Sobre lo que puede ocurrir cerca de una piscina


Aunque me ha tocado migrar a otra piscina, la mía la cierran los domingos por la tarde, he disfrutado especialmente en la coqueta alberca de Huerta del Rey. Tras las obras de modernización ha quedado hecha un primor. Y quienen la mantienen son limpios a conciencia y ponen en evidencia a otros que yo me sé. Porque uno no tiene mando en plaza, que si lo llega a tener, se enteran…
El caso es que mientras braceaba voluptuosamente en el agua, pensaba. Y lo hacía en el evangelio del domingo que viene. Tras el pasaje de la samaritana, y su pozo de los deseos, que ha tocado ayer, viene ahora el del ciego de nacimiento que estaba en una piscina muy particular. Nada menos que en Jerusalén. Nadar no consta que nadara, pero tal vez cuando recobró la vista empezara a pensar si le convenía aprender a hacerlo.
Voy a poner aquí el texto novelado en la versión de “Un tal Jesús” de los hermanos López Vigil (6) y así tengo toda la semana para pensar cómo enfoco este asunto.

EL CIEGO DE NACIMIENTO

Ezequías - Y así, hermanos, nuestros primeros padres, él Adán y ella Eva, quisieron escudriñar el secreto del Altísimo y saber del bien y del mal. Y pecaron. Porque sólo a Dios pertenece esta sabiduría. Sólo él es juez de lo que es bueno y lo que es malo. Sólo él. Y con él, nosotros, sus ministros aquí en la tierra, que hemos recibido del mismo Dios la facultad de discernir cuál es la fruta buena y madura y cuál la que está podrida y llena de gusanos.
Mujer - Maestro Ezequías, ya que usted sabe bien de eso de los pecados, dígame: ¿quién cree usted que pecó, Adán o Eva?
Ezequías - Verás, hija, el pecado de Eva fue mayor porque ella, además de comer la fruta, indujo a su esposo a pecar y, por este motivo, fue más grave su pecado, mucho más grave. Más aún: ¡gravísimo!

Cuando aquella mañana de sábado pasamos cerca de la Puerta del Agua para entrar en la ciudad, el maestro Ezequías, conocedor de la Ley y de las tradiciones de Israel, enseñaba a los peregrinos que le rodeaban.(1) Movía mucho los ojos, como una lechuza alerta a la caza de su presa. Como él, otros fariseos enseñaban la Ley de Moisés por las calles de Jerusalén durante aquellos días de fiesta.

Ezequías - Y entonces, cuando, comida la manzana, el pecado de nuestros primeros padres se hubo consumado, los dos sintieron ver­güenza al verse desnudos. Y en ese instante nació otro pecado, el pecado de la concupiscencia lujuriosa y también el pecado del deseo desordenado y además el pecado del placer carnal y el pe­cado…
Chispa - Oiga, maestro-como-se-llame, usted agarra un pecado y le vienen otros siete colgando detrás como las cerezas. ¡Ja, ja, ja!
Ezequías - ¿Qué dice este desdichado?
Chispa - Digo lo que digo: que si el viejo Noé llena el arca con todos los pecados que usted ha estado mentando desde que abrió la boca, se le hunde el barco de una vez.
Ezequías - Pero, ¿quién es este atrevido?
Hombre - Es un ciego, maestro Ezequías.
Mujer - Es el Chispa. Le llaman así por la lengua que se gasta. No la deja quieta ni durmiendo.
Chispa - ¡No, pero usted siga, siga, maestro-como-se-llame, que esa historia de la señora Eva desnuda se estaba poniendo interesan­te! ¡Je! No crea, que uno es ciego, pero no manco. ¡Y con las manos también se aprende mucho! ¡Ja, ja, ja!
Ezequías - ¡Indecente mendigo, haz silencio y márchate de aquí y déjanos gozar de las dulzuras de meditar en la ley del Altísimo!
Chispa - ¡Bueno, bueno, ustedes a sus dulzuras y yo a mi vino, que está mejor! ¡Ahhh!
Ezequías - ¡Deslenguado! ¡Deslenguado y borrachín! Bueno, prosigamos nuestra enseñanza. ¿Alguna pregunta más?
Mujer - Maestro, si usted sabe de lo bueno y de lo malo, díganos, ¿por qué este pobre hombre nació ciego?(2) ¿Sería por el pecado de sus padres o por el pecado de él mismo?
Chispa - ¡Eh, eh, que mi papá y mi mamá son buena gente, no se metan con ellos! ¡Su abuela será la pecadora! ¡Mira esta se­ñora!
Ezequías - Acertada pregunta y clarísima respuesta. Mire usted, según nos da a entender el espíritu de rebeldía que posee este in­dividuo y la burla constante con la que se enfrenta a los ministros de Dios, podemos determinar con certeza que este hombre pecó y que por su pecado ha nacido ciego…
Chispa - ¡Eh, usted, pero si yo nací ciego, ¿a dónde iba a pecar yo? ¿Dentro de la barriga de mi madre?
Ezequías - Este hombre pecó y sigue pecando. Su lengua es su propio juez. Y en su lengua hay pecado.
Chispa - ¡Y en la suya, maestro-como-se-llame, lo que no debe haber ya es saliva! Ea, ¿quiere un trago? ¡Con tanto dale que dale al pecado se le debe haber quedado el gaznate más seco que una teja! ¡Ja, ja, ja!
Ezequías - Hijos míos, vámonos de aquí a donde haya más paz. Con este sujeto no se puede reflexionar serenamente sobre la pa­labra de Dios.

