¡Santiago y cierra, España!


De Santiago no creo que quede algo por decir, tras tantos siglos de historia, literatura, arte y piedad. Mucho será inventado y algo, quizás muy poco, verídico. Incluso el pasaje evangélico en que su madre pretende recomendar el ascenso de los “Boanerges” –los hijos del trueno– más parece una catequesis posterior mediante la cual se quiere inducir al servicio y no a ambicionar los puestos de honor, que utiliza a Juan y Santiago, Salomé incluida, como meros figurantes.
En todo caso, de ser real la situación, Santiago aprendió la lección con nota alta, si tenemos en cuenta su Carta y el testimonio que de él dan Hechos de los Apóstoles. Y esto es lo que me importa, no el resto. Claro que a tanta distancia cronológica resulta complicado dilucidar lo que es tradición, pura fantasía y piadosa reconstrucción. Aprendí en el colegio a ver como normal que Santiago dirigiera las huestes cristianas contra el bando enemigo, apareciera como peregrino para auxiliar a los que cumplían sus votos caminando hacia Compostela, incluso trazara sobre el firmamento una senda de estrellas por si alguien no atinaba a encontrar Finisterrae.
Lo que está fuera de duda es que el día 25 de julio es jornada laboral, que no entiende de otra cosa que no sea trabajo, trabajo y trabajo. Así que Santiago ha pasado de ser fiesta mayor a nada según el calendario. Quienes han aprovechado para señalarse como ausentes en protocolos y ceremonias, podrían también solicitar que lo religioso igualmente desapareciese del nomenclátor, y edificios, calles, pueblos y ciudades se denominaran según su posición respecto de la rosa de los vientos o por simple numeración. Así la planicie terminaría por arruinarnos a todos.
¿Cómo le sentaría al apóstol, si realmente pretendió puestos de postín, ser ninguneado de esta guisa? A él creo que ni le va ni le viene, simplemente pasa de estas y de otras cosas. De hecho ya lo hizo y queda constancia de ello. Pero si él tenía muy altas miras, yo carezco de ellas; y me importa mucho que se vacile con lo que, por supuesto que es asunto religioso, es mucho más amplio: historia, cultura, tradición, en suma, nuestras raíces como pueblo.
Aligero, pues, mi malestar transcribiendo de manera libérrima un pasaje evangélico en el que Santiago parece no salir muy bien parado. Y ya he dicho antes que supo sacarle partido.

Santiago y San Juan Apóstoles, hijos de Zebedeo. Maestro de la Ventosilla. Museo de las Peregrinaciones. Santiago de Compostela


A LA DERECHA Y A LA IZQUIERDA


Cuando salimos de Cafarnaum, camino de Jerusalén, el sol ya calentaba. Íbamos los doce del grupo con María, la madre de Jesús, su vecina Susana, mi madre Salomé, y María, la de Magdala.(1) Jesús abría la marcha. Caminaba de prisa. La primavera, con sus colores, vestía los campos de Galilea. Cuando ya era oscuro, llegamos a Jenín y decidimos hacer noche en uno de los campos que rodean la pequeña ciudad, en la frontera entre Samaria y Galilea.

Salomé - Con estos huesos de pollo que me traje, hago yo una sopa que se van a chupar los dedos. ¿Qué les parece?
Susana - Buena idea, Salomé. La noche va a ser fría. Y si les calentamos la tripa a estos sinvergüenzas dormirán mejor. Eh, tú, muchacha, ve y trae un puñado de tomillo. Eso le da sabor a la sopa.

La Magdalena fue a buscar el tomillo mientras Susana, Salomé y María, junto al fuego, preparaban la cena de aquella primera noche de viaje.

