Invictus, la película


Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.
En las azarosas garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he pestañeado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.
No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

     Este es el poema de William Ernest Henley (1849-1903), autor inglés, natural de Gloucester, cuyo título presta a la película sobre Mandela, del director norteamericano Clint Eastwood.


Invictus

     Porque Invictus, la película, trata de Nelson Mandela. Aunque toma una parte de su vida, sólo una muy pequeña, representa suficientemente toda ella y sobre todo es capaz de descubrirnos en unos simples trazos anecdóticos, la historia entera y el enorme carácter de su persona. También habla de su país, Sudáfrica, de un país incógnita en esos momentos, que igual puede cambiar para bien o resultar “una auténtica comida de blancos” (dicho con todos los perdones del mundo).

     Información sobre este filme en la red hay a montones. Lo mismo sobre Nelson Mandela y sobre el país del oro y los diamantes, y en concreto sobre el tenebroso apartheid sudafricano. Valgan estos enlaces:








     El periodista John Carlin escribe Playing The Enemy (El factor humano, traducido) desde su experiencia personal y sus encuentros y conversaciones con Mandela. Por otro lado, Morgan Freeman busca cumplir un sueño, Clint Eastwood se deja encontrar, y a trío con don Nelson paren juntos, con El factor humano en el bolsillo, esta película sobre un episodio deportivo real que fue auténtico "balsamo de fierabrás" para resolver el temido "nudo gordiano" de aquella sociedad.

     Unos hechos:

     1. Mandela lleva ya cinco años gobernando el país, tras ser democráticamente elegido, pero no consigue desatascar la situación de la nación, entre el temor de la zona blanca y las ganas reivindicadoras de la zona negra. La minoría y la mayoría son irreconciliables, y el gobernante no encuentra el punto.
     2. Se organiza en Sudáfrica el Campeonato Mundial de Rugbi.
     3. El político concibe en su cabeza un plan para aprovechar esa ocasión de manera que el país entero vibre con un sólo corazón, y se olvide otras cosas. El deporte, la competición, amalgamará lo que no era conjugable.
     4. Toda la narración irá discurriendo hacia ese único objetivo, haciéndose lenta y emotiva, para caer en la moviola de una jugada final y definitiva, cronómetro en mano, que casi se congela y se concentra. Aún sabiéndose el final, la tensión no le deja a uno un solo momento, y, en silencio, se siente engullido (más bien diría succionado) por todo un pueblo que anima, vocea, vitorea, explota de entusiasmo cuando las manecillas del reloj tocan  a rebato. Este es el hecho, el definitivo, "los Springboks", mediocre selección africaner, vence en la final a los fieros, temibles y temidos “All Blacks” neozelandeses, quedando campeona en el concierto mundial. Para ello ha sido necesario que su capitán, Francois Pienaar, se convenciera de que era posible y que todo el país sintiera que aquel puñado de gigantes era su equipo nacional.

     A partir de esto, la narración empieza con la salida de Mandela de la cárcel, donde ha estado veintisiete años recluído; da pinceladas suficientes del tipo de sociedad rota y enferma que encuentra; describe en pocos pero significantes rasgos la enorme personalidad del protagonista; se recrea un poco más en el milagroso plan que concibe para salvar la irresoluble situación de la población que preside; y finalmente nos ofrece un final que parece rosa, pero que es más bien un explosivo arco iris de pura humanidad.

     Mejor que yo lo han dicho otros. Dejo la palabra a Pedro Miguel Lamet, que se expresa muy superiormente:

     «Película lineal y aparentemente simplificadora, es una excelente parábola sobre los ideales y la capacidad de recuperar la positividad del ser humano. Con una estructura casi elemental de tres mundos -el despacho de Mandela, sus guardaespaldas y el equipo de rugby con sus familiares- Estwood arrastra, emociona, cautiva, consigue incluso que los que no tenemos idea de este deporte, en la apariencia brutal, quedemos atrapados por la magia narrativa del actor-dicrector estadounidense. Se diría que con Gran Torino e Invictus nos está dejando un testamento admirable de fe en el ser humano y su capacidad de conversión.»

     «Una de las pocas películas que, después de verla, deja al espectador con ganas de vivir y esperar contra toda esperanza. Es verdad también que puede resultar muy oportunista ante el fenómeno Obama. Da igual. Es magnífico ver películas que invitan al optimismo y la superación. Id con vuestros hijos. Con eso lo digo todo.»