El grupo de peregrinos se alejó por la estrecha calle siguiendo al maestro Ezequías. El ciego Chispa se quedó en el suelo, sonrien­do, con su grueso bastón entre las manos. Era muy moreno y el vino hacía brillar sus ojos sin luz. Nos acercamos a él y Jesús se sentó a su lado…

Jesús - Eh, amigo, todos se fueron ya. Te han dejado beber en paz.
Chispa - Bueno, la verdad es que yo me estaba divirtiendo mucho con todos ellos. ¡Uy, qué tipo ése! Yo no sé lo que pensarás tú, paisano, pero él sí que es un atrevido: que si éste pecó, que si esto es bueno, que si aquello es malo… ¡Uff!
Jesús - Ése lo que quiere es encerrar a Dios en una jaula como si fuera un pájaro.
Chispa - ¿Sabes lo que dijo? Que yo nací ciego porque hice pe­cados. Pero, ¿cómo voy a pecar si no veo? ¡Ja! ¡Si voy a pellizcar a una mujer y lo que agarro es un melón! Bah, si yo lo que soy es un pobre diablo. ¡Y ahora, encima, pecador! ¡Eso faltaba! Mira, paisano, yo creo que Dios, si tiene saliva, no la gasta en estar hablando de tanta tontería como ese maestro, ¿no te parece?

Entonces, Jesús escupió en el suelo. Y con saliva y tierra hizo un poco de lodo.(3) Después lo untó sobre los ojos ciegos de Chispa…

Chispa - Espera, tú, ¿qué me estás haciendo? ¿Qué te pasa? ¿Estás loco?
Jesús - Óyeme, Chispa, ve a lavarte ahí, a la piscina de Siloé.(4) Y cuando salgas, vuelve donde ese maestro charlatán y cuéntale lo que pasó…
Chispa - Pero… ¡eh, no te vayas! Oye, ¿quién eres tú? ¿Quién eres?

Un rato después…

Mujer - Mire, comadre Lina… ¿Aquel que va por ahí no es Chispa?
Lina - Pero, ¿cómo va a ser él si no lleva bastón y camina como si nada? Ven, vamos a acercarnos. Debe ser uno que se le parece.
Mujer - Pero, ¿tú eres el Chispa? ¿Él mismo que está todas las mañanas en la Puerta del Agua?
Chispa - ¡Sí, soy el mismo que mi madre parió! Ése mismo.
Vecina   - ¿Y cómo tienes los ojos sanos? ¿Puedes verme o es que estás de broma como siempre, eh, bandido?
Chispa - No, doña Lina, mire lo bien que estoy que hasta le puedo contar los pelos que le están saliendo en el bigote.
Mujer - ¡Ah, mala lengua! ¡Eres un atrevido!
Chispa - Pero no crea que veo sólo lo feo, doña Lina. También está usted muy hermosa con ese pañuelo de rayitas. ¡Para comérsela! ¡Veo! ¡Lo veo todo! Lo que no veo es a ese maestro, que no sé cómo se llama… El que me curó me dijo que lo buscara. ¿Por dónde andará?

En muy poco tiempo corrió el chisme por todo el barrio…

Hombre - ¿Cómo fue, Chispa? ¡Cuenta, cuenta!
Chispa - Un tipo que creo que se llama Jesús me embarró los ojos y me mandó al estanque de Siloé a lavarme. Yo fui, me lavé y… ¡zas! Me curé. Así fue todo.
Hombre - ¿Y dónde está ese tipo que te curó?
Chispa - No sé dónde se ha metido. Pero ahora a quien yo estoy buscando es a ese maestro de la ley que tiene voz de grillo. ¿Por dónde andará?