Salomé - Lo que es esa Magdalena… se gasta unos andares y unas miradas…
Susana - Y tanto, Salomé. Dice Jesús que ha cambiado mucho, pero también mi abuela decía que genio y figura hasta la sepultura.
Magdalena - Aquí está el tomillo…
Salomé - Trae, trae acá. Pero, ¿qué hierbas son éstas, muchacha? Esto no es tomillo.
Magdalena - Que sí, doña Salomé. Huélalas. Es tomillo.
Salomé - Bueno, échalas ahí en el caldero. Lo que no mata, engorda.
María - Vamos a sacar un poco de queso también, ¿no?
Salomé - No, María, con la sopa y esas aceitunas ya tienen bastante.
Magdalena - ¡Pues dice Pedro que tiene un hambre!
Salomé - Ese siempre la tiene. No se llena con nada. Parece un saco sin fondo.
Magdalena - ¡Y así está de fuerte el tipo! Por algo Jesús lo tiene de brazo derecho…
Salomé - Brazo derecho, ¿de qué?
Magdalena - Bueno, después de Jesús, Pedro.
Salomé - Pero, ¿de dónde te sacas tú eso, Magdalena, a ver?
Magdalena - ¿Que de dónde me lo saco? ¡Si eso lo sabe todo el mundo! ¿No lo sabía usted, doña María, eh, usted que es la madre de Jesús, él no se lo ha dicho?
María - No, yo no sabía nada, pero…
Salomé - ¡Eres una enredadora, Magdalena, una lengua larga!
Magdalena - ¿Yo? ¿Ah, con que soy yo la enredadora? Doña María, ¿no es cierto que Jesús con quien tiene más confianza es con el tirapiedras?
María - No sé, yo creo que con todos, Magdalena. Yo no me he fijado mucho en eso, la verdad.
Magdalena - Pues fíjese, a ver si yo soy la enredadora o esta Salomé es la desconfiada, ¡qué caramba! Que yo oí decir por ahí y fue a sus mismos hijos, sí, sí, a Santiago y a Juan, esas buenas piezas, que si a Jesús le pasaba alguna desgracia, que Dios no lo quiera, al que le tocaba agarrar el timón del barco era a Pedro.
Susana - ¡Ay, muchacha, no hables ahora de desgracias!
Magdalena - Bueno, pues me callo, pero la verdad es que estamos metidos en un lío gordo con este viaje a Jerusalén. Sí, Jesús ahora saca la cara por todos, pero si a él le pasa algo, al que le toca sacarla es a Pedro.
Salomé - ¡Dale con lo mismo! ¿Pero, por qué Pedro, a ver, por qué?
Magdalena - Mire, señora, Jesús tiene buen ojo y, entre todos estos bandidos ha sabido escoger al que es un tantico así más decente, caramba. Ese Pedro tiene sus cosas, sí, pero también tiene palabra. No es como «otros».
Salomé - ¿Por quién dices «eso»?
Magdalena - Por… «nadie».
María - Bueno, dejen ya de provocarse. Anda, muchacha, ve a decirle a los hombres que vengan, que la sopa está hirviendo.
Magdalena - ¡Eh, Jesús! ¡Eh, todos, vengan a comer! ¡Vengan ya!
Salomé - Pero, ¿has visto tú, María, y tú, Susana, cómo esa tipa defiende a Pedro? ¡Descarada! Ramera había de ser… ¡Se le sale por los poros la desvergüenza!
María - Olvide eso, Salomé. Yo creo que no lo ha dicho por malo.
Salomé - No me la defiendas, María. Esa no pierde ocasión de tirarle zancadillas a mis hijos. ¡Buena zorra! ¡Con todo lo que les ha ido detrás!
Susana - Sería para cobrarles…
María - Cállate, Susana, no enredes más la cosa.
Salomé - Yo no sé, María, pero con esta mujer entre tanto hombre…

Por fin, después de idas y venidas, todos nos reunimos alrededor del caldero de sopa.

Felipe - ¡Esta sopa merece un aplauso, sí señor!
Natanael - ¡Está tan buena que hasta se me ha olvidado el dolor de los callos!
Pedro - Pues yo le encuentro un saborcito un poco raro…
Juan - Ideas tuyas, Pedro.
Santiago - ¡Ahora lo que falta es vino!
María - Mañana lo compraremos en Siquem. Allí lo hay bueno.
Santiago - Puah! El vino samaritano sabe a purgante de ricino.
Felipe - Ya salió Santiago con sus manías. Ea, dejemos a los  samaritanos y vamos a echar los dados, compañeros. ¿Juegas, Jesús?
Jesús - Cuando acabe de chuparme este hueso, Felipe. Empiecen ustedes.

Jesús se quedó sentado cerca de las brasas, mientras las mujeres recogían las sobras y guardaban los pedazos de pan para el día siguiente. Nosotros nos alejamos un poco, hasta donde la luna, con su media rueda de luz blanca, nos iluminaba lo suficiente para que nadie hiciera trampas con los dados.

Jesús - ¿Qué, mamá, muy cansada?
María - No, qué va, hijo. Hacía tiempo que no caminaba tantas millas de un tirón y, ya ves, he aguantado.
Susana - ¿Sabes una cosa, Jesús? Que tu madre tiene años, pero todavía conserva piernas de jovencita. En cambio, ésta que está aquí, ya se cae de sueño…

En la rueda de los hombres, el juego de dados seguía calentándose…

Felipe - Ocho! ¡Esta vuelta la gano yo! ¡Yujuy! ¡Estoy de suerte, camaradas!
Santiago - ¡Al diablo contigo, Felipe! Ea, Pedro, abre tú, que te toca.
Pedro - No, mejor que abra otro. Yo… yo voy a tener que irme…
Santiago - Pero, ¿qué te pasa, hombre?
Pedro - Tantas horas sin comer nada y, ¡zas!, de repente esa sopa que tenía un saborcito tan raro…
Felipe - Pero si estaba muy buena. A mí me calentó las tripas.
Pedro - Pues a mí me las ha revuelto. Uff… Es como una tormenta en el lago de Tiberíades. Miren, mejor voy a resolver este asunto por ahí porque si no…
Juan - ¡Vete lejos, tirapiedras, por tu abuela!
Felipe - ¡Y vuelve pronto!