     Pues, eso, está dicho todo.

La otra noche echaron Camino, de Javier Fesser, por la uno

     Pues sí, estrenaron en TVE1 Camino, la película controvertida de Javier Fesser, que recibió galardones en los Goya de 2009. Y la vi como veo la tele, a ratos, mientras trabajo o como o ceno, levantándome y sentándome, leyendo o al ordenador. De modo que no os puedo contar gran cosa, salvo deciros que me gustó, y me alcanzó. Porque el argumento es de abrigo, y los cuatro personales centrales, los padres y las hijas, brillan en sus papeles a alturas inconmensurables.


     No pensaba decir nada aquí, pero mi amiga Fuensanta me ha dado un toque y no me puedo negar a sus requerimientos. Así que, aún sabiendo que puedo meter la pata, aquí estoy.



Como hay bastante información en internet, voy a copiar lo más importante.

En Wikipedia se dice lo siguiente:


Camino es una película de 2008 dirigida por Javier Fesser. Está inspirada en la vida de Alexia González-Barros, una niña que falleció a los 14 años (en 1985), tras 10 meses de enfermedad. El descubrimiento del primer amor o su educación basada en el Opus Dei (el título hace referencia al libro homónimo escrito por el fundador, Josemaría Escrivá de Balaguer) marcaron sus últimos días. La película participó en la sección oficial del Festival Internacional de Cine de San Sebastián de 2008,[1]XXIII edición de los Premios Goya ganó en seis de las siete categorías en las que era candidata, incluyendo mejor película, mejor guión y mejor director.[2] sin conseguir premios. En la
El estreno de la película el 17 de octubre de 2008, suscitó cierta polémica entre la familia y causa de beatificación de Alexia y la producción de la película. La familia ha afirmado desvincularse por completo de la película.[3] Fesser afirma que todo lo que aparece en la película tiene base real y que ha intentado retratar a una familia del Opus Dei con una hija en trance de muerte:
«Como un espectador neutral (...) me he dejado llevar para entender y descubrir a cada uno de los personajes, de cómo buscar la felicidad o estar sumido en la tristeza».[4]

Argumento

Una preciosa y dulce niña de once años vive sus últimos momentos en la habitación de un hospital. Rodeada de familiares, amigos, sacerdotes y un número inusitado de personal clínico, da a todos un ejemplo de muerte serena y feliz. La película comienza en el momento de su muerte. Momentos después retrocede cinco meses para poder contar toda la historia desde antes del comienzo de la enfermedad y cómo evoluciona la enfermedad, un tumor cancerígeno en el cuello de la niña, y cómo interactua su debilitamiento, el tratamiento médico y el proceso mortal con su familia y con las creencias religiosas familiares. Un matrimonio con dos niñas, una entrando en la adolescencia y otra saliendo de ella (Nuria), educadas por una madre que aunque las ama, es dominante y fervientemente católica y arrastra el trauma de la muerte del único hijo varón cuando era apenas nacido. Empuja a sus hijas a un "camino" que sirve de nombre a la película y a la protagonista, mientras el padre por amor deja hacer al considerarlo lo mejor. Como en otras sectas, la hija mayor está alienada. Debido a un desengaño amoroso propiciado por la madre, que con su tía materna divorciada por incompatibilidad religiosa y la comunidad católica, deseosa de captar nuevas vocaciones aíslan a Nuria (Manuela) de ideas perniciosas para el noviciado. En una atmósfera de santidad y cuando la muerte es ya inevitable, ocurre hechos en la habitación del hospital que cada persona interpreta en base a su realidad subjetiva.
Inspirada en hechos reales, de varias personas pertenecientes a la "Obra", es una experiencia emocional que gira en torno a Camino (Nerea Camacho), una niña creyente de once años, que se enfrenta al mismo tiempo a dos acontecimientos que son completamente nuevos para ella: enamorarse y morir. Con una energía vital capaz de atravesar todas y cada una de las tenebrosas puertas que se van cerrando ante ella y que pretenden inútilmente sumir en la oscuridad su deseo de vivir, amar y sentirse feliz. Y como cada persona que asiste a su ultimo año interpreta los hechos, recordando un poco a la interpretación de la vida de Jesús de Nazaret y la distinta visión que tienen las personas de unos mismos hechos. A unos la impotencia de no poder hacer nada hace sentir cuan insignificante es el mito y como se puede sentir aun más tristeza al no compartirlo. A otros descubre la realidad de personas llenas de amor, que lo dan todo por sus ideas. Recordando algunas escenas a Alicia en el País de las maravillas Emilio Gavira aparece en uno de los sueños-alucinaciones tal vez inducidos por la medicación, interpretando a Mr Meebles en un dialogo con Camino que podría ser igualmente un dialogo entre Dios y la niña.
Esta historia está inspirada entre otras en la verdadera historia de Alexia González Barros, la hija menor de una familia con siete hijos perteneciente al Opus Dei, que falleció en 1985 a los 14 años de edad, y que actualmente está en proceso de canonización. Camino es ademas el titulo del libro que escribió Escrivá de Balaguer.

