostoievski Florence Nihtingale Florentino Ulibarri Flores Florián Rey Folk Fontanería Forbes Forges Foto palabra Fotos Fotos raras Fra Angelico Francia Francis Francisco Cerro Chaves Francisco de Asís Francisco Pino Frases Friedrich Engels Friedrich Wilhelm Nietzsche Frutas Frutos Fuego Fuencisla Fuensanta Fumar Funeral Fútbol Futuro G. B. Ricci Gabriel Celaya Gabriel Fauré Gabriel García Márquez Gabriela Mistral Gaillot Gala Galarreta Gallinas Gamberrada Gandhi Garoña Gas Gatos Gaza Género Generosidad Gente Gerhard Ludwig Müller Girasol Gitanos Gloria Fuertes Godspell Góngora Google Docs Goya Goyo Ruiz Granada Grecia Greda Gregoriano Gregorio Fernández Gripe A Gripe porcina Grupo sanguíneo Guernica Guerra Guerra española Gumi Gustavo Adolfo Béquer Gustavo Gutiérrez Gustavo Martín Garzo Gustavo Poblete Catalán Gutenberg Hacienda Haiku Haití Hambre Hamlet Lima Quintana Händel Hans Küng Harina Haruki Murakami Helecho Hemodonación Hermanitas de los pobres Hermanos Marx Higo Higuera Hiperactividad Hirosima Historia Historias HOAC Hobbes Hodegética Hogar Horacio Horario de invierno Horario de verano Hormigas Hortensia Hosta Huelga Humanidad Humildad Humor Ibrahim iDVD Iglesia Ignacio Ignacio Ares Ignacio Ellacuría Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Martín Baró Ildefonso Cerdá Ilusión iMac iMovie Imperio Argentina Impresora Impuestos Incendios Indagación India INEA Infancia Infierno Informe Semanal Ingenuidad Inmaculada Inmigración Innocenzo Gargano Inocencia Interesante Intermón Internet Invictus iPhone iPhoto Irak Irán Isaac Isabel Isabel y Jesús Isaías Isla Islam Israel ITV J. Ratzinger James Dean James Mollison Jan van Eyck Japón Jara Jardín Javier Domínguez Javier Fesser Jazmín Jefté Jenny Londoño Jerusalén Jesús Jesús de Nazaret Jesús Espeja Jesús Visa JMJ Joaquín López JOC Johann Baptist Metz John Carlin John Martyn John P. Meier John Selby Spong Jon Sobrino Jorge Cafrune Jorge Manrique Jorge Negrete José Afonso José Antonio Pagola José Arregui José Delicado Baeza José Gómez Caffarena José Hierro José I. González Faus José Jiménez Lozano José Luis Borges José Luis Cortés José Luis Cuerda José Luis Martín Descalzo José Luis Martín Vigil José Luis Saborido Cursach José Luis Sampedro José Manuel Calzada José Manuel Vida José María Castillo José María de Pereda José María Díez-Alegría José María Manso Martínez José Martí José Mugica José Zorrilla Juan Antonio Marcos Juan de Juni Juan Goytisolo Juan José Tamayo Juan José Tamayo Acosta Juan Martín Velasco Juan Masiá Clavel Juan Pablo II Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Moreno Juan Valera Juan Vicente Herrera Juan XXIII Jubilación Judit Juegos Jueves Santo Julia Ardón Juliana Vermeire Julio Lois Justicia Justicia y Paz Juventud Karl Marx Karl Rahner Kaunas Khalil Gibran Konrad Adenauer La Alhambra La Arbolada La Cañada La Codorniz La Fontaine La radio La Ser La Virgen de Guadalupe Labordeta Lacomunidad.elpais.com Lágrimas Laico Lanuza Las Cambras Las Edades del Hombre Las mañanitas Las Villas Laurel Lawrence Ferlinghetti Lenguaje Leocadio Yagüe León León Felipe Leon Gieco León Gieco Léon L'hermitte Leonard Cohen Leonardo Boff Leopoldo Panero Lesbos Ley Ley del aborto Leyendas Libertad Libertad de expresión Libia Libros Lilas Lilit Limonero Limpieza Lina Lince Literatura Lituania Liu Xiabo Liuba María Hevia Llano