Pedro se alejó hacia un pequeño olivar y se perdió entre los árboles…

Salomé - Mira ésas tres… Ya están roncando.
Jesús - Sí, Salomé, se les quedó la palabra colgada de la boca.
Salomé - Oye, Jesús, ahora que estamos solos, yo quería decirte algo.
Jesús - Pues dígalo, Salomé.
Salomé - Ven, vamos allá para no despertar a estas dormilonas. Ven.

Mi madre y Jesús fueron hacia el pequeño olivar y se sentaron junto a un árbol.

Salomé - Se trata de esa magdalenita, Jesús. ¡Caramba con la «niña»!
Jesús - ¿Qué pasó? ¿Han estado discutiendo?
Salomé - A mí no me gusta hablar, moreno, pero esa mujer y Pedro… No es que yo quiera ser mal pensada, pero, o Pedro la engatusa a ella, o ella está engatusando a Pedro. Aquí no hay trigo limpio.
Jesús - Pero, no me diga una cosa así, doña Salomé.
Salomé - ¡Ay, si Rufina hubiera venido! Sí, sí, el asunto es con Pedro. Para Magdalena, Pedro lo tiene todo. Que si fuerte, que si el más valiente de todos, que si es el mejor… Se le nota demasiado, Jesús. No lo sabe esconder. ¡Y cómo va a saber! Tantos años en el oficio… Bueno, no es que yo quiera perjudicarla, pero esa mujer es peligrosa.
Jesús - ¿Usted cree, doña Salomé?
Salomé - Y lo peor no es eso. Ahora anda regando que tú dijiste que el tirapiedras es tu brazo derecho. Y que, después de ti, Pedro. Pero yo digo que eso no puede ser. Yo no puedo creerlo. Tú y todos conocemos a Pedro: mucho ruido y pocas nueces. Un alocado, eso es. ¡Dice ella que valiente! ¡A ése con un estornudo lo espantan! En fin, ¿para qué hablar?
Jesús - No, no, siga hablando.
Salomé - Mira, Jesús, dicen que el diablo sabe más por viejo que por diablo. Y yo tengo ya canas, moreno. ¿Quieres un consejo?
Jesús - A ver, doña Salomé, venga ese consejo.
Salomé - Con un brazo derecho como Pedro… ¡mejor es estar manco! Jesús, tú necesitas un brazo derecho y un brazo izquierdo. Dos buenos brazos dispuestos, firmes, que te ayuden y te defiendan.
Jesús - ¿En quién está pensando usted?
Salomé - En mis hijos. Y no porque lo sean, sino porque lo valen. Santiago y Juan son capaces de dar hasta la última gota de sangre por ti, si hace falta. Jesús, hazme caso: quítate de encima a ese baboso de Pedro y apóyate en mis hijos. Uno a tu derecha y otro a tu izquierda.
Pedro - ¡Así te quería agarrar, vieja traidora! ¡Maldita sea con esta Salomé! ¡Aquí todos, aquííí!

Los gritos estentóreos de Pedro estremecieron el olivar y nos pusieron a todos en pie, a los que jugábamos a los dados y a las tres mujeres, que ya dormían. Todos echamos a correr hacia donde Pedro, desgañitándose, nos llamaba.

Jesús - Pero, Pedro, ¿de dónde sales tú? ¿Dónde estabas metido?(2)
Pedro - Allá, detrás de aquel árbol. ¡Y lo he oído todo!
Salomé - ¿Y se puede saber qué estabas haciendo tú ahí, condenado?
Pedro - Algo más digno que lo que ha estado haciendo usted, para que se entere. ¡Aquí todos! ¡Corran y arránquenle la lengua a esta bruja!
Santiago - Pero, ¿qué es lo que pasa, caramba? A qué viene esta gritería, Pedro?
Pedro - ¿Que qué pasa? ¡Que tu señora madre es una marrullera y una conspiradora! ¿Sabes lo que dijo? Que la Magdalena y yo tenemos «algo».
Magdalena - ¿Cómo? ¿A mí me metieron en el lío? Demonios, pero, ¿qué hice yo? A ver, ¿qué hice yo para que usted me tire esa zancadilla, Salomé?
Santiago - ¡Cállate tú ahora, María, y no enredes más la cuerda!
Pedro - La cuerda la enredó tu señora madre, ¿me oyes? Y fuiste tú, pelirrojo, y tú, Juan, mosquita muerta, ustedes dos, ¡par de sinvergüenzas!

Nos dio mucho trabajo bajarle los humos a Pedro y que nos explicara lo que había oído entre aquellos árboles. Mientras hablaba, mi madre, Salomé, no levantó los ojos del suelo.

