Me echan de Atrio.org, no me hacen callar. O es al revés: me hacen callar, no me echan de Atrio.org

[Esto que escribo en este post no es interesante. En realidad no es nada interesante. Si a alguien debería interesar, ese alguien sería el propietario del propio portal; y posiblemente también podría de ser interés para quienes participan en él de forma asidua, especialmente si consideran que esa es su casa, donde ser reconocidos y apreciados, donde poderse expresar y ser escuchados.
El resto si queréis podéis leerlo, que no pasa nada. Pero sabed que si lo pongo aquí es únicamente para conservar, en mi recuerdo y memoria personal, una experiencia que no deseo volver a repetir]

Atrio.org es un portal de información y de participación cuya temática incluye cuanto de humano pueda ser considerado. En la información sobre dicho portal, en la cabecera del mismo, está escrito: Lugar de Encuentro de lo sagrado y lo profano.

Entré a curiosear por él hará aproximadamente un año, leyendo los artículos expuestos y también los comentarios que se iban incorporando a los diversos hilos.

Pasado el verano, cuatro o cinco meses, más o menos, después de estar curioseando, me atreví a intervenir, comentando también yo en algunas ocasiones.

A lo largo de todo este tiempo mi participación en Atrio ha pasado por diversas situaciones que en ocasiones he reflexionado aquí. No ha sido fácil, pero digamos que tampoco ha sido difícil; es, para decirlo con una palabra sola, complicado. Generalmente se tratan asuntos que tienen que ver con lo religioso, más concretamente con la Iglesia Católica, aunque también se introducen otros variados temas.

Hace una semana me fue dirigido este aviso inapelable:



¿Por qué llegó esto?

Previo a la orden terminante, yo había protestado de esta forma:




Esta queja iba dirigida contra otro comentario en el que se me acusaba de pretender colgar en medio del diálogo un vídeo de contenido pornográfico. He de afirmar que no era verdad, como tampoco que yo estuviera ocasionando gastos excesivos al portal con mis numerosas intervenciones, y que por consiguiente no tendría por qué estarse resintiendo ninguna economía doméstica o empresarial con mis intervenciones. Siento no poder demostrar la existencia de ese comentario agresivo contra mí, porque sólo estuvo expuesto apenas unos minutos, justo el tiempo de leerlo; luego, simplemente desapareció. Lo firmaba un tal Pepe Sala.

Paso a exponer sumariamente el motivo origen de este desencuentro.

Se había colgado un artículo de Juan José Tamayo, "Cuatro años de papa", que podéis leer si tenéis humor y ganas. El tal artículo, en seis puntos, valoraba el tiempo de gobierno de la Iglesia Católica en el que lleva el actual Papa Benedicto XVI. Lo hacía con resultado negativo.

(Utilizo el tiempo verbal pretérito, porque desconozco si este artículo permanecerá colgado en el portal. Es política mantenida conservarlos todos, expuestos a la visita de quien lo desee. Pero también ha ocurrido que volviendo hacia atrás, algunos no se encuentran, tal vez porque se hayan recolocado en otra parte, o se hayan suprimido.)

Uno de los primeros comentarios que se añadieron aumentó la crítica y valoración negativa con otros seis puntos en los que se pormenorizaban los atuendos vestimentiles y ropajes diversos que el Papa se ha ido colocando en los diversos lugares a donde ha acudido de visita, y los gorros de todas las clases, formas y colores que, a instancias de la gente, se ha encajado en la cabeza.

Ante mi protesta de la crítica fácil y esperpéntica que se estaba llevando a cabo, lo hice de diversas maneras, solicité que se retirara este comentario jocoso y satírico y requiriendo mayor profundidad y seriedad en la crítica, que ya no en la valoración, no se me hizo caso.

Entonces recurrí también a la jocosidad, salteando el diálogo con diversos comentarios, tal vez fuera de contexto, pero sin salirme de las normas correctas que el portal requiere como pautas exigibles. Llegado un momento, y sumándome a lo que yo juzgué cachondeo general y generalizado, pretendí introducir un vídeo humorístico, emitido por TVE en horario de audiencia familiar, por lo tanto nada sospechoso de contenido peligroso. Ésta fue la respuesta:



Mi intención era humorística, ya puesto a ello, dando la sospecha que quien envía unas flores a una anciana muy bien podría haber sido el mismo Papa, y por tanto seguir en la línea de crítica fácil y chabacana. Juzguemos si esto es prohibitivo: Sexo en la vejez.

Por dos veces fue suprimido mi comentario, sin más explicaciones. (Por tanto no tengo constancia gráfica que pueda exponer). La tercera, juzgando que el motivo era el contenido de vídeo, colgué la dirección de un portal de psicología sexual, concretamente el que figura justo antes con el número 29. Y apareció ya el cartel de comentario moderado.

Vino después la acusación pública del citado Pepe Sala, a continuación mi protesta enérgica y malhumorada, y finalmente la orden terminante de callar.

¿Qué pasó luego, tras mi silencio? Que se callaron todos respecto de mi persona, haciendo caso al ruego de la moderación, con estas excepciones:

1) Un riojano de talla teológica autoproclamada:



2) Un argentino que vale lo que pesa, y a quien me lo imagino de aspecto enorme y bonachón, que me dedicó este homenaje tan inmerecido como valiente.

Es un comentario lleno de aprecio hacia mí y de escogido texto con que se expresa, y sólo por verlo referido hacia mi persona considero merecido ser enjuiciado, acallado, expulsado…, sea lo que sea que hayan hecho conmigo.

Leedlo, porque si es verdad lo que este tío dice de mí, tendréis que sujetarme bien, porque estoy a punto de reventar de gozo, de placer, de alegría, y de… ¡Soy la hostia!






Y dicho esto, termino afirmando que aún así seguiré entrando para leer lo que escriban y lo que comenten, porque la temática y el fondo me interesan, y también porque muchos de sus comentadores tienen experiencia, conocimiento y también son muy buena gente.

Y seguirá estando ahí en el borde de este blog la dirección de Atrio.org para quien quiera también entrar y enterarse.

¡Yo también protesto! Firmo contra esta medida…

No consientas este atentado contra la cultura

Se pretende obligar a las bibliotecas públicas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para 'resarcir' a los autores. Mientras la gente de a pie apenas llega a fin de mes, los ya millonarios se forran a cuenta nuestra. No consientas tamaño atentado contra la cultura y pasa este mensaje a todos tus amigos.

POR EL PLACER DE LA LECTURA:

La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.

Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.





POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos.. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:

a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.

