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La fuerza de las palabras, o su desinfle




Acabo de leer un artículo de José I. González Faus, sobre el significado de la Navidad y la Encarnación, y comenta la Primera Carta de San Juan que sirve de primera lectura litúrgica de estos días. Me llama la atención que en una nota trata de aclarar que utiliza la palabra Amor, con mayúscula, porque no encuentra actualmente otra manera de traducir el griego ἀγάπη.
Es sabido que en Grecia había varias palabras para expresar lo que nosotros denominamos amor: χάρις (cháris), ἔρως (érōs), ἀγάπη (agapê) y φιλία (philía). Pero tenían sus diferencias. Eros, sería el amor carnal. Agapê, el amor espiritual. Y Philía, el amor mental. Esto a grosso modo, aproximadamente, porque los griegos eran muy suyos y muy profundos. Lo más sublime es Cháris, que no tiene reflejo en castellano; propiamente es Caridad, del latín Charitas; y sería gracia, don, dádiva, es decir, lo que Dios es, siente y hace por el ser humano.
San Juan en su primera carta se refiere a que Dios se entrega a los seres humanos, a la humanidad entera, porque piensa siempre, y actúa, movido por su χάρις. De tal manera que Gracia viene a ser sinónimo del mismo Dios. Y Caridad la debilidad que tiene por los seres humanos; un amor elevado a la enésima potencia, o al infinito, que es decir lo mismo. San Juan es simple y contundente: «Dios es amor» (5, 16b).
Pero, claro, en castellano no hay equivalencia. Y amor es el único sustantivo que tenemos, al que hay que añadir predicados, adjetivos, para explicitar y cualificar ese amor. Así hablamos de amor de amigos, amor de familia, amor de pareja, amor sexual…
San Pablo lo tiene también claro, «todo es Gracia» (Romanos 4, 16) y así lo expresa en su famoso himno de primera a Corintios (12, 31-13, 13), sea propio o apropiado, donde ensalza la Caridad.
Faus corta por lo sano, como médico ante gangrena, y dice Amor, con mayúscula, porque, y aquí se explaya: Mantengo la palabra Amor con mayúscula cuando se refiere a Dios, para eludir la ambigüedad de nuestras traducciones que no tienen palabras para la “agapê” griega. Pues traducir por amor conlleva el riesgo de nuestra identificación facilona entre amor y deseo. Pero traducir por caridad es proyectar en Dios la devaluación minimalista que nosotros hemos hecho de esa espléndida palabra (pues caridad empalma con el griego “charis” que alude a la gratuidad). Y traducir por solidaridad, que pudo ser hoy la palabra más expresiva, puede implicar una reducción grupal de la solidaridad, que la prive de su carácter universal. En el primer caso el amor haría menguar la libertad, en el segundo la igualdad y en el tercero la fraternidad. Por eso opto por Amor con mayúsculas”.
Esto es una consecuencia de haber convertido en hacer caridades, dando lo que sobra o lo que nos estorba, hiriendo y humillando a quien se hace objeto de nuestra donación, o vanagloriándonos de hacerlo, lo que en realidad tenía que ser algo sublime por la Gracia de Dios.
Pero hay otra devaluación que ahora está en el candelero. Me refiero a “banco de alimentos”.
Desde que consigo recordar, la batuta en esto de tener alimentos, recogidos como donativos o adquiridos con los donativos recibidos, para entregarlos a personas necesitadas, le corresponde a Cáritas, en sus escalonados niveles parroquial, diocesano y nacional. Luego sobrevino la situación de tener excedentes agrícolas, ocurridos o forzados, y fue el estado a través del ministerio de agricultura el repartidor oficial. Y hace como unos veinte años, vino por aquí un señor a presentarme un proyecto de recogida de alimentos de establecimientos al público. Resultó ser el embrión del ya conocido como Banco de Alimentos.
Este es el momento en que toda aquella institución, ong o grupo de gente buena, que se precie, tiene su propio banco de alimentos.
Así ocurre que a esta mi parroquia se acercan personas en necesidad que acuden al banco de alimentos parroquial. Hay establecimientos de venta que organizan entre sus clientes campañas para el banco de alimentos, que luego entregan a esta parroquia. Y también está la operación kilo o campaña solidaria de navidad en colegios y similares que utilizan la misma expresión, banco de alimentos, para hacer notar que luego se entregan a la parroquia.
Pero que conste que no son lo mismo, aunque tengan en común la recogida y reparto de comestibles.
¿Que como al final se trata de atajar el mismo problema, lo mismo da que me da lo mismo? Pues sí, pero no.
Al menos en esta parroquia no se trata sólo y exclusivamente de repartir cosas. Tampoco, en lo que sé y conozco, en el resto de Cáritas. El contacto persona/persona es antes que nada; es lo fundamental.
Y es que las palabras tienen su importancia, y no hay que hacerlas parecer otra cosa diferente de lo que son. Si me he explicado bien en la primera parte de este escrito, huelga que añada aquí alguna cosa más. Y si no lo he hecho bien arriba, diga lo que diga aquí tampoco aclarará el asunto.

Abundando


De la primera carta de San Pablo a los Coringles

 
[Actualización del texto sagrado, o casi, a cargo de José Ignacio González Faus, para que no nos hagamos los suecos, y suecas, sobre este particular. Sería recomendable volver al original, pero como la primera carta a los corintios además de un poco larga, está en griego, puede ser más que suficiente tener a la vista cualquier traducción buena al castellano de 1ª Corintios 11, 17-34. No anda lejos de otro trozo de la misma carta que se lee masivamente en bodas, bodonas y bodorrios, para regusto y fruición del personal concurrente, que al escucharlo en tan señalado momento suspira y lagrimea, añorando una juventud perdida en que decir u oír tales cosas parecía real y hasta posible (¿o es al revés?). Suele intitulárselo como himno al amor (1 Cor 12,31-13,13), aunque en un principio San Pablo hablaba de la Caridad, que así dicho parece, y lo es, una palabra mayor.
Aviso que me he encontrado esto hoy al despertarme. Porque de habérmelo topado anoche, ¡de qué pongo yo esa tonta historia de las llaves perdidas que coloqué en la madrugada!
Sepan todos los que esto lean que la culpa del asunto la tenemos todos, pero según. Y que los curas, más que animadores, en este asunto somos sufridores; nadie nos apoya, y mucho menos nos defiende, cuando osamos hacer siquiera alguna pequeña alusión a los excesos de fasto tan señalado. Y no quiero ni pensar qué pasaría conmigo, probrecito, si me negara en redondo a participar en el jolgorio o exigiera sencillez en las maneras, economía en los gastos y verdad en todo. A los pies de los caballos mismamente, ahí nos encontramos.
Lo que pasa es que González Faus está jubileta; pasar no es que pase de nada ni de nadie, pero tiene más autoridad moral que el supuesto superior que pudiera llamarle la atención y recomendarle silencio; y no tiene que lidiar con el personal (madres, padres, abuelas y abuelos, tíos y demás concurrencia, incluidos los y las tiernos y tiernas infantes e infantas) que, además de muchos, son jóvenes y forzudos; contra esa cantidad y calidad no hay quien pueda.
Y ya me callo, porque la razón de ser de esta entrada es dar la palabra al Faus.]

