No, no me voy a
cabrear. Y bien que he estado a punto. Pero en cuanto pensé en don Ricardo y en
lo que nos había dicho hace unos días, se me desaparecieron las intenciones y
no me cabreé. Tras escucharle cuando nos dijo que no nos opusiéramos con uñas y dientes a pagar el IBI si fuera el caso, en medio del silencio curil diocesano, vi que estábamos en el camino correcto, aunque en otros lugares otros digan otras cosas.
Esto es que el señor
cardenal, que creo que se toma por el señor de la plaza, ha dicho que si la
Iglesia que está en España paga el IBI habrá que descontar el importe de lo que
se entregue como ayuda a personas necesitadas; es decir, que las caritas van a
tener menos dinero para repartir.
Consultado que he con
mi gente, hemos considerado una ingerencia intolerable ese modo de hablar. Cada
parroquia, cada diócesis, tenemos personalidad jurídica propia y autonomía en
la gestión de nuestras cosas. Así ha sido siempre. Sólo Roma puede en todas
partes. Pero no es el caso; el señor cardenal tiene sólo un título vacío, que
no puede otra cosa sino lanzar brindis al sol. Y eso habrá que verlo. Por de
pronto que mire dentro de su lugar, Madrid.
De modo que
seguiremos haciendo lo que ya hacemos. Pagaremos lo que tengamos que pagar,
como hasta ahora. Que nosotros pagamos el agua y el alcantarillado; el vado,
las licencias de obras y los permisos de carga y descarga; el IVA y todos los
demás impuestos directos e indirectos. En fin, como cualquier hijo e hija de
vecino y/o vecina.
Y no vamos a quitar el crucifijo, porque
es nuestro signo distintivo, como no vamos a dejar en la estacada a quienes
esta crisis y las otras achuchan con inmisericordia. Aunque pensemos que una
cruz no pinta nada en algunos lugares públicos donde más que símbolo benefactor
tal parece que encabrona,
Y abogaremos por la X
en la declaración del irpf, porque eso no es menoscabar a nada ni a nadie, y sí colaborar para que los contribuyentes dirijan sus ayudas hacia quienes consideren.
Aunque desearíamos que el Estado no aportara nada a la Iglesia si eso va a
suponer tenerla del bozal.
Me da gusto poner
aquí las palabras de don Ricardo, porque son de una categoría muy superior:
«Pagar impuestos es un modo convincente de realizar el ideal
evangélico de la compasión, cuyo incumplimiento deja el mandato de la caridad
incompleto. El Reino de Dios busca la justicia».
Las de copiado de
Internet como suyas. Si no las ha dicho de verdad, estoy plenamente seguro que
las piensa.





















