Mostrando entradas con la etiqueta Luna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luna. Mostrar todas las entradas

¡Tranqui, Luna! ¡Volveremos!

 

Han pasado veintiocho días, cuatro semanas, y aún no me hago, no a la idea, a la realidad de tu no presencia en mi vida. Los siete años que hemos pasado juntos, han resultado intensos, placenteros y entrañables. Incluso el final, tus últimos casi siete meses, me han dejado el ánimo henchido de ternura, la que tú me has trasmitido al dejarte cuidar.

Sé dónde te deposité, no sé en qué paraje te encuentres ahora. También ignoro cuándo ocurrirá. Una cosa sí tengo por segura, Luna, con una fe inquebrantable, con una esperanza firme. Volveremos…


Tú a vigilar la casa…

Yo a cuidar de ti y de los otros…

Tú a caminar conmigo…

Yo a sentirme querido…
 
Tú a velar mis sueños…

Juro que compré verde



Era impropio, me parecía, llevar unos pantalones desastrosos en mi descanso veraniego en los pirineos. Así que, indolente de mí, fui a ver qué había en la superficie comercial cercana. Por 9,99 merqué unos con buena apariencia, simulando de época pretérita cuyo nombre en giri desisto reproducir ("vintage"), de un verde tipo prado de altura y hechura en sintonía con mi edad, ya provecta.
No tardé en ensuciarlos a la primera de cambio, y por precaución los lavé a mano. Aún así, en el agua quedó, además de la mierda acumulada en tan breve tiempo, una pátina verdusca que me inquietó.
En efecto, en cuanto estuvieron secos me percaté de que habían desteñido. Eran verdes, y empezaron a ser pardos.
Con todo y con eso, en la foto de familia me situé en primera fila; no por pretenderlo, sino por casualidad: era el único hueco que quedaba, tras retrasarme por esperar a Luna.
Habíamos estado charlando durante la siesta en plan de reunión clandestina estilo años setenta, y Luna había permanecido durante todo el rato bajo mi silla, sin ceder a los reclamos de Santiago, ni dejar de atender a Alfredo que ni pizca de caso le hizo.
Cuando nos avisaron, ella dudó si acercarse al grupo o quedarse a distancia. Al fin se decidió. Pero no se situó a mi vera, como acostumbra cuando el ambiente, sin resultarle hostil, no termina de parecerle familiar; se acercó a don Ricardo, lo rodeó por detrás y se posó a la espalda de Luis, también tiene don, a quien le rozó sobremanera de modo que le hizo sonreír y decir en voz alta: Que me haces cosquillas. Por fin, resultó que se aposentó a los pies de Santiago. Ya dice él: los animales y los niños, donde ven cariño.
Pues así fue la cosa, yo con mis pantalones pardos, Luna detrás del clero alto diocesano, y todos sonriendo para la posteridad.
Algún día diremos con añoranza ¡qué jóvenes fuimos!

Superluna




Acabo de pasar bajo la luna, superluna, y he tenido que inclinarme hacia atrás y forzar mis cervicales para verla. Estaba sobre mi vertical de tal manera que, si llegan a soltarse los amarres, cae sobre mí con todo su poderío. Y me aplasta con toda seguridad.
No me pareció mayor que otros días, no obstante la expectación creada por los medios; sí de una redondez superlativa, un círculo perfecto.
Me abruma haber nacido apenas dos meses después de la superluna anterior, en 1948. Cosas que suceden tan distanciadas en el tiempo se convierten en hitos que se hunden en la historia, lejos de los simples calendarios que miden las pequeñas vidas de los mortales. Esta noche posiblemente hiele, y mañana salga un sol enorme en un cielo limpio. Y pasado tal vez llueva, o sólo esté nublado. Pero otra superluna, ¿llegaré a disfrutarla? Y eso que esta vez se anuncia más próxima, casi a la vuelta de la esquina, en 2034.
Si lo logro, habré alcanzado una edad provecta, y tendré algo de qué vanagloriarme: un trío de superlunas en mi haber.
En cualquier caso, es decir, lo consiga o no lo logre, ya tengo un propósito para lo que me resta de vida: aprender a bailar el vals. La letra ya la tengo, la música también; sólo me falta encontrar los pasos.
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero, con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo, en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados. Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.

Porque te quiero, te quiero, amor mío, en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del "Te quiero siempre".

En Viena bailaré contigo con un disfraz que tenga cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos! Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas, y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar, violín y sepulcro, las cintas del vals.

Federico García Lorca. “Pequeño vals vienés”

Perra apaleada, de la fregona huye


Han tenido que pasar doce meses menos unos días para que mi perrita Luna deje de temblar cada vez que me pongo de limpieza en casa. Se conoce que la animalita, que aunque cariñosa a más no poder también es terca como una mula, ha probado alguna vez cómo sabe un palo en los riñones. Así que era que yo me pusiera de faenas domésticas, y ella corría a esconderse en cualquier parte, a ser posible debajo de mi cama.
Hoy, sin embargo, ha permanecido quieta sobre la butaca mientras yo barría mi habitáculo. Algo hemos ganado, he pensado mientras recogía la tierra que he metido del jardín junto con sus pelos y los de Gumi y Tano.
Mientras intento escribir esto, Tano insiste en ¡aupa!, rascándome las piernas. También este individuo llegó brioso, y aún conservo cicatrices en las manos de sus mordiscos. Tardamos en dar con el asunto, una alergia le volvía loco de remate. Curado el mal, se ha vuelto un animalillo juguetón y lamigoso. Ahora mismamente está retozando con Gumi, que en su postrera edad, –ha cumplido siete años–, se porta con el pequeñajo como cualquier abuelete que se precie.
Visto lo cual, Luna también apela a mis caricias y esto se empieza a poner imposible. Yo lo soluciono levantándome y cogiendo los ramales; inmediatamente los tengo firmes y en posición de salida, es la hora del paseo.
Retomo la escritura y constato que mis vivencias con mis amiguitos no distan de la experiencia que tengo con los humanos.
Tras otra larga interrupción vuelvo al escrito, pero ya no recuerdo cómo iba la cosa ni encuentro un hilo al que agarrarme. Así pues, este cosido va a resultar un mal hilvane. Dos partidos de categoría suspendidos y otro celebrado no sé muy bien si con la cabeza o los bajos. Ver a Inglaterra y a Francia cantando la marsellesa es demasiado para mí, aunque esté en la cabecera de todos los periódicos. Y el resto es abundar sobre lo mismo, de modo que tendremos guerra. Menudo negocio para los industriales del ramo.
Menos mal que Luna ha perdido el miedo y no se ha puesto a hacer cosas raras.

