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Con toda mi alma


De la realidad que conozco, la humana es la única que fluctúa entre el todo y la nada, con una incierta variación que lo mismo puede ser “hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana” o su contraria, porque no sabemos, no podemos o no se nos deja avanzar en lo que empezamos, tanto si lo hicimos como locos enamorados, o como amigos desde siempre; si fue por algún interés, o por sólo ocupar el tiempo y nuestro vacío.
Si hay quienes dejan ir muriendo su relación, hay también quienes la van llenando de vida. También, quienes ni aumentan ni disminuyen, ni aminoran ni incrementan; siempre igual, como la cerveza el águila de los anuncios de mi adolescencia.
Tengo para mí que en estos tiempos infelices, se hace demasiado duro permanecer en el amor primero. Hay quien dice que la fidelidad es de personas antiguas. Y hay quien mata por infidelidad.
Momentos preocupantes, los que estamos viviendo. Y lo sabio sería que no pretendiéramos cambiar en tanto las cosas no se pusieran en algún orden, el que fuera, de mayor a menor, de menor a mayor, por grupos homogéneos, según su textura, a propósito del color; qué sé yo, de alguna manera que pudiéramos hacer algún juicio “razonable”.
Mañana me convocarán para que ejerza mi derecho a expresarme ante las urnas. Han querido ayudarme a tomar mi decisión, creo que sí. No quiero pensar que me estén engañando, ni que se tomen mi voto por el pito del sereno. Ellos y yo, todos, sabemos que esto no es lo mejor, pero es lo que tenemos. Como sabemos igualmente que no es cierto que cualquier tiempo pasado fue mejor, porque al menos el pasado que yo recuerdo no lo fue.
Sí, parece ser que el domingo muchas personas que conozco y a quienes quiero y aprecio se van a encontrar desanimadas, y es muy probable que algunas o muchas decidan no ir a votar, o votar en contra de sus ideas, o hacerlo a ciegas.
Mi voto no es uno más. Es lo único que tengo. Por él soy, ante mí mismo y ante mis paisanos.
Tanto si no voy, como si voy y voto, nada va a cambiar, porque sólo tengo un voto. Pero con ese voto me expreso, me sitúo junto a los demás, me comprometo y me implico; y ya que las cosas están como están, también quiero complicarme en ese asunto, que también es mío, de que este país no esté habitado por un pueblo des-animado.
Sí, por supuesto, mañana votaré con toda mi alma. Como siempre.

¡Gitana!



Junto a la ermita de San Isidro, de Valladolid, se fue formando un poblado chabolista habitado en su integridad por personas de etnia gitana. No sé en qué año empezaría a ocuparse aquella alejada gravera a las afueras de la ciudad. Cuando yo la conocí, algunos compañeros del seminario se acercaban los domingos a ayudar a Mariano, el cura que atendía en lo que podía a sus moradores.

La penosa situación de aquel enclave, y el futuro desarrollo urbanístico de toda la zona, forzó al ayuntamiento a buscar soluciones. Y las encontró. El resultado fue la construcción de un barrio entero, conocido como el Barrio de la Esperanza. Yo tuve la oportunidad de conocer lo que constituiría su centro social, antes de ser inaugurado. Me pareció completo, y por supuesto reluciente. Alguien había echado el resto, aunque no sé de dónde habrían salido los dineros. Además de escuela y centro médico, estaba dotado de dependencias para actividades de desarrollo social y una vivienda para quienes llevaran la gestión.

Ignoro cómo se hizo la elección y posible designación. Lo que sí sé es que un grupo de cinco religiosas se instalaron en aquella pequeña vivienda, y desde el principio fueron el alma animadora de aquella nueva realidad, aunque vieja o aviejada por el origen de exclusión y marginación que arrastraba.

Entre ellas y los cercanos salesianos de la parroquia de Pajarillos Altos hicieron a lo largo de los años lo que buenamente pudieron por atender a la población del nuevo Barrio de La Esperanza, para mantener la esperanza de que lo gitano podía estar integrado con las debidas condiciones de igualdad, oportunidad y humanidad en una población paya. Tengo para mí que nadie ha hecho la necesaria contabilidad para sacar una conclusión razonable, y aquello resultó un fiasco que requirió resolverse de manera drástica.

El reluciente conjunto de viviendas envejeció en tan breve tiempo, que más pareció que por allí pasó un ciclón de los que no suele haber por estas tierras. Y al tiempo que las casas de ajaban, la población se multiplicaba en progresión exponencial.

La solución vino por el reparto nada equitativo de las familias que lo constituían por los múltiples barrios nuevos de la ciudad, produciendo una dispersión poco racional y alterando la convivencia natural allá dónde se les envió. ¡Allá pelines…!

Las cinco religiosas cambiaron de domicilio pero sin alejarse, porque habían ya quemado sus galeras y se habían hecho carne de aquella carne. Aurora era una de ellas. Llegó al principio, justo cuando se jubiló de la enseñanza, a la que había dedicado toda su vida activa laboral. A partir de entonces continuó activa, ya no en las aulas, sino en las calles y en las casas. “Gitana”, la llamaban cariñosamente sus compañeras de congregación religiosa, porque le gustaba lucir pendientes y ropajes llamativos. “Gitana” seguro que también le decían aquellas personas que atendía, escuchaba, acompañaba, aconsejaba, enseñaba… recibía. En gitana se convirtió a fuerza de pensar como tal.

Pasó el tiempo, y con la edad su naturaleza se fue quebrando. No podía seguir en donde estaba, no había condiciones. Pasó a la casa provincial, nombre con el que se conoce la residencia de las personas que, como ella, ya lo han dado todo y están ahí, esperando.

Aurora ha dejado de esperar. Ayer domingo celebramos sus funerales. La capilla semillena, o semivacía, según se mire. Ochentaiséis años son muchos, y algunas antiguas alumnas, ciertas colaboradoras y las ni muchas ni pocas compañeras de instituto religioso ocupaban los bancos centrales de aquella inmensa iglesia. Cuatro celebrantes. Un oficio ni bien, ni mal. En la despedida la superiora la recordó como “Gitana”. Juanjo, el salesiano, echó en falta allí la guitarra, el traje de faralaes y alguna pandereta. Y recordó a Aurora recorriendo las calles del barrio y entrando en las casas, incansable.

Terminamos el oficio religioso. Eché de menos a alguna persona a título personal o en representación de aquel amplio colectivo al que dedicó, si hago cuentas… me salen, casi veinte años. O no estaban, o se habían integrado de tal manera que se habían hecho invisibles.

Quien sí estuvo siempre bien visible para Aurora fui yo. Pocas veces coincidimos, pero ella nunca lo olvidó; y cada vez que nos encontrábamos me recordaba cosas, me sonreía y me agradecía cualquier pequeño detalle que yo ya ni recordaba.

Lo dicho: Aurora ya no tiene nada que esperar; ha encontrado por fin lo que siempre estuvo buscando.

Treinta años más uno…, ¡treinta y uno!


Hoy no tengo muchas ganas de escribir. Así que pongo esto y me callo.

Una reflexión: ¡Cuánto hemos cambiado! Ha pasado mucho tiempo, ya no somos los mismos.

No sé por qué, pero esta mañana me he levantado con el paso cambiado y el corazón algo encogido.

Ayer ganamos la "Ensaladera" otra vez, y nadie ha salido a la calle a jalear al equipo de tenis. Hay cosas que antaño fueron novedades, acogidas con júbilo, y hoy apenas son rutina. Total, la cuarta, otra más.

Aminatou Haidar sigue en su ayuno voluntario-forzoso, Marruecos no se ha movido un ápice de su hierática y pétrea intolerancia, España sigue haciendo aguas en la gestión de sus responsabilidades, el Real Madrid ha vuelto a ganar sin merecérselo y el Barça lo ha hecho en plan campeón.  El Valladolid ha empatado, y lo agradece.


Lo dicho, todo sigue igual, pero ya nada es lo mismo.

¡Música, maestro! Esta vez con mis paisanos Celtas Cortos.






Ya que Juan Navarro nos propone en su comentario otro tema de Celtas Cortos, ahí va la letra para disfrutarla junto con la música:

No nos podrán parar

Nacimos hace unos años
en Pucela capital,
nos llamamos Celtas Cortos
y empezamos a tocar.

Comenzó con mucho esfuerzo,
siguió a base de currar;
si no acaba con nosotros
daremos mucho que hablar. 

Juntamos algún dinero
"pa vivir" con dignidad,
nunca nos fueron los lujos,
somos gente muy normal.

Conocemos mucha peña,
día y noche sin parar;
entre tanto algún amigo
se nos ha quedao "pa tras".

No. No nos podrán parar:
somos Celtas Cortos
con ganas de luchar.

No. No nos podrán parar:
respirar es igual que tocar.

No. No nos podrán parar:
no solemos mirar hacia atrás.

No. No nos podrán parar:
vuestra fuerza nos hará caminar.

Y hasta hoy hemos llegado
con ganas de luchar,
con ganas de ser mejores
y cambiar la realidad.

Mantenemos ilusiones
que no nos podrán robar:
los amigos, los amores,
las ganas de disfrutar.

Seguiremos insistiendo
en que el mundo hay que cambiar,
si siguen así las cosas
la tierra va a reventar

Seguimos haciendo amigos,
enemigos siempre habrá;
para todos hay un sitio,
el concierto va a empezar.

No. No nos podrán parar:
somos Celtas Cortos
con ganas de luchar.

No. No nos podrán parar:
respirar es igual que tocar.

No. No nos podrán parar:
no solemos mirar hacia atrás.

No. No nos podrán parar:
vuestra fuerza nos hace caminar.

