Falta aproximadamente hora y media para que en mi ciudad, Valladolid, España, Europa, suceda un acontecimiento que está ocupando todas las portadas de los informativos escritos, hablados y emitidos a través de los medios de comunicación: el eclipse total.
Estoy escribiendo sobre la marcha, sin pensar, esperando lo que en mi persona y en mi entorno tenga como reflejo, consecuencia o resultado tal suceso astronómico.
Por lo que sé de nuestra historia, un hecho como el que voy a contemplar ha supuesto mucho más de lo que me puedo imaginar. Me refiero a que sobre él han opinado filósofos, astrónomos, geógrafos, historiadores, teólogos, y hasta personas entendidas en asuntos ganaderos y culinarios. (Y no se me ocurre olvidar a quienes estudian el comportamiento humano, dándoselas de psicólogos, psiquiatras y similares)
O sea, todo el mundo ha dejado constancia de un evento de estas características cuando ha sido contemplado directamente…
Si durante el proceso experimentara algo en verdad reseñable, algo se me ocurrirá para que conste que también yo he sido testigo de tal curiosidad. Si no fuera así, no diré nada, simplemente no escribiré ni publicaré en este lugar.















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