Eso se avisa



Esta mañana Luna desde el suelo imploraba piedad. Me extrañó verla allí tirada, pero me alarmé de verdad cuando vi que a duras penas conseguía incorporarse. Temí lo peor. Le hice dar un corto paseo hasta el jardín de la esquina, pero no se tenía en pie y pidió ayuda. De vuelta a casa con ella en brazos, me lancé sobre el teléfono.
Ah, es eso. No pasa nada. Media aspirina y unas galletas. Se le ha bajado el azúcar. Luego vinieron las explicaciones. Luna sale siempre de caza con provisiones en los bolsillos de sus amos. Es tanto el ajetreo en que se mete que necesita equilibrarse por dentro para no caerse por fuera. Ahora que ya lo sé, seré previsor. Pero oiga usted, eso se dice antes.
Lo que no han hecho unos papás al apuntar a su hijo en catequesis, y se callaron que es celíaco. Menos mal que en los ensayos el interesado me lo ha dicho: Yo de eso no puedo comer. Justo a tiempo de no meter al pobrecillo, y de rebote a todos los demás, en un buen follón.
Hay cosas que no se deben callar. Puede ir la vida en el silencio. A quien tiene intolerancia al gluten y no lo anuncia, se le pilla, ojalá lo más pronto posible. Al mentiroso, por activa o por pasiva, también, aunque sea tarde. A Luna nadie la ha puesto en peligro, afortunadamente; fue una muy leve hipoglucemia.

Muerde la mano que le da de comer


Así es Tano, un perro que ha llegado a esta casa en plan de acogimiento familiar, que está a punto de cumplir once meses, y que pertenece a una raza dicen que muy estimada como mascota por sus cualidades de convivencia.
Tano debe estar loco, o yo no entiendo nada. Tanto si le atuso como si le llevo de paseo, si le ofrezco una galleta o intento desenredarle algún nudo de su abundante pelambrera, él tira a morder mi mano tanto como trata de hincar el diente en su rabo. Ya digo, le dan como venadas.
Bien. Una vez puesto el título de este apunte, y apuntado un principio de explicación del mismo, ahora paso a hablar del asunto que interesa. El día internacional de la mujer que se celebra hoy.
Esta mañana he añadido una petición a las ya escritas de lo que llamamos en la liturgia eucarística Oración de los fieles, que se reza tras el Credo y justo antes del Ofertorio. La he improvisado, me ha salido fatal y decía poco más o menos así: Esta petición debería hacerla una mujer, pero como quizás no haya voluntarias, me atrevo yo. Es un honor celebrar un día dedicado a la Mujer; pero es también para nuestro escarnio que tengamos que hacerlo en las circunstancias en que tantas mujeres en tantas partes del mundo viven, sin dignidad, sin derechos, sin presente ni futuro, sin cultura, sin acceso a la sanidad y con todas las cargas que uno pueda imaginar. Ojala algún día todas las mujeres gocen en plenitud e igualdad de condiciones de lo que les corresponde como seres humanos.
Ahora, al tratar de recordarla y reconstruirla, la he mejorado un poquito, pero en vivo y en directo me sonó muy mal. Aún así, la asamblea entendió y respondió orando.
Luego he estado pensando que algo debería escribir en este blog. Incluso pensé en titularlo “Bendito entre todas las mujeres, porque en esta parroquia salvo servidor y R, catequista, todas son mujeres. En Acción Caritativa, en Catequesis, en Limpieza, en Actividades de Tiempo Libre, en la Liturgia…
Uno casi está por afirmar que la Iglesia son las mujeres que la hacen funcionar, que nunca se desaniman, que tapan cualquier agujero, que asisten así caigan chuzos de punta, que aguantan carros y carretas, que sufren y disculpan la desgana de los suyos, y pasan por alto los abusos de poder y las manías consentidas del clero.
Ellas son tenidas en cuenta, pero no cuentan. O al revés, cuentan en número, y poco más.
Estoy por afirmar que se trata de una aberración que la Iglesia ha importado de la sociedad a través de la historia. Que no pertenece a sus orígenes y que desde luego no es evangélico.
Claro que si así sucede dentro de ella, fuera está el asunto mucho peor. Incluidos los países más desarrollados, todos sin excepción marcan diferencias en contra del sexo femenino que debieran hacernos pensar si tenemos futuro como especie.
Sueño con el día en que todas las mujeres del planeta se pongan de acuerdo y levanten la cabeza. Todo empezará a ser diferente. Completamente nuevo.
Mientras tanto, como Tano, –este shih tzu insignificante que lleva tantas consonantes impronunciables y completamente inútiles–, mordemos la mano que nos da el alimento.
Con Tano acurrucado entre mis pies, transcribo los últimos versos del poema de Jenny Londoño “Reencarnaciones”, también conocido como “Vengo desde el ayer”, como propuesta de una meta que hemos de alcanzar sí o sí, tan pronto como nos sea posible:

A derrotar el odio y los prejuicios,
el poder de unos pocos,
las mezquinas fronteras,
a amasar con las manos de ambos sexos
el pan de la existencia.



Espero y deseo que Tano crezca sano y aprenda de Luna, mi preciosa teckel, buenos modales y comportamiento igualitario. Fidelidad ya sería demasiado pedir.

Y ¿por qué no comerse a uno mismo?