Felipe - ¿Anjá? ¿Con que todo eso dijo Salomé?
Pedro - Sí, señor. Esta vieja merece que la ahorquen.
Santiago - Espérate, Pedro, si tú te rascas tanto, es que mucho te ha picado.
Pedro - ¿Qué estás insinuando ahora?
Santiago - Tú eres el que estás insinuando cosas muy raras. A ver, ¿quién diablos dijo que tú eras el brazo derecho de nadie?
Pedro - ¡Lo dijo Jesús cuando viajamos al norte! ¿Ya no te acuerdas?
Juan - ¡Eso no lo dijo el moreno! ¡Eso es lo que tú quisieras, narizón! ¡Pero no lo dijo!
Pedro - ¿Lo ven ustedes? ¡Son igualitos que su madre! ¡Conspiradores los dos! ¡Ustedes la mandaron para que hablara mal de mí!
Santiago - ¡Como vuelvas a mentar a mi madre, Pedro, te quedas sin barba!
Pedro - ¡Atrévete, Santiago, que esta noche no me acuesto sin estrangularte!
Magdalena - Bueno, bueno, todo esto empezó por mi culpa, ¿no? ¡Pues me largo! Ahora mismo doy media vuelta y…  ¡a Cafarnaum!
Jesús - No, María, tú no te vas a ninguna parte.
Pedro - Aquí la única que se tiene que ir es esta vieja chismosa. ¡Y sus dos hijitos!
Jesús - Aquí no se va nadie, Pedro. Ni Salomé, ni María, ni ustedes dos, ni nadie. ¡Ya está bien, caramba! Es la primera noche que estamos juntos y ya nos estamos picando como los gallos. Vamos a Jerusalén y allí las cosas se nos van a poner difíciles. Tenemos que estar unidos. Si llega el momento del mal trago, todos tendremos que beber la misma copa. Todos. Entre nosotros hay que acabar con eso de brazos derechos y brazos izquierdos. Aquí nadie es más que nadie. Todos estamos montados en la misma barca y todos tenemos que remar para salir adelante. ¡O salimos a flote todos o nos hundimos todos!
Juan - ¡Y saldremos a flote, moreno! Es verdad, compañeros, Jesús tiene razón. Y ahora… ¡ahora vámonos a otra parte, que el perfume que hay aquí no hay quien lo aguante!

Aquella noche nos costó dormirnos a todos. Pedro rezongó hasta muy tarde. Y mi madre, Salomé, dio vueltas y vueltas antes de quedar rendida. Estábamos muy cansados. A la mañana siguiente, teníamos que madrugar para continuar nuestro viaje a Jerusalén.



Mateo 20,20-28; Marcos 10,35-45.


1. Los evangelios dejan constancia de que varias mujeres formaban parte del grupo de Jesús y le seguían cuando iba de pueblo en pueblo anunciando el Reino de Dios (Marcos 15, 40-41; Lucas 8, 1-3). En una sociedad masculina y machista como era Israel en tiempos de Jesús fue totalmente novedoso, y hasta chocante, que Salomé, Susana, María Magdalena -y otras mujeres más que seguramente irían con ellos- acompañaran a los discípulos varones del grupo de Jesús. Las palabras y las actitudes de Jesús respecto a las mujeres chocaron profundamente con las costumbres de su época. La Iglesia cristiana, para ser fiel a Jesús, debe ser un espacio de verdadera igualdad entre varones y mujeres, donde nadie se sienta discriminado por su sexo a la hora de realizar las tareas de servicio a la comunidad.
En el grupo de Jesús, como en cualquier grupo humano, no todo sería una balsa de aceite. Habría ambiciones, rencillas, sospechas, desconfianzas, mentiras. No siempre dramáticas. Basta con que fueran conflictos cotidianos, para que la convivencia sufriera altibajos. Así sucede en toda relación humana colectiva. Concretamente, la presencia de la Magdalena tuvo que ocasionar muchos choques, por todo lo que representaba su oficio para el resto del grupo. Jesús no eludió estos conflictos. Al reunir a gente tan diversa, incluso los propició. Estas crisis al interior de la comunidad pueden a veces ser muy saludables, pues hacen aflorar las contradicciones y permiten avanzar al grupo en el conocimiento, tanto de sus posibilidades como de sus limitaciones.
Jesús no pretende que estos conflictos desaparezcan. En lo que sí se muestra exigente es en que nadie quiera elevarse por encima de nadie. En la comunidad no debe haber ningún privilegio, ninguna opresión de unos sobre los otros, ninguna diferencia basada en mayor inteligencia, más habilidad o cualquier otra razón. Frente al modelo «señor-esclavo» que los poderes del mundo tratan de mantener –tanto en tiempos de Jesús como en nuestros días–, el evangelio se presenta como una alternativa. Se trata de crear una comunidad donde este esquema de dependencia sea sustituido de raíz. Comunidades en que todos los que las integran vivan como iguales, donde la única autoridad sea la de Dios, donde sólo se rivalice en cuanto a servir mejor a los demás. Las comunidades cristianas deben ser la conciencia crítica de nuestras sociedades, basadas en el poder, los privilegios y las desigualdades.
En este episodio, más que plantear el problema surgido por las envidias de Salomé como un complot «para tomar el poder» o como una trascendental intriga política, se intenta enfocar la escena desde un punto de vista mucho más cotidiano. El típico prejuicio moral, la pequeña ambición maternal de ver progresar a los hijos, la envidia que no se puede disimular, son la causa del conflicto.