23.05.11 | 10:11. Archivado en Religion
«Cuando os reunís para las primeras comuniones, eso ya no es celebrar la Cena del Señor. Porque una gran cadena comercial que encabeza tanto las listas de grandes beneficios como las de salarios y condiciones laborales injustas, acaba de publicar un espectacular folleto en papel “couché”, de 22 páginas, donde anuncia trajes para la primera comunión, entre 400 y 1000 €, con descripciones como: “vestido de fantasía, de seda, de organza, cuerpo bordado con torera, falda de gasa con vuelo”… para niñas y niños, rubitas ellas en su mayoría.
También vestidos para niñas invitadas, cadenas y pulseras de oro, relojes Swacht o Viceroy, zapatos, libros de recuerdo, servicio de imprenta para invitaciones… Y finalmente “la gran idea”: listas de primera comunión, paralelas a las listas de boda (“porque te aseguras de recibir justo lo que más te gusta”). En ellas hay desde joyeros y pulseras, hasta sillas giratorias, bicicletas, juguetes electrónicos… ¡incluso biblias!.. De modo que, entre eso y el inevitable convite igualmente fatuo, apenas habrá auténtica primera comunión que no supere el medio millón de las antiguas pesetas. Demasiado dinero para recibir al Dios de los pobres. Tanto que algunas familias han retrasado la primera comunión de sus niños por la crisis económica.
¿Es que no tenéis otros días del año para todas esas fatuidades? ¿O es que despreciáis a la Iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen?. La verdad es que en esto no puedo alabaros. Porque yo mismo recibí del Señor lo que ya os he transmitido: que el Señor Jesús, en la hora más negra de su vida, cuando iba a ser entregado por uno de los suyos y condenado a muerte por los sacerdotes, se sentó a la mesa a cenar con sus discípulos y, en aquella cena, tomó el pan, símbolo de la necesidad humana, lo partió y se lo pasó diciendo que aquel pan compartido era su persona entregada por nosotros. También tomó una copa de vino, símbolo de la alegría humana y se la pasó diciendo que aquel vino era su sangre (sede de la vida para los judíos) con la que Dios sellaba una alianza nueva e irrompible con el género humano. Y añadió que repitiéramos esos gestos como memorial suyo: de modo que cada vez que celebráis la comunión estás anunciando esa vida de Jesús entregada hasta la muerte por solidaridad con nosotros.
Por eso debemos examinarnos seriamente, porque quien come el cuerpo del Señor sin discernimiento se traga su propia condena… (cf. 1ª Cor 11, 20sss) ¿No habéis oído el ejemplo de vuestros hermanos filipenses que han decidido celebrar la primera comunión de sus hijos del modo más sobrio posible, sin trajes ni alharacas, para dar todo el importe que eso hubiera supuesto a los niños de Haití? ¿No sabéis todavía que en ese mundo que habéis montado mueren cada hora mil niños menores de cinco años, por desnutrición o enfermedad (lo que hace unos once millones de niños al año)? ¿Creéis que el Señor entregó su persona y su vida (su cuerpo y su sangre) para que haya esas diferencias entre vosotros? ¿Es así como queréis preparar la jornada mundial de la juventud? ¿No sabéis que, además, esa forma de primera comunión, se convierte para la gran mayoría de los niños en su última comunión?
Por eso quiero recordaros palabras de los antiguos profetas: “Detesto vuestras primeras comuniones -dice el Señor-, estoy harto de vestidos de seda, se me han vuelto una carga vuestras diademas y pulseras; aprended a practicar la justicia, enderezad a los oprimidos, proteged a los que no pueden valerse… Porque ésta es la primera comunión que yo quiero: aprende a partir tu pan con el hambriento, a hospedar a los sin techo, a vestir al desnudo y a no cerrarte a los que son tu propia carne… Entonces irradiará tu luz como una aurora y tus oscuridades interiores se volverán mediodía” (cf. Isaías 1 y 58).
“Y no os contentéis con decir: vamos a la iglesia, vamos a la iglesia… ¿creéis que la casa del Señor es una pasarela de modelos?” (cf. Jeremías 7). ¿No sabéis que el rico sólo puede traer a la iglesia su humillación porque Dios eligió a los pobres como ricos en el mundo de la fe y herederos del reino de Dios? ¿No son acaso los ricos los que nos zarandean y luego nos llevan a los tribunales, y afrentan el hermoso nombre de cristianos? (carta de Santiago 1,10; 2, 5ss)…
Hace años, y por estas razones aquí expuestas, el mes de mayo ya fue calificado como “el mes de los sacrilegios”. Por favor, no me ofendáis de esa manera, dice el Señor.»

Votando es gerundio, no es dejar de reflexionar


De lo mucho que se ha publicado en estos días, este documento me parece destacable. Faus sigue manteniendo una lucidez muy por encima de la media; lo que, sin mirar para nadie, es muy loable y también muy de agradecer.

Tampoco está manco este otro documento de Jesús Espeja.

Y finalmente, este escrito firmado debidamente, no por sabido es desdeñable.

Aunque están enlazados en la columna derecha del blog, me permito ponerlos encima de la mesa camilla de mi casa, para que las visitas no tengan que molestarse en buscar.

Un día de votaciones democráticas, bien digo, permite disponer de algún rato para ojearlos.
 