Rabioso por contenerme y no contestar de malos modos (ni de ninguna otra forma) en una web donde se critica a mi obispo, don Ricardo, sin piedad y con mucha mala baba por sus palabras, más bien no-palabras, en unas jornadas en Zamora, me meto con una señora que ni sé quién es ni me importa, que tras cuarenta años sin encontrar pareja digna de ser considerada, ha decidido casarse consigo misma.
La foto es para enmarcar.
No sé por qué razón, viendo esto y leyendo lo otro, me viene al pensamiento un animalito muy simpático que, tras copular con su pareja, se la come. Eso es llenarse hasta la plenitud. Me pregunto qué significará entrar en comunión (con) uno/a mismo/a. ¿Autocommunio?
Gumi y Tano andan los pobres como almas dolientes por entrar en amores con Luna que está alta. Como no puede ser, porque esto no es jauja y alimentar más bocas y aguantar más ladridos se me hace insoportable, es imposible satisfacer sus elementales instintos.
Voy a ver si los convenzo de que ejerzan en solitario, y se basten consigo mismos. ¿Lo conseguiré?
Ahora vendrá alguien a decirme que es impropio que trate aquí estos asuntos y que haya dicho lo que acabo de escribir. Sepa vuesa merced que la palabra es libre, y que igual que una señora muy enseñoreada se casa con sí misma y lo hace público en la magna asamblea, con gran regocijo general y generalizado, don Ricardo puede decir o callar lo que le pete, y servidor expresar lo que me parezca.
Que no estamos para tener que mirar a ambos lados antes de salir de casa, por si viene el de la escoba dando pal pelo o amenazando miedo.

Sosteniendo la mirada



Entre extraños, cuando los ojos se encuentran, solemos desviarla. Mantenerla puede equivaler a reto o significar sintonía. Como no concibo que Luna entre en rivalidad conmigo ni con nadie, salvo que se acerque con aviesas intenciones, deduzco que está confiada con mi gesto. Sus ojos, lejos de rechazar, reflejan mi mirada a través del objetivo.
Ahora es el momento, ya podemos comunicarnos sin reservas. Las confidencias irán manando suave, fluidamente. ¡Quién sabe lo que terminará por salir!
No necesitamos ir de viaje ni hacerlo en avión, que ya se sabe que puede resultar aburrido e incluso peligroso si permanecemos todo el tiempo quietos. No está claro si es la altura o la posición del cuerpo o la estrechez del asiento…
En lo que recuerdo, mis mejores homilías nunca fueron escritas. Y lo que en ellas se dijo pudo ser imprudente expresarlo. No importa de quién fueran las palabras, quedaron cosas, como esta nieve que cae mansamente y se posa sin forzar, sin pretensión de permanencia, como un instante fugaz pero suficiente para que quede constancia de lo dicho, siquiera a modo de borrador, de intuición, de provocación pasajera.

¡Qué bueno es mirarse a los ojos y mantener la mirada! Es como escribir en el aire, esculpir con arena, trazar surcos sobre el agua… Siempre dejan huella.

De pequeñín a jefe de manada


Así, sin proceso constituyente ni votaciones amañadas, Gumi ostenta ahora el puesto más alto en la jerarquía animal “irracional” en esta república irresponsable que es mi casa. Y se le ha venido el cielo entero encima de su enorme cabeza. Ni las orejonas que le honran han paliado semejante desplome. Anda ahora sumido en sus pensamientos, el pobre, y requiere unos mimos que siempre despreció olímpicamente.
El caso es que la entrada de Luna, por un lado, como refugiada, y de Tano como desahuciado, por otro, ha llenado con creces el hueco vacío, rebajando la edad media y haciendo de Gumi el más viejo del lugar. Ni el ya veterano Bienve, ni la novata Codorniz, que también ha pedido cuartelillo, han colaborado en su favor. Gumi, a sus cinco años corridos, se ha convertido en el más anciano del lugar. Y eso trae consecuencias.
He aquí manifiesta una manera natural de llegar a lo más alto, por el simple discurrir del tiempo.
Recuerdo una peli de indios y vaqueros, cuyo título se me borró de la memoria, en la que los ancianos jefes indios se veían sorprendidos por la aparición de jóvenes guerreros que les disputaban el bastón de mando. Así fue como indios y vaqueros se coaligaron para combatir a los advenedizos, porque era impensable tal volteo en los usos y costumbres, aunque fuera en el lejano Oeste. Al final, antes del the end, el buen orden volvía a campar, y las praderas retornaron a la pacífica convivencia, con el solo y único perjuicio para los bisontes, que se vieron seriamente perseguidos y cazados.
O sea, que es del todo anómalo que los más jóvenes aspiren a gobernar. No sé si en ha historia habrá habido alguna comunidad humana que funcionara de esa manera, siendo gobernada por los jóvenes. ¿Pueritocracia podría ser su denominación?
Mucho más acostumbrada a las gerontocracias de cualquier estilo, la aparición de esta nueva figura política en la vida pública nacional, ha levantado el ánimo de buena parte de la ciudadanía, y ha llenado de incertidumbre a la otra parte, no menos buena. La zona intermedia calla, no sabe no responde y espera sin sentirse interpelada, ni preocupada, ni interesada, ni…
A saber lo que pasará y lo que llegaremos a ver. Puede que los más ancianos rejuvenezcan y saquen de su propio baúl de los recuerdos los bríos e ilusiones de otros tiempos. Puede que los más jóvenes maduren y envejezcan a marchas forzadas, habilitándose por la vía rápida para lo que sea menester. Y puede que los maduros, maduremos del todo y, de repente, nos caigamos del árbol, con quebranto de nuestro propio cuerpo, pero con el ánimo en sazón y a punto de caramelo.
En fin, Gumi es ahora el que gobierna. No es el mejor ni el más sensato, su fortaleza es sólo física, carece de experiencia porque todo le ha sido dado, ha tenido muy buenos compañeros y algo deberían haberle contagiado, nació predestinado para estar aquí y el azar le ha obsequiado con un nuevo juguete en el pequeñarra Tano, que resulta ser la horma de su zapato. Ahora mismo están, entre los dos, destrozando esta cochambrosa morada.
No tengo, sin embargo, duda alguna de que asumirá su nueva realidad y cumplirá con sus deberes para controlar la situación y que todo siga en orden.