2. La escena de humor protagonizada por Pedro detrás del árbol está inspirada en un texto del Antiguo Testamento, en el que David vive una situación similar cuando es perseguido por Saúl (1 Samuel 24, 1-8). La Biblia está llena de escenas picarescas que caracterizan la vida diaria y que no son, por cierto, insípidas ni incoloras ni inodoras…

Un tal Jesús». José Ignacio y María López Vigil. Salamanca 1982. Volumen 2, págs. 726-733]

Etiquetas

20 N Abraham Abstención Abuelez Abuso de menores Abuso de poder Abusos sexuales Acacia Acebo Aceras Actualidad Acuario Ada Colau Adán Adolfo Suárez Adviento Aféresis Afganistán Afilador Afirmación África Agricultura Agua Aguaviva Agustín del Agua Agustinos Filipinos Ain Karem Aire libre Ajo Alandar Albert Einstein Alberto Cortéz Alberto Iniesta Albino Luciani Alcalde Aldous Huxley Alegría Alejandro Guillermo Roemmers Aleluia Alemania Alex Ubago Alfabetización Alfonso Álvarez Bolado Alfredo Velasco Alicante Alicia Martín Baró Alimentos CE Alma de las cosas Almendro Álvaro Pombo Alzheimer Amando López Amanecer luminoso Amapola Aminatou Haidar Amistad Amor Amusco Ana y Simeón Anacoreta Ancianidad André Wénin Andrés C. Bermejo González Andrés Torres Queiruga Ángel Álvarez Ángel Galindo Ángel García Forcada Animaladas Aniversario Anthony de Mello Anton Chejov Antonio López Baeza Antonio Machado Antonio Machín Año nuevo Añoranza Aparcamiento Apocalipsis Apócrifos Árbol Argentina Arguiñano Armarios Armas Armonio Arte Ascensión Ascensor Asertividad Asesinato Aspidistras Astou Pilar Asunción Ataxia Atletismo Atrio.org Auditorio Miguel Delibes Ausencia Austeridad Autoconfianza Autoridad Avaaz Avería Avisos Ayelet Shaked Aymeric Picaud Ayuntamiento Azorín Azucenas Baltasar Garzón Banco de Alimentos Banco de España Barack Obama Barcelona Barrio de Delicias Barro Bartolomé Esteban Murillo Baruck Spinoza Bautismo Baxter Keaton Beagle Beatriz Cariño Beethoven Belén Benedicto XVI Benito Prieto Coussent Benjamín Prado Bernabé Berta Berto Bertolt Brecht Biblia Biblioteca Bicicleta Bienaventuranzas Bienve Blog Bloque Blowin’ in the Wind Bob Dylan Boda Boj Bolivia Bolsa Bondad Borja Borrado Breva Breviario Buena voluntad Buenos consejos Bufanda Bujedo Cabreo Cadarso Café Cala Calabaza Calendario Calidad de vida Cáliz Calor Calzado Caminar Camino Camino Astorga Redondo Camino del Pesquerón Campamento Campeonato Mundial de Fútbol Canal de Castilla Cáncer Cancha deportiva Canela Canena Cantabria Caracoles Cardenal Martini Caritas Cáritas Carlos Carlos Aganzo Carlos F. Barberá Carlos González Vallés Carlota Carmen Tablada Carnaval Carne Castilla Castromocho Castromonte Catecismo Catecismo Holandés Catedral Catequesis Caza CCP Cedro Celibato Celina Maricet Celtas Cortos Cena de Pascua Cenar Cenizas Censura Cervantes César Vallejo Change.org Chapuzas Charlot Chetán Chile China Chiquilladas Chispa Cielo Ciencia Cine Ciro Alegría Cisne Claudio Coello Claudio Sánchez Albornoz Clint Eastwood Clonar Cocina Codex Calixtinus Codorniz Coherencia Colegio Colesterol Colón Coltán Comadreja Comedor Social Comentarios Comer Comillas Compañeros Compasión Competición Compromiso Comuneros Comunicación Comunión Concilio Vaticano II Cónclave Concurso Conferencia Episcopal Española Confesión Congo Constitución Española Consumismo Contaminación Control Córdoba Cordura Corea del Norte Corea del Sur Corpus Corrección Correo Corzos Cosas Cosas de la vida Cosecha Creación Credo Crisantemos Crisis Cristales Cristianisme i Justícia Cristo Crucificados Crucifijo Cruz Cuadros Cuaresma Cuento Cueva del Cobre Cuidados Paliativos Cultura Cumbre sobre Clima de Copenhague Cumpleaños Curiosidad Dalí Dámaso Alonso Daniel Barenboim Daniel González Poblete Dante David Déficit de atención Delacroix Delatar Delibes Delito informático Democracia Dentadura Denuncia Deporte Derecho Derecho a la