Para una amiga. Mejor, para todos

El Cristo de Velázquez

Miguel de Unamuno

¿En qué piensas Tú, muerto, Cristo mío?
¿Por qué ese velo de cerrada noche
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno cae sobre tu frente?
Miras dentro de Ti, donde está el reino
de Dios; dentro de Ti, donde alborea
el sol eterno de las almas vivas.
Blanco tu cuerpo está como el espejo
del padre de la luz, del sol vivífico;
blanco tu cuerpo al modo de la luna
que muerta ronda en torno de su madre
nuestra cansada vagabunda tierra;
blanco tu cuerpo está como la hostia
del cielo de la noche soberana,
de ese cielo tan negro como el velo
de tu abundosa cabellera negra
de nazareno.
Que eres, Cristo, el único
hombre que sucumbió de pleno grado,
triunfador de la muerte, que a la vida
por Ti quedó encumbrada. Desde entonces
por Ti nos vivifica esa tu muerte,
por Ti la muerte se ha hecho nuestra madre,
por Ti la muerte es el amparo dulce
que azucara amargores de la vida;
por Ti, el Hombre muerto que no muere
blanco cual luna de la noche. Es sueño,
Cristo, la vida y es la muerte vela.
Mientras la tierra sueña solitaria,
vela la blanca luna; vela el Hombre
desde su cruz, mientras los hombres sueñan;
vela el Hombre sin sangre, el Hombre blanco
como la luna de la noche negra;
vela el Hombre que dió toda su sangre
por que las gentes sepan que son hombres.
Tú salvaste a la muerte. Abres tus brazos
a la noche, que es negra y muy hermosa,
porque el sol de la vida la ha mirado
con sus ojos de fuego: que a la noche
morena la hizo el sol y tan hermosa.
Y es hermosa la luna solitaria,
la blanca luna en la estrellada noche
negra cual la abundosa cabellera
negra del nazareno. Blanca luna
como el cuerpo del Hombre en cruz, espejo
del sol de vida, del que nunca muere.
Los rayos, Maestro, de tu suave lumbre
nos guían en la noche de este mundo
ungiéndonos con la esperanza recia
de un día eterno. Noche cariñosa,
¡oh noche, madre de los blandos sueños,
madre de la esperanza, dulce Noche,
noche oscura del alma, eres nodriza
de la esperanza en Cristo salvador!

ALBA

Blanco estás como el cielo en el naciente
blanco está al alba antes que el sol apunte
del limbo de la tierra de la noche:
que albor de aurora diste a nuestra vida
vuelta alborada de la muerte, porche
del día eterno; blanco cual la nube
que en columna guiaba por el yermo
al pueblo del Señor mientras el día
duraba. Cual la nieve de las cumbres
ermitañas, ceñidas por el cielo,
donde el sol reverbera sin estorbo,
de tu cuerpo, que es cumbre de la vida,
resbalan cristalinas aguas puras
espejo claro de la luz celeste,
para regar cavernas soterrañas
de las tinieblas que el abismo ciñe.
Como la cima altísima, de noche,
cual luna, anuncia el alba a los que viven
perdidos en barrancos y hoces hondas,
¡así tu cuerpo níveo, que es cima
de humanidad y es manantial de Dios,
en nuestra noche anuncia eterno albor!

ORACIÓN FINAL

Tú que callas, ¡oh Cristo!, para oírnos,
oye de nuestros pechos los sollozos;
acoge nuestras quejas, los gemidos
de este valle de lágrimas. Clamamos
a Ti, Cristo Jesús, desde la sima
de nuestro abismo de miseria humana,
y Tú, de humanidad la blanca cumbre,
danos las aguas de tus nieves. Águila
blanca que abarcas al volar el cielo,
te pedimos tu sangre; a Ti, la viña,
el vino que consuela al embriagarnos;
a Ti, Luna de Dios, la dulce lumbre
que en la noche nos dice que el Sol vive
y nos espera; a Ti, columna fuerte,
sostén en que posar; a Ti, Hostia Santa,
te pedimos el pan de nuestro viaje
por Dios, como limosna; te pedimos
a Ti, Cordero del Señor que lavas
los pecados del mundo, el vellocino
del oro de tu sangre; te pedimos
a Ti, la rosa del zarzal bravío,
la luz que no se gasta, la que enseña
cómo Dios es quien es; a Ti, que el ánfora
del divino licor, que el néctar pongas
de eternidad en nuestros corazones.
...
¡Tráenos el reino de tu Padre, Cristo,
que es el reino de Dios reino del Hombre!
Danos vida, Jesús, que es llamarada
que calienta y alumbra y que al pábulo
en vasija encerrado se sujeta;
vida que es llama, que en el tiempo vive
y en ondas, como el río, se sucede.
...
Avanzamos, Señor, menesterosos,
las almas en guiñapos harapientos,
cual bálago en las eras--remolino
cuando sopla sobre él la ventolera--,
apiñados por tromba tempestuosa
de arrecidas negruras; ¡haz que brille
tu blancura, jalbegue de la bóveda
de la infinita casa de tu Padre
--hogar de eternidad--, sobre el sendero
de nuestra marcha y esperanza sólida
sobre nosotros mientras haya Dios!
De pie y con los brazos bien abiertos
y extendida la diestra a no secarse,
haznos cruzar la vida pedregosa
--repecho de Calvario-- sostenidos
del deber por los clavos, y muramos
de pie, cual Tú, y abiertos bien de brazos,
y como Tú, subamos a la gloria
de pie, para que Dios de pie nos hable
y con los brazos extendidos. ¡Dame,
Señor, que cuando al fin vaya perdido
a salir de esta noche tenebrosa
en que soñando el corazón se acorcha,
me entre en el claro día que no acaba,
fijos mis ojos de tu blanco cuerpo,
Hijo del Hombre, Humanidad completa,
en la increada luz que nunca muere;
mis ojos fijos en tus ojos, Cristo,
mi mirada anegada en Ti, Señor!

Una rosa, es una rosa. Pero ésta, no. Es la primera……

Luego no digáis que no os regalo nada. Ahí va, que soy espléndido con cuantas personas me visitan.

Esta es una rosa de mi jardín, del jardín parroquial. Es la Primera Rosa De Este Año De Gracia Del Señor, 2009.

Ha surgido tras un invierno con nevadas de alto copete. Ha salido tímida y solitaria. Es una rosa de color rosa, como debe ser. Está bien enhiesta y desafiante. No provoca, pero es pro-vocada. ¿Qué otra cosa puede mirarse, cuando todo lo demás está aún por llegar?

Pues eso, que como es la primera y la más madrugadora, ahí la tenéis; ¡disfrutadla, pues! Es nuestra, tuya también y de todas aquellas almas puras o maculadas que tenga a bien pasar por esta, por supuestísimo, su casa.




En el silencio estrellado
la Luna daba a la rosa
y el aroma de la noche
le henchía ¿sedienta boca?
el paladar del espíritu,
que adurmiendo su congoja
se abría al cielo nocturno
de Dios y su Madre toda...
Toda cabellos tranquilos,
la Luna, tranquila y sola,
acariciaba a la Tierra
con sus cabellos de rosa
silvestre, blanca, escondida...
La Tierra, desde sus rocas,
exhalaba sus entrañas
fundidas de amor, su aroma...
Entre las zarzas, su nido,
era otra luna la rosa,
toda cabellos cuajados
en la cuna, su corola;
las cabelleras mejidas
de la Luna y de la rosa
y en el crisol de la noche
fundidas en una sola...
En el silencio estrellado
la Luna daba a la rosa
mientras la rosa se daba
a la Luna, quieta y sola.


Don Miguel de Unamuno (que también fue poeta, ¡qué tío!)


Chorreazo de adrenalina

Todos los 23 de abril tienen nombre propio. Poco importa el año que se considere.