¿Hay o no hay orden? ¡Esa es la cuestión!

Con lo puesto


La presencia de Luna en el grupo no me animó lo suficiente como para olvidar que Berto faltaba. Es verdad que ya no tenía que ir pendiente de si se quedaba “clavado” con el morro contra el suelo, como acostumbraba, o si desaparecía dentro de la primera mata de zarzas que nos topáramos, cosa que también solía hacer. Gumi iba a su bola, pero ella nos seguía oliéndonos los pies, tan junta que yo caminaba con precaución para no darla con mis talones en el morro.
El día era frío y desapacible, aunque no hacía viento. El sol se adivinaba, pero no se descubría. Así, el recorrido resultó mucho más breve esta vez, aunque fuera exactamente el mismo de siempre.
Sin nada que reseñar, al pasar bajo “la encina” tiré estas instantáneas sólo por mostrar la huella de unas bellotas que tan ricas me supieron hace apenas un mes. Ya no queda ninguna.
Al llegar, Luna se paró junto al corsa, y no quiso continuar hasta el chiquero. Lo tenía decidido: ella se venía con nosotros. Ignoro si alguien se lo dijo o simplemente lo adivinó. La noche antes, por teléfono, el jefe había dicho “os lleváis a la Luna, que es muy buena”. ¿Sería ella la instigadora?
Ya está aquí. Ni es fotogénica, ni muestra interés por parecerlo. Alegre, unas castañuelas. Pequeña, un retaco. Tímida, ni pizca. Tras unos momentos de incertidumbre por la novedad, ya ha tomado posesión de todo lo que ella ha considerado.
Luna no viene a ocupar el lugar de nadie. Ella va a crear su propio sitio. Al tiempo.

Por Valladolid no pasan cruceros



Claro que tampoco hay playa. La perdimos cuando Santander se convirtió en Cantabria y dejó de ser nuestro puerto natural al mar. Eran otros tiempos. Ahora sólo queda como recuerdo el Canal de Castilla y el tren playero que funciona los domingos de verano.
Vuelvo volando y ¿qué me encuentro? Que Barcelona marca un nuevo récord de cruceros este fin de semana. “14 buques atracarán en la ciudad, entre ellos, Oasis of the Seas, el de mayor envergadura, con 8.600 pasajeros”. Por eso no podemos competir con ella, aunque le ganemos en la uve, que la nuestra es de natural.
Me doy también de bruces con la derrota en baloncesto. Y es que como dice algún jugador de la NBA, los españoles no somos serios. Tanto esperar la finalísima, y se cae a las primeras. ¡Y contra Francia! Igual pasó en fúrbol. Es lo que tiene ir por las bravas.
Y de lo demás, mejor no hablar. Al final no sé qué va a pasar, si habrá votación, elecciones o alguien muy importante ser acusado del delito de sedición, que no es moco de pavo y puede costarle muchos años de presidio.
Pero lo auténtico es otra cosa. Como la existencia de Isamari, que continúa a pesar de haberse acabado. Cuando me despedí por unos días, ella en silencio ya me dio a entender que tal vez no estuviera a mi llegada. Fui a saludarla al tanatorio y ayer la despedimos con los honores que tenía merecidos.
Yo traía esta luna para entregársela. La capté sobre la mar. Pero de camino, a pesar de la urgencia, cogí esta arboleda en los alrededores de Navacerrada.
Es la Boca del Asno. Y a quien fue esforzada caminante, deportista, intelectual, docente, esposa y madre, y otras muchas cosas más, casi seguro que no le disgustará que la dedique este paisaje.
Y de postre este poema bíblico que Isamari encarnó con el tesón y la fe creyente que tanto admiré en ella, el Cántico de Ana:
“Mi corazón exulta en Yahvéh,
mi cuerno se levanta en Dios,
mi boca se dilata contra mis enemigos,
porque me he gozado en tu socorro.
2No hay Santo como Yahvéh,
(porque nadie fuera de ti),
ni roca como nuestro Dios.

3No multipliquéis palabras altaneras.
No salga de vuestra boca la arrogancia.
Dios de sabiduría es Yahvéh,
suyo es juzgar las acciones.

4Los arcos de los fuertes se han quebrado,
los que tambalean se ciñen de fuerza.
5Los hartos se contratan por pan,
los hambrientos dejan su trabajo.
La estéril da a luz siete veces,
la de muchos hijos se marchita.

6Yahvéh da muerte y vida,
hace bajar al seol y retornar.
7Yahvéh enriquece y despoja,
abate y ensalza.
8Levanta del polvo al humilde,
alza del muladar al indigente
para hacerle sentar junto a los nobles,
y darle en heredad trono de gloria,
pues de Yahvéh los pilares de la tierra
y sobre ellos ha sentado el universo.

9Guarda los pasos de sus fieles,
y los malos perecen en tinieblas,
pues que no por la fuerza triunfa el hombre.
10Yahvéh, ¡quebrantados sus rivales!
el Altísimo truena desde el cielo.

Yahvéh juzga los confines de la tierra,
da pujanza a su Rey,
exalta el cuerno de su Ungido.”
(1 Samuel 2, 1-10)