Llaves Lluis Llach Lola Lombarda Lope de Vega López Vigil Loquillo Luar na lubre Lucía Caram Ludwig Feuerbag Luis Argüello Luis Darío Bernal Pinilla Luis Espinal Luis García Huidobro Luis García Montero Luis González Morán Luis Guitarra Luis Mariano Luis Pastor Luis Resines Luna Lunes Lunes Santo Lutero Machismo Maestro de escuela Mafalda Magisterio eclesiástico Mal Maltrato Malvarrosa Mamá Manifiesto del día internacional del Voluntariado Manifiesto por la Solidaridad Manos Manos Unidas Manuel Azaña Manuel del Cabral Manuel Mujica Láinez Manuel Sánchez Gordillo Manuel Vicent Manuela Carmena Máquina Marc Chagall Marciano Durán María María Magdalena María y José Mariamma Mariano Cibrán Junquera Maricas Marinaleda Mario Benedetti Mark Twain Marruecos Marte Martes Santo Martha Zechmeister Martín Jelabert Martin Luther King Martin Niemöller Martirio Marzo Máscara Matilde Moreno rscj Matrimonio Maximino Cerezo Barredo Mayo'68 Medicina Médicos sin frontera Medina de Rioseco Medio ambiente Mediterráneo Membrillo Memoria Mentiras Mercado Mercedes Cantalapiedra Mercedes Navarro Puerto Mercedes Sosa Meses México Mi canario Mi casa Mica Michael Czerny Michel Quoist Miedo Miedo escénico Miércoles de Ceniza Miércoles Santo Miguel Ángel Baz Miguel Angel Buonarroti Miguel Ángel Ceballos Miguel Ángel Mesa Miguel Cabrera Miguel de Unamuno Miguel Hernández Miguel Ligero Miguel Manzano Milagro Millán Santos Ballesteros Minueto Miradas Mis Cosas Mistagogia Moda Moderación Moisés Moli Molino Monasterio de Moreruela Monseñor Algora Monseñor Romero Montaña Montealegre Moral Moral de la Reina Morgan Freeman Morir con dignidad Morten Lauridsen Mosca cojonera Mosqueo Mouse Mucho queda por hacer Muerte Mujer Mundo rural Munilla Muros Muros de la vergüenza Museo Museo del Prado Museo Oriental Música Nacimiento Nadal Narcisos Natación Natalicio Naturaleza Navidad Neil Armstrong Neila Nelson Mandela Nevada Nicodemo Nido vacío Nieve Niñez Nochebuena Nombres Nona Nuevo Mester Obediencia Obras Obsolescencia Ocas Octavio Paz Oliver Sacks Olivo Olor ONU Opera Oración Ordenador Oro Ortega y Gasset Oscar Wilde Oslo Otoño Pablo Neruda Pablo Picasso Paciencia Paco Alcántara Padre nuestro Paellada País Vasco Paisajes Pájaros Pajarradas Pala Palabras Palacios de Campos Palacios del Alcor Palencia Palestina Palomas Pamplona Pan Pancho Pancho Aquino Papá Papa Francisco Paquistán Para pensar Paradilla Paraguas Parlamento Europeo Paro Parque infantil Parras Parroquia de Guadalupe Parroquia La Inmaculada Parroquia Sagrada Familia Parroquia San Ildefonso Parroquia San Pedro Apóstol Partenia Partidos Políticos Partituras Pasado Pasatiempos Pascua Pasión Pastores y ángeles Patata Patines Patxi Loidi Pavo real PayPal Paz Paz Altés PDF Pedro Antonio de Alarcón Pedro Calderón de la Barca Pedro Casaldáliga Pedro José Ynaraja Pedro Miguel Lamet Pentecostés Peñalara Peñalba de Santiago Pep Lladó Perdón Pereza Periodismo Periquito Perplejidad Perroflauta Perrunadas Persianas Personas Pesetas Pete Seeger Peter Menzel Pez Piano Picasa Pico Pie Jesu Pierre Teilhard de Chardin Pilar Pilar del Río Pintada Pinturas Pirineo Piscina Pisuerga Plaga Plantas Plaquetas Plasma Plástico Plata Platón Plaza de Tian'anmen Plegarias Pluralidad Pobreza Poda Poder Poesía Pol Política Pornografía Portugal Pozo Predicación Pregón Prejuicios Premio Nobel de la Paz