Chispa terminó encontrándolo…

Ezequías - ¿Qué pasa contigo, desventurado pecador?
Chispa - ¡Que veo! ¡Que veo!
Ezequías - ¿Cómo que ves? ¿Qué estás diciendo, desgraciado?
Chispa - ¡Que los ojos se me han abierto, eso es lo que digo!
Ezequías - ¿Ves? ¿Ves mi mano?
Chispa - Claro que la veo. ¡Y por cierto, maestro, la tiene usted bastante sucia! ¡Ja, ja, ja!
Ezequías - ¡Suelta, atrevido! Tú no eres Chispa. Eres un impostor, enviado por ese condenado mendigo para confundirnos.
Chispa - ¡No! ¡Soy el mismo que estaba antes en la Puerta del Agua cuando usted hacía la historia de Eva desnuda!
Ezequías - Y entonces, ¿qué es lo que ha pasado?
Chispa - Un hombre me puso saliva y tierra en los ojos y me lavé en la piscina y… ¡zas! ¡Veo!
Ezequías - ¿Y quién es ese hombre?
Chispa -  El que me curó. Yo estaba ciego y no le pude ver la cara.
Ezequías - ¡Hoy es día de descanso! ¡Nadie puede curar en sábado!
Chispa - Pues éste sí me curó.
Ezequías - ¿Y en nombre de quién lo hizo?
Chispa - Él mentó a Dios cuando me curó.
Ezequías - ¡No puede haber nombrado a Dios, porque el que no cumple el sábado es un pecador!
Chispa - Pues yo creo que era un hombre bueno. ¡Y vaya si era bueno: me curó!
Ezequías - ¡Ni es un hombre bueno ni te ha curado en nombre de Dios!
Chispa - ¡En nombre de Dios o en nombre del diablo, a mí me da lo mismo!
Ezequías - ¿Quién era ese hombre?
Chispa - Dicen que es un profeta de Dios.
Ezequías - ¡Embustero! ¡No puede ser profeta de Dios el que no cumple la ley de Dios!
Chispa - Bueno, no será un profeta, qué más me da. Profeta o no, me curó.
Ezequías - ¡Basta ya de sandeces! ¡Tú nunca has estado ciego, sinvergüenza, impostor! ¡Vayan a llamar al padre y a la madre de este hombre! ¡Voy a buscar ahora mismo a los sacerdotes!

Los padres de Chispa, dos ancianos mal vestidos y asustados, se presentaron ante un colérico sacerdote…

Sacerdote - ¡Mucho cuidado con las palabras que van a decir! ¡Están en la casa de Dios y delante de los representantes de Dios! ¡Les vamos a tomar declaración en nombre del Altísimo! ¿Están dispuestos a decir la verdad?
Vieja - Sí, señor… la diremos…
Sacerdote - ¿Es este hombre hijo de ustedes?
Viejo - Sí, señor maestro… Es nuestro hijo Roboam… Algunos le dicen Chispa… El mismito es…
Sacerdote - ¡Les pido juramento por el trono del Altísimo! ¿Es cierto que este hombre nació ciego?
Vieja - Es cierto… Tan cierto como que yo estoy… temblando del susto. Yo misma lo parí y nació con sus ojos muertos… Fue una tristeza, señor maestro…
Sacerdote - Entonces, ¿cómo si nació ciego, ahora ve? ¡¡Declaren la verdad en presencia del Altísimo!!
Viejo - La verdad es que nosotros no sabemos cómo ha sido…
Vieja - Pregúntenselo a él, que ya es mayorcito… y se lo explicará todo… ¡Sí, eso, pregúntenselo a él!

Y mandaron llamar a Chispa…

Sacerdote - ¡Escucha, desgraciado, y escucha por última vez! Estás delante de los libros de la Ley y en la presencia del Tres veces Santo. Nosotros sabemos que ese hombre que dices que te ha curado es un pecador. ¡Si te declaras seguidor suyo, nosotros te declararemos pecador a ti también! ¡No podemos consentir que ese hombre te haya curado en sábado!
Chispa - ¿Y… si me hubiera curado en lunes?
Sacerdote - ¡Igual sería su pecado! ¡No podemos tolerar que ese hombre diga que hace las cosas que hace en nombre de Dios! ¡Nosotros somos los representantes de Dios y hemos recibido del Altísimo el don de interpretar la santa Ley! ¡Y nosotros decla­ramos que ese hombre es un pecador!
Sacerdote - A ver, habla: ¿qué dices tú de él?
Chispa - ¡Y dale con la misma canción! ¡Yo digo que a mí qué me importa lo que sea. Yo estaba ciego y ahora… ¡zas! ¡Veo!
Sacerdote - ¿Quién es ese hombre? ¿Dónde está ese hombre?
Chispa - Acabáramos… Ya sé lo que ustedes quieren. ¿Ustedes también quieren ir con él a aprender a hacer cosas maravillosas?
Sacerdote - ¡Vete tú con él, endemoniado, tú que eres de la mis­ma pasta: pecador y malnacido! ¡Síguelo tú! ¡Nosotros seguimos a Moisés! ¡Nosotros sabemos que Dios le habló a Moisés, pero de ese tipo no sabemos más que es un charlatán de Galilea, con las sandalias rotas, que apesta a vino y a prostituta!
Chispa - ¡Ahí mismo está el asunto! Que ese tipo, que es un pobretón, tiene a Dios de su parte, porque yo nunca vi que sin contar con Dios se le pudiera dar la vista a un ciego…
Sacerdote - ¿Ahora nos vas a dar tú lecciones? ¿A nosotros? ¿A los ministros de Dios? ¡Fuera, maldito! ¡No podemos tolerar que un pelagatos como tú venga a decirnos quién está con Dios y quién no! Eso es cosa nuestra. ¡No consentimos que ese hombre haga lo que hace! ¡De Dios nos viene el poder con el que le condenamos a él y con el que te expulsamos a ti de la sinagoga! ¡Anatema contigo! ¡Sal de aquí y no vuelvas a poner un pie en la casa de Dios!