I

Democracia real, todavía no

20.05.11 | 17:07. Archivado en Política
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Bravo muchachos. Ya me sorprendía que no acabarais saltando un día. Pero todo tiene sus ritmos, y la indignación social también. No comparto eso de democracia real “ya”, porque tardará bastante. Pero agradezco vuestra proclama de que nuestra democracia es profundamente irreal, casi sólo virtual. Quienes os critican desde sus butacas dicen que “no proponéis soluciones”, sin darse cuenta de que estáis haciendo un diagnóstico muy exacto. Y que, como pasó con el sida o con el cáncer, sólo cuando se tiene el diagnóstico podemos comenzar a buscar el remedio o la vacuna.
Habéis comprendido en vuestras carnes que este capitalismo global es incompatible con la democracia y que, de seguir por él, nos encaminamos no sólo a crisis sucesivas, a niveles masivos de paro y a generaciones perdidas como la vuestra, sino a una forma de fascismo permisivo. Nuestra democracia es irreal porque no puede haber auténtica democracia política sin democracia económica y, en el campo económico, vivimos bajo la dictadura de “los mercados”.
Soy de los que creen que mejorarán algo las cosas cuando gobierne el PP: pero no porque tenga un mejor programa económico (demasiado tiempo llevamos viendo que no tiene ninguno), sino porque entonces los poderes económicos aflojarán, los grifos financieros abrirán un poco la mano del crédito, y aceptarán correr algún riesgo a cambio de asegurar un gobierno perpetuo de la derecha. Luego, tras los primeros éxitos aparentes en las cifras de paro y de crecimiento, ya se encargarán de imponer sucesivos pasos hacia el desmonte del estado del bienestar: privatizaciones de la salud y demás bocados apetitosos. Y entonces será la hora del palo.
Supongo que conocéis un escrito ejemplar de Julio Anguita renunciando a su pensión como ex-diputado porque “con la pensión como maestro ya se puede vivir suficientemente”. Carta que, a su tiempo, compararon algunos con los emolumentos que Aznar o Felipe González añaden a sus “modestas” pensiones de ex-presidentes. Y que a otros les mereció el comentario de que Anguita será un buen hombre “pero desfasado”. Sin percibir que diciendo eso echaban piedras a su propio tejado: porque reconocían que la honradez es algo desfasado en un sistema como el nuestro.
Como lo muestra la presencia de corruptos en todas las listas y que los partidos no reaccionen eliminándolos sino pretendiendo que los otros tienen más. Como lo demuestra la obscena negativa a reformar una ley electoral que les asegura la poltrona por muy enemigos que parezcan entre sí. Como lo demuestra también el bueno de E. Abidal que, tras una experiencia en que vio la muerte de cerca, comprende que en la vida hay cosas más humanas y más importantes que el dinero y vende sus coches para dar limosnas a enfermos y hospitales; pero no se da cuenta de que de este modo no hace más que agravar la crisis porque si todos hacen lo mismo, baja la venta de coches y nuestra economía no remonta. Que nuestro sistema sólo puede funcionar malgastando; y sólo sabe producir mucho a base de repartir muy poco.
Por eso vosotros habéis dicho muy bien que no sois anti-sistema sino alter-sistema. Mucho más cuando hemos visto cómo, pasado el primer terror que despertó la crisis, no se ha cumplido absolutamente nada de aquello de “refundar el capitalismo” que prometieron cuando les embargaba el pánico: ni supresión de paraísos fiscales, ni tasa Tobin… “¡Es que son cosas muy difíciles!”. Como si no fuera más difícil aún combatir al Sida cuando estalló y ni sabíamos lo que era. Pero claro: el sida podría afectarles también a ellos. Ahí tenéis al señor DSK y al FMI que levantan un escándalo por una (supuesta o real) violación de una camarera, cuando llevan años violando poblaciones enteras de países pobres sin escándalo de nadie.
Tengo suficientes años como para que estas palabras cobren cierto carácter de testamento. Permitidme pues sugerir algunos horizontes para vuestro trabajo futuro. En primer lugar, no aceptéis la palabra de nadie que no haya visto y palpado la crisis de cerca: que no conozca esos rostros tristes de niños hambrientos, ni la desesperación de las madres cuando oyen llorar de hambre al niño; que no haya visto la mirada baja del señor en paro crónico que no se atreve ni a levantar la vista porque se culpabiliza él de lo que pasa a su familia; a nadie que no haya puesto los pies con cierta asiduidad en lugares como la Mina de Barcelona, la Cañada real de Madrid y otros semejantes.
En segundo lugar dos consejos del Nuevo Testamento (al que no creo que conozcáis mucho, pero eso ahora importa menos): “La raíz de todos los males es la pasión por el dinero” (1 Tim 6,10): sabia constatación hecha hace veinte siglos y mucho más valiosa en la actual estructura económica. A esa observación añadía san Pablo que debéis “trabajar vuestra liberación con temor y temblor”: porque vais a tener no sólo muchos enemigos sino inevitables problemas o divisiones entre vosotros, y las típicas tentaciones de incoherencia propias de nuestra pasta humana. Pero sabéis ya que la única posible solución de nuestro mundo es lo que el mártir Ignacio Ellacuría llamaba “una civilización de la sobriedad compartida”. Porque por el camino que vamos se incuba un doble terrorismo (político y ecológico) que un día acabará con nosotros.
Gracias, ánimo y mucha paciencia.


II

¿Indignados y organizados?