Para unos es el Día del Libro, onomástica de don Miguel de Cervantes, sí el del Quijote, y de mister William Shakespeare, el de Otelo. Y con tal motivo se ponen muy serios, encerrados en aulas de alto copete y pónense igualmente a disertar, leer, celebrar, a Gutenberg, por lo de la imprenta, a la cultura escrita en particular, y a la lectura diversa en general. Y siempre, entre aplausos y gente de alto nivel de sensibilidad y del saber hacer, decir y escribir, se lamentan de lo mucho que se edita y de lo poco que en fin se trajina en lectura personal, esforzada, cuidadosa y re-pensada, o sea, reflexionada.
Es el día en que se lamenta toda la humanidad de lo mucho que se gasta la dicha humanidad en madera para estanterías que van a soportar televisores de plasma, relojes a pilas, figuritas de plastilina, fotos de aquí y de allá, y algún que otro libro de pastas resplandecientes y páginas inmaculadas de no haber sido nunca maculadas.



Para otros, en mi tierra, es el día de la tierra castellana, Villalar, Los Comuneros, el extranjero malencarado y dictador que se cargó de raíz las raíces propias de esta tierra. Y se van a la campa a cantar y bailar jotas, a leer y escuchar manifiestos contra esto y contra aquello, a poner flores en monolito pétreo que ya no dice gran cosa para los de esta hora, que es la era de la globalización globalizada, todos laminados por una igualdad fatal e interesada, que olvida lo propio y ensalza lo que no es absolutamente nada, pero ojo, que esa nada es como la peste que avanza cual nube negra de Tolkien.
Y también llevan tortillas, y botas con buenos caldos, y alguno y alguna se ponen hasta la cabeza de otros productos, de los que no da esta tierra. ¿O sí? Es que ya ni sé lo que es de aquí.



Para mí y para los míos, sin embargo, es el primer día de primavera. Y no hacemos otra cosa sino largarnos a la montaña, y estrenar nieve sin pisar, dejar que el aire y el sol nos desvirgue la piel invernal, permitir que nuestros cuerpos se espurran en ejercicios de subida y de bajada, y al final, después de muchas horas de santo ejercicio físico, mental y espiritual, aparezcan por fin, las primeras agujetas del año nuevo, que como he dicho anteriormente, empieza siempre para nosotros en este espléndido día, en que nos rebautizamos con botas de alta montaña, mochila a la espalda, crema por doquier anti-quemazón en cara y brazos, y polainas por si acaso. Bueno a esto ahora lo llaman finamente guetres, que polainas ya es muy antiguo y recuerda, qué historia, a los guardias terribles de mi infancia y juventud, a quienes llamábamos “los grises”.

Pues eso, que ayer nos fuimos a desburrarnos al alto de Peñalara, y fuimos muy poquitos los que subimos, y entre todos, los más jóvenes, éramos nosotros, que doblábamos la edad al más mayor de todos ellos.

Esta mañana me he levantado con el cuerpo maltrecho, la mente despejada y las manos y dedos un poco torpes; tanto que me he comido una h al escribir en un blog amigo huso horario. Y he tenido que volver para corregirme y pedir perdón y que me disculpen, que no es incultura ni iletralez, sino simple agarrotamiento de miembros.



Pues eso, que ayer fue el Día de Villalar, y mientras sindicales pedían medidas concretas, nosotros pedíamos ¡más madera!



Post Data:

¡Cómo me voy a olvidar de Don Miguel! Eso en mí es imposible por impensable. (¿Será al revés: impensable por imposible? No sé, pero ya me entendéis: que no, que no puede ser y se acabó). Ayer, en la campa de Villalar, se juntó jota, vino, tortilla, banderolas al viento y lectura continuada de El Camino, de Delibes, ¡sí señor!, que este señor se lo merece por castizo, castellano, cazador, católico de libre vía, capacitado amador de su amada Mariángeles, casi compa de mi también apreciado José Velicia, amigo mío al bies pero entrañable, y cantamañanas reidor de quienes usan tan mal su pulcro, bello, fino, escueto y universal castellano.
¡Viva don Miguel Delibes!

Esta va de gratis, de verdad

Reconozco que esto de tener un blog es muy chulo y muy cómodo. Tú escribes lo que quieras, o no escribes nada que estás vaguete y tal, o cuelgas una peli, o una foto o lo que quieras que pesques por ahí, y te pones a esperar.

Y llega la gente y ve, lee, y hasta comenta. Y a veces cómo comenta, que hay que verlo.

Y se van llenando los post de milagrosa manera. Y donde no pusiste nada que valiera la pena, resulta que se va enriqueciendo a costa del sudor ajeno, de su pluma, de su saber, de su experiencia, de su sensibilidad, y hasta de su tiempo que vale lo que vale, que por ahí nadie regala nada y menos de su vida.

En total, que yo aquí tendría que poner nombres de personas que me han adornado y dado sentido a lo que yo solo no habría conseguido sacar del más simple anonimato. Pero como no quiero que nadie se sienta mirado, ni que le salgan los colores, que son tímidos y vergonzosos, pues no lo hago.

Pero sí les ofrezco esto, que tampoco es mío, sino de una tía fetén, que se llama Dolores Aleixandre. De un libro suyo que quiero publicitar, porque algo tiene que salir ella ganando con todo esto. Se llama “LAS PUERTAS DE LA TARDE: ENVEJECER CON ESPLENDOR”. Editado en Sal Terrae. Santander 2007.

Para que veáis os pongo un trocito, que no tengo permiso pero ella seguro que sí me lo concede. Es una auténtica gozada.



Sara y Nicodemo: una pareja de escépticos


Supone un gran consuelo para nosotros el que bastantes personajes bíblicos aparezcan con evidentes defectos e imperfecciones. Todo lo contrario de las antiguas biografías de santos que los mostraban llenos de virtudes desde su infancia y que, después de una trayectoria en flecha, 'morían exclamando «¡Fiat! ¡Alleluia!». Con los hombres y mujeres de la Biblia no ocurre eso, sino que sus reacciones y actitudes son tan semejantes a las nuestras que podemos reconocer en ellos nuestras luchas, resistencias, fallos y búsquedas. Y asistir también a la transformación conseguida por la gracia en ellos nos permite seguir esperando que se produzca también en nosotros.
Sara, la mujer de Abraham, vieja y estéril, puede servirnos de espejo si la vejez amenaza con instalarnos en la actitud escéptica y desengañada de quien está de vuelta de casi todo y acude con frecuencia a la pretendida sabiduría de esos refranes de sabor amargo. Ésa fue la reacción de Sara cuando, sentada a las puertas de la tienda en el encinar de Mambré, escuchó el anuncio de que iba a tener un hijo:

«Abrahán y Sara eran ancianos, de edad muy avanzada, y Sara ya no tenía sus períodos, y Sara se rió por lo bajo, pensando: "Cuando ya estoy seca, ¿voy a tener placer, con un marido tan viejo?". Pero el Señor dijo a Abrahán: "¿Por qué se ha reído Sara, diciendo: '¿Cómo voy a tener un hijo, a mis años?' ¿Hay algo difícil para Dios? Cuando vuelva a visitarte por esta época, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo". Pero Sara, que estaba asustada, lo negó: "No me he reído". Él replicó: "No lo niegues, te has reído" (Gn 18,11-15).
La respuesta que recibe va dirigida, no tanto a su risa, cuanto a la incredulidad que refleja y a su realismo, incapaz de trascender sus propios límites. La pregunta ¿Hay algo difícil para Dios? no va dirigida a las posibilidades de Sara, sino a las de Dios; y su recuerdo encierra una energía subversiva capaz de despertar esperanzas dormidas, invitando a cambiar de perspectivas y de significado: la esterilidad ha perdido su poder de muerte y deja de cerrar el futuro para convertirse en ocasión de irrupción del poder de Dios, dador de vida y de fecundidad. Dios vuelve a revelarse como vencedor de cualquier incapacidad, imposibilidad o límite, porque cuando éstos son reconocidos, aceptados y celebrados, en vez de encerrar en un recinto sin salida, se convierten en la ventana por donde entra la fuerza creadora del Espíritu.
«Allí donde terminan nuestras posibilidades, empiezan las de Dios», nos repiten de mil maneras los autores del Nuevo Testamento: a los de Caná les faltaba vino; los discípulos no tenían más que dos panes y cinco pececillos para alimentar a la multitud; y las mujeres en la mañana de Pascua eran conscientes de no poder mover la piedra del sepulcro. Todos esos «no tener», «no poder contar con», «no ser capaces de...», lo mismo que el «no conocer varón» de María en la Anunciación y la respuesta recibida, irán siempre en la misma dirección: «No temas… Nada es imposible para Dios» (Lc 1,37). «No temas, ten fe solamente» (Mc 5,36), escuchará Jairo de labios de Jesús, casi las mismas palabras dirigidas al padre del niño epiléptico: «Todo es posible al que cree» (Mc 9,23).
Es una suerte para nosotros llegar a tocar el límite en el que ya nos es imposible hacer nada: pasar el umbral de nuestra impotencia exige que nuestro poder limitado sea primero reconocido y tomado en cuenta. La Palabra es capaz de romper los muros de nuestros cansinos pesimismos: el vientre seco de Sara y el nuestro van a poder albergar vida; son el vacío y la pobreza, como lo fue el caos primordial, los que posibilitan a Dios crear novedad; cuando nosotros decimos: «inconveniente», «nunca», «imposible», Él dice: «oportunidad», «ahora», «soy yo quien lo hago».
Dios siempre nos sorprende, siempre excede nuestras estrechas expectativas para abrirse camino a partir de nuestros límites.

Voces en las puertas

«Cómo podremos recrear el tono vital en el interior de la Iglesia, cuando estamos sometidos a decepciones que agotan psíquica y emocionalmente? ¿Es posible rehacer la comunión desde la distancia de posiciones y prácticas que duelen gravemente? ¿Seremos capaces de fortalecer el sentimiento de familia sin abandonar legítimas convicciones evangélicas? ¿Quedan espacios para la adhesión leal cuando se vive el exilio interior y la insignificancia social?
El desgaste del ánimo, la pérdida del entusiasmo y el abandono afectivo no construyen la pertenencia, pero tampoco ignoran las dificultades actuales para sentir con la Iglesia. Si la sumisión y el voluntarismo son caminos cortados, y las amarguras o endulzamiento son falsos sucedáneos, ¿qué estrategias pastorales se acreditan para construir esperanzadamente la historia y la adhesión al Pueblo de Dios? ¿Dónde se puede cultivar una nueva sensibilidad para sentir con la Iglesia cuando la institución se desgasta y los tiempos resultan otoñales? Cuando todo falla, quedan las "células madre", aquellas que se identificaron como tesoro escondido, fermento y hontanar de seguimientos. Corresponde a la teología descubrir la capacidad fascinadora de Jesús y su mensaje; y a la pastoral descodificar sus signos ante los desafíos colectivos.

Una de las "células madre" que libera fuerzas motrices para el cambio, pero también conciencia de libertad y responsabilidad disponibles para nuevos dinamismos es la pasión por lo vivo: "Dejen el desencanto para tiempos mejores", reza un graffiti desde un rincón de Centroamérica. Desde el compromiso con la vida no hay espacio para la amargura ni para el desencanto; en ella se alumbran exigencias y esperanzas capaces de suscitar resistencias y nuevas sensibilidades. La fe se ha dado para los descreídos, la esperanza se regala para los desesperanzados, y el amor se pierde cuando no se entrega. La musculatura del ánimo personal y de la resistencia colectiva es la vida misma, trenzada de relaciones y encuentros, de sueños y quimeras, de aspiraciones y deseos. La desilusión y el desencanto se superan mediante objetivos de vida, porque entonces lo secundario y superficial se evapora, las opciones ideológicas se hacen irrelevantes, y el lugar de nacimiento, la clase social y la raza cuentan más bien poco. Cuando los grandes pisotean a los débiles, objetivos de vida son su defensa; cuando la desigualdad entre los países crece, un objetivo de vida es acortar las distancias; cuando niños y niñas malviven en las calles, un objetivo de vida es acercarse a los desvalidos. El desánimo se compadece mal con la pasión por lo vivo. Hay una espiritualidad que sustituye la relación con lo inerte por la pasión por lo vivo, que se despliega en el cuidado de toda vida, en la promoción de contextos habilitantes y en el reconocimiento de la dignidad de toda persona» (J. García Roca).

Cruzando el umbral

CON NICODEMO

Este personaje, que aparece solamente en el evangelio de Juan, comienza su diálogo con Jesús situándose en el terreno de los «saberes»: «Dios te ha enviado como maestro, para enseñarnos…». Pero la respuesta de Jesús debió de resultarle desconcertante: «No se trata de aprender nada, Nicodemo, sino de nacer. El Reino de Dios no es fundamentalmente un objeto de conocimiento: es una vida, una comunicación de vida. No se pasa de la noche a la luz del Reino con un simple progreso en el plano del saber; y del mismo modo que no conoces cómo llega la vida al ser humano dentro del vientre de la mujer encinta, tampoco puedes comprender la obra de Dios que lo hace todo». Frente a la continuidad con un pasado de paciente asimilación, Jesús propone una interrupción, un nuevo comienzo, y echa mano de antiguas tradiciones sobre la acción de un Dios capaz de crear y re-crear, de re-construir, re-hacer y re-novar y que tiene siempre un «agente»: el Espíritu que Dios insufló como aliento sobre el Adán de arcilla y que es capaz de hacer revivir a los huesos secos (Ez 37). Todo el Antiguo Testamento abunda en imágenes de «nuevo nacimiento»: ruinas reconstruidas, heridas curadas, traje de luto convertido en vestido de fiesta, desierto que florece como un jardín, luto cambiado en danza…

Nicodemo responde con formulaciones negativas: la primera, incierta y estupefacta; la segunda, escéptica, revelando la convicción de una imposibilidad. Su reacción es «clónica» de la de Sara: la misma resistencia, el mismo escepticismo ante una promesa que supera sus cálculos: se queda con el verbo «nacer», pero lo encierra en la repetición: «siendo viejo…», «volver al seno…». No es capaz de imaginar nada fuera de una repetición del pasado y lleva la afirmación por el camino de la imposibilidad. Lo mismo que Sara aferrada a su edad, da la vuelta al argumento haciéndolo descansar sobre sus propias posibilidades: se queda en el «nacer», pero se le escapa que ese nacimiento es «de arriba». Su pregunta es: ¿cómo puede un hombre realizar él mismo ese nacimiento…

Jesús le responde usando la pasiva: hay que dejar de tomarse a uno mismo como dueño del propio destino, porque todo lo que es verdaderamente importante en la vida no se deja conquistar, sino sólo recibir. Antes de cualquier esfuerzo humano, Dios sienta la base para un nuevo ser del hombre, y por eso no se trata de desandar el camino ni de esforzarse, sino de ser engendrado. Es una acción de Dios a la que se responde aceptándola; es una novedad absoluta, muy distinta de poner remiendos, porque de lo que se trata no es de «entrar en el vientre», sino de «entrar en el Reino», es decir, en ese ámbito donde adherirse y vincularse de modo estable a Jesús.