Un mensaje de esperanza y de vida, de parte de Martín Garzo



PREGÓN DE SEMANA SANTA.
VALLADOLID 2009



In memoriam Pier Paolo Pasolini

Excelentísimo y Reverendísimo Sr. Arzobispo
Excelentísimo Señor Alcalde
Señor Presidente de la Junta de Cofradías de Semana Santa
Autoridades. Cofrades, queridos amigos y vecinos

Este es un momento especial y difícil para mí. Especial, por dirigirme a vosotros en un lugar como éste; difícil, por hacerlo en los umbrales de la Semana Santa. La Semana Santa celebra la pasión de Jesús. Es una época esencial en el universo cristiano, pues nos enfrenta al relato del dolor de los hombres. No es fácil hablar del dolor. ¿Tiene algún sentido o es sólo un anuncio del fracaso inevitable que nos espera? “El corazón tienen zonas que todavía no existen, y para que existan entra en ellas el dolor”, escribió el gran León Bloy. Para León Bloy el dolor es una prueba semejante a las que tienen que vencer los personajes de los cuentos para acceder a un mundo de plenitud, pero no sé si es así. La vida de Jesús es como un cuento, un hermoso y terrible cuento portador de esperanza. Y, esta tarde, hemos venido aquí para hablar de él. Pero un templo es un lugar de silencio, y se acude a él para hablar con esas palabras mudas que son las palabras de nuestro corazón: las palabras que escuchan los poetas, los santos, las palabras con las que nos dirigimos a esa zona del mundo no revelada todavía. ¡Cómo hablar en un lugar donde todo invita al silencio! Los santos que dormitan en sus altares, las vírgenes absortas entre racimos de oro, los ángeles en sus nubes de quietud. Todos ellos nos dicen que aquí no se necesitan las palabras, que hemos venido a callar.
Fray Angélico, el gran pintor italiano, siempre rezaba antes de ponerse a pintar, pues la pintura era para él un vínculo entre lo humano y lo divino. Casi cinco siglos después, el poeta inglés John Keats diría que el poeta debía vivir con los pies en el jardín y sus dedos tocando el cielo. Y escribió: “nadie puede realizar una obra como la de Homero o Shakespeare si no cree que su alma es inmortal”. Keats pensaba que las palabras de los poetas eran un puente entre el mundo de los sueños y el mundo real y, en efecto, gracias a la poesía sabemos que hay algo más grande que nosotros que tenemos que dar cabida en nuestra propia vida. Esa dimensión desconocida del mundo es lo que nos ofrecen los poetas y los santos con sus obras y sus vidas. Y un templo, esta catedral en la que estamos ahora, es un lugar situado a medio camino entre el mundo real y el soñado. Un lugar de comunicación en que vivos y muertos, sueños y realidades, ángeles y hombres se encuentran y dialogan entre sí con esas palabras mudas que son las palabras de la poesía y de la oración. ¿Cómo hablar hoy en él con unas palabras que no sean esas? Y, sin embargo, el Jesús de los Evangelios lo hacía a menudo. Él no sólo vino a hablar de la vida que nos aguardaba tras la muerte, sino que vino a hacerlo del mundo en el que vivía y que compartía con los demás. “El reino de Dios, no vendrá de forma espectacular, ni se podrá decir está aquí o allí, porque el reino de Dios ya está entre vosotros”, puede leerse en el evangelio de San Lucas.
En una película de Ingman Bergman, el gran director sueco, hay un diálogo entre un pastor protestante y una devota mujer: “¿Crees en Dios tío Jacob -le pregunta la mujer-, ¿en un Padre en el cielo, en un Dios del amor. En un Dios con manos, corazón y ojos que velan?” Y el pastor le contesta: “No uses la palabra dios, di lo sagrado. Lo sagrado está en todas las personas. El resto son atributos, disfraces, manifestaciones. Lo sagrado de las personas no se puede entender ni capturar. Pero a la vez es algo a lo que agarrase. Algo totalmente concreto que dura hasta la muerte. Lo que pasa después no lo podemos ver. Solo los poetas, los músicos y los santos, pueden reflejar lo que nosotros apenas podemos percibir: lo inconcebible. Ellos han visto, conocido y comprendido no del todo, pero sí en parte. Para mí es un consuelo pensar en lo sagrado de las personas”.
Es justo de eso sagrado que hay en cada uno de nosotros, de lo que vino a hablar el Jesús de nuestro cuento. Eso significa el misterio de la encarnación, hacer del hombre el centro del mundo. Ninguna religión había llegado tan lejos. Es verdad que en la mitología griega abundaron estos intercambios entre el mundo de los dioses y el de los hombres. Incluso era frecuente que los dioses se encapricharan de criaturas mortales y vivieran apasionadas historias amor con ellos, aunque enseguida regresaran a su apartado reino sin preocuparse demasiado de las consecuencias de sus aventuras. El misterio de la encarnación es muy distinto. No habla sólo de un dios que desciende al mundo a anunciar un nuevo tiempo, sino de una predilección. Como si el misterioso y hondo Dios del Antiguo Testamento se hubiera quedado contemplando a sus criaturas y hubiera sentido piedad por ellos, por sus locuras, por sus sueños, por sus locas pasiones. Y hubiera deseado estar a su lado. Ese es el verdadero significado de la encarnación, un acto de amor de Dios a sus criaturas, pues el que ama quiere confundirse con el objeto que es causa de sus desvelos.
Cuenta Chesterton en su autobiografía una anécdota de su abuelo materno. Era un hombre conservador y amante de las tradiciones, que había tenido que trabajar sin descanso para sacar adelante a su numerosa familia. Ya estaba muy enfermo cuando, al oír una conversación entre sus hijos, en que estos cuestionaban a Dios nombrando las injusticias sin fin que existían en la tierra, rompió de repente su silencio e, incorporándose en su sillón, dijo: “Daría gracias a Dios por haberme creado aunque supiera que mi alma estaba condenada”.
Dar las gracias por haber sido creados, eso es lo que, en los evangelios, nos pide Jesús que hagamos. Por eso se detiene ante los niños, los pobres y todos los perseguidos, e incluso los pájaros, los corderos y los otros animales del campo le hacen seguirles maravillado para buscar en ellos la perfecta alegría. Su luminoso optimismo surge de una confianza sin fisuras en la naturaleza humana y en la creación. Y si confía en ella es porque es obra de Dios, y es por tanto admirable. Su reino es el reino de la gratuidad. La vida es un don, un regalo de un Dios que se recrea con el espectáculo de la turbación y el gozo de sus propias criaturas. Y eso hacen los poetas y los santos, detenerse ante ese corazón infantil de los hombres y dejar constancia de su asombro ante la sorpresa infinita de la vida. “Fijaos cómo crecen los lirios del campo; no se afanan ni hilan; y sin embargo, os digo que ni Salomón en todo su esplendor se vistió como uno de ellos. Pues si la hierba que hoy está en el campo y mañana será echada al fuego la viste así, ¿qué no hará con vosotros, hombres de poca fe?”. Jesús nos pide que seamos como los pájaros y los lirios del campo, y enseguida añade: “No acumuléis tesoros en esta tierra, donde la polilla y la carcoma echan a perder las cosas, y donde los ladrones socavan y roban. Acumulad mejor tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la carcoma echan a perder las cosas, y donde los ladrones no socavan y roban. Porque donde está tu tesoro, allí está también tu corazón. Nadie podrá servir a dos amos; porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y al otro no le hará caso. No podéis servir a Dios y al dinero.”
La Semana Santa, que conmemora la pasión y la muerte de Jesús, no sólo habla del dolor ni de los horrores de este mundo, también lo hace de su belleza, que siempre se encuentra en lo más frágil y amenazado. Jesús no nos pide que reneguemos del mundo, sino que lo cuidemos, que nos ocupemos de él, que participemos de la creación. Ese es su mensaje, que el mundo no es un lugar cerrado, sino en continuo proceso de construcción y de cambio. Y nos pide que participemos en ese proceso, que nunca estemos conformes ni nos demos por satisfechos. Él no quiso su pasión, surgió de su compromiso con el mundo, y con todos los que sufrían, no de su indiferencia. “La conversión cristiana, ha escrito Roberto Oliveros, es volverse hacia el pobre, sintonizar el corazón con él, llorar con su dolor, alegrarse con sus gozos. Convertirse es liberarse de todo lo que nos ata para construir y vivir la fraternidad desde los pequeños”. Jesús nos dice que ser hombre es participar de la divinidad. Eso es un santo, alguien que está cerca de Dios. Pero ser santo no es pedir un imposible, tiene que ver con ese compromiso profundo con lo real del que antes hablé. Estar cerca de lo que nace, vivir en el asombro de ser, así es la santidad que postula esta religión de la poesía.
Por eso Simone Weil en una carta a Maurice Schuman, no entiende que se pueda renunciar a ella. Escribe: “No me gusta la manera en que algunos cristianos acostumbran a hablar de la santidad. Hablan como hablaría un banquero culto o un ingeniero culto del genio poético: algo hermoso de lo que saben que están privados, que aman y admiran, pero que no se les ocurriría reprocharse no tenerlo. En realidad me parece que la santidad es -si se me permite decirlo así- lo mínimo exigible para un cristiano. La santidad debería ser para el cristiano lo que para el comerciante es la probidad en los negocios, para el soldado la valentía, para el científico el espíritu crítico”.
Para Simone Weil la santidad tiene que ver con el amor, que es desvelo, solicitud, búsqueda del bien. La santidad es el otro nombre de la poesía, y la poesía es cuidar, proteger, dar vida, dejarse llevar por lo real. Eso hacen los poetas: estar cerca de todo lo que vive y puede morir. “Cuesta entender la vida, no la muerte. La muerte nunca encierra enigma alguno”, ha escrito Joan Margarit. El enigma es la vida, todo lo que es pequeño, minúsculo y frágil, todo lo que puede perderse. Este afán redentor es el lado más conmovedor del cristianismo y el que lleva a tantos sacerdotes y monjas a acercarse en silencio, con un inmenso afán de ser útiles, a todos los humillados de la tierra: los leprosos, los enfermos de sida, los niños hambrientos, a los que viven en los campos de refugiados y en las cárceles. Nadie puede negar a la iglesia ese inmenso esfuerzo por estar justo allí donde nadie desea permanecer, y hacerlo con un mensaje de esperanza. Viven la misma pasión que Jesús, y como ella está llena a la vez de alegría y dolor. Un adulto que se ocupa de su recién nacido, un familiar que cuida a un enfermo que quiere, no sólo se están sacrificando sino que gozan al hacerlo pues luchan por lo que aman. Eso fue lo que hizo Agar, cuidar de su hijo Ismael. Todos recordáis esta vieja y hermosa historia. Abraham tomó a su esclava Agar por amante, y tuvo con ella a Ismael. Pero su esposa Sara, muerta de celos, se las arregló para que su rival fuera expulsada de la tribu. Agar se echó a andar por el desierto sin darse por derrotada, y un ángel hizo brotar para ella y su pequeño niño un pozo para que pudieran beber. Agar es uno de los nombres de la poesía. La poesía vuelve habitable el mundo. Vuelve habitable el mundo y pide perdón por no saber estar tantas veces a la altura de su belleza. Como ha escrito Wislawa Szymborska, la poesía pide perdón al árbol por las cuatro patas de la mesa, a las grandes preguntas por las nimias respuestas, y a la gente que vaga por las estaciones por el sosiego de los que duermen plácidamente en sus casas. Se nos hace elegir entre la justicia y el amor, pero la poesía nos dice que debemos elegir las dos cosas. La historia de la pobre Agar, de su peregrinar por el desierto y de su encuentro con el pozo salvador, hablan de esa reconciliación del amor y la justicia sin la que la poesía no podría existir. Y en la figura de Jesús también se da esa reconciliación, por eso sus palabras y actos tienen una dimensión poética que no es posible ignorar. Y ahí están sus milagros para demostrarlo. Los ciegos ven, los muertos resucitan, el agua se transforma en vino, los panes y los peces se multiplican para dar de comer a los que le siguen, y es capaz de andar sobre las aguas. Hace todo esto para negar que la vida no tenga sentido, y porque no quiere que en el mundo dejen de existir cosas como la bondad, el amor y el perdón.
Nuestro mundo tiene en la autosuficiencia el mayor de sus defectos. Eso explica el trato que se da en él a los más desfavorecidos. El espectáculo, por ejemplo, de tantos emigrantes abandonando la pobreza de sus países de origen para dirigirse furtivamente al nuestro debería hacernos reflexionar sobre el tipo de mundo en que queremos vivir. Acuden a las sobras de nuestros banquetes, pero eso no significa que sean peores que nosotros. No tienen bienes materiales, pero también ellos proceden de lugares donde hay madres que cantan a su hijos dulces canciones y delicados mercaderes que saben leer la escritura de los astros, y acuden a nosotros con sus pensamientos, sus palabras y sus sueños. La idea de que cualquier hombre, hasta el más insignificante, el más maltratado por la fortuna, es portador de algo valioso, es uno de los grandes mensajes del cristianismo. Aún recuerdo en mi infancia el respeto con que se recibía en los pueblos a los pobres. Venían a pedir algo de comer, y se les atendía como si pudieran ser el mismo Jesús que se había disfrazado para probarnos. Uno del pueblo, que no se había portado bien con uno de ellos, vivió luego un tiempo torturado porque pensaba que podía ser Jesús y no le había atendido como debía. ¿Somos nosotros así? No, no lo somos, y aunque podamos compadecernos al ver a tantos desgraciados en los reportajes de televisión, en realidad cuando pensamos en ellos no los consideramos de verdad nuestros iguales. Pero Jesús vino a decirnos que lo eran. Aún más, que era justo a través de esos maltratados por la suerte, los enfermos, los que no tenían nada, los perseguidos y los locos, como se hacía presente en el mundo. “El que cuide a uno de ellos se está ocupando de mí”.
