Eso mira Berta, la madre, dónde estará la enana, tan tímida como la progenitora.
Ahí está, aislada y apartada. Con cara de ¡a mí no me miréis, jolínes, que siempre me miran todos!
Pero, tranquilos, que cuando él vuelva, ahí seguirán estando, y con más agua que ahora, y bien vestidos y verdes…
Estos están haciendo acopio para el viaje. Es hora de dejar en paz a Berta, que ya ha hecho lo que tenía que hacer.
Y Berta, que se lo barruntaba, ni siquiera sale a despedirles. Mira, sí, con mirada tierna, pero desde allá arriba, que si se acerca a lo mejor tenemos más que palabras. Así que, adiós, adiós.
Este es Tuno, el más grande de la manada. Está ya de despedida, se va. Maribel le da los últimos consejos: obedece, come lo que te pongan y no te cagues ni te mees por cualquier sitio, que dejas ya el corral y vas a casa nueva.
ni sabe qué es una encina, aunque ésta sea una más entre muchas…
ni siquiera haya jugado al escondite entre los árboles, aunque ahora están casi pelados…
que lo dice Carlota, que nació aquí y se lo conoce bien todo, todito, todo. Ella ya tiene casi dos años. Es muy mayor.
Tuno ahora se llama Gumi, Gumi segundo, porque el título quedó vacío al irse para Cantabria Gumi primero, y le llaman ahora, eso creo, Jacob (vaya nombrecito para un perro, mezcla de Trufa y de Berto).
Puesto que ya no hay Gumi primero, Gumi segundo será Gumi, a secas. Y ha cambiado de amos, de escenario y hasta de juegos. Ahora vive en la capital.
Pero sigue siendo un tuno, un auténtico tunante, y se deja querer…
Puesto que ya no hay Gumi primero, Gumi segundo será Gumi, a secas. Y ha cambiado de amos, de escenario y hasta de juegos. Ahora vive en la capital.
Pero sigue siendo un tuno, un auténtico tunante, y se deja querer…
y se pone, más que mimoso, tiernón…
y se pone hasta vigilante por si hay que dar aviso…

