Una superluna


Esta noche tenía que mirar a la luna, que a las 20:10 horas alcanzaba el perigeo, y se colocaba “cincuenta mil kilómetros más cercana que cuando se encuentra en el punto más lejano, el apogeo, y esto hace que el tamaño aparente de la luna llena sea un 16% más grande y que su brillo sea un 30% más alto”, según el director del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Rafael Bachiller. Concretamente, se encuentra a una distancia aproximada de 356.896 kms del centro de la Tierra.
Y como había que dejar constancia de mi proeza, me alejé del alumbrado público y me sumí en la oscuridad cámara en ristre.
No he sacado gran cosa, porque soy un patosón. Pero sirvan de acta notarial estas dos instantáneas, sacadas cada una como Dios me dio a entender, a base de probar, probar y probar.
Así supongo yo que se han ido consiguiendo cosas a lo largo de la historia. Probando. Así, me figuro, luchan en muchos lugares contra las plagas y enfermedades. Así, creo, tenemos que avanzar en cualquier orden de la vida, cuando no hay nada a lo que echar mano y la necesidad aprieta.
Ya sé que cuando la sociedad es muy avanzada y los adelantos técnico/científicos están disponibles, casi nada está al albur del destino, sino sometido a rutinas, que se dice, protocolos a seguir… Con lo cual, indefectiblemente se obtiene el resultado esperado. Y si no, entonces ha ocurrido un error en el proceso, o un imprevisto ha surgido y habrá que seguir investigando.
No ocurre así en todas partes, desgraciadamente. Y el método rudimentario y artesanal se muestra incapaz de resolver nada frente a los avances y progresos de la parte más selecta del planeta. Esto es lo que sucede en África. Y a esto se refiere este escrito del padre Ángel, el de Mensajeros de la Paz:

Ébola, el grito de África:

(Padre Ángel, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz).- Más que una serpiente de verano...


En creciente



No me enteré de la luna nueva porque además de no verse, el cielo ha estado estos días cubierto incluso por la noche. Para más inri, el taco del calendario me ha llegado desde el día uno al correo vacío, es decir, sin esos datos que me son tan necesarios para saber en qué día estoy, qué santos se celebran, cuántas jornadas le quedan vivas al año en curso y ¡las fases de la luna! Del sol no me preocupo, ya le veo cuando entra y cuando sale.
El caso es que ya estamos en cuarto creciente. Y el ánimo también se crece. Si no, ¿cómo enfrentar la cuesta de enero?

Es momento de recogida. Y aquí hay otro dato positivo. Mis miedos de diciembre no tuvieron consecuencias. Ahí está el nacimiento africano, tal cual lo coloqué el pasado día 22. Nada ni nadie lo ha puesto en peligro, ni ha amenazado con llevárselo, menos aún deteriorarlo.
Cierto que el miedo cuida de la hacienda, como de la propia salud y de otras cosas más o menos importantes. Ser precavidos está bien, pero con medida.
No menos cierto es que al miedo hay que torearlo para que él no te toree. Dejar de hacer es mal consejo y llevarlo a cabo siempre es un perjuicio.
Una sociedad atenazada no camina, regresa. Y volver para atrás significa ya una derrota en toda línea.
Disfruté en la tarde de los reyes paseando por mi ciudad. Multitudes llenaban paseos, calles y plazas. A la vuelta, bien entrada la noche, volví a casa en el silencio y la calma, exactamente como en los viejos tiempos. Para mí es una de las mejores experiencias andar en la noche solitaria iluminada por las farolas y no tener que estar mirando si en la próxima esquina o de aquel portal oscuro algo o alguien puede sorprenderme con hacerme daño.
Esta noche mi calle está en tinieblas. No funciona ningún punto de luz del alumbrado público desde que empezó 2014. Está avisado el servicio municipal. Parece que no corre prisa, o es que tienen demasiado trabajo pendiente, o es que esta calle no cuenta como especialmente peligrosa.
Es todo un consuelo, y da paz.

Luna de agosto, llena por supuesto


Dos años dan para mucho. Entre otras cosas para que yo sea capaz de descubrir que mi digital tiene una opción que dice “anochecer”, que, en teoría, permite sacar paisajes nocturnos. Tiene una demora de 2”. O sea, que hay que dejarla quietecita, porque si no lo haces te sale movida la foto.
La luna se ha llenado a las 3:45 horas de ayer, día 21. De modo que hoy tampoco era mal día para intentar, de nuevo, inmortalizarla. Y he probado. Una vez más.
De los primeros asaltos, para qué voy a decir ná. Esta muestra lo dice todo:
A la última salió algo que, sin llegar a la perfección ni de lejos, se parece un algo a lo que yo estaba viendo;
Decididamente no conozco persona más terca que un servidor. Y con más moral que el alcoyano, que ya se sabe que iba perdiendo y pedía prórroga.
Eso mismo me ha pasado esta tarde. Pretendía dejar una estantería a plomo, guiándome por el marco de la ventana que da a la calle. Cuando parecía que estaba bien por el lado izquierdo, por el derecho la pared decía nones. Calzaba el lado contrario del mueble, y entonces era el izquierdo el que aparecía desplomado. Corté por lo sano; ni la ventana ni la pared van a servir de guías, voy a por la plomada.
No tengo plomada, he de reconocerlo; porque ni soy albañil ni pretendo serlo. Pero en el cajón de la cocina guardo la pesa de la olla exprés que heredé de mi abuela, una “laster” de veinte raciones, que nadie quiso y a mí me venía al pelo. Até una cuerda a la argolla y probé a situar en la posición correcta el mueble librería. Con un plomo así es imposible fallar.
Decididamente tanto la ventana como la pared están hechas a ojo de buen cubero, y no se cae mi casa porque nadie la empuja. Ahora la estantería está inclinada de su lado izquierdo sobre la ventana e inclinada igualmente por su costado derecho hacia la pared. Pero tampoco va a caerse, especialmente cuando la cargue como todo el librerío que le pienso endosar.
Ni yo voy a volver a caerme, aunque bien pudiera haberme ocurrido mucho antes y muchas veces. Resulta que el episodio de ayer en el que me vi, más que envuelto, totalmente revuelto, fue con toda probabilidad un golpe de calor –así lo muestra el análisis realizado, a esperas de algunas pruebas que tardan un poco más–, y su origen está en el descuido por mi parte de ingerir agua, por no tener sensación de sed.
¿No bebes agua? Poca o nada, respondí. Y antes de que me replicara me defendí: orino más de dos litros al día. Ya, pero eso es por el tipo de alimentación a base de frutas y verduras, pero agua, agua, no bebes, y deberías hacerlo.
Entre ayer y hoy he bebido más agua que en el resto del verano. Y he notado cómo mi boca pasaba de reseca a húmeda, y mi hablar de pastoso o fluido. En cuanto a mi garganta, ya lo he dicho, la sequedad se ha reducido notablemente.
Me lo apuntaré en mi subconsciente, único lugar donde no me fallan los post it: “Beberé al día por lo menos un litro de agua”.
Y sobre la luna… llena, menguante o creciente, dejaré que otros mucho más hábiles que yo la fotografíen, porque decididamente a mí me está negado.