intimidad Derecho Canónico Derecho de propiedad Derechos Humanos Desagües Desahucio Desaparición Desarrollo sostenible Descalificación Descubrimientos Desiderio Desilusión Despedida Despertar Día de los Sin Techo Diálogo Diapositivas Dietrich Bonhoeffer Difuntos Dignidad Dinamarca Dinero Dios Dios con nosotros Distopía Diversidad Dolor Dolores Aleixandre Domingo Don Dionisio Don Domnino Donald Zolan Doñana Droga Duda Duero Ébola Ecce Homo Eclesalia Ecología Economía Edad Edelweiss Edición Eduardo Galeano Eduardo Haro Tecglen Ejercicios espirituales El Cid El club de los poetas muertos El Corazón de Jesús El factor humano El Gordo y el Flaco El Mal El muro de Berlín El Norte de Castilla El País.com El Papa El pinar El Pino El Roto El Salvador El tiempo Elba Julia Ramos Electricidad Eloy Arribas Eluana Emaús Emigración Emilia Pardo Bazán Emilio Calatayud Emma Martínez Ocaña Emoción En Portada Encinas Energía Enfermedad Enrique Barquín Sierra Enrique Estencop Equilibrista Erlich Ernestina de Champourcin Escritura Escuela Escultura Esfuerzo Esgueva Esopo España Esperanza Esperanza Aguirre Espíritu Estafa Estandarte de San Mauricio Estrellas Estrellita Castro Estudios Eta Eucaristía Eugenio Europa Euros Eurovisión Eutanasia Eva Evangelio Evidencia Evo Morales Expectación Extranjeros Ezequiel Ezequiel Zaidenwerg Fabio Nelli Facundo Facundo Cabral Familia FAO Fe Febrero Federico García Lorca Feedly Felicidad Felicitación Felipe Felipe VI Félix López Zarzuelo Félix María Samaniego Fernán Caballero Fernando Altés Bustelo Fernando Fernán Gómez Fernando Lorenzo Fernando Manero Ficus Fidel Castro Fidela Fidelidad Fin de año Fiódor Mijáilovich Dostoievski Florence Nihtingale Florentino Ulibarri Flores Florián Rey Folk Fontanería Forbes Forges Foto palabra Fotos Fotos raras Fra Angelico Francia Francis Francisco Cerro Chaves Francisco de Asís Francisco Pino Frases Friedrich Engels Friedrich Wilhelm Nietzsche Frutas Frutos Fuego Fuencisla Fuensanta Fumar Funeral Fútbol Futuro G. B. Ricci Gabriel Celaya Gabriel Fauré Gabriel García Márquez Gabriela Mistral Gaillot Gala Galarreta Gallinas Gamberrada Gandhi Garoña Gas Gatos Gaza Género Generosidad Gente Gerhard Ludwig Müller Girasol Gitanos Gloria Fuertes Godspell Góngora Google Docs Goya Granada Grecia Greda Gregoriano Gregorio Fernández Gripe A Gripe porcina Grupo sanguíneo Guernica Guerra Guerra española Gumi Gustavo Gutiérrez Gustavo Martín Garzo Gustavo Poblete Catalán Gutenberg Hacienda Haiku Haití Hambre Hamlet Lima Quintana Händel Hans Küng Harina Haruki Murakami Helecho Hemodonación Hermanitas de los pobres Hermanos Marx Higo Higuera Hiperactividad Hirosima Historia Historias HOAC Hobbes Hodegética Hogar Horacio Horario de invierno Horario de verano Hormigas Hortensia Hosta Huelga Humanidad Humildad Humor Ibrahim iDVD Iglesia Ignacio Ignacio Ares Ignacio Ellacuría Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Martín Baró Ildefonso Cerdá Ilusión iMac iMovie Imperio Argentina Impresora Impuestos Incendios Indagación India INEA Infancia Infierno Informe Semanal Ingenuidad Inmaculada Inmigración Innocenzo Gargano Inocencia Interesante Intermón Internet Invictus iPhone iPhoto Irak Irán Isaac Isabel Isabel y Jesús Isaías Isla Islam Israel ITV J. Ratzinger James Dean James Mollison Jan van Eyck Japón Jara Jardín Javier Domínguez Javier Fesser Jazmín Jefté Jenny Londoño Jerusalén Jesús Jesús de Nazaret Jesús Espeja Jesús Visa JMJ Joaquín López JOC Johann Baptist Metz John Carlin John Martyn John P. Meier John Selby Spong Jon Sobrino Jorge Cafrune Jorge Manrique Jorge Negrete José Afonso José Antonio Pagola José Arregui José Delicado Baeza José Gómez Caffarena José Hierro José I. González Faus José Jiménez Lozano José Luis Borges José Luis Cortés José Luis Cuerda José Luis Martín Descalzo José Luis Martín Vigil José Luis Saborido Cursach