16.05.11 | 13:43. Archivado en Teología, Política, Justicia
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El interrogante es mío. En la multitunidaria manifestación que ayer tarde discurrió entre Cibeles y Puerta del Sol en Madrid la pancarta decía sin más: “indignados y organizados”. Al final diré por qué trazo el interrogante. Lo primero es valorar positivamente la movilización integrada en su mayoría por jóvenes: “queremos reapropiarnos del futuro que nos habéis robado; nos dirigimos de nuevo a vosotros, clase política y poderes públicos”.
Un reclamo común presidía la manifestación: “por una democracia real ya”, “por una democracia económica”. Es evidente la enfermedad del sistema que a todos nos envuelve: mientras nuestra Constitución proclama que todas las personas tienen derecho a un trabajo digno, varios millones de seres humanos sufren el paro forzoso: “sin casa, sin curro y sin pensión” según rezaba el cartel que llevaba una joven. La economía o arte de cubrir las necesidades básicas de todo para que puedan vivir con dignidad se ha pervertido en crematística o artimaña para que unos pocos se apropien de los recursos que pertenecen a todos. La ganancia y el lucro por encima de todo posterga y manipula irreverentemente a las personas; “no somos mercancía”, protestaba con razón aquella multitud de jóvenes.
“Indignados”. Seguramente algunos de los jóvenes manifestantes han leído ya el librito de Stéplane Hessel “¡Indignaos! Un alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica”. La indignación es el primer paso para ponerse en pie y en marcha. Nos han metido hasta los tuétanos que no hay salida, que la única forma de organizar el mundo es como lo estanos haciendo. Y eso es mentira: si los seres humanos lo hemos organizado así ¿no vamos a poder organizarlo de otra manera? ¿no van a ser posible otra economía y otra forma de relación entre las personas y entre los pueblos?
Y es aquí donde pongo el interrogante: organizados ¿cómo y desde donde?
Salta en seguida la palabra “revolución”: organizarse para luchar y desmontar todo. Pero a estas alturas de mi vida creo poco en las revoluciones violentas, y sí veo urgente lo que Hessel llama “insurrección pacífica”. Los jóvenes que ayer iban en la manifestación son conscientes de la manipulación que sufren: “vota, consume y calla”. Esta invitación refleja bien la ideología del sistema hoy reinante, que se concreta en una jerarquía inhumana de valores: acaparar dinero egoístamente, calificar a las personas por su rentabilidad, conseguir poder para situarse bien en la vida. Es el individualismo feroz que nos carcome y deshumaniza.
Sin descartar el compromiso político por cambiar estructuras y dinamismos para que todas las instituciones sociales tengan como fin la vida digna de todas las personas, lo que está en juego es el cambio de mentalidad. Hay otra jerarquía de valores: compartir con los demás lo que somos y tenemos, estimar a las personas por lo que son, ejercer el poder como servicio. Sólo con y para canalizar la insurrección que implica este cambio, es cada vez más necesario que las generaciones jóvenes salgan de su indiferencia, se organicen y trabajen por esa otra organización social que sueñan y sí es posible.

Jesús Espeja

III
  • Yo soy una joven sin futuro , por Coral Herrera Gómez
  • coralRazones por las que me identifico con la acampada en Sol y en las ciudades de todo el Estado español:
    - porque no he cobrado jamás un sueldo de mil euros y tengo 33 años. - porque me independicé a los 24 y tuve que volver a casa de mis padres. - porque tengo un titulo de doctora en Humanidades que no me ha servido para investigar o ejercer la docencia ya que la Universidad no tiene dinero para crear plazas.
    -porque he tenido que quitar del curriculum mi titulo para que me contraten en algún sitio. -porque dedico muchisimo tiempo a buscar trabajo cuando no tengo, y a buscar un trabajo mejor cuanto tengo trabajo. -porque después de pasarme la vida estudiando, no sirvo para ganarme la vida, y no aporto nada a la sociedad. -porque me educaron para ser una mujer autónoma y dependo de la solidaridad de mi familia y amigos/as para sobrevivir. -porque todo el mundo me dice que soy muy brillante pero yo me siento una inútil y una fracasada, aunque sé que al 50% de la gente de mi edad le pasa lo mismo que a mí.
    - porque he publicado dos libros, hablo inglés, tengo un titulo de Doctora en Humanidades y trabajo gratis la mayor parte del tiempo tratando de darme a conocer.
    - porque en los trabajos asalariados no me hacen contrato, ni cotizo a la seguridad social, ni tengo vacaciones, ni derecho a enfermar. si no trabajo, no cobro. y si, pago impuestos para financiar visitas de primeras damas estadounidenses o jefes de Estado vestidos de blanco.
    - como no tengo nómina, no puedo cobrar el subsidio de desempleo ni optar a las ayudas estatales al alquiler de casas o a cualquier otra medida destinada a los jóvenes. es decir, mi pobreza me margina.
    - si hago huelga o protesto por las condiciones laborales, me despiden porque no tengo contrato.
    - me pagan tarde y tengo que colarme en el metro o el autobús para poder ir a trabajar. el revisor/a me abronca porque no pago y me pone una multa como si me colase por gusto.
    - me cortan el móvil y la compañía me abronca porque mi jefe no me paga y yo no puedo pagarles a ellos.
    -porque he tenido que emigrar a otro país en busca de un trabajo con salario digno, y me he convertido en una persona ilegal o “sin papeles”.
    NO CREO EN LA DEMOCRACIA PORQUE:
    - los sindicatos nos han traicionado: desde que convocaron una huelga a posteriori y firmaron el pacto social, no creo en UGT ni en CCOO, ni siento que estén haciendo absolutamente nada por los trabajadores y trabajadoras. es más, ellos son cómplices de la precarización de los contratos, de la flexibilización del mercado laboral, del fin del Estado del Bienestar por el que tanto lucharon en los 70.
    - no creo en la democracia, que solo sirve para enriquecer a los más ricos, para ayudar a los bancos, para sostener un empresariado falto de ética y de escrúpulos que sacan lo que ganan en el país a paraísos fiscales, sin contribuir al desarrollo del Estado Español.
    - no creo en la democracia, porque no me preguntan, porque con el dinero de mis impuestos financian guerras injustas y pagan visitas del Papa, y reuniones del Club Bilderberg, y encima los políticos se quedan con el dinero de la gente.
    -no creo en la democracia, porque permite que una señora ULTRADERECHISTA privatice la educación, la sanidad y hasta el agua de l@s madrileñ@s sin ningún tipo de freno. y porque sus amig@s y la Iglesia se enriquecen mientras ella se carga el Estado.
    -no creo en la izquierda socialdemócrata porque trabaja para los bancos y para los mercados.
    -no creo en la crisis, porque las grandes empresas no han perdido dinero, sino que han aumentado sus beneficios, y somos los demás los que tenemos que creernos que hay crisis, y los que sufrimos el desempleo y la explotación laboral a través de salarios indecentes.
    -no creo en los medios, que nos bombardean con bodas, beatificaciones, fútbol y asesinatos de premios nobel de la paz, y silencian las disidencias, las voces alternativas, las propuestas para crear un mundo sostenible, justo y equitativo.
    no creo en los medios porque manipulan la información, porque cada vez informan menos, porque sedan y entretienen a las masas para que no piensen ni se rebelen contra la pobreza, la injusticia, las guerras.
    Por todo esto, no creo en la democracia bipartidista basada en el castigo al otro, no creo en una ley electoral desequilibrada e injusta, ni creo en la representación política de gente que no se preocupa por la gente, ni deseo que me pregunten solo una vez cada cuatro años.
    No quiero que me engañen más, quiero que se meta en la cárcel a los responsables de esta crisis, como en Islandia, quiero que se controle a los políticos, que los jóvenes podamos independizarnos, quiero que se deje de contaminar los ríos, el agua, el aire, que se cierren las nucleares y se apueste por energías limpias, que nos dejen tomar decisiones y participar en la vida política, y que no se criminalicen las protestas ni se nos haga parecer terroristas, o marionetas del PSOE, o gente manejada por fuerzas oscuras.
    Sin siglas, sin banderas, sin casa, sin trabajo, sin pensión, sin miedo… salimos a la calle pacíficamente, y rechazamos la brutalidad policial: contra los policías disfrazados de manifestantes violentos, y contra la censura en Internet mediante el bloqueo estatal de las webs contestatarias, contra el dinero que recibe la Iglesia católica, contra la precariedad, contra la corrupción política y las listas plagadas de corruptos, yo me sumo también a esta protesta desde el otro lado del mundo. Y con mi alma y mi corazón, y gracias a Internet, desde el exilio económico, vuelo en sueños sobrevolando la Puerta del Sol y animando a todas las personas que llevan sin moverse de ahí varios días… porque otro mundo es posible, porque somos el presente, si no nos dejáis soñar, no os dejamos dormir!!!!
Tomado del Blog de Julia Ardón