Sol y luna de julio


Noli me tangere, Correggio, hacia 1525. Museo del Prado
Hoy, veintidós de julio, me apetece escribir sobre dos asuntos que no sé de qué manera pueden estar relacionados, si es que hay entre ellos alguna conexión: María Magdalena y la luna llena. Porque hoy es la fiesta de la Magdalena, y la luna se colmata de luz a las 20,16 horas en Acuario.
Una cosa tengo clara: no voy a ser original en ningún sentido y sobre ninguna de estas dos cuestiones; hay tanto escrito, tanto comprobado y tantísimo inventado, que no me considero capaz de aportar novedad alguna. Sólo en este lugar, María Magdalena: ¿Santa, esposa o prostituta?, hay suficiente material como para acercarse a él con el fardel bien repleto de viandas, cepillo de dientes, orinal y saco de dormir. ¡Ah! y nada de pensar en poder mirar luego a la luna, porque ni tiempo, oye tú, ni siquiera un ratito.
De modo que me voy a poner un poquito en plan poético, comparando al sol y la luna, con Jesús y Magdalena. Sí, El Señor como el sol de julio en el centro del firmamento, y María de Magdala como luna llena que recibe su luz y la proyecta. ¿Que puede resultar noña esta pretensión? ¡Por supuesto! Y no sólo eso, sino también y además inútil, intrascendente, vacía, pueril y hasta meliflua. Por añadir adjetivos que no quede.
El caso es que estando de por medio Jesús y Magdalena, no queda otra que mostrarse trasgresor. Con ellos dos no van las formas políticamente, –ni religiosamente–, correctas. Quien se cargó el sábado y el templo, quien cantó las cuarenta a los mandones, quien miró de tú a tú a toda mujer, no sólo a su madre María, quien liberó de la marginación a leprosos y tullidos, quien rescató para la dignidad a pecadores y banqueros, quien a la hora de la verdad miró cara a cara al poder embrutecido del imperio sin dejar por ello de ser humilde cordero llevado al matadero; por un lado. Y por el otro, la otra; la que no esperó que la llamara, la que se coló sin atender si había o no venia para hacer lo que la salía de las tripas, la que se mantuvo siempre fiel y consecuente, la primera en recibir la gran noticia, la que luego consintió, (o permitió, qué más da), que se la tergiversara, manipulara, vituperara y finalmente ninguneara.
Con ese pedazo de hombre y esa enormidad de mujer, tejióse el Evangelio del Reino de Dios, la Buena Nueva, la auténtica, la que anda por ahí escondida, pero que sigue calentando tanto como este sol de julio, iluminando tanto como esta luna llena de hoy.

No lo entiende mal Joquín Sabina, tampoco lo canta deficientemente al ritmo que le pone Pablo Milanés. Que nadie nos oculte el sol, aunque sea el mismísimo Alejandro Magno; que tanta iluminación nocturna y tanta morralla no apague esa luna descarada. ¡Fuera estorbos!
Esta confesión de María Magdalena a sus compañeros varones en lo de ser Apóstoles de Jesús no consta en ninguna parte, pertenece al magín de una teóloga que me entusiasma, Dolores Aleixandre; bien pudiera ser reflejo de lo que en realidad pasó:
«Vosotros sabéis de mí que soy de Magdala y yo sé que conocéis los rumores que circulan allí sobre mi pasado. También imagino que, cuando no estoy presente, habréis preguntado al Maestro por qué ha aceptado en su seguimiento a alguien como yo.
A mí él no me ha llamado como a vosotros, pero yo vivía desgarrada y rota en mi interior, entregada a poderes extraños, y el encuentro con Jesús fue para mí el momento en el que mi vida comenzó a pertenecerme y en el que conseguí firmeza y seguridad. Sentí que por fin podía existir sin más, sin que el peso del juicio de otros me aplastara y sin que mis propios temores me retuvieran encadenada.
Vosotros le habéis seguido porque él os ha llamado, yo le sigo porque no existe ningún otro lugar en el mundo en el que yo pueda vivir, y lo sé con el mismo instinto que enseña a las golondrinas a seguir al verano».