Trasfondo social

Camino, ha creado una gran polémica porque refleja las ideas de un grupo social muy numeroso con gran influencia social y económica. El Opus Dei y, como se puede ver y escuchar, cuando la madre dice que le reza todos los días a Dios para darle gracias por la enfermedad de su hija. Cosa que repiten varios sacerdotes. se recrimina al padre de la niña por su falta de alegría ante la inminente muerte de la niña.
También, es realmente significativa la frase que le dice Camino a su hermana, " ¿Quieres que rece para que tú también te mueras?" .
Muy dramática y dura, basada en un hecho real que intenta suavizar, sobre la vida y dura enfermedad de la niña Alexia González Barros que murió a los 14 años tras pasar diez meses de verdadero infierno por los dolores y operaciones que recibió por su enfermedad. No es una película fácil de ver para personas que huyen de la realidad.
La familia ha afirmado que los productores de la película no han mantenido relación con ellos.[5] Uno de los hermanos de Alexia ha desvelado que en una conversación privada Javier Fesser prometió que el nombre de Alexia no aparecería en la película, pero esa promesa no se ha cumplido. El mismo hermano ha afirmado que los aplausos a Alexia al morir — que aparecen en la película Camino — son una invención de la película. Según el propio Fesser, Camino está basada no sólo en el caso de Alexia, sino también en varios casos reales. Al parecer, el caso de los aplausos tras la muerte de la menor sí que se dio como circunstancia en otro caso real distinto al de Alexia. Para Javier Fesser, este hecho "lejos de ser una caricatura", le pareció "un homenaje precioso y ejemplar a la fallecida".[6]
Por su parte, Maria Victòria Molins, la religiosa teresiana que escribió la primera biografía sobre Alexia, que inspiró al director, ha acogido positivamente la película, elogiando varios aspectos de la misma y haciendo constar que es consciente de su carácter en buena medida ficticio.[7] De hecho, tanto ella como Fesser[8] reconocen mantener una relación amistosa desde el estreno de la película.

Otra información oficial se puede conseguir en la página web de la película: http://www.caminolapelicula.com/


     Puedo decir, y digo, que la primera noticia que me llegó sobre Camino fue el descontento del Opus por el trato que se le daba. Por eso, tal vez, no presté mayor atención, a pesar de conocer que era premiada. Luego ya fui sabiendo más y empezó a interesarme. Ahora puedo decir que, independientemente del propósito de su director y a pesar de lo que diga, la peli trata un asunto de mucha enjundia, y nos pone a los expectadores que quieran dejarse interrogar en la tesitura de respondernos a nosotros mismos ante una, o la única según se mire, de las cosas importantes que tenemos en la vida: la propia vida.


     Los personajes, los cuatro principales, son en todo momento coherentes. La madre, fiel a sus creencias, lleva adelante con todo su afán transmitirlas a su familia, y ayudar a morir a su hija. El padre, humanidad de una sola pieza, deja hacer, colabora todo lo que puede y termina como no podía ser de otra manera, muriendo cuando corría tras lo que daba sentido a su ser. La hermana mayor, aclarándose poco a poco y liberándose sufriendo. Y la protagonista, Camino, viviendo desde su ingenuidad el duro aprendizaje de crecer en breve espacio de tiempo, de la mano de su padre, a quien adora y con quien mantiene una especial complicidad, y de su madre, que le guía a su manera, y a quien obedece sin llegar a comprender.