José Luis Sampedro José Manuel Calzada José Manuel Vida José María Castillo José María de Pereda José María Díez-Alegría José María Manso Martínez José Martí José Mugica Juan Antonio Marcos Juan de Juni Juan Goytisolo Juan José Tamayo Juan José Tamayo Acosta Juan Martín Velasco Juan Masiá Clavel Juan Pablo II Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Moreno Juan Valera Juan Vicente Herrera Juan XXIII Jubilación Judit Juegos Jueves Santo Julia Ardón Juliana Vermeire Julio Lois Justicia Justicia y Paz Juventud Karl Marx Karl Rahner Kaunas Khalil Gibran Konrad Adenauer La Alhambra La Arbolada La Cañada La Codorniz La Fontaine La radio La Ser La Virgen de Guadalupe Labordeta Lacomunidad.elpais.com Lágrimas Laico Lanuza Las Cambras Las mañanitas Las Villas Laurel Lawrence Ferlinghetti Lenguaje Leocadio Yagüe León León Felipe Leon Gieco León Gieco Léon L'hermitte Leonard Cohen Leonardo Boff Leopoldo Panero Lesbos Ley Ley del aborto Leyendas Libertad Libertad de expresión Libia Libros Lilas Lilit Limonero Limpieza Lina Lince Literatura Lituania Liu Xiabo Liuba María Hevia Llano Llaves Lluis Llach Lola Lombarda Lope de Vega López Vigil Loquillo Luar na lubre Lucía Caram Ludwig Feuerbag Luis Argüello Luis Darío Bernal Pinilla Luis Espinal Luis García Huidobro Luis García Montero Luis González Morán Luis Guitarra Luis Mariano Luis Pastor Luis Resines Luna Lunes Lunes Santo Lutero Machismo Maestro de escuela Mafalda Magisterio eclesiástico Mal Maltrato Malvarrosa Mamá Manifiesto del día internacional del Voluntariado Manifiesto por la Solidaridad Manos Manos Unidas Manuel Azaña Manuel del Cabral Manuel Mujica Láinez Manuel Sánchez Gordillo Manuel Vicent Manuela Carmena Máquina Marc Chagall Marciano Durán María María Magdalena María y José Mariamma Mariano Cibrán Junquera Maricas Marinaleda Mario Benedetti Mark Twain Marruecos Marte Martes Santo Martha Zechmeister Martín Jelabert Martin Luther King Martin Niemöller Martirio Marzo Máscara Matilde Moreno rscj Matrimonio Maximino Cerezo Barredo Mayo'68 Medicina Médicos sin frontera Medina de Rioseco Medio ambiente Mediterráneo Membrillo Memoria Mentiras Mercado Mercedes Cantalapiedra Mercedes Navarro Puerto Mercedes Sosa Meses México Mi canario Mi casa Mica Michael Czerny Michel Quoist Miedo Miedo escénico Miércoles de Ceniza Miércoles Santo Miguel Ángel Baz Miguel Angel Buonarroti Miguel Ángel Ceballos Miguel Ángel Mesa Miguel Cabrera Miguel de Unamuno Miguel Hernández Miguel Ligero Miguel Manzano Milagro Millán Santos Ballesteros Minueto Miradas Mis Cosas Mistagogia Moda Moderación Moisés Moli Molino Monasterio de Moreruela Monseñor Algora Monseñor Romero Montaña Montealegre Moral Moral de la Reina Morgan Freeman Morir con dignidad Morten Lauridsen Mosca cojonera Mosqueo Mouse Mucho queda por hacer Muerte Mujer Mundo rural Munilla Muros Muros de la vergüenza Museo Museo del Prado Museo Oriental Música Nacimiento Nadal Narcisos Natación Natalicio Naturaleza Navidad Neil Armstrong Neila Nelson Mandela Nevada Nicodemo Nido vacío Nieve Niñez Nochebuena Nombres Nona Nuevo Mester Obediencia Obras Obsolescencia Ocas Octavio Paz Oliver Sacks Olivo Olor ONU Opera Oración Ordenador Oro Ortega y Gasset Oscar Wilde Oslo Otoño Pablo Neruda Paciencia Padre nuestro Paellada País Vasco Paisajes Pájaros Pajarradas Pala Palabras Palacios de Campos Palacios del Alcor Palencia Palestina Palomas Pamplona Pan Pancho Pancho Aquino Papá Papa Francisco Paquistán Para pensar Paradilla Paraguas Parlamento Europeo Paro Parque infantil Parras Parroquia de Guadalupe Parroquia La Inmaculada Parroquia Sagrada Familia Parroquia San Ildefonso Parroquia San Pedro Apóstol Partenia Partidos Políticos Partituras Pasado Pasatiempos Pascua Pasión Pastores y ángeles Patata Patines Patxi Loidi Pavo real PayPal Paz Paz Altés PDF Pedro Antonio de Alarcón Pedro Calderón