Y los ministros de Dios echaron fuera de la sinagoga a Roboam, al que llamaban Chispa, que había nacido ciego y que desde aquel sábado pudo ver el color de las piedras y las formas de las nubes. Jesús le había devuelto la vista. Él todo lo hizo bien: abrió los ojos de los ciegos y dejó en tinieblas a los que, llenos de orgu­llo, creían ver.


Juan 9,1-41



Comentario

1. Los maestros de la Ley, escribas o doctores, ejercían una fuerte influencia en el pueblo. Ellos lo sabían y esto les hacía considerarse superiores. Por otra parte, p ser los «expertos» en religión, los que «sabían», se sentían inmunizados, a salvo del pecado. La superioridad con la que se presentaban al pueblo era, por tanto, inte­lectual y moral. Mucha gente los respetaba y seguía sus instruccio­nes, les consultaba y se dejaba enseñar por ellos. Difícilmente los maestros de la ley, que se habían hecho con el monopolio de Dios y de la religión, iban a renunciar a este privilegio que les proporcionaba tantas ventajas. De ahí su oposición sistemática a Jesús, laico sin especial formación teológica, que hablaba de temas reli­giosos con toda libertad y con una orientación contraria a la establecida por la religión oficial.

2. La pregunta que le hacen al maestro sobre la ceguera de Chispa, responde a la mentalidad de la época. Se creía que toda desgracia era consecuencia de un pecado cometido por quien la padecía y que Dios castigaba en proporción exacta a la gravedad de la falta. También Dios podía castigar “por amor”, para poner a prueba a los seres humanos. Si acep­taban estos castigos con fe, el mal se convertía en una bendición, pues el ser humano llegaba a tener un más profundo conocimiento de la Ley y recibía el perdón de sus pecados. Pero era creencia que ningún castigo que viniera como prueba de Dios podía impedirle al ser humano el estudio de la Ley. En ese sentido, la ceguera no podía ser nunca prueba de amor, sino una maldición. Algunos rabinos opinaban que un niño podía ya pecar en el vientre de su madre, pero lo más frecuente era pensar que los defectos corporales de naci­miento se debían a los pecados de los padres, a pesar del esclarecimiento que sobre este tema de los castigos heredados habían hecho los profetas, insistiendo en la responsabilidad individual de cada persona ante Dios (Ezequiel 18, 1-32).

3. Ante la intolerancia y la cerrazón que supone la enseñanza oficial, Jesús se acerca al ciego, de igual a igual, no acepta los juicios que sobre su enfermedad ha hecho la religión establecida ni mucho menos la idea de Dios que se esconde detrás de este juicio. Dios no es monopolio de los teólogos ni a Dios le puede marcar el ser humano los caminos de su actuación. Dios es libre y quiere seres humanos libres. Todo eso indica el signo que hace Jesús al abrir los ojos del ciego de nacimiento. Los que creen que ven, que tienen la verdad, que poseen la ciencia, son ciegos. Y aquellos que son despreciados, los últimos, son los que en realidad ven, los que llegan a conocer de verdad quién es Dios.

Jesús unta los ojos del ciego con lodo hecho con tierra y saliva. Esto es también un signo: está reproduciendo la escena del Génesis, cuando Dios creó al ser humano del barro de la tierra. Jesús hace la arcilla con su saliva. En Israel se pensaba que la saliva transmitía la propia fuerza, la energía vital y, por esto, se usaba para curar ciertas enfermedades. Por ejemplo, era creencia tradicional que la saliva del hijo primogénito curaba las enfermedades de los ojos. El elemento simbólico de este lodo, hecho así, es importante. El evangelio de Jesús, su buena noticia, es capaz de crear un hombre nuevo, que sea realmente libre no sólo ante sus hermanos, sino incluso ante el mismo Dios. Dios no encadena al ser humano ni le castiga con sufrimientos. Dios quiere relacionarse con el ser humano de igual a igual.

4. La piscina de Siloé estaba situada fuera de las murallas de Jerusalén. Siloé significa «enviada», nombre que hace referencia a la procedencia del agua que se acumulaba en el estanque. El agua llegaba a Siloé desde el manantial del Guijón, situado al oriente de la ciudad. La fuente del Guijón era el único manantial de aguas de Jerusalén que manaba ininterrumpidamente, en cual­quier época del año. De ahí el interés de las autoridades en repre­sar esta agua para abastecer a la ciudad en tiempos de sequía y, sobre todo, en tiempos de guerra. Por eso, setecientos años antes de Jesús, el rey Ezequías mandó construir un túnel desde las fuentes del Guijón hasta el estanque de Siloé, que en aquel tiempo se hallaba dentro de las murallas. Este túnel, excavado en la roca viva, es una ibra de ingeniería admirable. Tiene medio kilómetro de largo, medio metro de ancho y una altura que oscila entre uno y medio y cuatro me­tros y medio. Todavían hoy se puede recorrer. Es un trayecto que se hace en unos tres cuartos de hora, a la luz de una linterna y con el agua del manantial a media pierna, hasta llegar a las ruinas del primitivo estanque de Siloé.