     Soy incapaz de evaluar los momentos en que la niña sueña, piensa o sobrevuela con la imaginación su dura realidad. Hacedlo vosotros, quienes queráis entrar y comentar.


     Sólo digo más, sobre el final. La imagen de la madre aferrada al cuerpo de su hija ya muerta, es la viva imagen de la desolación. No me atrevo a pensar qué habrá sido de sus sentimientos religiosos que la acompañaron todo el tiempo durante el recorrido de la cinta. ¿Quedaron olvidados?



     En contraste con esto, ahí está la alegría del abrazo entre hija y padre, no se sabe muy bien dónde, tampoco cuándo, que le esponja a uno el corazón tras tenerlo duramente atenazado, y que le convence de que la muerte ahí está, pero tampoco es tanto. El amor es mucho mayor, lo es todo.

Entre decir siempre No, y no decir nunca No, media un abismo…










* * * * * * * *





Había una vez un árbol que quería mucho a un niño llamado Roberto.

Y todos los días el niño venía y recogía sus hojas para hacerse con ellas una corona y jugar al rey del bosque.


Subía por su tronco
y se mecía en sus ramas
y comía manzanas.


Y ambos jugaban al escondite.
Y, cuando estaba cansado, dormía bajo su sombra.
Roberto amaba al árbol… mucho… Y el árbol era feliz.


Pero el tiempo pasó.
Roberto se fue haciendo mayor…
Y el árbol se quedaba a menudo solo.


Hasta que un día…

¡Hola Roberto!, le saludó el árbol. ¡Qué bueno que viniste! Acércate, come mis frutos, diviértete con mi ramaje, descansa a mi sombra… Lo pasaremos muy bien.

Ya soy mayor para subirme a tus ramas y jugar, contestó Roberto. Lo que necesito ahora es dinero para mis cosas. ¿Me das dinero?

Lo siento, respondió el árbol. Dinero no tengo. Si quieres, coge mis manzanas y véndelas. Así tendrás dinero.

Y, así, él se subió al árbol, recogió las manzanas y se las llevó. Y el árbol se sintió feliz.


Roberto estuvo lejos durante largo tiempo, y el árbol se sentía solo y apenado.

Pero, un buen día…

¡Ven, Roberto, ven! ¡Cuéntame! ¿Qué tal te va en la vida?

Estoy muy ocupado ¿sabes? Quiero una casa donde vivir y estar bien.
¿Puedes ayudarme?

Yo no tengo otra casa que el paisaje abierto. Pero tú puedes cortar mis ramas y te servirán para construirte una casa.

Y así él cortó sus ramas y se las llevó para construir su casa.


¡Y el árbol se sintió feliz!


Roberto estuvo ausente durante mucho tiempo. Y el árbol volvió a estar triste.

Hasta que un día…

¡Hola Roberto! ¡Qué alegría poder estar de nuevo contigo! ¿Qué tal tu casa? ¿Vives bien en ella?

Sí, pero en invierno tengo frío. Necesito leña para calentarme.

Yo te la doy. Cógemela.


Ahora quiero conocer mundo: viajar y ver cosas nuevas. Necesito un barco. ¿Me das madera para construirme un barco?

¡Y el árbol era feliz!


Durante muchos años el árbol se preguntaba: ¿Qué habrá sido de mi amigo Roberto? ¿Será feliz? ¿Qué más podría yo hacer por él?


Hasta que, finalmente, vio regresar a su amigo, y tuvo una inmensa alegría.

¡Ven, acércate! ¿En qué te podría yo ayudar?
"Yo no necesito mucho ahora", contestó él,
"sólo un lugar tranquilo para reposar. Estoy tan cansado".

"Bien", dijo el árbol reanimándose, "un viejo tocón es bueno para sentarse y descansar. Ven, Niño, siéntate y descansa".

Y él se sentó.

¡Y el árbol fue feliz!

* * * * * * * *

Cuando hay que decir NO


     Algunas veces te encuentras ante situaciones en las que piensas y sientes que deberías dar una respuesta negativa ante una propuesta o situación, pero "intuyes" que esa respuesta no va a gustar demasiado a la otra parte.