Premios Goya Presencia Presentación Presente Preservativos Primavera Primavera de Praga Primera Comunión Profetas Prohibir Protesta Proyecto Hombre Prudencia Prudencio Publicidad Pueblo Puertas Quemadura Quevedo Quijote Quino Quintín García Quira Racismo Radiactividad Raíces Ramadám Ramón Ramón Cué Romano Ramos Rastrojos Ratón Raúl Castro Realidad Recados Recambio Recidiva Recolección Record Guinness Recorrido virtual por el Santo Sepulcro Recuerdos Redes Cristianas Reedición Reflexión Regalo Religión Religión Digital Reloj Remuñe Renglones Repuesto Reseña Bíblica Residencia de Ancianos Resiliencia Resistencia Resurrección Retiro Reyes Magos Ricardo Blázquez Ricardo Cantalapiedra Ripios Risa Roberto Roberto Rey Rock Rogier van der Weyden Rosa Rosalía Rosario Roselen Rossini Rostros Roy Bourgeois Rubén Darío Rudyard Kipling Rut Sábado Santo Sábanas Sabine Demel Sacerdocio Sahara Sal Sal Terrae Salamanca Salomón Salud Samuel Samuel Aranda San Agustín San Antón San Antonio San Bartolomé San Benito San Esteban San Ignacio de Loyola San Isidro San Jerónimo San Joaquín y Santa Ana San José San Juan Bautista San Juan de Ávila San Juan de la Cruz San Lorenzo San Miguel del Pino San Pablo San Pedro San Pedro Regalado San Romà de Sau San Roque San Valentín Sancho Sandalias Sandro Magister Sangre Sanidad Sansón Santa Ana Santa Clara de Asís Santa Espina Santa Marta Santa Mónica Santa Teresa Santiago Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger Santidad Santos Santos Cirilo y Metodio Santos Padres Sara Saramago Saulo Scott Fitzgerald Seattle Seguimiento Segundo Montes Selecciones de Teología Semana Santa Seminario Sentimientos Seriedad Servicio Jesuita a refugiados SGAE Shakespeare Shūsaku Endō SIDA Siega Siesta Silencio Siloé Silverio Urbina Silvia Bara Silvio Rodríguez Simancas Simone de Beauvoir Sínodo Siquem Siria Sócrates Sol Sola Soledad Solentiname Solidaridad Soltería Somalia Sopa Soria Sorolla Sotillo del Rincón Stéphane Hessel Stephen Hawking Sudor Sueños Sumisión Suni Sur T. S. Eliot Tabaco Taco Talleres López Tamarindo Tamarisco Tamiflú Tano Taray Tarifa TBO TDT Tea Teatro Teléfono Televisión Temor Tener tiempo Tensión arterial Teófanes Egido Teología Teología de la Liberación Tercera Edad Tere Teresa Forcades Ternura Terremoto Terrorismo Tetas Thomas Becket Tierra de Campos Tiken Jah Fakoly Tolkien Tomás Apóstol Tomás Aragüés Tomás Moro Tomás Segovia Tomates Torío Toro Torres gemelas de Nueva York Trabajo Tráfico Traición Transición Traveling Wilburys Trigo Trini Reina Trinidad Trufa Tsunami Tumba Twitter Ucrania Umberto Eco Unción de Enfermos Unidad Universidad Urbanismo Urracas Uruguay Utopía Uvas Vacaciones Vacuna Valladolid VallaRna Valle de Pineta Valle del Silencio Valporquero Van Gogh Vaticano Vegacervera Vejez Velázquez Velicia Ventanas Ventiladores Ventura Ventura García Calderón Verano Verdad Verduras Viajes Vicente Aleixandre Vicente Huidobro Vicente Presencio Revilla Víctor Codina Víctor Heredia Víctor Jara Vida Vídeo Viento Viernes Santo Viktor Frankl Villalar Villalón Villancicos Villaverde de Íscar Vino Viña Violencia de género Violencia en las aulas Violetas Virgen del Carmen Virgen del Pilar Visita Vladímir Mayakovski Voluntariado Vuelo 605 Whitney Houston Wikiquote Winston Churchill Wislawa Symborska Woody Allen Xabier Pikaza Yankhoba Youtube Zacarías Zenón de Elea