No necesitamos otros mundos, necesitamos un ser humano, necesitamos un espejo. Ser capaz de ponernos en el lugar del otro, y sentir sus penas y alegrías como propias, ese es el tipo de compromiso que nos pide Jesús. No es fácil responder a él. Nos obliga a permanecer vigilantes, a no conformarnos, a rebelarnos contra las injusticias. Nos obliga a hacernos responsables de lo que sucede. Y en esto la santidad y la poesía vuelven a coincidir, pues también la poesía es no conformarse, pedir más a la vida. Es la casa de la posibilidad, como escribió Emily Dickinson. También los templos son una casa así, pues en ellos, al menos para el que cree, todo resulta posible. Siempre he amado a esos creyentes humildes que acuden a las iglesias y se detienen ante los altares de su devoción convencidos de que todo puede suceder. Amo su silencio lleno de espigas, esa tristeza que recuerda los huertos que nos dan de comer, que hablar con su Dios sea para ellos como ir a un pozo a por agua. Envidio su fe, su loca fantasía, que nos acerquen con su ejemplo a valores tan desdeñados como la compasión, la gentileza en el sentido de san Juan, la sencillez, que, como la Agar del relato bíblico, estén suspendidos en la Maravilla sin darse cuenta. Porque ¿acaso es posible lo que creen? ¿Que haya una vida después de la muerte, que el amor sea para siempre, que los niños no tengan que morir, que el lobo y el cordero puedan estar juntos en el prado sin hacerse daño? Todo esto es hermoso y nos recuerda la marcha nocturna de los Magos hacia el Belén. Pero ¿existe un lugar así, o acaso ese mundo de ángeles, de animales absortos y pastores delicados y blancos como los corderos que cuidan, no es más que un delicado cuento como los que contamos a los niños al acostarlos? Pero ¿y qué si es así? Los niños esperan que cada noche vayamos a su cama a contárselos y eso les hace sentirse protegidos y amados. Todos los cuentos del mundo hablan de que existe la gracia en el mundo. Ese es el mensaje de los cuentos: que la vida es buena, noble y sagrada. Por eso al comparar el mundo de la religión con el de los cuentos lejos de estar devaluándola estoy diciendo de ella lo mejor que puedo decir. Es más, creo que la religión no debería abandonar nunca ese mundo. Tiene que ver con la poesía que es revelación, epifanía, comunicación profunda con los demás. En definitiva, un acto de amor. Y es gracias a ese amor como el mundo se ha poblado de delicados poemas y canciones, de templos que son como cámaras de tesoros, de santos cuyos arrobos nos hablan de una felicidad que no parece pertenecer a esta tierra. ¿Y qué si lo que nos cuentan esos poemas, lo que se guardan en esos templos, las voces que escuchan los santos y las vírgenes en sus visiones son hechos que desafían nuestra razón? Donde tenemos razón, escribió el poeta israelí Yehuda Amijai, no crecen las flores. Esas flores misteriosas y bellas que creen en los lugares más insospechados, hablan del misterio, de todo lo que amamos y tememos perder. Hablan de lo bueno, de más escondido y amado y así hacen aparecer el corazón del mundo, su infancia y su luz. No, la razón no basta. Nuestra vida no cabe en una casa tan pequeña.
Primo Levi, en uno de sus libros sobre su experiencia en los campos de exterminio de Auschwitz, cuenta como una noche los judíos se dan cuentan de que los van a matar. Un tren los va a llevar al amanecer hacia un lugar indeterminado, y comprenden que ninguno de ellos volverá de ese viaje. Enseguida se corre en el campamento la noticia, y cunde la desesperación. Y Primo Levi escribe: “Cada uno se despidió de la vida del modo que le era más propio. Unos rezaron, otros bebieron desmesuradamente, otros se embriagaron con su última pasión nefanda. Pero las madres velaron para preparar con amoroso cuidado la comida para el viaje, y lavaron a los niños, e hicieron el equipaje, y al amanecer las alambradas espinosas estaban llenas de ropa interior infantil puesta a secar; y no se olvidaron de los pañales, los juguetes, las almohadas, ni de ninguna de las cien pequeñas cosas que conocen tan bien y de las que los niños siempre tienen necesidad. ¿No harías igual vosotras? Si fuesen a mataros mañana con vuestro hijo, ¿no le darías de comer hoy?”. Este hermoso y doloroso pasaje expresa fielmente esa inocencia activa de la que vengo hablando, y que tiene que ver con el amor, con la facultad de negar nuestro consentimiento. Las madres de las que habla Primo Levi no lavaban la ropa de sus niños para acatar disciplina del campo de concentración, sino porque esa era su forma de cuidarlos. Lo hacían por dignidad, para seguir vivas, para no empezar a morir al lado de los niños que amaban. Su inocencia tiene que ver con ese compromiso capaz de abrir, incluso en el lugar más siniestro y oscuro, un espacio de esperanza y luz. James Joyce llamó epifanías a estos instantes de encantamiento. Y es esa capacidad para transformar el detalle trivial en símbolo prodigioso la que hace del cristianismo una religión llena de poesía. Los Evangelios están llenos de instantes así. Eso es una epifanía, una pequeña explosión de realidad que hace del mundo en el lugar de la restitución. Estar cerca de lo que nace, vivir en el asombro de ser, empeñarse en que lo que amamos siga viviendo, así es la santidad que postula esta religión de la poesía, cuyo último objetivo es luchar contra muerte, que como ha dicho Joan Sobrino, no es sólo negación de vida sino también de fraternidad.
“Pobres, ha escrito el teólogo vasco, son los que mueren antes de tiempo. Jesús no acabó su vida cumplidos sus años, sino como una víctima; y la resurrección no consistió en devolver a la vida a un cadáver, sino en hacer justicia a una víctima”. Este pasado noviembre se ha celebrado el aniversario del asesinato en El Salvador de varios sacerdotes, entre lo que estaban dos jesuitas vallisoletanos, Ignacio Martín Baró y Segundo Montes. Como defensores de la liberación del pueblo, se habían granjeado la enemistad de sectores financieros y militares salvadoreños que ordenaron su muerte a soldados del Ejército Nacional. Mataron a seis jesuitas, a la muchacha que les atendía y a su hija de 15 años. Segundo Montes se hizo cargo de decenas de indios, que vagaban desnutridos y abandonados por los campos, y fundó una ciudad para ellos. "Hay que hacerse pobre para comprender a los pobres”, escribió. Veinte años después, esa ciudad no sólo sigue existiendo sin que gracias al empeño desinteresado de un puñado de personas, entre las que se encuentra Catalina Montes, la dulce hermana de Segundo, se han construido casas, escuelas y hospitales. Hay agua corriente, electricidad y dieciocho mil personas viven en ella con dignidad. Se equivocan los que piensan que los sueños no valen nada. Los sueños nos dicen que siempre hay algo en juego, que la realidad siempre está necesitada de nosotros. El sueño de Segundo Montes se ha transformado en un pueblo que recuerda a ese Monte Santo descrito por Isaías, donde el lobo se tumbaba junto al cordero, los recién nacidos jugaban con las serpientes, y el león y el buey pastaban juntos, pues cada criatura vivía en plácida y venturosa vecindad con las otras. Puede que un lugar así no pueda existir, pero gracias a que hay hombres y mujeres que siguen soñando con él, se logran construir en el mundo lugares parecidos a esos alambres de espinos donde las madres de las que habla Primo Levi tendían a secar los pañales de sus niños.
Jesús es como esas madres. Él no hace apología del dolor. Sus discursos están llenos de fantasía y hermosa locura, pues pide que lo real acoja a lo verdadero, aunque para ello tengamos que sufrir. Así es el dolor de Jesús, surge de su compromiso profundo con el hombre y de su deseo de justicia y amor, porque si no le hubiera importado el mundo, ni la vida, ¿por qué se habría enfrentado a los poderosos de entonces hasta provocar su muerte? En él hay siempre un profundo amor a la vida. Cuando se pone de parte de los más pobres y débiles no lo hace por un deseo abstracto de caridad y justicia, sino porque ama los juegos de los niños, las canciones de las muchachas, ama los animales, los frutos apenas maduros de la primavera y los árboles llenos de savia. No busca la muerte, aunque esta sea el precio que tantas veces hay que pagar por ese amor. José Jiménez Lozano tiene un poema titulado El precio. En él vemos hacer al poeta una lista apresurada de algunos de los dones humildes que ha recibido al vivir. Las tardes rojas, el canto del cuco, las construcciones de escarcha, los árboles entre la niebla, los ojos y las manos de los hombres, la dulzuras del amor. Todo eso, escribe, hay que pagarlo con la muerte. Pero enseguida añade: “Quizás no sea tan caro”.
Cuando muere Lázaro, Jesús se pone a llorar con sus familiares y amigos ante el sepulcro, ajeno al poder que tiene para resucitarle. También llora en el Monte de los Olivos, y poco antes de morir. Llora por tenerse que despedir del mundo y todos los que ama. Hay un episodio muy hermoso que tiene lugar en Emaús, tras la resurrección. Dos discípulos se encuentran con Jesús en una posada y se dan cuenta de que ha resucitado por la forma en que toma el pan y se lo da. No es difícil imaginarse la tristeza con que lo repartiría al comprender que ya nunca podría volver a llevárselo a los labios, pues estaba a punto de abandonar la tierra. Puede que le trajera el recuerdo de las espigas y del grano que se llevaba al molino, y de María, su madre, cuando de pequeño le bañaba o le daba de comer, y eso fuera lo que hubiera querido decirles a sus discípulos, que ese pan en la mesa era todo lo que tenían.
Si amo el cristianismo es porque me ha enseñado a ver ese trozo de pan como algo sagrado. Se lo debo sobre todo a mis padres, que nunca nos imponían nada y se limitaban a transmitirnos su fe a través del amor, que busca la complicidad y el consentimiento. Sí, eso era el cristianismo para ellos: una religión de la vida y de la belleza. Pues si un dios había sido capaz de morir por nosotros ¿como era posible que nuestra vida pudiera carecer de sentido? Ese cristianismo dio a mi infancia exaltados momentos de altruismo, ritos carentes de utilidad práctica, el sentido del misterio y la maravilla. Me enseñó a respetar a los demás, a amar a los animales, a permanecer vigilante ante el mal y a creer en la resurrección. Son cuentos traspasados de romanticismo que hablan de cosas tan esenciales como la responsabilidad individual, la igualdad entre los hombres y la posibilidad del milagro. Que critican el poder y el afán de riqueza, que nos dicen que los niños son sagrados y que el encuentro entre un hombre y una mujer puede ser lo que fue en el edén. Pero también, como todos los verdaderos cuentos, que reclaman el silencio para cumplirse. Es eso lo que percibimos al entrar en los bellos templos católicos, que allí se entra para estar en silencio. No hay más que contemplar las imágenes que nos reciben. Ángeles aturdidos, santas que se derriten de amor, obispos absortos en la lectura de misteriosos libros, cuerpos que, aun llenos de heridas, gimen de gozo, madres que lloran. Todos guardan silencio, ninguno sabe decir qué quiere o lo que le pasa. La Biblia está llena de historias así. La historia de la burra de Balaán, que vio un ángel; la de Agar y su pequeño Ismael; la del discreto Noé, preparando su arca; la del obstinado Job; la de Raquel y sus ovejas; y, por encima de todas, la de la silenciosa María. Una muchacha que en un pueblo perdido recibe la visita de un ser alado que le anuncia que será la madre de un rey, ¿no es el comienzo de un cuento de hadas? Gran parte de la religión católica se centra en este ser adorable, que representa el misterio de la bondad, y cuya contemplación ha dado lugar a algunas de los más hermosas obras de arte, poemas, pinturas y canciones, que se han concebido jamás.
Tal vez por eso la procesión que más me gusta de la Semana Santa de Valladolid es la procesión de El Encuentro. Representa el instante en que María se encuentra con su hijo camino del calvario, y la terrible amargura que experimenta al no poder salvarle. Le quiere en el mundo, a su lado, como todas las madres quieren a sus hijos, pero, como a estas les pasa tantas veces, tampoco ella puede evitar su dolor. ¿Sabéis cuántos niños mueren en el mundo cada día? Treinta mil. Mueren porque sus madres no los pueden alimentar, o porque no tienen vacunas ni medicinas o beben aguas contaminadas. Todas ellas darían sus vidas para salvarles. Todas desean tenerlos a su lado, sentirlos por las noches cuando lloran, darles de comer y llevarles guapos por las calles de sus pueblos. Ellas no se cansan de pedir cosas para ellos. Les peinan y piden que sus rostros desprendan luz, les cosen un botón y piden que sean ordenados y limpios, les alimentan y piden que crezcan sanos y fuertes, les cuentan cuentos y piden que sean justos y buenos. Tampoco María dejaba de hacerlo. “Pedid, y recibiréis; buscad, y encontraréis; llamad, y os abrirán. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que llama le abren”.
¿Pero esto es verdad? María, como las madres de las que habla Primo Levi, nos dice que sí y que por ello no hay que dejar de pedir. Eso es lo que significan esos pañales tendidos en los alambres de espinos, que no quieren que sus hijitos mueran. Pero ellas son tan pobres como María, y no es mucho lo que pueden hacer. Y sin embargo el cristianismo nos dice que es en la pobreza donde está la verdadera fuerza. “Los pobres, ha escrito Joan Sobrino, son lugar de experiencia espiritual, de encuentro con Dios. Son exigencia ética, pero son más que eso. Encarnación significa abajamiento y encuentro, decisión primordial de llegar a estar en la verdadera realidad de este mundo, pero significa también dejarse encontrar por el Dios que está escondido pero presente en esa realidad”. Ese Dios escondido es el otro nombre de la poesía, que nos dice que más allá de lo puramente fáctico, existe una realidad oculta de la que apenas sabemos nada. Según el Talmud, el Mesías habría de venir montado en un borrico, y vestido de harapos; y uno de los milagros más hermosos de Elías, el gran profeta, fue la resurrección de un niño, sobre el que se tumbó para devolverle la vida. La importancia que Jesús concede a las mujeres y a los niños da cuenta de su confianza en que sólo los que no tienen nada ni detentan poder alguno pueden revelarnos el camino que conduce a la verdad. Pero las mujeres tienen junto a Jesús una importancia que no se limita a su papel de madres o meras acompañantes, y ahí están esos pasajes en que, tras la resurrección, aparecen como testigos y mensajeras de la revelación divina. Nunca he entendido por qué se las posterga o se las fuerza a tener un papel secundario, cuando fueron ellas las que más se comprometieron con Jesús. María pertenece a ese mismo mundo de mujeres vigilantes. Francisco Pino, nuestro gran poeta, escribió unas hermosas letanías hablando de su compromiso y pobreza, que ahora voy a leer:

María,
María, la pobre,
María, nadie en la fiesta de la elegancia y del mando,

Trono de ningún trono,
Causa de la alegría de los que no la tienen,
Vaso en el que la materia se hace ala,
Vaso al que no colorea la vanidad,
Vaso de agua,
Rosa del hambriento,
Chabola sin paredes,
Chabola en vilo,
Casa de adobes azules,
Arca soñada de un ajuar soñado,
Puerta sin puerta,
Tragaluz que ilumina el abrazo de la pareja,

Almohada de los encarcelados,
Chacha arrodillada sobre las baldosas de los pobres,
Nodriza de los que no esperan comer mañana,
Almohada para el pobre estrujado,
Chacha que ordenas con cielo el barullo de los hogares de la tierra,
Nodriza que arrullas a los que nadie arrulla,
Almohada de los ajusticiados,
Chacha de las chachas ejemplo,
Nodriza tiernísima,
Almohada suavísima,
Chacha de todos, ruega por nosotros.

No he podido evitar, al leer estos versos, recordar una pequeña historia que voy a contaros ya para terminar. Me sucedió cuando aun trabajaba de psicólogo en un Centro de Salud de nuestra ciudad. Acudió a la consulta una niña de unos diez años que, debido a un parto difícil, padecía una lesión cerebral responsable de un retraso en su desarrollo. Era muy aficionada a las pipas y, por ese tiempo, una marca de pipas se distinguía por llevar grabada en la bolsita de plástico la figura de una Virgen. Siempre compraba esa marca. Al terminar las pipas, cerraba los ojos y dirigiéndose a aquella imagen de su devoción le pedía en silencio que la curara. Nunca lo hacía en las iglesias, ante los retablos refulgentes cargados de grandes racimos de oro, ni frente a las estampas de esas madonnas que los mejores pintores habían concebido en los momentos más esplendorosos de su hermosura y salud, sino sólo ante aquella figurilla escuálida apenas visible sobre el plástico barato. "Que me cure Virgen de las Pipas" murmuraba una y otra vez, poniendo su pensamiento en aquella compañera celeste, moradora como ella del mismo reino de la insignificancia.
Creo que es a esa Virgen Pobre de la que habló Francisco Pino a la que debemos celebrar en estos días. Más allá de nuestros hermosos pasos, del rigor de nuestras procesiones, de la severidad de nuestra devoción, esa humilde y doliente figura nos pide que miremos a nuestro alrededor y nos preguntemos si acaso el mundo que nos rodea es el de nuestros sueños. Eso es hacerse pobres: descubrir que tal vez lo que tenemos no valga gran cosa. Esta pobreza buscada implica compromiso, rebeldía, la renuncia a sentirnos dueños de la verdad. Porque la verdad, como se dice en un cuento de Las mil y una noches, no cabe en solo sueño y necesita de los sueños de todos los hombres para manifestarse. La religión, en su más noble sentido, ha sido un medio de educar a la humanidad hacia la caridad, la piedad y la comprensión, y la historia que recordamos estos días tiene en la compasión su más íntima razón de ser. Es una historia dolorosa, pero llena de hermosura. Nos pide que nos elevemos hacia la belleza, que nos enfrentemos a la desgracia y al sufrimiento y recuperemos la inocencia de la infancia. Puede que sea la historia más hermosa e insensata que se haya contado jamás, pues habla del triunfo de la vida sobre la muerte.