de la Barca Pedro Casaldáliga Pedro José Ynaraja Pedro Miguel Lamet Pentecostés Peñalara Peñalba de Santiago Pep Lladó Perdón Pereza Periodismo Periquito Perplejidad Perroflauta Perrunadas Persianas Personas Pesetas Pete Seeger Peter Menzel Pez Piano Picasa Pico Pie Jesu Pierre Teilhard de Chardin Pilar Pilar del Río Pintada Pinturas Pirineo Piscina Pisuerga Plaga Plantas Plaquetas Plasma Plástico Plata Platón Plaza de Tian'anmen Plegarias Pluralidad Pobreza Poda Poder Poesía Pol Política Pornografía Portugal Pozo Predicación Pregón Prejuicios Premio Nobel de la Paz Premios Goya Presencia Presentación Presente Preservativos Primavera Primavera de Praga Primera Comunión Prohibir Protesta Proyecto Hombre Prudencia Prudencio Publicidad Pueblo Puertas Quemadura Quevedo Quijote Quino Quintín García Quira Racismo Radiactividad Raíces Ramadám Ramón Ramón Cué Romano Ramos Rastrojos Ratón Raúl Castro Realidad Recados Recambio Recidiva Recolección Record Guinness Recorrido virtual por el Santo Sepulcro Recuerdos Redes Cristianas Reedición Reflexión Regalo Religión Religión Digital Reloj Remuñe Renglones Repuesto Reseña Bíblica Residencia de Ancianos Resiliencia Resistencia Resurrección Retiro Reyes Magos Ricardo Blázquez Ricardo Cantalapiedra Ripios Risa Roberto Roberto Rey Rock Rogier van der Weyden Rosa Rosalía Rosario Roselen Rossini Rostros Roy Bourgeois Rubén Darío Rudyard Kipling Rut Sábado Santo Sábanas Sabine Demel Sacerdocio Sahara Sal Sal Terrae Salamanca Salomón Salud Samuel Samuel Aranda San Agustín San Antonio San Bartolomé San Benito San Esteban San Ignacio de Loyola San Isidro San Jerónimo San Joaquín y Santa Ana San José San Juan Bautista San Juan de Ávila San Juan de la Cruz San Lorenzo San Miguel del Pino San Pablo San Pedro San Romà de Sau San Roque San Valentín Sancho Sandalias Sandro Magister Sangre Sanidad Sansón Santa Ana Santa Clara de Asís Santa Espina Santa Marta Santa Mónica Santa Teresa Santiago Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger Santidad Santos Santos Cirilo y Metodio Santos Padres Sara Saramago Saulo Scott Fitzgerald Seattle Seguimiento Segundo Montes Selecciones de Teología Semana Santa Seminario Sentimientos Seriedad Servicio Jesuita a refugiados SGAE Shakespeare SIDA Siega Siesta Silencio Siloé Silverio Urbina Silvia Bara Silvio Rodríguez Simancas Simone de Beauvoir Sínodo Siquem Siria Sócrates Sol Sola Soledad Solidaridad Soltería Somalia Sopa Soria Sorolla Sotillo del Rincón Stéphane Hessel Stephen Hawking Sudor Sueños Sumisión Suni Sur T. S. Eliot Tabaco Taco Talleres López Tamarindo Tamarisco Tamiflú Tano Taray Tarifa TBO TDT Tea Teatro Teléfono Televisión Temor Tener tiempo Tensión arterial Teófanes Egido Teología Teología de la Liberación Tercera Edad Tere Teresa Forcades Ternura Terremoto Terrorismo Tetas Tierra de Campos Tiken Jah Fakoly Tolkien Tomás Apóstol Tomás Aragüés Tomás Moro Tomás Segovia Tomates Torío Toro Torres gemelas de Nueva York Trabajo Tráfico Traición Transición Traveling Wilburys Trigo Trini Reina Trinidad Trufa Tsunami Tumba Twitter Ucrania Umberto Eco Unción de Enfermos Unidad Universidad Urbanismo Urracas Uruguay Utopía Uvas Vacaciones Vacuna Valladolid VallaRna Valle de Pineta Valle del Silencio Valporquero Van Gogh Vaticano Vegacervera Vejez Velázquez Velicia Ventanas Ventiladores Ventura Ventura García Calderón Verano Verdad Verduras Viajes Vicente Aleixandre Vicente Huidobro Vicente Presencio Revilla Víctor Codina Víctor Heredia Víctor Jara Vida Vídeo Viento Viernes Santo Villalar Villancicos Villaverde de Íscar Vino Viña Violencia de género Violencia en las aulas Violetas Virgen del Carmen Virgen del Pilar Visita Vladímir Mayakovski Voluntariado Vuelo 605 Whitney Houston Wikiquote Winston Churchill Wislawa Symborska Woody Allen Xabier Pikaza Yankhoba Youtube Zacarías Zenón de Elea

Seguidores