     En esos casos la persona se debate entre ser congruente consigo misma y ser capaz de defender sus derechos, pensamientos y/o sentimientos o adoptar una actitud pasiva y quedarse con todo el conflicto en su interior, y por supuesto con la ansiedad que esa actitud genera, dejándose llevar por el pensamiento de que se están aprovechando de ella.

     Se trata, en definitiva, de ser o no asertivos.

     ¿Qué es la asertividad?

     Se define como la capacidad de una persona para transmitir a otra sus deseos, opiniones, creencias o sentimientos de manera eficaz y sin sentirse incómodo.

     Una persona ASERTIVA es aquella que es capaz de manifestarse como es, dice lo que piensa, sin provocar en el otro conductas agresivas, de rechazo o huida y, además, sin guardarse en su fuero interno ningún sentimiento de lucha, agresión, rechazo o huida.

     Definimos conducta ASERTIVA como la capacidad de poder decir cualquier cosa a cualquier persona desde el respeto, sin molestar, herir, ni ofender y por supuesto, sin quedarnos nosotros incómodos.

Tengo derecho a decir "No"
Tengo derecho a no entender algo.
Tengo derecho a cometer errores.
Tengo derecho a expresar mis opiniones y a que se me escuche.
Tengo derecho a satisfacer mis necesidades.
Tengo derecho a contribuir.
Tengo derecho a la dignidad.
Tengo derecho a tomar mis propias decisiones.
Tengo derecho a ser tratado con consideración.

     Por supuesto, partiendo del hecho de que "Los demás tienen derecho a..."

     La asertividad está unida a la autoestima: a mayor asertividad mayor autoestima. Cuando uno siente que es capaz de defender sus derechos, de resolver conflictos y de tomar sus propias decisiones , sin dejar que sean los demás los que decidan, la imagen que tiene de sí mismo y la confianza mejoran mucho.

     La persona asertiva tiene metas claras. Sabe a dónde va y aquello que quiere conseguir y lo expresa de un modo claro, directo y sin ofender a su interlocutor.

     Independientemente de que se consiga o no producir un cambio en la otra persona, sabremos que hemos actuado adecuadamente, en lugar de someternos pasivamente a las demandas del otro.

* * * * * * * *

Las dos primeras historias están tomadas de los guiones que utilizamos mi gente y yo en la catequesis infantil de iniciación a la fe.

La última es una entrada de un blog, encontrado casi al azar en este enorme almacén de ideas que es internet.

En realidad no sé por qué lo he juntado todo y tampoco por qué lo publico. Supongo que alguna intención tendría cuando me puse a la tarea de editarlo, pero en estos momentos como que se me ha olvidado.

Sí recuerdo, no obstante, que no hace demasiado ya estuve dándole a este asunto.

En fin, no importa; ahí está. Tal vez consigamos en conjunto darle algún sentido.

Demasiado bien, ¿no?



Muy bien, muy bien…

En una aldea de pescadores, una muchacha
soltera tuvo un hijo y, tras ser vapuleada,
al fin reveló quién era el padre de la
criatura: el maestro Zen, que se hallaba
meditando todo el día en el templo
situado a las afueras de la aldea.

Los padres de la muchacha y un numeroso
grupo de vecinos se dirigieron al templo,
interrumpieron bruscamente la meditación
del Maestro, censuraron su hipocresía y
le dijeron que, puesto que él era el
padre de la criatura, tenía que hacer
frente a su mantenimiento y educación.
El Maestro respondió únicamente:
«Muy bien, muy bien…»

Cuando se marcharon, recogió del suelo
al niño y llegó a un acuerdo económico con
una mujer de la aldea para que se ocupara
de la criatura, la vistiera y la alimentara.

La reputación del Maestro quedó por los
suelos. Ya no se le acercaba nadie a
recibir ilustración.

Al cabo de un año de producirse esta
situación, la muchacha que había tenido
el niño ya no pudo aguantar más y acabó
confesando que había mentido. El padre de
la criatura era un joven que vivía en
la casa de al lado.