Nuestras propias dudas, escepticismos y torpezas hacen de nosotros unos interlocutores de Jesús tan reticentes como Nicodemo. Como él, nos aferramos a nuestras cerriles suspicacias: «¿Cambiar a mi edad? ¿Que va a cambiar el otro? ¡Por favor, no me tomen el pelo! Yo estoy con lo del refrán: "Genio y figura, hasta la sepultura…". ¡Pero si hasta lo dice el Eclesiastés, que ahora le dicen Qohélet: "Lo que pasó, eso pasará, lo que sucedió, eso sucederá; no hay nada nuevo bajo el sol"…!» (Qo 1,9).

Estamos invitados a dejar atrás nuestro aferramiento al pasado, a los viejas prejuicios que niegan a Dios la capacidad de intervenir en nuestra propia vida. Los viejos odres de nuestras convicciones escleróticas pueden estallar ante el vino joven del Reino, si dejamos que irrumpa en nosotros con su novedad.

Tertulia de pensionistas

UN TEXTO BÍBLICO

«Un árbol tiene esperanza: aunque lo corten, vuelve a rebrotar y no deja de echar renuevos; aunque envejezcan sus raíces en tierra y el tocón esté amortecido entre terrones, al olor del agua reverdece y echa follaje como planta joven. Pero el hombre muere y queda inerte. ¿Adónde va el hombre cuando expira? » (Jb 14,7-10).

UN TESTIMONIO

«"Por qué te reíste, Sara?" -me preguntó Queturá-. Le respondí: "Tú aún eres joven, pero tu cuerpo te irá enseñando lo que toda mujer aprende al ritmo de la ausencia o presencia de la sangre. Mi risa no era burla, sino sabiduría acumulada en la escucha atenta de mi ser. Yo sabía que la sangre había desaparecido definitivamente de mi cuerpo; que mis tiempos fecundos ya no eran míos, ni tan siquiera como posibilidad; que mis pechos no podían alimentar una nueva vida. El anuncio del final de mi esterilidad tocó la esperanza que latía en mí y halló eco en mi interior. Iba a ser madre de un hijo y matriarca de un gran pueblo. La risa que nacía de una sabiduría acumulada en la experiencia se hacía una con la sorpresa alegre que sentía latir la vida en medio de la muerte. A mi hijo le puse el de Isaac y se lo expliqué a todos: Dios me ha dado de qué reír; y todo el que lo oiga reirá conmigo"».

UNA OPINIÓN

«No se improvisa ser viejo: se va haciendo. Desde el niño, desde el joven, desde el adulto. La vejez tiene dentro todas esas edades ¿Cómo va a estar sola si la acompañan la curiosidad, la sorpresa y la admiración que formaron su infancia; el entusiasmo, la generosidad, el ímpetu que formaron su juventud; la reflexión, la ponderación y la serenidad que formaron su madurez? La soledad del viejo es el producto de las anteriores. […] Para ello no hay que mirar atrás con insistencia; no hay que empeñarse en que este sentimiento, esta mano, este mediodía hubiesen sido más hermosos hace veinte o cuarenta años: la vida es hoy; lo anterior fue un modo, bueno o malo, de llegar hasta aquí» (A. Gala).

UNA ESTADÍSTICA

«En la actualidad hay casi medio millón de personas mayores de sesenta y cinco años (437.800) que cuidan diariamente niños, el 6,3 por 100 de las personas de edad; pero en los años difíciles del desarrollo y la emigración fueron muchos más. Aunque la encuesta no dice que sean sus nietos, puede imaginarse que es así en la mayoría de los casos. Hoy lo más frecuente es que les dediquen menos de veinte horas semanales, pero algunos les dedican mucho más tiempo, unas veintidós horas semanales. Si las abuelas hicieran huelga de cuidar nietos y enfermos mayores, su efecto sobre la economía nacional sería mucho más decisiva que la huelga de conductores de autobuses o de controladores aéreos»

UNA PROPUESTA

Hacer recuento de algunos proyectos frustrados del tipo:

- «Yo siempre tuve en el horizonte aprender a conducir en cuanto tuviera tiempo, hasta que de pronto me di cuenta de que ya se me había pasado la edad».

- «Siempre quise llegar a hablar bien inglés, pero ya he abandonado mi sueño porque, después de tanto esfuerzo, los nativos sólo me entienden cuando digo frases elementales del tipo: «I have a dog» o «My taylor is rich», informaciones por las que suelen mostrarse escasamente interesados».

¡Cosas de mujeres!

Hoy hemos proclamado una preciosidad de evangelio, de Juan, por supuesto. Es Juan el que dice las cosas más bellas, aunque digan que lo escribió a su bola.
Lo voy a poner para que leáis quienes entréis:

En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.
Ellos le preguntan:
- «Mujer, ¿por qué lloras?»
Ella les contesta:
- «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»
Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.
Jesús le dice:
- «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»
Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:
- «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»
Jesús le dice:
- «¡María!»
Ella se vuelve y le dice:
- «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»
Jesús le dice:
- «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."»
María Magdalena fue y anunció a los discípulos:
- «He visto al Señor y ha dicho esto.»


El caso es que hoy estaba solo, acompañado, pero solo. Junto a mí había 20 mujeres. ¿No es fabuloso? El día en que se proclama que María es la primera testiga del Jesús resucitado, que es una mujer, ella, María, la que recibe el encargo de anunciárselo a los discípulos, todos varones por supuesto, junto a mí sólo estaban ellas.

Cualquier comentario que haga a partir de ahora podría ser censurado, moderado al menos; no lo hago pues. Pero sí hago constar cómo fue, 20 parroquianas oyeron ese evangelio, ningún parroquiano. ¿Cómo vamos a pedirles a los santos varones que cedan espacio a las varonas, santas también por supuesto, si ellos no estaban y por lo tanto no se enteraron?

Seguiremos estando, pues, en la inopia. El que no está no se entera; el que no se entera, no sabe; el que no sabe, es como si no estuviera. Y así estamos, como si no estuviéramos pisando la tierra, sino surcando los espacios siderales.

La pena es que mientas tanto la tierra sigue girando, sobre su eje y alrededor del sol.

Pero tranquilos todos: ellas sí que estaban; oyeron; y ellas siguen y seguirán estando.

¡Que felicidad!