José I. González Faus corrige a José Antonio Labordeta. Y es un pena.

"Porque no lo quiere una minoría de desalmados"

No habrá un día en que todos...

"Para vergüenza nuestra, ese cambio es posible, por difícil que parezca"

     Sí, querido Labordeta, ahora lo sabes aunque ya lo sabías: no habrá un día en que todos veremos una tierra que ponga libertad. Sólo podremos ver los islotes de siempre, ocupados por unos pocos desalmados que levantaron allí su bandera privada a la que llaman libertad. Y no vendrá ese día no porque no sea posible, sino porque nosotros no queremos. O mejor: no lo quiere una minoría de desalmados, pero que cuentan con nuestra complicidad gracias a un sistema perverso que nos induce a ella.
     Porque para que venga ese día es indispensable que los que pertenecemos al veinte por cien de privilegiados de la humanidad (y nos creemos ser todo el género humano), bajemos claramente nuestro nivel de vida. Bajar no en lo necesario, pero sí en lo superfluo que tanto nos inunda a nivel personal y estructural.
     Y ese descenso de nivel es imposible por dos razones: a) como dijo Voltaire, uno de los padres de nuestra modernidad, lo superfluo nos es lo más necesario. Y b) si descendemos y dejamos de consumir, se hunde nuestro sistema asentado todo él en nuestro consumo. Así nos hemos encerrado en un laberinto sin salida, más cruel que el de Creta.
     Algunos ilusos intentan decirnos que, si seguimos creciendo mucho, habrá un día en que pueda llegar a todos esa libertad del pan, el agua, la salud y la educación. Pero también es falsa esa salida por dos razones: a) nuestro sistema sólo sabe crecer a condición de no distribuir: con un crecimiento que produzca ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más relativamente pobres. Y b) si seguimos con esos ritmos de crecimiento nos cargaremos el planeta (al que ya hemos puesto bastante enfermo) antes de que la libertad pueda llegar a todos.
     Así estamos José Antonio. Tú lo sabías. Por eso seguiste cantando que no te ibas a rendir, que eras "como esos viejos árboles batidos por el viento que azota desde el mar" y que "hemos perdido compañeros, paisajes y esperanzas en largo caminar", pero buscabas el modo de "echar nuevas raíces"... Por eso habías cantado antes que era posible que esa hermosa mañana de la libertad "ni tú ni yo ni nadie la lleguemos a ver" (aquí corrijo tu letra que decía "el otro" en lugar de nadie).
     Pero seguías empeñado en que forjar esa mañana "como un viento que arranque los matojos diciendo la verdad". Esa verdad que intento proclamar en homenaje a ti: la hermosa mañana no vendrá porque nuestro sistema la impide; y sus guardianes (desde Bill Gates a Amancio Ortega) tienen suficientes armas de destrucción masiva para acabar con todos los que intenten el cambio.
     Para vergüenza nuestra, ese cambio es posible, por difícil que parezca. Y para vergüenza de esta Cataluña desde la que te escribo, parte de esa alternativa ha sido elaborada aquí en Barcelona. Pero nos interesa menos que Messi o Espargaró y Ferrán Adriá. Y si no ¿quiénes conocen el libro Demcràcia económica. Vers una alternativa al capitalisme, elaborado aquí "a casa nostra", según tesis de D. Schweickart (Against capitalism, al que algunos calificaron como "El Capital" del siglo XX)?
     ¿Quién se preocupa de esas cosas, no ya entre los drogados por el volteriano "¡lo superfluo, tan necesario!", sino incluso entre los profesores de escuelas de negocios "católicas", o entre políticos que saben que perderán votos si abordan de esos asuntos?
     Pero tú habías decidido que, aunque fuera a mano y sin maquinaria, ibas a seguir "limpiando los caminos de siglos de despojos contra la libertad". Gracias. Por eso evoco en homenaje a ti, que pocos días después de que te dieran no sé qué medalla de mérito oficial, un jesuita buen amigo tuyo y mío, Jesús Mari (el que nos presentó cuando coincidimos por el Paseo de Pamplona), fue a verte ya en tu enfermedad, para contarte que en El Salvador, habían sido recibidos en la casa presidencial los supervivientes y víctimas de una de tantas matanzas del ejército; y allí mismo comenzaron a cantar: habrá un día en que todos, al levantar la vista...
     Me contó Jesús Mari que, cuando viste el correo electrónico de Jon Sobrino que contaba esa anécdota, le habías dicho con una lágrima en los ojos: "esto me consuela más que la medalla que me dieron el otro día".
     Recordarás (o ya no necesitas recordarlo, porque ahora estás fuera del tiempo) cómo Jesús Mari mandó un correo a Jon Sobrino contándole lo que le habías dicho y cómo Jon, (que estuvo con los campesinos salvadoreños en la casa presidencial), te narró la anécdota en un correo que comenzaba simplemente: "querido Labordeta", y terminaba comentando así el episodio: "por supuesto no eran Pavarotti ni Caballé; pero la verdad es que sonaba bastante bien".
     En fin: tú decías que estabas "regular, gracias a Dios". Nosotros seguimos "mal gracias al Capital". Pero hoy podemos unir tus versos a los del profeta Amós cuando cantaba: " venden al pobre por un par de hipotecas..., convierten los derechos en veneno y la justicia en amargura... Pero (Dios) jamás olvidará vuestras canalladas".