Seguidores

Etiquetas

20 N Abraham Abstención Abuelez Abuso de menores Abuso de poder Abusos sexuales Acacia Acebo Aceras Actualidad Acuario Ada Colau Adán Adolfo Suárez Adviento Aféresis Afganistán Afilador Afirmación África Agricultura Agua Aguaviva Agustín del Agua Agustinos Filipinos Ain Karem Aire libre Ajo Alandar Albert Einstein Alberto Cortéz Alberto Iniesta Albino Luciani Alcalde Aldous Huxley Alegría Alejandro Guillermo Roemmers Aleluia Alemania Alex Ubago Alfabetización Alfonso Álvarez Bolado Alfredo Velasco Alicante Alicia Martín Baró Alimentos CE Alma de las cosas Almendro Álvaro Pombo Alzheimer Amando López Amanecer Amanecer luminoso Amapola Aminatou Haidar Amistad Amor Amusco Ana y Simeón Anacoreta Anastasio Rojo Ancianidad André Wénin Andrés C. Bermejo González Andrés Torres Queiruga Ángel Álvarez Ángel Galindo Ángel García Forcada Animaladas Aniversario Anthony de Mello Anton Chejov Antonio López Baeza Antonio Machado Antonio Machín Año nuevo Añoranza Aparcamiento Apocalipsis Apócrifos Árbol Argentina Arguiñano Armarios Armas Armonio Arte Ascensión Ascensor Asertividad Asesinato Aspidistras Astou Pilar Asunción Ataxia Atletismo Atrio.org Auditorio Miguel Delibes Ausencia Austeridad Autoconfianza Autoridad Avaaz Avería Avisos Ayelet Shaked Aymeric Picaud Ayuntamiento Azorín Azucenas Baltasar Garzón Banco de Alimentos Banco de España Barack Obama Barcelona Barrio de Delicias Barro Bartolomé Esteban Murillo Baruck Spinoza Bautismo Baxter Keaton Beagle Beatriz Cariño Beethoven Belén Benedicto XVI Benito Prieto Coussent Benjamín Prado Bernabé Berta Berto Bertolt Brecht Biblia Biblioteca Bicicleta Bienaventuranzas Bienve Blog Bloque Blowin’ in the Wind Bob Dylan Boda Boj Bolivia Bolsa Bondad Borja Borrado Breva Breviario Buena voluntad Buenos consejos Bufanda Bujedo Cabreo Cactus Cadarso Café Cala Calabaza Calendario Calidad de vida Cáliz Calor Calzado Caminar Camino Camino Astorga Redondo Camino del Pesquerón Campamento Campeonato Mundial de Fútbol Canal de Castilla Cáncer Cancha deportiva Canela Canena Cantabria Caracoles Cardenal Martini Caritas Cáritas Carlos Carlos Aganzo Carlos F. Barberá Carlos González Vallés Carlota Carmen Tablada Carnaval Carne Castilla Castromocho Castromonte Catecismo Catecismo Holandés Catedral Catequesis Caza CCP Cedro Celibato Celina Maricet Celtas Cortos Cena de Pascua Cenar Cenizas Censura Cervantes César Vallejo Change.org Chapuzas Charlot Chetán Chile China Chiquilladas Chispa Cielo Ciencia Cine Ciro Alegría Cisne Claudio Coello Claudio Sánchez Albornoz Clint Eastwood Clonar Cocina Codex Calixtinus Codorniz Coherencia Colegio Colesterol Colón Coltán Comadreja Comedor Social Comentarios Comer Comillas Compañeros Compasión Competición Compromiso Comuneros Comunicación Comunión Concilio Vaticano II Cónclave Concurso Conferencia Episcopal Española Confesión Congo Constitución Española Consumismo Contaminación Control Córdoba Cordura Corea del Norte Corea del Sur Coronavirus Corpus Corrección Correo Corzos Cosas Cosas de la vida Cosecha Creación Credo Crisantemos Crisis Cristales Cristianisme i Justícia Cristo Crucificados Crucifijo Cruz Cuadros Cuaresma Cuento Cueva del Cobre Cuidados Paliativos Cultura Cumbre sobre Clima de Copenhague Cumpleaños Curiosidad Dalí Dámaso Alonso Daniel Barenboim Daniel González Poblete Dante Dante Pérez David Déficit de atención Delacroix Delatar Delibes Delito informático Democracia Dentadura Denuncia Deporte Derecho Derecho a la intimidad Derecho Canónico Derecho de propiedad Derechos Humanos Desagües Desahucio Desaparición Desarrollo sostenible Descalificación Descubrimientos Desiderio Desilusión Despedida Despertar Día de los Sin Techo Diálogo Diapositivas Dietrich Bonhoeffer Difuntos Dignidad Dinamarca Dinero Dios Dios con nosotros Distopía Diversidad Dolor Dolores Aleixandre Domingo Don Dionisio Don Domnino Donald Jhon Trump Donald Zolan Doñana Droga Duda Duende Duero Ébola Ecce Homo Eclesalia Eclipse Ecología Economía Edad Edelweiss Edición Eduardo Galeano Eduardo Haro Tecglen Ejercicios espirituales El Cid El club de los poetas muertos El Corazón de Jesús El factor humano El Gordo y el Flaco El Mal El muro de Berlín El Norte de Castilla El País.com El Papa El pinar El Pino El Roto El Salvador El tiempo Elba Julia Ramos Electricidad Eloy Arribas Eluana Emaús Emigración Emilia Pardo Bazán Emilio Calatayud Emisión Emma Martínez Ocaña Emoción En Portada Encinas Energía Enfermedad Enrique Barquín Sierra Enrique Estencop Equilibrista Erlich Ernestina de Champourcin Ernesto Cardenal Escalera Escritura Escuela Escultura Esfuerzo Esgueva Esopo España Esperanza Esperanza Aguirre Espíritu Estafa Estandarte de San Mauricio Estrellas Estrellita Castro Estudios Eta Eucaristía Eugenio Europa Euros Eurovisión Eutanasia Eva Evangelio Evidencia Evo Morales Expectación Extranjeros Eylo Alfonso Ezequiel Ezequiel Zaidenwerg Fabio Nelli Facundo Facundo Cabral Familia FAO Fe Febrero Federico García Lorca Feedly Felicidad Felicitación Felipe Felipe VI Félix López Zarzuelo Félix María Samaniego Fernán Caballero Fernando Altés Bustelo Fernando Fernán Gómez Fernando Lorenzo Fernando Manero Ficus Fidel Castro Fidela Fidelidad Fin de año Fiódor Mijáilovich Dostoievski Florence Nihtingale Florentino Ulibarri Flores Florián Rey Folk Fontanería Forbes Forges Foto palabra Fotos Fotos raras Fra Angelico Francia Francis