Los padres de la muchacha y todos los
habitantes de la aldea quedaron
avergonzados. Entonces acudieron al
Maestro, a pedirle perdón y a solicitar
que les devolviera el niño. Así lo hizo
el Maestro. Y todo lo que dijo fue:
«Muy bien, muy bien…»

[El canto del pájaro. Anthony de Mello, s.j. Editorial Sal Terrae. Santander 1982, pág. 125]

     Transcrito el texto, digitalizado el dibujo, obviado el correspondiente permiso para publicarlo, pincho por simple curiosidad en el firefox y compruebo, como no podía ser de otro modo, que este cuento está colgado en tropecientos mil lugares de internet. Y no sólo el cuento, el libro entero puede descargarse en formato doc o pdf. Del País Vasco a Estambul, y de Madrid no al cielo sino a Bogotá, una muchedumbre de internautas había escogido mucho antes que yo esta pequeña historieta sobre la bondad, la bobez, la difamación, la paz interior, la mansedumbre, el arrepentimiento, la mala reputación, el miedo al qué dirán…

     Y digo yo: tanta gente no puede estar equivocada. Esto tiene miga. Seguro que sí.

Presentación y vídeo a partir de fotos, con iPhoto

En internet se aprende de todo, hasta informática. Pero no es de eso de lo que hoy quiero hablar, sino de cómo manejar las fotos para hacer con ellas presentaciones o vídeos.

Y antes de empezar a hablar digo que sólo sé hacer cosas desde Mac, porque es este sistema el único que he usado en mi vida.

En Mac existe una aplicación que se llama iPhoto que se chupa y almacena a su bola las fotos que se le enchufan desde una cámara digital. También puede importar las fotos que se bajen de la red, o incluso los dibujos y pinturas que uno mismo se construya con cualquier aplicación que trabaje en ello.

El caso es que con las fotos que contiene iPhoto se pueden hacer  pases de diapositivas con las fotos que se elijan y por el orden en que se coloquen. El aparato pone automáticamente música al suceso, pero igualmente se le puede añadir cualquier otra a gusto del consumidor.

Hecha la presentación es muy fácil producir una película o video. Como está muy bien explicado aquí, no me voy a molestar en complicarlo más. Podéis ir a esta página web, o seguir leyendo, que para eso lo he copiado, saltándome las leyes de copyright.

I. Vídeos

Tomado de http://mac-gyver.es/


Como crear un ví­deo de un pase de diapositivas con iPhoto


Si necesitas crear un ví­deo (.mov) de un pase de diapositivas de tus fotos favoritas lo puedes hacer con un pequeño truco en el iPhoto.
Una vez abierto el iPhoto solo tenemos que crear un pase de diapositivas con la configuración que deseemos, y luego pinchar en Compartir -> Enviar a iDVD. Después de un buen rato (cuantas mas fotos mas tarda, y suele tardar bastante) se abre el iDVD, el proyecto del iDVD no lo necesitamos, así­ que lo podéis cerrar. Ahora si os fijáis en la carpeta Pelí­culas… se ha creado un ví­deo denominado Pase_de_diapositivas.mov, lo renombrais y listo. Así­ que ahora lo podéis utilizar para crearos vuestro proyecto de iMovie o guardarlo para la posterioridad.

Ejemplo y algunas recomendaciones:
1. Después de importar las fotos al iPhoto, seleccionar las que deseéis y a continuación pinchar en Pase de diapositivas.
2. Lo siguiente serí­a renombrar el pase con el que nosotros elijamos, este va a ser el nombre del ví­deo final (este paso se pude dejar para el final), en mi caso lo voy a llamar Pase.
3. Ahora modificaremos la configuración del Pase pinchando en Ajustes.
4. La duración de cada imagen dependerá de la duración total que le queráis dar al ví­deo, yo suelo poner 6 segundos por foto, es tiempo suficiente para que no aburra…
La transición yo recomiendo poner la Aleatoria, para que no sea muy repetitivo, ya que un único efecto cansa mucho.
5. De las siguientes seis opciones yo recomiendo activar dos de ellas: La segunda, Ajustar las fotos a la pantalla para que las fotos sacadas en vertical llenen la pantalla y no dejar zonas negras, y la cuarta, Efecto Ken burns automático para que haga el efecto de zoom + desplazamiento, que queda realmente bien.
Las dos siguientes opciones tiene que ver con la música, que dependiendo del uso del ví­deo la pondremos o no. Si el ví­deo es para utilizarlo en el iMovie, es mejor añadirla en el propio iMovie, pero si el ví­deo lo vamos a mantener tal cual, es aconsejable ponerle música. Yo voy a dejar la primera opción activada, ya que la segunda calcula automáticamente el tiempo de cada foto con la duración total de la canción elegida, y eso a mi no me gusta nada.
El formato del pase va a dar igual, porque siempre lo va a exportar con un tamaño de 720×540.
Con esto finaliza la configuración.