No me resisto a añadir esto, encontrado casualmente al revisar viejos papeles. Parece ser un texto muy antiguo, una auténtica glosa escrita al borde de un papiro que no sé cómo llegó a mis manos. Se trata de unos renglones en lengua para mí desconocida, que no hice caso en su momento, hace de esto ya la tira. Ahora he encontrado la manera a través de la Red de descifrarlo y traducirlo. Es un diálogo a tres bandas que me parece muy actual y digno de darlo a conocer.
Parece ser una conversación, o parte de ella, entre Jesús, Pedro y María de Magdala, situada más o menos cerca de Jerusalén y poco antes de la entrada solemne, al decir de la tradición. Estas son las palabras en castellano:

«Pedro, "El Picapiedra":

Si no es sólo por mí, que también están aquí las mujeres, Salomé, María de Cleofás, Magdalena, tu misma madre, María, y el resto de ellas que han estado junto a ti todos estos tiempos de caminar, y de convivir, y de anunciar. Mira, mira lo que dicen.

María, "La Magdalena":


Mira, Jesús, no hagas caso a Pedro, ya le conoces de sobra; él está muy atado a las tradiciones, se preocupa mucho del qué dirán, y como tú le has señalado con cierto acento, él mismo se ha subido a la parra y el celo le está hasta comiendo la sesera. Pero estate tranquilo que todas nosotras no vamos a seguirle la corriente, aunque a veces lo parezca. Desde tu Madre María, hasta la última del grupo, o sea yo misma, estamos convencidas de que el Reino no va a llegar de la mano de estos brutotes, aunque tampoco de los sabios, ni de los que gustan de dominar y mandar. Que te hemos entendido perfectamente que tú dices que en el amor y en el servir está la auténtica fuerza; que seguirte a ti y a Abba desde el corazón más que desde la cabeza es lo correcto. Y que no importa si en primera fila o atrás del todo, levantando la voz o susurrando, nosotras vamos a estar siempre junto a ellos, porque ellos solos no son capaces de ir demasiado lejos.


Jesús, "El Maestro":

Ya lo sé Magda, ya lo sé. Yo confío en vosotras, y bien me gustaría que ocuparais mucho más espacio, pero no quiero que se encrespen y se sientan heridos en su orgullo. Cuento con vosotras para que tiréis del carro, que ellos solos son capaces de destrozarlo discutiendo por cualquier bobada: lo importante es caminar con la carga, no que si el carro grande o pequeño, tartana o tílburi; interesa llegar, no quien manda y quien sólo puede opinar; urge atender al personal, no si es más barato pero luce menos. Los sedientos necesitan el agua que les refresque la boca y los tímidos y abatidos, el vino nuevo que haga arder su corazón; y no si lo hacemos con agua de botella o de grifo, con vino de Ribera o de Valdepeñas.

Apretaos los machos, bien apretados, las mujeres, que tenéis por delante tanto trabajo como lo habéis tenido hasta ahora.
Sí, empezó mi mamá, María, con su sí incondicional a la voluntad de Abba.
Continuó ella misma, e Isabel, mi tía, con su tesón y constancia. Y también con su buena cabeza. Ana también hizo lo suyo desde el silencio y la oración.
Habéis seguido vosotras con vuestro ejemplo, con vuestra sinceridad al expresar el amor sin añadidos y tal cual, y con no hacer caso de dimes y diretes y haber roto la hipocresía.
Me temo que, aunque os cueste, vosotras seáis las únicas que os mantendréis firmes a mi lado cuando llegue el momento de la prueba y del oprobio.
No, la muerte no os va a hundir, al contrario, seréis las primeras en anunciar que ha sido derrotada para siempre, y que la vida sin fin y en plenitud se ofrece como una realidad universal.
Y seréis también vosotras, siempre disponibles y dispuestas, las que organicéis, convoquéis, animéis, preparéis, habléis, mediéis y pacifiquéis, incluso presidáis con cariño y temple cuando sea menester; y seréis vosotras las que os ocultéis para no herir, os expreséis no con palabras sino con el gesto, construyáis sin hacer ruido y mientras ellos descansan; seréis, en fin, vosotras las que junto con los ancianos y los niños, mejor encarnéis las Bienaventuranzas del Reino de mi Padre y del Evangelio que esperan como Buena Noticia los esclavizados, los acallados, los proscritos, los violados de ahora y de todos los tiempos.
Te aseguro que por vosotras y en vosotras, el género humano no conocerá la corrupción. Mi Abba me ha asegurado que cuando me resucite, la primera en imitarme será mi Madre, y a partir de ella, todas vosotras. Bueno, esto es broma, pero cómo me gustaría que fuera realidad; os lo merecéis, de verdad que sí.
Pero dejémoslo ya, que hay que entrar en Jerusalén antes de la Pascua. Aviémonos, no se haga demasiado tarde.»

El primer día de la semana…

Pascua de Resurrección

https://sites.google.com/site/miguelangelvelascoserrano/mavs/Resucit.jpg
Yo volveré a cantar el (al) amor y (a) la esperanza,
yo volveré a cantar los caminos de la paz. (bis)
Cuando los fríos se acerquen, las flores se morirán,
pero con la primavera, de nuevo renacerán.
Quizás me veas llorar, cuando un amigo se va,
la muerte (se) lleva a los míos, pero sé que volverán.
Yo volveré a cantar… (bis)

Quizás me veas morir, quizás me veas marchar,
no llores si eres mi amigo, me volverás a encontrar.
No sé ni cómo ni cuándo, pero será en un lugar,
en donde no haya cadenas, y en donde pueda cantar.
Yo volveré a cantar... (bis)
Quizás me veas sufriendo, por amar a los demás,
quizás me veas gritando, que el pobre no tiene pan.
La cárcel no es mi morada, las rejas se romperán,
si fuerte son las cadenas, más fuerte es nuestro cantar.
El dolor es pasajero y la vida vencerá.
Yo volveré a cantar...

Es Ricardo Cantalapiedra.

Ya que no encuentro el modo de ponerlo con música, voy a las fuentes clásicas y os invito a escuchar esto tan precioso:

[Por supuesto, suprimiendo la música propia del blog en la teclita de marras que ya conocemos]





TODAVÍA CANTAMOS, TODAVÍA PEDIMOS,
TODAVÍA SOÑAMOS, TODAVÍA ESPERAMOS…

A pesar de los golpes que asestó a nuestras vidas
el ingenio del odio desterrando al olvido
a nuestros seres queridos.

Que nos digan adónde han escondido las flores
que aromaron las calles persiguiendo un destino.
¿Dónde, dónde se han ido?

Que nos den la esperanza de saber que es posible
que el jardín se ilumine con las risas y el canto
de los que amamos tanto.

Por un mundo distinto, sin apremios ni ayunos,
sin dolor y sin llanto y porque vuelvan al nido
nuestros seres queridos.

Víctor Heredia







Un sábado muy profano

Sábado Santo




Por el pájaro enjaulado,
por el pez en la pecera,
por mi amigo que está preso
porque ha dicho lo que piensa.
Por las flores arrancadas,
por la hierba pisoteada,
por los árboles podados,
por los cuerpos torturados.
Yo te nombro, libertad.
Por los dientes apretados,
por la rabia contenida,
por el nudo en la garganta,
por las bocas que no cantan.
Por el beso clandestino,
por el verso censurado,
por el joven exiliado,
por los nombres prohibidos.
Yo te nombro, libertad.