El día después

Visto el resultado no hay motivo de queja.

Veinticuatro horas estuvo colgado el Manifiesto por la Solidaridad que con tanta ilusión lideró Cornelius. Transcurrido este tiempo, las expectativas más halagüeñas quedaron sencillamente hechas trizas por superadas.

Este es el recuento que hice a las 0:21 del día siguiente, o séase, hoy, 31 de enero:

  • Páginas en castellano: …………………………10.700
  • Páginas en inglés: …………………………….………651
  • Páginas en francés: …………………………………1.140
  • Páginas en italiano: ……………………………………..7
  • Páginas en japonés: ……………………………………10
  • Páginas en hebreo: ……………………………………….1
  • Páginas en catalán: ……………………………………….3
  • Páginas en gallego: ……………………………………….3
  • Total de páginas que lo tuvieron expuesto: 12.514

Estas cifras son meramente indicativas. No tienen ningún rigor, pero sí permiten hacer una valoración altamente positiva.

¿Y ahora qué? Pues ahora nada. El problema subsiste, persiste, sigue existiendo. Como era de esperar, por supuesto.

Lo que no está tan claro es que “nosotros y nosotras” sigamos siendo los mismos. Nos hemos dado cuenta de que si el motivo es suficiente y la acción tiene la suficiente razón habilidad y el modo de adecuado, una idea, una intuición, puede alcanzar a otras muchas, que también tocadas, pueden porque lo desean implicarse y sumarse a esa causa que ya es común y urgente.

A lo que voy. Esto mismo lo están haciendo desde hace la tira de tiempo otra mucha gente, convencida de que no es suficiente con decir ¡hay qué ver qué mal está el mundo!, ¡qué pena me da a mí esta gente que vive malviviendo!, ¡si algo sí que habría que hacer!, ¡que los que tienen que hacer las cosas bien las hagan de una vez para que esto se solucione!, etc., etc.

Estas gentes que ha tiempo que han pasado de las palabras a “dar trigo” en una inmensa mayoría de los casos están más solos que la una. Es momento de apoyarles, ayudarles, unirnos a ellos, primero para que no se sientan tan solos, segundo para que haya más ruido y no se oiga sólo el mismo sonido conformista que nos adormece, tercero para que haya más medios en el asunto, cuarto para que nuestra conciencia no se quede sólo en mirar y lamentar…

Yo desde ya empiezo a ello.

MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD

A iniciativa de un bloguero, Cornelius, personas de ambos sexos, nacionalidades, culturas y creencias o increencias diversas hemos elaborado este manifiesto.

Nos ha unido el común sentir ante un drama que, escandalosamente, afecta a casi la quinta parte de la humanidad: el hambre.

Llevamos más de 5.000 años de historia humana. Desde la invención del fuego o de la rueda nuestro mundo ha dado casi dos millones de vueltas sobre su eje, el ser humano ha evolucionado cultural, política, social, económica y religiosamente hacia muy altas cotas de desarrollo, se han establecido alianzas entre países, se han proclamado códigos de disposiciones éticas y de derecho comunes a todos los pueblos… Se producen bienes de consumo suficientes para alimentar al doble de la población actual del planeta. Pero aún así, casi 1.000.000.000 de personas malcomen o directamente mueren de inanición, de HAMBRE.

Estoy, como uno más, comprometido a que se oiga este grito de protesta, esta voz de humanidad, este clamor de justicia. Y lo hago en el día en que se celebra el 61º aniversario de la muerte de Gandhi, el luchador de la paz, que no calló ni se retrajo de hacer cuanto estuvo en su mano porque el mundo entero y cuantos lo habitan fuera mejor a su muerte de lo que se lo encontró en su nacimiento.

Gandhi dijo, entre otras cosas: "Mañana tal vez tengamos que sentarnos frente a nuestros hijos y decirles que fuimos derrotados. Pero no podremos mirarlos a los ojos y decirles que viven así porque no nos animamos a pelear."

Os pido a cuant@s os acerquéis a este blog que os unáis a nuestra palabra, a nuestra lucha…

A continuación, publico el texto del Manifiesto por la Solidaridad, y lo hago en español, francés, inglés, y con enlaces a las traducciones en otras lenguas.


MANIFIESTO POR LA SOLIDARIDAD

QUIENES SOMOS:

Los que suscribimos este manifiesto somos ciudadanos en el pleno uso de nuestros derechos civiles, y titulares de la soberanía popular, de la cual emanan los poderes del Estado.

Los firmantes nos dirigimos a todos los ciudadanos del mundo, conocedores de la situación de pobreza, hambre y enfermedad en la que se encuentra gran parte de la población humana en un momento histórico, como el actual, en el que se disponen de los suficientes medios políticos, económicos y científicos que pudieran solucionar estos problemas.

Este manifiesto tiene vocación de universalidad, y va dirigido a toda la humanidad, a cada ser humano que habita el planeta, para que tome conciencia de la terrible situación a la que se enfrentan millones de personas y de alguna manera actúe en consecuencia para terminar con esta insostenible situación. Por ello la versión original en español será traducida a diversas lenguas, pues nuestro propósito consiste en hacer oír la voz de la opinión pública en los lugares en las que se toman las decisiones políticas y económicas del mundo.

A QUIÉN NOS DIRIGIMOS:

Nos dirigimos a la clase política gobernante de nuestros países; así como a los más altos mandatarios de las Organizaciones Internacionales, tales como la Organización de las Naciones Unidas, y a los Presidentes y Gobiernos de los países más poderosos económicamente de la Tierra.


LES MANIFESTAMOS:

1.- Que este texto tiene su origen en la constatación de la extrema situación de necesidad y de hambre que sufre una gran parte de la población de la Tierra y en el desigual e injusto reparto de bienes que existe actualmente en el mundo. Entendemos que la ecuanimidad y la armonía en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana, por lo cual es inadmisible que una gran parte de la población mundial tenga que enfrentarse a una realidad tan precaria, a tal grado de injusticia y desigualdad, a tanta hambre, pobreza y desnutrición.

2.- Que consideramos que dicha situación es intrínsecamente perversa y no admisible ni moral ni éticamente, dado que todos los seres humanos nacen libres e iguales. Igualmente, tenemos presente que todos los ciudadanos del mundo tienen esos derechos desde el mismo instante de su nacimiento y no como una promesa futura cuya conquista dependa de la realidad política, social o económica de sus países.

3.- Que defendemos que es completamente injusto, inmoral y un crimen humanitario punible ante los tribunales internacionales y la Historia que, en pleno Siglo XXI, existan seres humanos que pasen hambre en el mundo, y que mueran por ello. Que es un agravante de ese crimen que, existiendo las leyes internacionales suficientes, así como los medios técnicos, económicos y científicos para corregir dicha situación, los que ejercen el poder en el mundo no lleven a cabo las acciones necesarias para solucionar lo que generaciones futuras calificarán de verdadero genocidio en el que serán culpables todos aquellos que, teniendo los medios para solucionar el problema, no los hayan empleado.

4.- Que consideramos que esta injusta situación es contraria al Derecho Natural, a los Derechos Humanos y a las normas de la más elemental ética, y entendemos que ha llegado el momento de que la voz de la opinión pública exija de sus gobernantes el final de tal estado de cosas.

5.- Que el presente manifiesto no es un manifiesto utópico; y que tampoco es un manifiesto político, ni se pretende con el mismo la instauración de un nuevo orden político o socio-económico mundial, ni ningún menoscabo del tejido empresarial, sanitario y social del mundo desarrollado, sino la más elemental justicia con los desfavorecidos.

POR TODO ELLO, EXIGIMOS A NUESTROS GOBERNANTES:

1.- La adopción de medidas inmediatas y urgentes para paliar tal situación de hambre, enfermedad y desnutrición en el tercer mundo. Consideramos que tales medidas no constituyen una utopía, sino que son perfectamente viables y posibles.

2.- Mantener el compromiso de cumplir los Objetivos del Milenio que, establecidos por Naciones Unidas en el año 2000, definen los principios a los que ha de ajustarse la actuación de los países y del sistema económico internacional para superar, con el horizonte fijado en 2015, las injusticias que aquejan a la humanidad.

3.- La realización de acciones solidarias sistemáticas con los países más desfavorecidos y que se establezca un orden lógico y humano de prioridades en la política económica, con proyectos inteligentes que creen riqueza y puestos de trabajo en los países afectados, facilitando un desarrollo sostenible y un progreso que les ayude a la consolidación de una red sanitaria, económica y social estable que haga posible el retorno a una situación de partida igualitaria.

4.- Que se tomen las medidas necesarias para que los países ricos destinen una parte de sus presupuestos a la creación de riqueza, de empresas y de fuentes de trabajo en los países afectados; así como la adopción de un acuerdo internacional, que debería subscribirse en la ONU de obligado cumplimiento para los países desarrollados.

5.- La implantación de un código ético que regule la estrategia de las empresas multinacionales, así como la eliminación de los paraísos fiscales y la aplicación de la tasa Tobin, ú otra similar, a las transacciones comerciales internacionales, que permita crear un fondo de solidaridad gestionado por Naciones Unidas.

6.- No aceptaremos simples declaraciones de principios que no se traduzcan en políticas concretas. En definitiva, APELAMOS al sentido de la generosidad y humanidad de todos, y fundamentalmente de la clase política internacional económicamente poderosa.

Desde la tierra que espera y cree firmemente en la Solidaridad que construya un mundo mejor y más justo, a 30 de enero de 2009"



MANIFESTE POUR LA SOLIDARITÉ

QUI SOMMES-NOUS:

Les adhérents à ce manifeste sommes des citoyens en plein usage de nos droits civils et titulaires de la souveraineté populaire, de laquelle émanent les pouvoirs de l'État.

Les signataires nous nous adressons à tous les citoyens du monde, informés de la situation de pauvreté, de famine et de maladie dans laquelle se trouve une grande partie de la population humaine dans un moment historique, comme l'actuel, où l'on dispose des moyens suffisants tant dans les domaines politiques, économiques et scientifiques qui pourraient résoudre ces problèmes.