6. Para configurar la música, tan sencillo como pinchar en Música. (uufff que difí­cil)
Si vais a utilizar el ví­deo en el iMovie, es mejor desactivar la primera opción para obtener un ví­deo SIN música.

7. El siguiente paso es ya la obtención del ví­deo, en el menú superior, pinchamos Compartir -> Enviar a iDVD. Después de unos minutos (paciencia, que tarda lo suyo). Se nos abrirá el iDVD, pero se puede cerrar tranquilamente sin guardar, pero como el iDVD es muy puñetero, nos crea un archivo llamado Mi gran DVD.dvdproj en la carpeta Documentos, borrarla que no se necesita para nada.
Lo que nos interesa, que es el ví­deo, lo podéis encontrar en la carpeta Pelí­culas con el nombre del pase, en mi caso Pase.mov. Listo para guardarlo o hacer un proyecto con iMovie.
Con un pase de 5 fotos, y 6 segundos cada una, me ha dado un ví­deo de 720×540, 34 segundos de duración, y un peso de 12,7Mb.
Si queréis ver la prueba que he hecho bajaros el siguiente archivo, lo he subido a gigasize.com (abrir en nueva pestaña):
Tan sencillo como eso, la verdad es que es muy útil para crear DVDs de las fotos echas en vacaciones, fiestas, KDDs…
Yo hace nada he echo un par de DVDs de esta forma, con presentaciones de mas de 400 fotos, y claro, no vas a andar metiendo una a una en el iMovie y dándoles los respectivos efectos, seria un infierno. De esta forma lo haces en un pis pas, la única putada lo que tarda en generar cada ví­deo y luego importarlo al iMovie, pero una vez echo esto, montar el DVD es muy rápido

Salu2 y espero que os sirva de ayuda.

Fin del comunicado.

Sigo yo ahora.

Si no queréis grabar un DVD sino poner el vídeo en un blog, hay que buscar un sitio en internet donde alojarlo, para que desde ahí se visualice. Para eso está Youtube, mundialmente conocido, del uno al otro confín. Previamente hay que tener cuenta, y es gratuito. Si se tiene cuenta en Google es sumamente fácil abrirla en Youtube, porque son de la misma casa. Y cualquiera que tenga su blog en Blogpost tiene cuenta ya en Google, y puede tener acceso a Youtube y a otras cosas más, por ejemplo álbumes Picasa y Google Docs, que son muy interesantes.

Abierta y formateada la cuenta en Youtube, ya sólo falta empezar a colgar los vídeos que se quiera. Una advertencia: la música que se ponga puede plantear problemas con los derechos famosos, que en España y en otras partes en esto son muy puntillosos.

II. Presentaciones

Mención aparte merecen las presentaciones, que es también una manera guay de exponer fotos, ya que permite introducir texto y hacer historias y comentarios.

La presentaciones se pueden fabricar con Power Point o con OpenOffice, que es gratis, en el propio ordenador. Yo prefiero utilizar Google Docs, que permite subir presentaciones enteras o construirlas nuevas a partir de fotos que estén en el propio ordenador o en internet. Sólo tiene una pega, que no admite música. Y una ventaja enorme, que te regala espacio fuera del ordenador, en cantidades industriales.

Una vez subida la presentación, o construida, el mismo artefacto te va guiando para publicarla, dándote la dirección y el código de inserción para embutirla donde a uno le plazca.

Espero haberlo dicho todo claro y sencillo. Y si no fuera así, espero igualmente que, con la ayuda de los comentarios, quien quiera hacer algo de todo esto se sienta animado y no tenga problema. No lo he tenido yo, que apenas acabo de llegar, y tampoco lo tendréis quienes ya vais a la carrera por estos lugares.

Quienes tengáis otros sistemas supongo que no será difícil en vuestro ordenador contar con herramientas adecuadas, disponibles fácilmente y gratuitas, que se pueden descargar a poco que busquéis por la red.

¡Ah!, no aplaudáis, que se me sube el pavo y luego los que me vean dirán que me he pasado de copas.

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