TE NOMBRO EN NOMBRE DE TODOS
POR TU NOMBRE VERDADERO.
TE NOMBRO CUANDO OSCURECE,
CUANDO NADIE ME VE.
ESCRIBO TU NOMBRE
EN LAS PAREDES DE MI CIUDAD, (bis)
TU NOMBRE VERDADERO,
TU NOMBRE Y OTROS NOMBRES
QUE NO NOMBRO POR TEMOR.

Por la idea perseguida,
por los golpes recibidos,
por aquél que no resiste,
por aquéllos que se esconden.
Por el miedo que te tienen,
por tus pasos que vigilan,
por la forma en que te atacan,
por los hijos que te matan.
Yo te nombro, libertad.
Por las tierras invadidas,
por los pueblos conquistados,
por la gente sometida,
por los nombres explotados.
Por los muertos en la hoguera,
por el justo ajusticiado,
por el héroe asesinado,
por los fuegos apagados.
Yo te nombro, libertad.
Gian Franco Pagliaro

Con tu puedo y mi quiero
vamos juntos, compañero. (bis)

Compañero te desvela
la misma suerte que a mí. (bis)
Prometiste y prometí
encender esta candela. (bis)

Con tu puedo y mi quiero
vamos juntos, compañero. (bis)

La muerte mata y escucha,
la vida viene después. (bis)
La unidad que sirve es
la que nos une en la lucha. (bis)

Con tu puedo y mi quiero
vamos juntos, compañero. (bis)

Ya no somos inocentes
ni en la mala ni en la buena. (bis)
Cada cual a su faena
porque en esto no hay suplentes. (bis)

Con tu puedo y mi quiero
vamos juntos, compañero. (bis)

La historia tañe sonora
su lección como campana.
Para gozar el mañana
hay que pelear el ahora. (bis)

Con tu puedo y mi quiero
vamos juntos, compañero. (bis)

Algunos cantan victoria
porque el pueblo paga vidas. (bis)
Pero estas muertes queridas
van escribiendo la historia. (bis)

Con tu puedo y mi quiero
vamos juntos, compañero. (bis)
Luis Pastor

[Puedes cantarlo junto con el propio cantautor, si te parece]

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Viernes tenía que ser

Viernes Santo



LA NOTICIA ES AMOR,
ES JUSTICIA EN EL GRITO DEL PUEBLO.
LA NOTICIA ES AMOR,
ES PROMESA DE PAZ Y HERMANDAD.

Atravesamos la tierra, proclamando la noticia
de que Dios va con nosotros en busca de la justicia.
Queremos un mundo libre, donde haya igualdad completa,
donde todo se comparta con una alegría eterna.

Ya amanece el tiempo nuevo, ya se cuartean las piedras,
ya empieza a sonar el canto que debe inundar la tierra.
Si caminas a mi lado, atravesando la selva,
tu pisada y mi pisada harán una carretera.

Si juntamos nuestras manos en la lucha y la defensa,
y avanzamos codo a codo, no habrá nadie que nos venza.
Y si nos ronda la muerte, alzaremos la cabeza,
fijos en el horizonte: ¡la libertad está cerca!

No importa gastar la vida si el grano se hace cosecha;
si la semilla se hunde, la espiga sale derecha.
Nos seguirán otros pasos, vendrán otras caras nuevas;
y lo que es hoy esfuerzo mañana será una fiesta.

Desconocido. Presentado en el Encuentro Nacional de CCP de Madrid 1977

[Se puede cantar con la misma música de la jota comunera del vídeo. Puedes practicar al tiempo que lo escuchas. Pero esto es sólo una sugerencia]


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Fue en jueves

Jueves Santo



Mantener siempre atentos los oídos
al grito de dolor de los demás
y escuchar su llamada de socorro,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

Mantener la mirada siempre alerta
y los ojos tendidos sobre el mar
en busca de algún náufrago en peligro,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

Sentir como algo propio el sufrimiento
del hermano de aquí y del de allá,
hacer propia la angustia de los pobres,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

Llegar a ser la voz de los humildes,
descubrir la injusticia y la maldad,
denunciar al injusto y al malvado,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

Dejarse transportar por un mensaje
cargado de esperanza, amor y paz,
hasta apretar la mano del hermano,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

Convertirse uno mismo en mensajero
del abrazo sincero y fraternal
que unos pueblos envían a otros pueblos,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

Compartir los peligros en la lucha
por vivir en justicia y libertad,
arriesgando en el amar hasta la vida,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.

Entregar por amor hasta la vida
es la prueba mayor de la amistad,
es vivir y morir con Jesucristo,
es solidaridad, solidaridad, solidaridad.


Monseñor Leónidas Proaño


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Han suprimido a Labordeta, en su lugar pongo a Rosana, no es lo mismo, pero…

Y para terminar, de momento, os presento a parte del resto

Me temo que no voy a poder complaceros como a mí me gustaría, pero las fotos que aquí hacen falta de momento no están disponibles.

En fin, empezamos.


La perrilla que está saliendo del agua, es Mica, la más joven del cotarro. Acaba de llegar y teóricamente es propiedad de Chuma. Pero como dice Jesús, padre, Mica le tiene más a él por amo que a Chuma. Cosas de la juventud que pasa fugaz por nuestras vidas.




Esta montaña perruna es Sola, perdón quiero decir Lola.
Bueno, os explico. Esta animala vagó libre e indolentemente independiente (qué conjunción de palabroncios me ha salido) durante más o menos un año. Se supone que fue abandonada. Pero nunca le faltó alimento que le procuraban almas sensibles y tal. Hasta que la tríada de Jesús y Maribel, -Miguel, Carlos y Chuma-, los cinco, la adoptaron y la metieron en casa pa secula seculorum. Fue introducida en la familia con el nombre de Sola. Porque sola la encontraron. En la participación y reparto le tocó a… Miguel.
Pasó el tiempo, pasó lo que tenía que pasar, día primero. Quiero decir que Sola se puso más lustrosa, fue perdiendo la bronquitis que arrastraba y dejó de dormir al sereno, que frío nunca pasó a la vista del grueso abrigo que se gasta.

El día segundo fue que Miguel y su novia se casaron. Pusieron casa común. Ya tenía Sola propiedad que cuidar. Pero había un algo que no estaba a gusto; Sola parecía que ya no pegaba, y como son tan fáciles de confundir, los confundieron: a partir de entonces se llamó Lola. Ese es su nombre.
Lola cuida casa, es un decir, ocupa coche del todo la parte trasera, come por cincuenta, es tranquila, y se deja sobar por cualquiera, claro que no se sabe si se entera, que tanta capa de pelo puede llegar a ser imposible de atravesar.

Y esta es Lina. Es de Maribel.
Vamos a entretenernos un poco con ella, ya que no podemos decir nada de los que faltan por carecer de fotos, por el momento: Berto, Trufa, Quira y Canela. Ni cito sus razas, que eso es como decir si yo soy caucásico o melanésico, que no, que ni soy del Cáucaso ni de la Melanesia.