Los obispos son también seres humanos. Algunos, al menos



Parte primera

Llegó don Ricardo y dijo que quería conocer a todos los curas de la diócesis. La mejor manera, estar con nosotros y hablarnos y escucharnos.

En nuestro arciprestazgo se propuso pasar el día y comer juntos. En Simancas, que Pedro ponía las perdices y el del bar las alubias y el resto hasta completar faena.

Nos pareció bien, a nosotros y a don Ricardo.

Empezamos. Cogió la palabra y habló. Y habló de su infancia, de su pueblo y de su familia, de sus juegos y de sus estudios. Continuó con el seminario, Ávila. Con su trabajo como cura, también Ávila. De profesor, también Ávila y luego Salamanca. Más tarde Santiago de Compostela y después Bilbao, ya como obispo.

No dijo nada que no supiéramos. Fue la manera como lo hizo y su forma de escucharnos, luego, cuando nosotros nos pusimos a hablar, lo que desanudó a todo el grupo en una suerte de terapia amable, cariñosa, sincera.

Trece éramos, y con él catorce. Años viéndonos cada quince días; parroquias próximas y con caracteres, más que cercanos, comunes. Todos pasados los cuarenta, y la mayoría los sesenta, como si ya debiéramos ser libros leídos, descubrimos cuánto ignorábamos unos de otros, qué poco nos habíamos expresado, cómo es posible que diéramos hacia fuera una imagen tan homogénea siendo tan diferentes de extracción, historia y presente.

Pero hablamos, y hablamos, y hablamos. Y escuchamos y escuchamos y escuchamos.

Incluso, y como tímida pero cálidamente -yo diría más: dulcemente-, nos permitimos interrumpirnos para completar y/o aclarar lo que nos pareció quedaba algo escaso o poco explícito.

Y lo hizo él, él fue la ocasión pero también la causa. Don Ricardo, humano, apeló sin ordenarlo ni siquiera insinuarlo, sólo escuchando, a lo más desnudo de nosotros mismos.

La comida llegó, interrumpiéndonos. Pero seguimos durante otro largo rato hablando, y las alubias con perdices no nos impidieron para nada continuar hablándonos y escuchándonos.

Don Ricardo es el arzobispo recién llegado a Valladolid. Se le puede ver revestido de sus ropajes en los lugares en donde ello es pertinente. A pesar de ellos, con ellos y sin ellos, es una persona muy humana.

Parte segunda

Monseñor Agrelo, Santiago es su nombre, es obispo de Tánger. A título personal ha publicado un escrito mostrando sus diferencias de opinión respecto de tres teólogos españoles. Pudo haberse callado y dejar que hablaran los órganos colegiados, que existen. Ha dado la cara y se ha expuesto a que se la rompieran.

De momento ya le han dado una. Masía ha respondido. Otro no lo va a hacer, porque ya está más allá de lo correcto o incorrecto, Díez Alegría. Y está por ver lo que haga o no el tercero, González Faus. Tengo interés, en ver cómo se expresa tan fino estilista y tan profundo cristiano.

De momento aquí ofrezco la carta de monseñor Agrelo y la respuesta de Masía. Pero advierto que así es como a mí me gusta, que destaque lo humano que hay en todos nosotros.


Monseñor Agrelo disiente de los jesuitas González-Faus, Masiá y Díez-Alegría

˝Lo dijo mi admirado José Ignacio González Faus: "La Iglesia nombra hoy a sus obispos en contra del evangelio". Por su parte, Juan Masiá, también jesuita, declaró en una entrevista: "La Iglesia tiene miedo a la mujer, a la ciencia, a los periodistas, a la modernidad, a la sexualidad".

˝Y a José María Díez Alegría, ya jesuita, hombre que quiso ser de Dios y de los pobres, un amigo suyo le atribuye las inequívocas palabras de este juicio: "Pienso que la Iglesia católica en su conjunto ha traicionado a Jesús. Esta Iglesia no es lo que Jesús quiso sino lo que han querido a lo largo de la historia los poderosos del mundo".

˝No seré yo quien contradiga ni a quienes admiro ni a quienes apenas conozco. Sus razones tendrán para pensar lo que piensan y decir lo que dicen, y a ellos toca asumir la responsabilidad de los juicios que pronuncian.

˝He de decirles, sin embargo, como quien confiesa una debilidad, que sus juicios sobre la Iglesia me hieren y me duelen, pues cada vez que ellos dicen Iglesia y la envuelven en los paños del miedo al mundo y de la traición a Jesús y al evangelio, yo veo la comunidad humilde que me acogió para bautizarme, la que me acompañó el día de la unción con el Espíritu, la que me preparó para la comunión eucarística, la que hizo una fiesta de cantos, luces y flores el día de mi ordenación sacerdotal, la comunidad con la que tantas veces he orado por hermanos que nos habían dejado, la comunidad con la que celebro cada domingo a Cristo resucitado.

˝Cada vez que alguien dice Iglesia, yo veo un sacramento que significa y realiza la unión íntima con Dios y la unidad de todo el género humano. Cada vez que alguien dice Iglesia, yo veo el pueblo que ha sido unido «por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo».

˝En la Iglesia que conozco, asamblea de hombres y mujeres que Dios ha llamado, no veo "a muchos intelectuales, ni a muchos poderosos, ni a muchos de buena fama; todo lo contrario: lo necio del mundo se lo escogió Dios para humillar a los sabios; y lo débil del mundo se lo escogió Dios para humillar a lo fuerte; y lo plebeyo del mundo, lo despreciado, se lo escogió Dios: lo que no existe, para anular a lo que existe, de modo que ningún mortal pueda engallarse ante Dios".

˝No sé si esta Iglesia a la que pertenezco es una comunidad de cobardes y traidores; sólo sé que existe porque Dios la ama, y que Cristo, no otros redentores, es para ella sabiduría, honradez, consagración y liberación.