Ce manifeste a une vocation d'universalité et s'adresse à l'humanité entière, à chaque être humain qui habite cette planète afin qu'il prenne conscience de la terrible situation à laquelle sont confrontés des millions de personnes et d'une certaine façon agisse en conséquence pour mettre fin à cette situation. Pour ce faire la version originale en espagnol sera traduite en diverses langues, car notre intention est de faire entendre la voix de l'opinion publique jusqu'aux lieux où se prennent les décisions politiques et économiques concernant le monde.

Á QUI NOUS NOUS ADRESSONS:

Nous nous adressons à la classe politique gouvernante de nos pays, ainsi qu'aux plus hauts mandataires Des Organisations Internationales, telles que l'Organisation des Nations Unies, et aux Présidents et Gouvernements des pays les plus puissants, économiquement parlant, de la Terre.

NOUS LEUR MANIFESTONS :

1.- Que ce texte émane de la constatation de la situation extrême de besoin et de famine que souffre une grande partie de la population de la Terre et de l'injuste distribution des biens existants aujourd'hui dans le monde. Nous entendons que l'impartialité et l'harmonie dans le monde ont pour base la reconnaissance de la dignité intrinsèque et des droits égaux et inaliénables de tous les membres de la famille humaine, raison pour laquelle il est inadmissible qu'une grande partie de la population mondiale doive affronter une réalité si précaire, à un degré tel d'injustice et d'inégalité, à tant de famine, de pauvreté et de dénutrition.

2.- Que nous considérons que dite situation est de façon inhérente perverse et inadmissible ni moralement ni éthiquement, étant donné que tous les êtres humains naissent libres et égaux .De la même manière, nous n'oublions pas que tous les citoyens du monde ont ces droits dès leur naissance et non comme une promesse future dont la conquête dépend de la réalité politique, sociale et économique de leurs pays.

3.-Que nous défendons qu'il est absolument injuste, immoral et un crime humanitaire punissable devant les tribunaux internationaux et l'Histoire que, en plein XXI ème Siècle, existent des êtres humains qui souffrent de faim dans le monde et qui en meurent. Que c'est une circonstance aggravante de ce crime qu'existant les lois internationales suffisantes, ainsi que les moyens techniques, économiques et scientifiques pour corriger cette situation, ceux qui exercent le pouvoir dans le monde ne réalisent les actions nécessaires pour résoudre ce que les futures générations qualifieront d'authentique génocide dont seront coupables tous ceux qui tout en ayant les moyens pour résoudre ce problème ne les auront pas utilisés.

4.- Que nous considérons que cette situation injuste est contraire au Droit Naturel, aux Droits Humains et aux règles de l'éthique la plus élémentaire et nous pensons que le moment est venu que la voix de l'opinion publique exige de ses dirigeants la fin d'un tel état des choses.

5.- Que ce présent manifeste n'est pas un manifeste utopique; ni un manifeste politique, ni nous prétendons avec ceci l'instauration d'un nouvel ordre politique ou socio-économique mondial, ni aucun discrédit des réseaux entreprise, sanitaire et social du monde développé, sinon la justice la plus élémentaire envers les plus démunis.

POUR TOUTES CES RAISONS , NOUS EXIGEONS DE NOS DIRIGEANTS:

1.- L'adoption de mesures immédiates et urgentes pour mettre fin à la situation de famine, de maladie et dénutrition dans le Tiers-Monde. Nous considérons que de telles mesures ne constituent pas une utopie, sinon qu'elles sont parfaitement viables et possibles.

2.- Maintenir le compromis de remplir les Objectifs du Millénaire qui, établis par les Nations Unies en 2000, définissent les principes sur lesquels doit s'adapter la conduite des pays et du système économique international pour surmonter, avec comme horizon 2015, les injustices dont souffrent l'humanité.

3.- La réalisation d'actes solidaires systématiques envers les pays les plus démunis et que s'établisse un ordre logique et humain de priorités en politique économique, avec des projets intelligents qui créent richesse et emploi dans les pays affectés, facilitant un développement soutenable et un progrès qui les aide à consolider un réseau sanitaire, économique et social stable qui rende possible le retour à une situation de départ égalitaire.

4.- Que les mesures nécessaires soient prises afin que les pays riches destinent une part de leurs budgets à la création de richesse et d'entreprises et de sources de travail dans les pays affectés ; ainsi que l'adoption d'un accord international qui devrait se souscrire à la ONU et d'application obligatoire de la part des pays développés.

5.- l'implantation d'un code éthique qui contrôle la stratégie des entreprises multinationales, ainsi que l'élimination des paradis fiscaux et l'application de la taxe Tobin, ou une autre de semblable quand aux transactions commerciales internationales qui permette de créer un fonds de solidarité géré par les Nations Unies.

6.- Nous n'accepterons pas de simples déclarations de principes qui ne se traduisent en politiques concrètes. En définitive, NOUS FAISONS APPEL au sens de la générosité et de l'humanité de tous et fondamentalement de la classe politique internationale, économiquement puissante.

Depuis la Terre qui espère et croit fermement en la Solidarité qui puisse construire un monde meilleur et plus juste, le 30 janvier 2009.


MANIFESTO ON BEHALF OF SOLIDARITY.

WHO WE ARE:

We, the endorsers of this Manifesto, are citizens on total use of our civil rights and holders of popular sovereignty, from where State Powers are emanated.

We, the signers, aware of the situation of poverty, hunger and illness in which great part of the human population lives despite being in a historical moment, as the current one, where sufficient political, economical and scientific means are available so as to solve these problems, address to all world citizens.


This public declaration is a universal calling which heads for the whole humanity, to each human being that inhabits this planet, for them to become aware for the terrible situation that millions of people have to face and, somehow, to encourage them to act accordingly, to bring to an end this unsustainable situation. This is why the original version in Spanish will be translated to different languages, since our intention is that the public opinion´s voice is heard in those places where political and economical decisions are adopted.

WHOM DO WE ADDRESS TO?:

We address to all the politicians who rule our countries; as well as to the highest heads of International Organizations, such as The United Nations, and to presidents and governments of the richest and most powerful countries of the world.


WE DECLARE:

1.- That this text has its origin in the certain fact of the extreme situation of the needs and hunger a big part of the world’s population suffers and in the current unequal and unfair distribution of the properties existing in the earth. We understand that the equanimity and the harmony in our planet must exist based in the acknowledgment of the equal, inalienable and intrinsic dignity of all the members of the human family, that is why it is unacceptable that a big part of the world’s population has to face such a precarious reality with this level of injustice, inequality, hunger, poverty and malnutrition.

2.- Since all human beings are born to be free, we believe that this situation is particularly evil and unethical. We also plead that all citizens in the world must have these rights in the same moment they are brought to life and not as a future promise to be reached depending of the political, social or economical reality of their homeland.

3.- We defend what is utterly unfair, immoral and a humanitarian punishable crime before the international courts and the History that right in the 21st century there still exist human beings starving in this World and dying because of that. It is an aggravating circumstance that, existing enough international laws and technical, economical and scientific means to correct the aforementioned situation, those who have the power in the world do not carry out the necessary actions to solve what future generations will only describe as a real genocide in which they all will be guilty for having the means to solve the problem, but not using them.

4.-We consider this unfair situation to be against the Natural Law, the Human Rights and the procedure of the most elementary ethical principles, and we understand that the moment has come in which the voice of the public opinion demands from their leaders the end of such state of affairs.


5.- That this is neither a utopian nor a political manifesto, and it does not expect the founding of a new political or socio-economic world order, nor any damage to the business, sanitary or social network of the First World, but the most elementary justice with the underprivileged.

BECAUSE OF ALL THE FACTS AFOREMENTIONED, WE DEMAND OF OUR LEADERS:

1. To adopt immediate and urging measures to alleviate such a situation of hunger, illness and malnutrition in the Third World. We think that such measures do not represent any utopia as they are perfectly feasible and possible.

2. To maintain the promise of fulfilling the Millenium Objetives which were established by the UN in the year 2000. These Objectives define the principles that the countries and the international economical system must follow in order to overcome the unfair situations humanity suffers towards the year 2015 (as it was agreed).

3. To perform systematically acts of solidarity towards the countries in an unfavourable position and to establish a logical and human order of priorities in the economical policy, including intelligent projects that create wealth and jobs in the aforementioned countries, offering sustainable development and progress to help them to consolidate a permanent social, economical and health service network that makes it possible for them to start from an equal position.


4. To take the necessary steps so that the richest countries allocate part of their national budgets to create wealth, companies and work sources in the aforementioned countries, as well as to adopt an international agreement, which should be compulsory for the developed countries and signed in the UN.

5. To implement an ethical code that regulates the multinational companies strategy, as well as the elimination of the tax havens and the application of the Tobin Tax —or a similar one— to the international commercial transactions, that will allow to create a solidarity fund managed by the UN.

6. We will not accept simple declarations of principles that are not transformed into specific policies. In other words, we appeal to everybody’s sense of generosity and humanity, especially from the ones who belong to the international ruling class that have the economical power.

From the Earth that waits and believes firmly in the Solidarity that can build a better and fairer world, 30th January 2009.
ENLACES PARA OTRAS LENGUAS:


Faltan dos días

¡Qué hermosos son sobre los montes
los pies del mensajero
que anuncia la paz,
que trae buenas nuevas,
que anuncia salvación,
que dice a Sión:
“Ya reina tu Dios”! (Isaías 52, 7)








DECLARACIÓN DE BAHÍA
Neoliberalismo y Justicia Social




Presentamos el Documento final de
la Cumbre de los Pueblos del Sur Salvador de Bahía, Brasil, celebrada del 12 al 15 de diciembre de 2008.



Representantes de organizaciones y movimientos sociales de América Latina y el Caribe, reunidos a raíz de la histórica realización de cinco cumbres simultáneas de presidentes de MERCOSUR, UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas), ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), del Grupo de Río y de América Latina y Caribe en Salvador, Bahía.

Asumiendo el rumbo que marcan los resultados de las Cumbres de los Pueblos realizadas en Posadas 2008, Lima 2008, Santiago de Chile 2007, Cochabamba 2006 y Mar del Plata 2005.