Lo que les importaba aquí a las autoridades religiosas no es si el ciego ve o no ve, sino mantener su poder y su influencia. Lo que ha sucedido les desconcierta, porque rompe sus esquemas teológicos. Pero no están dispuestas a admitir que a través de un laico que ha violado, además, la ley del descanso del sábado, pueda manifestarse el poder de Dios. Su sistema de condenación irá por etapas. Primero niegan que el hecho sea verdad y trata de reducirlo todo a un fraude. Después, intentan frenar por la amenaza, por el miedo, la alegría ante la curación y trantan de definir –con la autoridad que se arrogan- que la vida (el ver) es algo negativo, peligroso. Niegan la evidencia, invierten los valores: al bien lo llaman mal, a la luz la llaman tinieblas. Su falsa teología tiene argumentos para todo. Y entre el hombre y la ley escogen la ley. La última etapa es ya un acto de violencia: expulsión de la comunidad.

6.- «Un tal Jesús». José Ignacio y María López Vigil. Salamanca 1982. Volumen 2, págs. 603-611

No hay comentarios:

Seguidores

Etiquetas

20 N Abraham Abstención Abuelez Abuso de menores Abuso de poder Abusos sexuales Acacia Acebo Aceras Actualidad Acuario Ada Colau Adán Adolfo Suárez Adviento Aféresis Afganistán Afilador Afirmación África Agricultura Agua Aguaviva Agustín del Agua Agustinos Filipinos Ain Karem Aire libre Ajo Alandar Albert Einstein Alberto Cortéz Alberto Iniesta Albino Luciani Alcalde Aldous Huxley Alegría Alejandro Guillermo Roemmers Aleluia Alemania Alex Ubago Alfabetización Alfonso Álvarez Bolado Alfredo Velasco Alicante Alicia Martín Baró Alimentos CE Alma de las cosas Almendro Álvaro Pombo Alzheimer Amando López Amanecer luminoso Amapola Aminatou Haidar Amistad Amor Amusco Ana y Simeón Anacoreta Anastasio Rojo Ancianidad André Wénin Andrés C. Bermejo González Andrés Torres Queiruga Ángel Álvarez Ángel Galindo Ángel García Forcada Animaladas Aniversario Anthony de Mello Anton Chejov Antonio López Baeza Antonio Machado Antonio Machín Año nuevo Añoranza Aparcamiento Apocalipsis Apócrifos Árbol Argentina Arguiñano Armarios Armas Armonio Arte Ascensión Ascensor Asertividad Asesinato Aspidistras Astou Pilar Asunción Ataxia Atletismo Atrio.org Auditorio Miguel Delibes Ausencia Austeridad Autoconfianza Autoridad Avaaz Avería Avisos Ayelet Shaked Aymeric Picaud Ayuntamiento Azorín Azucenas Baltasar Garzón Banco de Alimentos Banco de España Barack Obama Barcelona Barrio de Delicias Barro Bartolomé Esteban Murillo Baruck Spinoza Bautismo Baxter Keaton Beagle Beatriz Cariño Beethoven Belén Benedicto XVI Benito Prieto Coussent Benjamín Prado Bernabé Berta Berto Bertolt Brecht Biblia Biblioteca Bicicleta Bienaventuranzas Bienve Blog Bloque Blowin’ in the Wind Bob Dylan Boda Boj Bolivia Bolsa Bondad Borja Borrado Breva Breviario Buena voluntad Buenos consejos Bufanda Bujedo Cabreo Cadarso Café Cala Calabaza Calendario Calidad de vida Cáliz Calor Calzado Caminar Camino Camino Astorga Redondo Camino del Pesquerón Campamento Campeonato Mundial de Fútbol Canal de Castilla Cáncer Cancha deportiva Canela Canena Cantabria Caracoles Cardenal Martini Caritas Cáritas Carlos Carlos Aganzo Carlos F. Barberá Carlos González Vallés Carlota Carmen Tablada Carnaval Carne Castilla Castromocho Castromonte Catecismo Catecismo Holandés Catedral Catequesis Caza CCP Cedro Celibato Celina Maricet Celtas Cortos Cena de Pascua Cenar Cenizas Censura Cervantes César Vallejo Change.org Chapuzas Charlot Chetán Chile China Chiquilladas Chispa Cielo Ciencia Cine Ciro Alegría Cisne Claudio Coello Claudio Sánchez Albornoz Clint Eastwood Clonar Cocina Codex Calixtinus Codorniz Coherencia Colegio Colesterol Colón Coltán Comadreja Comedor Social Comentarios Comer Comillas Compañeros Compasión Competición Compromiso Comuneros Comunicación Comunión Concilio Vaticano II Cónclave Concurso Conferencia Episcopal Española Confesión Congo Constitución Española Consumismo Contaminación Control Córdoba Cordura Corea del Norte Corea del Sur Corpus Corrección Correo Corzos Cosas Cosas de la vida Cosecha Creación Credo