˝Decididamente, vuestros juicios sobre la Iglesia me hieren y me duelen, pues, aunque su rostro se vea desfigurado por pecados míos y vuestros, sobre ese rostro resplandece siempre la luz de Cristo que lo ilumina con su justicia y su santidad.


"Concordes en desacuerdo, sin discordia", carta abierta de Juan Masiá a monseñor Agrelo

˝Estimado señor Obispo y querido hermano don Santiago: He leído su comentario en Religión Digital con apuro, con gusto y con ganas de conversar con usted sobre lo que le hiere y duele. Primero, con apuro, porque menciona mi ligera opinión ensayística junto a las de dos personas de la altura y peso de Alegría y Glez. Faus. Non sum dignus, por favor!

˝Segundo, con gusto, porque me consta de prelados que piensan lo mismo que usted, pero no tienen agallas para decirlo directamente y se limitan a tirar la piedra y esconder la mano, recomendando a los superiores religiosos del presunto enfant terrible su silenciamiento.

˝Y tercero, con ganas de conversar con usted sobre lo que dice que le hiere y duele, con el deseo de aliviar su pesadumbre.

˝Concuerdo con usted, don Santiago, en ver la iglesia, como usted bien dice, como "la comunidad con la que celebro cada domingo a Cristo resucitado". Concuerdo con usted en que al decir "la iglesia..." (como sujeto de la frase), para atribuirle el miedo al mundo, se hace una generalización indebida (tanto lingüística como teológicamente). Concuerdo con usted y admito que sería preferible reformular así: En vez de decir "la iglesia tiene miedo...", digamos: "En la iglesia hay mucho miedo, en algunos sectores de la iglesia española hay mucho miedo, en algunas instancias jerárquicas de la iglesia hay mucho miedo, en la cúpula de la CEE tienen diarrea de miedo etc..."

˝Estoy en desacuerdo con su desacuerdo con los juicios de Alegría y Faus, porque no me parecen juicios históricamente muy acertados. ¡Cuánto hizo sufrir la jerarquía eclesiástica de su tiempo a san Francisco de Asís y cuánto tardó en reconocerlo! Basta leer la historia de la Iglesia para reconocer que, como decía Pablo VI, necesita estar siendo siempre reformándose, semper reformanda!.

˝Concordes, pues, en desacuerdo, hermano Santiago, pero sin discordia. Concordes, porque tenemos un mismo corazón: la fe en Jesús (eso es lo que nos une, y no las diversas teologías). No disentimos de la iglesia como quienes están fuera de ella, sino sientiéndonos iglesia y sintiendo con la iglesia, por amor y fidelidad a ella, disentimos de sus contradicciones internas, que nos hieren y duelen.

˝Por ejemplo, hiere y duele que un cardenal amenace a una editorial católica con quitarle el título por publicar un libro tan meritorio como el Jesús de Pagola. Hiere y duele que un obispo amenace a un superior religioso para que destierre a un teólogo experto y religioso tan fiel como Arregui. Hiere y duele que cierto obispo pronuncie solemnemente afirmaciones discriminatorias contra personas por su orientación sexual.

˝Hiere y duele que se margine a la mujer en nuestra iglesia, tanto a las religiosas como a las seglares. Hiere y duele la situación anómala de algunos sectores, e incluso de instancias jerárquicas de la iglesia en el estado español, que sistemáticamente promueven la involución y marcha atrás de la renovación del Concilio Vaticano II y se alían con los grupos de extrema derecha política, económica y religiosa, añorando los días del nacionalcatolicismo.

˝Dicho sea todo esto sin la más mínima discordia, con-cordando como concordamos, a pesar de los des-acuerdos (que se deben a que todos y todas desafinamos un poco y los acordes no armonizan).

˝Agradeciéndole por decir lo que piensa sin tapujos, deseándole que lo siga diciendo de esa manera (en vez por la espalda como hacen algunos "mayordomos de Curia") y reafirmándome en comunión con usted in sinu matris Ecclesiae, y orando juntos por la unidad y la renovación de la Iglesia, un fraternal abrazo.

Juan Masiá SJ

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He aquí la razón del título de esta entrada, no todos lo son, al menos no se comportan como tales. No es porque lo diga El País: "La vara del Cardenal". Es que ya iba siendo hora de que se oyeran voces de protesta. El colmo sería que hubiera que esperar la solución de los tribunales ordinarios, que la justicia civil viniera a poner a la justicia eclesiástica en su sitio.

Podría ser esa la solución…

De momento esto me ha llegado por correo: Carta al Nuncio

Jesús, ese peligroso delincuente

Llevo todo el día dándole vueltas a este asunto, y llega la hora de cerrarlo, el día, y no he conseguido gran cosa.

Resulta que hoy pretendía escribir algo en este blog. Pero ha sido una jornada normal, es decir, plana, sin nada especial que reseñar. Y a punto de dar las 0:00 horas me encuentro con que no tengo nada que escribir.

Corto por lo sano y empiezo por lo que tengo más a mano.

He terminado de leer un folletito que me llegó ayer en el correo real, en el que un cartero en moto de color amarillo deposita cartas y revistas de las que se tocan y se huelen. Son pocas páginas, apenas 30, y las empecé anoche, entre las sábanas, y acabo de terminarlas antes de cenar.

Miedo a Jesús, de José I. González Faus SJ, Cuaderno nº 163 de Cristianisme i Justícia

Sí, la tesis que el autor mantiene es la misma que el título expresa: Jesús da miedo. Con un prólogo -Avisos para navegantes-, tres capítulos -Por qué Jesús seduce y molesta tanto, La llamada a una forma insólita de vida, Miedo a Jesús: un diagnóstico-, y una conclusión: «No temáis», a González Faus le basta para hacer un recorrido rápido pero suficientemente profundo sobre Jesús y su carácter subversivo respecto de cuanto sobre Dios es capaz el ser humano de construir.

En una primera conclusión, tras analizar algunos de los cambios que fuerza la existencia de Jesús sobre nuestras componendas, Faus constata, y con él todos los demás, que «Dios no es de los nuestros».