Reafirmando que los hombres y mujeres de América Latina y Caribe venimos construyendo la integración desde los pueblos, avanzando en la disputa por la profunda transformación del modelo productivo actual en una perspectiva soberana, sustentable y justa.

Teniendo en cuenta los cambios que se están realizando en el escenario mundial a raíz del desencadenamiento de la crisis económica del sistema capitalista que es producto de las políticas neoliberales de la globalización que han sumido a la humanidad en una profunda crisis energética, alimentaria, climática y social y que ahora se expresan en la crisis económica y financiera.

Observando que bajo la conducción del actual gobierno de Estados Unidos se busca dividir la región, reeditar la fracasada propuesta del ALCA y profundizar los esquemas de libre comercio, apertura a las inversiones, endeudamiento en varios países y militarización, y que la Unión Europea busca impulsar políticas similares en nuestra región.

Reconociendo no obstante, que algunos gobiernos de la región han iniciado caminos alternativos de desarrollo planteando nuevas formas de organización económica, constatamos el mantenimiento de las políticas neoliberales que han conducido a muchos pueblos a escala global a la profundización de la pobreza, la discriminación y el abandono de la capacidad de los estados de promover el desarrollo económico y social.

Declaramos:

Asumir el compromiso de profundizar la integración desde los pueblos, en este momento histórico de lucha y movilización de América Latina y el Caribe, construyendo la soberanía popular.

Por eso consideramos que la salida a la crisis económica global debe tener como respuesta estratégica la integración soberana de los países de la región y la construcción de un nuevo orden internacional económico, financiero, basado en la solidaridad, la justicia y el respeto a la naturaleza, que valorice el trabajo y que incentive el derecho al desarrollo sustentable de los Países del Sur. Las Américas que queremos construir en la perspectiva de los pueblos deben fundarse en los valores de solidaridad, superación del patriarcado, y ser necesariamente anti-racista, respetuosa de las culturas de los pueblos originarios y de la diversidad como un valor a ser defendido. En este sentido saludamos y nos solidarizamos con los procesos constitucionales en curso en Bolivia y en Ecuador. Así vemos con satisfacción que en la región se impulse la autonomía, el fortalecimiento de los mercados internos, el abandono del dólar como referente en los cambios internacionales, el dotarse de una capacidad financiera propia y el replanteo de los esquemas ilegítimos de endeudamiento, como lo ilustra el caso de la auditoria en Ecuador. Así como a fortalecer la democracia, y la autodeterminación, la no injerencia en los asuntos de otros Estados y la búsqueda de una relación respetuosa y fraterna entre las naciones.

Señalamos con agrado que han surgido propuestas de integración que reflejan el sentimiento popular de aumentar los lazos solidarios, la cooperación, el intercambio mutuamente beneficioso y la superación de las inequidades.

Al mismo tiempo vemos con preocupación que en buena medida se mantienen los esquemas neoliberales y el modelo depredatorio, monoproductivo, orientado a la exportación de recursos naturales y basado en la construcción de megaproyectos dirigidos a la consolidación de este modelo el cual produce incalculables daños a los pueblos originarios, las mujeres, las comunidades campesinas, las fuentes de agua, el medio ambiente y el desarrollo social, así como se mantiene un modelo energético no sostenible.

Señalamos que el mantenimiento de las políticas de libre comercio es obstáculo para la integración de los pueblos, la justicia social, la soberanía y la democracia y cualquier esfuerzo para retomar las negociaciones de liberalización en la Organización Mundial de comercio (OMC) contribuirá a mantener el injusto orden internacional contribuyendo a profundizar la crisis alimentaria y climática, así como también los TLCs y el ASPAN (Alianza para la Seguridad y Prosperidad de América del Norte) que precisan ser rechazados para que la integración que queremos pueda avanzar.

Por estas razones proponemos como alternativas desde los pueblos:

1. Ligar el proceso de integración al cambio en el modelo productivo asegurando la soberanía alimentaria, que solo puede alcanzarse con la profundización de una Reforma Agraria, que permita planificar y controlar la producción de alimentos para atender a las necesidades de los pueblos, revalorizando la cultura agroalimentaria de los mismos, en una nueva organización de la vida y de las relaciones entre el campo y la ciudad. La integración debe incluir también la complementariedad de las economías y el fomento a la producción sustentable. La biodiversidad y el conocimiento tradicional son patrimonio de nuestros pueblos, por ello exigimos el cumplimiento del Convenio 169 de Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas. Asegurar que el uso humano y la preservación de las fuentes y acuíferos vitales al abastecimiento público estén en primer lugar en el ordenamiento jurídico y administrativo de nuestros países; que sea efectivizado un Comité Latinoamericano y Caribeño para el monitoreo y enfrentamiento de las causas y consecuencias del calentamiento global; y que se garantice a los pueblos originarios y tradicionales respeto en los procesos de desarrollo y prioridad en la aplicación de los fondos para la reparación de las injusticias climáticas que afectan nuestros países.

2. Garantizar la soberanía de los países sobre los bienes naturales y sus fuentes energéticas, que no podrá ser alcanzada en detrimento de la soberanía alimentaria y del medio ambiente, y que permita alcanzar el bienestar de sus pueblos. Llamamos a los gobiernos de la región a buscar soluciones dentro de marcos de justicia y solidaridad frente a la demanda del pueblo paraguayo en torno a la renegociación de los tratados de Itaipu y Yaciretá.

3. Asegurar la primacía de los derechos humanos, la vigencia y exigibilidad de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, adoptando los instrumentos legales para ello. Exigimos garantizar los derechos de las y los migrantes y la libre circulación de personas y no solamente el flujo del capital y las mercancías. Demandamos el compromiso de los gobiernos en ratificar los Convenios 97 y 143 de la OIT y la Convención de la ONU sobre los Derechos de los Trabajadores Migrantes y sus Familias.

4. Considerando que los trabajadores y las trabajadoras son duramente afectados por la actual crisis del capitalismo, con despidos en masa, reducción de salarios y flexibilización de derechos, exigimos medidas que protejan los intereses del trabajo y hagan que los ricos paguen el precio de la crisis. Defendemos la reducción de la jornada de trabajo sin reducción de salarios, condicionar la liberación de recursos públicos para empresas con dificultades para mantener el nivel de empleo, ampliar el seguro de desempleo, ratificar y aplicar la Convención 158 de la OIT, y prohibir los despidos en masa.

5. Denunciar la criminalización de las mujeres en su lucha por la autonomía y el derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas en la lucha por la legalización del aborto.

6. Por entender que el acceso a la salud pública de calidad es un derecho de todos y todas, reivindicamos que los medicamentos y la propiedad intelectual no sean incluidos en la agenda de la OMC. Deseamos que los países tengan la posibilidad de construir un modelo alternativo de patentes que sirva a sus pueblos, y mecanismos de transferencia de tecnología al servicio de la soberanía popular.

7. El modelo capitalista actual no es capaz de ofrecer tierra urbana y vivienda en una localización segura a los trabajadores y trabajadoras; denunciamos que el financiamiento del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en las ciudades ataca el derecho de la población al medio ambiente. Necesitamos de la democratización de los espacios públicos de las ciudades, con políticas intersectoriales de saneamiento, deporte y recreación; además de la redefinición de las prioridades del gasto público orientado a políticas redistributivas.

8. Es necesario el fortalecimiento de la educación como un bien público, social, un derecho universal y un deber del estado. Exigimos el retiro de la educación de los acuerdos de la OMC. Reafirmamos la necesidad de una cooperación e integración tecnológica y científica, basada en valores solidarios, justos y soberanos.

9. Demandamos la democratización de los medios de comunicación de América Latina e Caribe.

10. Se advierte sobre el peligro que entraña la IV Flota (imperial) de los Estados Unidos que amenaza la paz de la región, ante lo cual, expresamos nuestro más categórico rechazo a la presencia del Comando Sur en nuestro continente. Nos sumamos a la exigencia del pueblo haitiano para el inmediato proceso de retiro de todas las fuerzas armadas extranjeras. Celebramos la ratificación de Ecuador para el retiro definitivo de la Base de Manta y su auditoria, y demandamos que no se disloque la base de Ecuador a Perú. Denunciamos la creciente criminalización y judicialización de la protesta social, como así también la implementación de las llamadas leyes antiterroristas y advertimos al mismo tiempo una nueva ofensiva estadounidense para homologar nuestro marco jurídico regional con la Ley Patriota norteamericana.

11. Las instituciones financieras multilaterales son las principales responsables de las actuales crisis económica, climática, alimentaria y energética. Los pueblos necesitamos de otras instituciones; su sola reforma significará la profundización de las crisis y resultará en una nueva etapa de endeudamiento ilegitimo para nuestros países. Reclamamos a los gobiernos de América Latina y el Caribe que se retiren de estas instituciones, incluyendo al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI); una simple reforma en el sistema de poder de decisión no va a superar su lógica. Las deudas ilegitimas que se reclaman a nuestros países ya fueron pagadas varias veces y representan un mecanismo de dominación. Exigimos el reconocimiento del derecho al no pago y el compromiso de los gobiernos de priorizar los derechos de los pueblos y la naturaleza sobre el pago de una deuda financiera ilegítima. Saludamos el no pago de la deuda decidido por el gobierno ecuatoriano, respaldado por un proceso integral de auditoria, y nos solidarizamos con la intención de iniciar nuevos procesos en Paraguay, Bolivia, Venezuela y la creación de la CPI de la deuda en Brasil. Conclamamos a los demás gobiernos de la región y del mundo a respaldar la acción soberana del gobierno ecuatoriano, a emprender iniciativas similares y avanzar en la creación de nuevas instituciones, como el Banco del Sur, que pueden contribuir en la construcción de una nueva arquitectura financiera regional y global.

12. Demandamos que los gobiernos reconozcan la deuda ecológica y que destinen recursos para la necesaria reparación ambiental.

13. Fortalecer y dotar de herramientas eficaces y equitativas a los procesos de integración en curso, buscando su convergencia y superando sus deficiencias, especialmente en lo que se refiere a dotarlos de una institucionalidad operante, garantías para la superación de las asimetrías, resolución de los conflictos por medio del diálogo y teniendo como mira permanente el beneficio de la población.

14. Pedimos el pleno reintegro de Cuba a la comunidad latino americana y caribeña y la eliminación del bloqueo a la isla y la libertad para los cinco patriotas cubanos presos injustamente en las cárceles de EUA.