Lina es una señorita muy señorita. Limpia y aseada, educada con las visitas, una compañía fiel, silenciosa y permanente para ella y para él, Maribel y Jesús por supuesto, y muy consciente del puesto que ocupa en la familia. Ella está en casa. El resto de la tropa va a su aire, cuando no está en el corral. Ahora eso sí, si Lina por cualquier circunstancia inevitable entra en el corral es cosa santa, noli me tangere, que ya ha habido entre las partes una conversación suficientemente seria sobre este particular.
Así que la tropa puede pegarse, arañarse, incluso insultarse, pero con Lina total respetuoso trato, que ella es Lina.
Pero también Lina tiene su qué. No se junta a la tropa, va, sencillamente, va.


Como ahora, por ejemplo. Está sobre algo que la seduce, me mira, espera…, y zas, se revuelca.



Ya en plena faena, ni me mira, simplemente disfruta con aires evasivos.


Y al final, llega lo que tenía que llegar. Mientras Pancho mira indagativo, calmado por Pilar, Lina es cepillada concienzudamente por Jesús, importunado por la pequeña Mica, que también estaría dispuesta al raspado capilar si de verdad le hiciera falta. Pero no, que de momento ella va al corral.

Os voy a presentar a un auténtico "prenda"

Empecemos. A mí ya se me conoce, el del puro. El otro, el sin puro es Jesús. O sea, el jefe. Digo el amo.





Pero ojo, que es que hace frío y tengo el pluma. En realidad sólo soy esto, tanta verdura, tanto ejercicio físico y tanta leche, me he quedado en ná.





Con estos al lado, vuelvo a ser visible, que ellos sí que rellenan.





Pero en cuanto me dejan solo, vuelvo a ser un tirillas. Esto que se ve a mis espaldas es hielo puro, oye, hielo milenario o cuaternario, no sé muy bien. Es el Aneto, tú, 3.404 metros del ala.






Pancho vino del corral, seis años sin conocer nada más que eso, el corral y el campo tras los conejos y demás. Aquí va atado porque ese campo es mucho campo para él, y él no es de fiar, que yo me lo conozco. Estamos en las Lagunas de Neila.





Esto no es campo, pero tampoco es corral. Es Santiago de Peñalba. Tiene que ir atado, que lo mandan las ordenanzas. Su ama pela la hebra, que no la pava, con cualquiera. Aquí está entreteniendo a esta pareja, que lo que de verdad quería es que la dejaran en paz para hacer manitas. Pero, quiá, ni manitas ni ná. Es una auténtica desconsiderada. Eso es lo que es su ama.





Este es Pancho. Está en su casa. La casa de Pilar. Pilar es su nueva ama. Antes su amo era Jesús, el del corral. Pero como ahora estrena casa, tiene su acomodo en este sillón, que es todo suyo.





Veréis, me presento: Soy Pancho, tengo seis años, he pasado toda mi vida en el corral, ahora me han emancipado, digo casi jubilado, pero estoy en plena forma, y en el momento que queráis os lo demuesto. ¡Que me dejen sueltoooo! Entretanto sólo digo esto: soy muy bueno.





Aquí mi ama, que se fía poco de mí, me lleva por las Piedras Blancas de los Llanos del Benasque. En este preciso momento me acaba de leer la cartilla, por eso yo sigo sus pasos, sin pasarme.





No sé a qué se deben estos saltos, palabra que yo no soy, pero ahora estamos en el Monasterio de San Pedro de Montes de Valdueza, y la verdad no sé porqué voy atado, porque esto no es ni pueblo ni ciudad, así que no hay ordenanzas que acatar. Pero ella, mi ama, es la que manda. A callar.





Esta debería haber figurado en el post de ayer, que aquí no sé que pinta. Pero fijaros bien, qué zángana. Ese es su cubil, ahí se pasa el rato bajo la manta, no sé por qué ahora está ella encima, será para disimular.





Claro que es un poco chula. Está en Gredos, que mis amos la llevaron sin contar conmigo. Palabra que si lo sé, no me lo pierdo.
Bueno, sí, es Moli. Y sí, también es más alta que yo, pero sólo un poco.





Pero sigamos conmigo. Aquí me llevaron al Teleno. Bueno en realidad fui yo solito, que ese viaje no me ataron ni nada. Decían que como era campo con tiros, a lo mejor me entraba el miedo y no hacía ninguna pirulada. Desde luego ni tiros, ni cañones, ni un simple milico.





Véis cómo no me ataron. Corrí a mis anchas. Lo que pude correr pa´rriba, pa´bajo, asín todo el día. Uf, qué gustazo me di.





Tanto dar saltos me voy a marear. A ver, esto es…, la Tuca de Salbaguardia, 2850 metros, uf, qué altura. Yo estaba un poco mosca, la verdad, que a mí a esas alturas no me habían enseñado.





Esto ya es otra cosa. Un paseo por el fresco. Mi amo se fuma un cigarro y nosotros aquí, de figuras de adorno. Mi ama es la de la foto, y no puede salir ahora, que dice que ya os saludará más tarde. Y, la verdad, que no son mala gente. Se les puede aguantar. Bueno, estamos en el Valle de Estós, y sí, tampoco podía ir suelto, que había unos guardias que no hacían más que mirarnos.





No me explico por qué no salgo en la foto. Él zampando, la otra mirando, la otra a la máquina, y yo, ¿dónde me han puesto? Bueno, sí, ahí a abajo a la izquierda. Por poco no salgo.
Bueno esto es a la afueras de Jaca, y eso, comiendo. Ellos, que yo sólo miro.





Así así nos llevan de excursión. ¡Qué buenas son…! Chis, calla, que si nos oyen a lo mejor nos dejan tirados.





Mi nueva ama, Pilar, no me deja ni a sol ni a sombra, a las pruebas me remito. Esto es Finisterrae. ¡Y no me dejaron meterme en el agua!





En Cambados tampoco me soltaron en todo el tiempo. Vedlo ahí.





Un ratín que fuimos a Cabo de no sé qué, que es el que está más arriba de no sé dónde, entonces sí me dejaron suelto, pero con reservas. Ya lo véis.

Estaca de Bares43°47′23.6″N 7°41′17.9″O






Esto es todo lo que vi de Granada. Atado y bien atado. Todo el tiempo atado. Que en el Sacromonte, atado. Que en el Jeneralife, ni me dejaron entrar. Vi el monumento a la Reina Isabel atado. Eso sí por Sierra Nevada me despendolé. La de conejos que perseguí. Pero no digáis nada, que luego no me llevan otra vez. Esto es el camping tan chuli que tienen en pleno centro. Jó, cómo se duerme, tío. Ni un ruido. Y eso que está junto a la estación de autobuses.






Pero como ahora estoy en mi pueblo, me voy a poner las botas.





Bueno, esto, veréis, empezamos todos juntos, con mi amo Jesús, con mi ama Pilar, con Lina, la pequeña, con Mica, la otra pequeña, con Moli que va por ahí adelante.
En fin, veréis, que empezó a entrarme un gusanillo, y sencillamente, desaparecí. No me vieron en todo el paseo. ¡Vaya tarde de ramos que me le di a mi cuerpo serrano!



Este es mi tercer amo, o sea muy poco amo, pero me lo consiente todo, por eso aunque estoy todo pringao de mierda me arrimo a él, que los otros amos no andan con tantas contemplaciones.

Sin embargo, me temo que mañana me va a dar ese que me acaricia un fregao de cuerpo entero. Y con jabón y todo, con lo mal que huele.

¡¡¡¡Socorrooooooooo!!!

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