"Y Dios no es de los nuestros, por algo que expresaron muy gráficamente los primeros creyentes, mirando a Jesús: no tomó su divinidad como una razón para la propia dignidad, un fundamento para el propio poder y una riqueza para el propio provecho, al contrario, renunció a ella para presentarse con figura de esclavo y como un hombre cualquiera (Fil 2, 7ss). Por eso, aunque era el Hijo, aprendió en la dureza de su vida, lo más difícil de la condición humana (cf. Heb 5, 8). Pero precisamente en ese hecho de que la comunicación de Dios se hiciera fragilidad humana ("carne" en los términos semitas de la época), precisamente ahí «hemos visto la Gloria» de Dios (Jn 1, 14). Ahí está la gloria de Dios: no en nuestro incienso, nuestras sedas, nuestras capas pontificias de armiño y nuestras músicas (por bellas que puedan ser), ni mucho menos en que los llamados "príncipes de la Iglesia" se revistan con lencería femenina, sino en Su solidaridad increíble con lo menos aparente y lo más despreciado de la condición humana."

Los cambios que provoca Jesús a los que se refiere el autor, sólo citándolos a vuela pluma son:
- Dos palabras: Abba-Reino, para hablar de la parentalidad de Dios, que significa que Dios es amor, tomando el amor como lo contrario al poder.
- Dos protagonistas: enfermos y pobres-excluídos, a quienes declara dichosos porque Dios es de ellos.
- Dos conductas: curaciones y comidas, que tenían por comensales a los fronterizos de aquella sociedad, o se realizaban en circunstancias al margen o en abierta oposición a las normas y leyes establecidas, y que Jesús presentaba como señales de que el Reino de Dios estaba llegando (Mt 12, 28)
- Dos actitudes: exigir al de dentro-comprender al de fuera, apoyándose Jesús en "la noción de ´elección de Dios´ que, entendida bíblicamente, nunca es privilegio para uno mismo y ´destino manifiesto´, sino gratuidad, servicio y universalidad: llamada para los demás»: alegrarse con lo bueno de los demás y no cerrar los ojos a lo que debe ser corregido en nosotros, en lugar de esa autocomplacncia y desprecio hacia lo otro que, de entrada, nos caracteriza a todos.
- Dos palabras cambiadas: samaritano y fariseo que, invertidos sus significados, pasan a referirse respectivamente a lo mejor en humanidad que hay en nosotros y a lo peor que puede hacernos una religiosidad que manipula a Dios.
- Dos reacciones: seguimiento y conflictividad, las dos reacciones posibles ante este Jesús inmanejable. «Jesús desató un movimiento de seguidores que acabaron dando la vida por él y también implantanto en el mundo una revolución que no parecía llamada a triunfar, dada la ignorancia y el nivel social de sus primeros seguidores. Pero desató también una hostilidad que fue creciendo vertiginosamente hasta quitarle de en medio de la manera más humillante y violenta posible».
- Dos posibilidades: Dios es así o Jesús es un blasfemo. Jesús «¿era un blasfemo imperdonable o era la revelación misma de Dios? De modo que si Jesús era así, es porque revelaba a Dios y revelaba que Dios es un Dios de los pobres y que se escapa de todo intento de codificarlo religiosamente».

A partir del texto evangélico de Mt 16, 13-28, donde se pone en duda la divinidad de Jesucristo (y la identidad de Dios que ahí se revela), González Faus va a probar que lo que Jesús está ofreciendo es una concepción de la Divinidad no como triunfo, sino como entrega.

Y lo hace desde los tres esquemas bíblicos éxodo-tierra prometida, exilio-retorno y muerte-resurrección. Las tres parejas "tienen una base histórica. El binomio éxodo-tierra arranca de la dura realidad de un pueblo brutalmente oprimido. El binomio exilio-regreso nace de la experiencia histórica de un pueblo pecador. Y en perfecta sintonía con ello, el binomio muerte-Resurrección nace del seno de una historia concreta que fue la vida particular de aquel Hombre particular. La muerte de Jesús fue la consecuencia de su vida: no fue un malentendido circunstancial ni una necesidad de la justicia incomprensible de un sádico poder divino… Aquella muerte concreta… revela al Dios de Jesús".

¡Cómo no va a dar miedo Jesús, tan humano que se rompe, si el Dios que transparenta no es el omnipotente sino el omnimisericorde! «Jesús no revela más divinidad que la de su figura humana y ese es el escándalo de la encarnación de Dios». Y el bueno de Pedro, que afirmó su fe en Jesús: «Tú eres el Mesías», se ganó de Jesús -«Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar, tú piensas como los hombres, no como Dios», porque rechazaba el rostro humano del maestro, ansiando un cristo diluido entre nubes y poder.

Recordando la frase de Leonardo Boff, "Así de humano sólo puede serlo el mismo Dios" como resumen de la experiencia de muchos que convivieron con Jesús, Faus concluye: "Pero tanta calidad humana nos parece inaccesible, y más cuanto más y mejor nos conocemos: Jesús, el Jesús real, no el sustituido por un cristo sin rostro, nos convierte en imperativo lo que era la tentación de la serpiente: «ser como Dios». Pero la idea de Dios ha quedado vuelta del revés en esa promesa: porque se trata de ser «misericordiosos como el Padre celestial» (Lc 6, 36). [En palabras del evangelista Juan: «Dios es amor».]  Y esto resulta seductor, pero también sobrecogedor para nuestra pequeñez."

«No temáis» es la última palabra. Lo que realmente produce vértigo es la humanidad de Jesús, aparentemente tan fácil, que comprendemos cuán difícil es sólo cuando tratamos de modelar la propia humanidad. "Aquí se besan otra vez la seducción y el vértigo. Y aquí precisamente somos remitidos a esa aventura de una entrega radical y confiada que llamamos fe. (…) Quizá pues sí que necesitamos volver una y otra vez sobre aquellas palabras que forman parte del discurso de despedida de Jesús en el cuarto evangelio: «tened confianza; yo he vencido al mundo» (Jn 16, 33)."

Incluye José Ignacio González Faus, ya al final, un texto raro -«Hoy la Iglesia se ha convertido para muchos en el principal obstáculo para la fe. En ella sólo puede verse la lucha por el poder humano, el mezquino teatro de quienes con sus observaciones quieren absolutizar el cristianismo oficial y paralizar el verdadero espíritu del cristianismo». (J. Ratzinger, Introducción al cristianismo, Salamanca, Sígueme 1970, pág. 301)- pero rabiosamente actual.

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