15. Exigimos la libertad y el fin de la persecución de las feministas nicaragüenses presas por defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

16. Exigimos el fin de la criminalización de los movimientos sociales en nuestra región.

Llamamos a los pueblos de América Latina y el Caribe a la movilización para avanzar en la integración regional y la preservación de las conquistas realizadas y de la democracia, construyendo alternativas de cambio social que nos permitan la realización de una sociedad más justa, equitativa y soberana.


Salvador, Bahía, Brasil

14 de diciembre de 2008

Faltan seis días

¡Qué hermosos son sobre los montes
los pies del mensajero
que anuncia la paz,
que trae buenas nuevas,
que anuncia salvación,
que dice a Sión:
“Ya reina tu Dios”!






MANIFIESTO DEL DÍA INTERNACIONAL DEL TRABAJADOR MIGRANTE

18 DICIEMBRE de 2008

El pasado día 10 de diciembre conmemoramos el sesenta aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Y en el día de hoy rememoramos la aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su resolución 45/158, de 18 de diciembre de 1990, de la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de sus familias.

Denunciamos que, a pesar de que la misma no haya sido ratificada por el Estado español, hoy, 18 de diciembre, en virtud de dicha Convención, es el Día Internacional del Trabajador Migrante.

Las actuales migraciones internacionales surgen en un marco global de políticas y economías globalizadoras de tipo neoliberal capitalista, que genera enormes desigualdades e injusticias en los países emisores de los flujos migratorios. No obviamos, en ninguna medida, el protagonismo que en este drama global han ejercido las empresas multinacionales y las corporaciones bancario-financieras, que durante muchos años han expoliado los abundantes bienes y recursos de los países emisores de flujos migratorios.

El modelo se ha estructurado a través de una política de especulación financiera que ha arruinado economías y países, ha establecido créditos e intereses usurarios, ha instaurado la denominada deuda externa (eterna) y ha implantado un tipo de beneficio, fruto, no de una ganancia o salario justo, sino de esta economía de casino y especulación bursátil y accionarial. A ello hay que añadir el dumping que han generado los estados desarrollados estableciendo subvenciones y subsidios a los productos de los países enriquecidos, lo que ha contribuido a arruinar los precios de los más pobres.

Ninguna limitación ha sido dada para esta vorágine de avaricia, por ello también ha venido acompañada de contaminación y destrucción ecológica, y de una imparable carrera armamentística. Ambos aspectos han castigado más si cabe a los estados más pobres del planeta, sumándose al resto de factores anteriores para desbaratar cualquier posibilidad de buena vida de sus habitantes.

Las evidencias de esta imponderable actuación son incontestables: hambre, pobreza, violencia pública y privada, incremento de la desigualdad, corrupción, discriminación de la mujer, deslocalizaciones, expolio y desastre ecológico.

Siendo así, a nadie puede extrañar que el único recurso de subsistencia para millones de personas sea el de la emigración a los países en los que se han reubicado injustamente sus recursos: ni siquiera vienen a reclamarlos, vienen a compartirlos.

Desde nuestro planteamiento todas las personas tienen derecho a tener plenos derechos. Y son los estados y los diferentes organismos internacionales los que deben asegurar que tales derechos sean efectivos. En ese sentido, los estados y otros sujetos internacionales fallan en su función de garantes cuando permiten y generan la ilegalidad de una persona por una mera falta administrativa como es la carencia de documentación, cuando abocan a los sujetos a una situación de indocumentación, cuando crean centros de internamiento para retenerles, o cuando externalizan sus fronteras para impedir el acceso a sus territorios a miles de personas inmigrantes, entre los que se encuentran refugiados y menores…

En todos estos casos la dignidad y libertad esenciales a todo ser humano se ven vejadas, y quienes suscriben este comunicado no se sienten identificados con estas prácticas protagonizadas por estados de derecho. Reiteramos, por ello, nuestro frontal rechazo al más reciente de los instrumentos normativos que ha sido capaz de capitalizar ominosamente los agravios a la dignidad de las personas: la directiva de la vergüenza (Directiva sobre las normas y procedimientos comunes aplicables al retorno de inmigrantes en situación ilegal) aprobada por la Unión Europea en julio de 2008. Consideramos esta directiva, aprobada en un contexto de migraciones globales, como contraria a las conquistas protagonizadas por el movimiento obrero internacional.

Expresamos nuestra preocupación por los elementos que se han introducido en los borradores de la nueva legislación de asilo española que, de confirmarse, dificultarían más si cabe la concesión del derecho de asilo a miles de personas que acuden a España y a Europa confiando en su papel de valedores de su seguridad personal.

Asimismo, en reiteradas ocasiones hemos denunciado la concepción utilitarista con la que los estados occidentales han regulado la entrada y permanencia de los/as trabajadores/as inmigrantes. Ello ha supuesto que, en los recientes tiempos de bonanza económica, la mayor parte de la mano de obra inmigrante ha sido destinada a cubrir los mercados laborales más precarios y se ha visto expuesta a una vulnerabilidad muy superior a la de los trabajadores autóctonos, debido a la desregulación de los mercados en los que han sido ubicados. Temporalidad, bajos salarios, escasa promoción, mayores tasas de accidentalidad, alto índice de explotación y trabajo en la economía sumergida, han sido las características de la ocupación a la que estos trabajadores no autóctonos se han visto sometidos.

Dicha concepción instrumental, además, establece múltiples trabas administrativas que no sólo dificultan el mantenimiento de la regularidad administrativa, sino también el acceso a determinadas profesiones (funcionariado, seguridad, en incongruencia, por ejemplo, con el reclutamiento de fuerzas militares) y la posibilidad de promoción laboral a través del reconocimiento y homologación de los títulos académicos.

El trabajador inmigrante ha sido víctima de una discriminación institucional que ha permitido el acceso casi en exclusiva a ese tipo de puestos de trabajo, y que le ha convertido en el eslabón más débil del mercado laboral. La situación de las mujeres inmigrantes ha sido aún más crítica, ya que han ocupado los sectores más precarios del eslabón. A pesar de ello, el enorme crecimiento económico experimentado por Occidente en la última década se ha debido en buena parte a la mano de obra inmigrante que ha trabajado en dichos mercados: han sido decisivos en el crecimiento del PIB, en la generación de puestos de trabajo, en el saneamiento de las cuentas públicas y, especialmente las trabajadoras inmigrantes, en posibilitar la conciliación de la vida familiar y laboral en las familias autóctonas y la igualdad de oportunidades de la mujer occidental.
Exponente de dicha visión instrumental de los/as trabajadores/as inmigrantes han sido todos los productos normativos destinados a producir deslocalizaciones en el seno de los estados, como lo fue en su día el intento Bolkestein (Directiva 123/2006/CE); también es instrumental la nueva tarjeta azul destinada, como ya es habitual, a importar trabajadores a la carta, pero ahora cualificados, dada la situación económica de los estados occidentales. Y lo es el aligeramiento del derecho a la reagrupación familiar que pretende ser introducido en la modificación de la ley de extranjería española.

Frente a dicha instrumentalización las organizaciones firmantes recordamos que la igualdad es uno de nuestros valores fundamentales, y por ello consideramos que todos los/as trabajadores/as deben recibir un trato justo e igual inherente a su dignidad como persona: sus derechos no pueden estar condicionados por la nacionalidad que ostenten, sino por el lugar en que se reside y trabaja. Sólo la igualdad de derechos de todas las personas que conviven en un mismo territorio puede asegurar una integración social efectiva.

Finalmente, las organizaciones abajo firmantes nos congratularnos por la revisión que el Tribunal Constitucional español ha realizado de la ley de extranjería en vigor, declarando que todas las personas que se encuentran en España, con independencia de su origen y de su situación administrativa, tienen reconocidos el derecho a la educación, y los de reunión, asociación, sindicación, huelga y tutela judicial efectiva (incluidos justicia gratuita y abogado de oficio).

Por todo lo anterior


Exigimos un sistema mundial justo, mediante un comercio justo y solidario, una política laboral que asegure condiciones salariales dignas y evite desajustes y deslocalizaciones, una política fiscal que redistribuya la renta de forma equitativa, una política social que asegure la distribución equitativa de bienes y servicios, una política ecológica y una política de paz. Es nuestro derecho y nuestra responsabilidad exigirlo.

Animamos a los agentes sindicales a persistir en su lucha social por la justicia y los derechos de los trabajadores.

Reclamamos al Estado Español la ratificación de la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de sus familias de 1990 así como del Convenio nº 143 de la OIT sobre las migraciones internacionales en condiciones abusivas y la promoción de la igualdad de oportunidades y de trato de los trabajadores migrantes.

Exigimos el pleno reconocimiento de los derechos civiles, políticos y sociales para todos los/as trabajadores/as migrantes, así como la adopción de medidas que refuercen la igualdad de acceso a todos los sectores de ocupación. Exigimos la eliminación de trabas administrativas que dificulten el mantenimiento de la regularidad documental y el reconocimiento de títulos académicos obtenidos en el país de origen.

Exigimos el reconocimiento del derecho al voto a los/as trabajadores/as inmigrantes y de su derecho a una participación social plena.

Exigimos la adopción de medidas, para que quienes han contribuido al enriquecimiento de esta sociedad desde el trabajo en los sectores más precarios, no vean aún más debilitada su posición en los actuales momentos de crisis.

Exigimos que no se introduzcan en la legislación española las medidas restrictivas de derechos contempladas en la directiva de la vergüenza, ni otras como el recorte del derecho a la reagrupación familiar.

Animamos al Gobierno español a aprovechar la coyuntura de reforma de la ley de asilo para reforzar, en coherencia con su papel de garante de los derechos humanos y con nuestra memoria histórica, su compromiso con la institución del refugio.

Exigimos que la regulación de los derechos de los/as trabajadores/as inmigrantes se realice de acuerdo a los derechos humanos inherentes a todas las personas.

Por el derecho a tener plenos derechos: exigimos una ciudadanía universal por la que todas las personas reciban un trato igualitario, sin distinción alguna por motivos de sexo, raza, color, idioma, religión o convicción, opinión, origen, edad, estado civil, nacimiento o cualquier otra condición.


SE ADHIEREN AL MANIFIESTO:
ASOCIACIÓN DE PERUANOS INTI RAINI – CARITAS – CEAR – CENTRO LOYOLA – HOAC – LAS PALMAS ACOGE

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