Crisantemos Crisis Cristales Cristianisme i Justícia Cristo Crucificados Crucifijo Cruz Cuadros Cuaresma Cuento Cueva del Cobre Cuidados Paliativos Cultura Cumbre sobre Clima de Copenhague Cumpleaños Curiosidad Dalí Dámaso Alonso Daniel Barenboim Daniel González Poblete Dante Dante Pérez David Déficit de atención Delacroix Delatar Delibes Delito informático Democracia Dentadura Denuncia Deporte Derecho Derecho a la intimidad Derecho Canónico Derecho de propiedad Derechos Humanos Desagües Desahucio Desaparición Desarrollo sostenible Descalificación Descubrimientos Desiderio Desilusión Despedida Despertar Día de los Sin Techo Diálogo Diapositivas Dietrich Bonhoeffer Difuntos Dignidad Dinamarca Dinero Dios Dios con nosotros Distopía Diversidad Dolor Dolores Aleixandre Domingo Don Dionisio Don Domnino Donald Jhon Trump Donald Zolan Doñana Droga Duda Duero Ébola Ecce Homo Eclesalia Ecología Economía Edad Edelweiss Edición Eduardo Galeano Eduardo Haro Tecglen Ejercicios espirituales El Cid El club de los poetas muertos El Corazón de Jesús El factor humano El Gordo y el Flaco El Mal El muro de Berlín El Norte de Castilla El País.com El Papa El pinar El Pino El Roto El Salvador El tiempo Elba Julia Ramos Electricidad Eloy Arribas Eluana Emaús Emigración Emilia Pardo Bazán Emilio Calatayud Emma Martínez Ocaña Emoción En Portada Encinas Energía Enfermedad Enrique Barquín Sierra Enrique Estencop Equilibrista Erlich Ernestina de Champourcin Ernesto Cardenal Escritura Escuela Escultura Esfuerzo Esgueva Esopo España Esperanza Esperanza Aguirre Espíritu Estafa Estandarte de San Mauricio Estrellas Estrellita Castro Estudios Eta Eucaristía Eugenio Europa Euros Eurovisión Eutanasia Eva Evangelio Evidencia Evo Morales Expectación Extranjeros Ezequiel Ezequiel Zaidenwerg Fabio Nelli Facundo Facundo Cabral Familia FAO Fe Febrero Federico García Lorca Feedly Felicidad Felicitación Felipe Felipe VI Félix López Zarzuelo Félix María Samaniego Fernán Caballero Fernando Altés Bustelo Fernando Fernán Gómez Fernando Lorenzo Fernando Manero Ficus Fidel Castro Fidela Fidelidad Fin de año Fiódor Mijáilovich Dostoievski Florence Nihtingale Florentino Ulibarri Flores Florián Rey Folk Fontanería Forbes Forges Foto palabra Fotos Fotos raras Fra Angelico Francia Francis Francisco Cerro Chaves Francisco de Asís Francisco Pino Frases Friedrich Engels Friedrich Wilhelm Nietzsche Frutas Frutos Fuego Fuencisla Fuensanta Fumar Funeral Fútbol Futuro G. B. Ricci Gabriel Celaya Gabriel Fauré Gabriel García Márquez Gabriela Mistral Gaillot Gala Galarreta Gallinas Gamberrada Gandhi Garoña Gas Gatos Gaza Género Generosidad Gente Gerhard Ludwig Müller Girasol Gitanos Gloria Fuertes Godspell Góngora Google Docs Goya Goyo Ruiz Granada Grecia Greda Gregoriano Gregorio Fernández Gripe A Gripe porcina Grupo sanguíneo Guernica Guerra Guerra española Gumi Gustavo Adolfo Béquer Gustavo Gutiérrez Gustavo Martín Garzo Gustavo Poblete Catalán Gutenberg Hacienda Haiku Haití Hambre Hamlet Lima Quintana Händel Hans Küng Harina Haruki Murakami Helecho Hemodonación Hermanitas de los pobres Hermanos Marx Higo Higuera Hiperactividad Hirosima Historia Historias HOAC Hobbes Hodegética Hogar Horacio Horario de invierno Horario de verano Hormigas Hortensia Hosta Huelga Humanidad Humildad Humor Ibrahim iDVD Iglesia Ignacio Ignacio Ares Ignacio Ellacuría Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Martín Baró Ildefonso Cerdá Ilusión iMac iMovie Imperio Argentina Impresora Impuestos Incendios Indagación India INEA Infancia Infierno Informe Semanal Ingenuidad Inmaculada Inmigración Innocenzo Gargano Inocencia Interesante Intermón Internet Invictus iPhone iPhoto Irak Irán Isaac Isabel Isabel y Jesús Isaías Isla Islam Israel ITV J. Ratzinger James Dean James Mollison Jan van Eyck Japón Jara Jardín Javier Domínguez Javier Fesser Jazmín Jefté Jenny Londoño Jerusalén Jesús Jesús de Nazaret Jesús Espeja Jesús Visa JMJ Joaquín López JOC Johann Baptist Metz John Carlin John Martyn John P. Meier John Selby Spong Jon Sobrino Jorge Cafrune Jorge Manrique Jorge Negrete José Afonso José Antonio Pagola José Arregui José Delicado Baeza José Gómez Caffarena José Hierro José I. González Faus José Jiménez Lozano José Luis Borges José Luis Cortés José Luis Cuerda José Luis Martín Descalzo José Luis Martín Vigil José Luis Saborido Cursach José Luis Sampedro José Manuel Calzada José Manuel Vida José María Castillo José María de Pereda José María Díez-Alegría José María Manso Martínez José Martí José Mugica José Zorrilla Juan Antonio Marcos Juan de Juni Juan Goytisolo Juan José Tamayo Juan José Tamayo Acosta Juan Martín Velasco Juan Masiá Clavel Juan Pablo II Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Moreno Juan Valera Juan Vicente Herrera Juan XXIII Jubilación Judit Juegos Jueves Santo Julia Ardón Juliana Vermeire Julio Lois Justicia Justicia y Paz Juventud Karl Marx Karl Rahner Kaunas Khalil Gibran Konrad Adenauer La Alhambra La Arbolada La Cañada La Codorniz La Fontaine La radio La Ser La Virgen de Guadalupe Labordeta Lacomunidad.elpais.com Lágrimas Laico Lanuza Las Cambras Las Edades del Hombre Las mañanitas Las Villas Laurel Lawrence Ferlinghetti Lenguaje Leocadio Yagüe León León Felipe Leon Gieco León Gieco Léon L'hermitte Leonard Cohen Leonardo Boff Leopoldo Panero Lesbos Ley Ley del aborto Leyendas Libertad Libertad de expresión Libia Libros Lilas Lilit Limonero Limpieza Lina Lince Literatura Lituania Liu Xiabo Liuba María Hevia Llano Llaves Lluis Llach Lola Lombarda Lope de Vega López Vigil Loquillo Luar na lubre Lucía Caram Ludwig Feuerbag Luis Argüello Luis Darío Bernal Pinilla Luis Espinal Luis García Huidobro Luis García Montero Luis González Morán Luis Guitarra Luis Mariano Luis Pastor Luis Resines Luna Lunes Lunes Santo Lutero Machismo Maestro de escuela Mafalda Magisterio eclesiástico Mal Maltrato Malvarrosa Mamá Manifiesto del día internacional del Voluntariado Manifiesto por la Solidaridad Manos Manos Unidas Manuel Azaña Manuel del Cabral Manuel Mujica Láinez Manuel Sánchez Gordillo Manuel Vicent Manuela Carmena Máquina Marc Chagall Marciano Durán María María Magdalena María y José Mariamma Mariano Cibrán Junquera Maricas Marinaleda Mario Benedetti Mark Twain Marruecos Marte Martes Santo Martha Zechmeister Martín Jelabert Martin Luther King Martin Niemöller Martirio Marzo Máscara Matilde Moreno rscj Matrimonio Maximino Cerezo Barredo Mayo'68 Medicina Médicos sin frontera Medina de Rioseco Medio ambiente Mediterráneo Membrillo Memoria Mentiras Mercado Mercedes Cantalapiedra Mercedes Navarro Puerto Mercedes Sosa Meses México Mi canario Mi casa Mica Michael Czerny Michel Quoist Miedo Miedo escénico Miércoles de Ceniza Miércoles Santo Miguel Ángel Baz Miguel Angel Buonarroti Miguel Ángel Ceballos Miguel Ángel Mesa Miguel Cabrera Miguel de Unamuno Miguel Hernández Miguel Ligero Miguel Manzano Milagro Millán Santos Ballesteros Minueto Miradas Mis Cosas Mistagogia Moda Moderación Moisés Moli Molino Monasterio de Moreruela Monseñor Algora Monseñor Romero Montaña Montealegre Moral Moral de la Reina Morgan Freeman Morir con dignidad Morten Lauridsen Mosca cojonera Mosqueo Mouse Mucho queda por hacer Muerte Mujer Mundo rural Munilla Muros Muros de la vergüenza Museo Museo del Prado Museo Oriental Música Nacimiento Nadal Narcisos Natación Natalicio Naturaleza Navidad Neil Armstrong Neila Nelson Mandela Nevada Nicodemo Nido vacío Nieve Niñez Nochebuena Nombres Nona Nuevo Mester Obediencia Obras Obsolescencia Ocas Octavio Paz Oliver Sacks Olivo Olor ONU Opera Oración Ordenador Oro Ortega y Gasset Oscar Wilde Oslo Otoño Pablo Neruda Pablo Picasso Paciencia Paco Alcántara Padre nuestro Paellada País Vasco Paisajes Pájaros Pajarradas Pala Palabras Palacios de Campos Palacios del Alcor Palencia Palestina Palomas Pamplona Pan Pancho Pancho Aquino Papá Papa Francisco Paquistán Para pensar Paradilla Paraguas Parlamento Europeo Paro Parque infantil Parras Parroquia de Guadalupe Parroquia La Inmaculada Parroquia Sagrada Familia Parroquia San Ildefonso Parroquia San Pedro Apóstol Partenia Partidos Políticos Partituras Pasado Pasatiempos Pascua Pasión Pastores y ángeles Patata Patines Patxi Loidi Pavo real PayPal Paz Paz Altés PDF Pedro Antonio de Alarcón Pedro Calderón de la Barca Pedro Casaldáliga Pedro José Ynaraja Pedro Miguel Lamet Pentecostés Peñalara Peñalba de Santiago Pep Lladó Perdón Pereza Periodismo Periquito Perplejidad Perroflauta Perrunadas Persianas Personas Pesetas Pete Seeger Peter Menzel Pez Piano Picasa Pico Pie Jesu Pierre Teilhard de Chardin Pilar Pilar del Río Pintada Pinturas Pirineo Piscina Pisuerga Plaga Plantas Plaquetas Plasma Plástico Plata Platón Plaza de Tian'anmen Plegarias Pluralidad Pobreza Poda Poder Poesía Pol Política Pornografía Portugal Pozo Predicación Pregón Prejuicios Premio Nobel de la Paz Premios Goya Presencia Presentación Presente Preservativos Primavera Primavera de Praga Primera Comunión Profetas Prohibir Protesta Proyecto Hombre Prudencia Prudencio Publicidad Pueblo Puertas Quemadura Quevedo Quijote Quino Quintín García Quira Racismo Radiactividad Raíces Ramadám Ramón Ramón Cué Romano Ramos Rastrojos Ratón Raúl Castro Realidad Recados Recambio Recidiva Recolección Record Guinness Recorrido virtual por el Santo Sepulcro Recuerdos Redes Cristianas Reedición Reflexión Regalo Religión Religión Digital Reloj Remuñe Renglones Repuesto Reseña Bíblica Residencia de Ancianos Resiliencia Resistencia Resurrección Retiro Reyes Magos Ricardo Blázquez Ricardo Cantalapiedra Ripios Risa Roberto Roberto Rey Rock Rogier van der Weyden Rosa Rosalía Rosario Roselen Rossini Rostros Roy Bourgeois Rubén Darío Rudyard Kipling Rut Sábado Santo Sábanas Sabine Demel Sacerdocio Sahara Sal Sal Terrae Salamanca Salomón Salud Samuel Samuel Aranda San Agustín San Antón San Antonio San Bartolomé San Benito San Esteban San Ignacio de Loyola San Isidro San Jerónimo San Joaquín y Santa Ana San José San Juan Bautista San Juan de Ávila San Juan de la Cruz San Lorenzo San Miguel del Pino San Pablo San Pedro San Pedro Regalado San Romà de Sau San Roque San Valentín Sancho Sandalias Sandro Magister Sangre Sanidad Sansón Santa Ana Santa Clara de Asís Santa Espina Santa Marta Santa Mónica Santa Teresa Santiago Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger Santidad Santos Santos Cirilo y Metodio Santos Padres Sara Saramago Saulo Scott Fitzgerald Seattle Seguimiento Segundo Montes Selecciones de Teología Semana Santa Seminario Sentimientos Seriedad Servicio Jesuita a refugiados SGAE Shakespeare Shūsaku Endō SIDA Siega Siesta Silencio Siloé Silverio Urbina Silvia Bara Silvio Rodríguez Simancas Simone de Beauvoir Sínodo Siquem Siria Sócrates Sol Sola Soledad Solentiname Solidaridad Soltería Somalia Sopa Soria Sorolla Sotillo del Rincón Stéphane Hessel Stephen Hawking Sudor Sueños Sumisión Suni Sur T. S. Eliot Tabaco Taco Talleres López Tamarindo Tamarisco Tamiflú Tano Taray Tarifa TBO TDT Tea Teatro Teléfono Televisión Temor Tener tiempo Tensión arterial Teófanes Egido Teología Teología de la Liberación Tercera Edad Tere Teresa Forcades Ternura Terremoto Terrorismo Tetas Thomas Becket Tierra de Campos Tiken Jah Fakoly Tolkien Tomás Apóstol Tomás Aragüés Tomás Moro Tomás Segovia Tomates Torío Toro Torres gemelas de Nueva York Trabajo Tráfico Traición Transición Traveling Wilburys Trigo Trini Reina Trinidad Trufa Tsunami Tumba Twitter Ucrania Umberto Eco Unción de Enfermos Unidad Universidad Urbanismo Urracas Uruguay Utopía Uvas Vacaciones Vacuna Valladolid VallaRna Valle de Pineta Valle del Silencio Valporquero Van Gogh Vaticano Vegacervera Vejez Velázquez Velicia Ventanas Ventiladores Ventura Ventura García Calderón Verano Verdad Verduras Viajes Vicente Aleixandre Vicente Huidobro Vicente Presencio Revilla Víctor Codina Víctor Heredia Víctor Jara Vida Vídeo Viento Viernes Santo Viktor Frankl Villalar Villalón Villancicos Villaverde de Íscar Vino Viña Violencia de género Violencia en las aulas Violetas Virgen del Carmen Virgen del Pilar Visita Vladímir Mayakovski Voluntariado Vuelo 605 Whitney Houston Wikiquote Winston Churchill Wislawa Symborska Woody Allen Xabier Pikaza Yankhoba Youtube Zacarías Zenón de Elea