Francisco Cerro Chaves Francisco de Asís Francisco Pino Frases Friedrich Engels Friedrich Wilhelm Nietzsche Frutas Frutos Fuego Fuencisla Fuensanta Fumar Funeral Fútbol Futuro G. B. Ricci Gabriel Celaya Gabriel Fauré Gabriel García Márquez Gabriela Mistral Gaillot Gala Galarreta Gallinas Gamberrada Gandhi Garoña Gas Gatos Gaza Género Generosidad Gente Gerhard Ludwig Müller Girasol Gitanos Gloria Fuertes Godspell Góngora Google Docs Goya Goyo Ruiz Granada Grecia Greda Gregoriano Gregorio Fernández Gripe A Gripe porcina Grupo sanguíneo Guernica Guerra Guerra española Gumi Gustavo Adolfo Béquer Gustavo Gutiérrez Gustavo Martín Garzo Gustavo Poblete Catalán Gutenberg Hacienda Haiku Haití Hambre Hamlet Lima Quintana Händel Hans Küng Harina Haruki Murakami Helecho Hemodonación Hermanitas de los pobres Hermanos Marx Higo Higuera Hiperactividad Hirosima Historia Historias HOAC Hobbes Hodegética Hogar Horacio Horario de invierno Horario de verano Hormigas Hortensia Hosta Huelga Humanidad Humildad Humor Ibrahim iDVD Iglesia Ignacio Ignacio Ares Ignacio Ellacuría Ignacio Manuel Altamirano Ignacio Martín Baró Ildefonso Cerdá Ilusión iMac iMovie Imperio Argentina Impresora Impuestos Incendios Indagación India INEA Infancia Infierno Informe Semanal Ingenuidad Inmaculada Inmigración Innocenzo Gargano Inocencia Interesante Intermón Internet Invictus iPhone iPhoto Irak Irán Isaac Isabel Isabel y Jesús Isaías Isla Islam Israel ITV J. Ratzinger James Dean James Mollison Jan van Eyck Japón Jara Jardín Javier Domínguez Javier Fesser Jazmín Jefté Jenny Londoño Jerusalén Jesús Jesús de Nazaret Jesús Espeja Jesús Visa JMJ Joaquín López JOC Johann Baptist Metz John Carlin John Martyn John P. Meier John Selby Spong Jon Sobrino Jorge Cafrune Jorge Manrique Jorge Negrete José Afonso José Antonio Pagola José Arregui José Delicado Baeza José Gómez Caffarena José Hierro José I. González Faus José Jiménez Lozano José Luis Borges José Luis Cortés José Luis Cuerda José Luis Martín Descalzo José Luis Martín Vigil José Luis Saborido Cursach José Luis Sampedro José Manuel Calzada José Manuel Vida José María Castillo José María de Pereda José María Díez-Alegría José María Manso Martínez José Martí José Mugica José Zorrilla Juan Antonio Marcos Juan de Juni Juan Goytisolo Juan José Tamayo Juan José Tamayo Acosta Juan Martín Velasco Juan Masiá Clavel Juan Pablo II Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Moreno Juan Valera Juan Vicente Herrera Juan XXIII Jubilación Judit Juegos Jueves Santo Julia Ardón Juliana Vermeire Julio Lois Justicia Justicia y Paz Juventud Karl Marx Karl Rahner Kaunas Khalil Gibran Konrad Adenauer La Alhambra La Arbolada La Cañada La Codorniz La Fontaine La radio La Ser La Virgen de Guadalupe Labordeta Lacomunidad.elpais.com Lágrimas Laico Lampedusa Lanuza Las Cambras Las Edades del Hombre Las mañanitas Las Villas Laurel Lawrence Ferlinghetti Lenguaje Leocadio Yagüe León León Felipe Leon Gieco León Gieco Léon L'hermitte Leonard Cohen Leonardo Boff Leopoldo Panero Lesbos Ley Ley del aborto Leyendas Libertad Libertad de expresión Libia Libros Lilas Lilit Limonero Limpieza Lina Lince Linda Literatura Lituania Liu Xiabo Liuba María Hevia Llano Llaves Lluis Llach Lluvia Lola Lombarda Lope de Vega López Vigil Loquillo Luar na lubre Lucía Caram Ludwig Feuerbag Luis Argüello Luis Darío Bernal Pinilla Luis Espinal Luis García Huidobro Luis García Montero Luis González Morán Luis Guitarra Luis Mariano Luis Pastor Luis Resines Luna Lunes Lunes Santo Lutero Machismo Maestro de escuela Mafalda Magisterio eclesiástico Mal Maltrato Malvarrosa Mamá Manifiesto del día internacional del Voluntariado Manifiesto por la Solidaridad Manos Manos Unidas Manuel Azaña Manuel del Cabral Manuel Mujica Láinez Manuel Sánchez Gordillo Manuel Vicent Manuela Carmena Máquina Marc Chagall Marciano Durán María María Magdalena María y José Mariamma Mariano Cibrán Junquera Maricas Marinaleda Mario Benedetti Mark Twain Marruecos Marte Martes Santo Martha Zechmeister Martín Jelabert Martin Luther King Martin Niemöller Martirio Marzo Máscara Matilde Moreno rscj Matrimonio Matteo Ricci Maximino Cerezo Barredo Mayo'68 Medicina Médicos sin frontera Medina de Rioseco Medio ambiente Mediterráneo Membrillo Memoria Mentiras Mercado Mercedes Cantalapiedra Mercedes Navarro Puerto Mercedes Sosa Meses México Mi canario Mi casa Mica Michael Czerny Michel Quoist Miedo Miedo escénico Miércoles de Ceniza Miércoles Santo Miguel Ángel Baz Miguel Angel Buonarroti Miguel Ángel Ceballos Miguel Ángel Mesa Miguel Cabrera Miguel de Unamuno Miguel Hernández Miguel Ligero Miguel Manzano Milagro Millán Santos Ballesteros Minueto Miradas Mirlo Mis Cosas Mistagogia Moda Moderación Moisés Moli Molino Monasterio de Moreruela Monseñor Algora Monseñor Romero Montaña Montealegre Moral Moral de la Reina Morgan Freeman Morir con dignidad Morten Lauridsen Mosca cojonera Mosqueo Mouse Mucho queda por hacer Muerte Mujer Mundo rural Munilla Muros Muros de la vergüenza Museo Museo del Prado Museo Oriental Música Nacimiento Nadal Narcisos Natación Natalicio Naturaleza Navidad Neil Armstrong Neila Nelson Mandela Nevada Nicodemo Nido vacío Nieve Niñez Nochebuena Nombres Nona Nuevo Mester Obediencia Obras Obsolescencia Ocas Octavio Paz Oliver Sacks Olivo Olor ONU Opera Oración Ordenador Oro Ortega y Gasset Oscar Wilde Oslo Otoño Pablo Milanés Pablo Neruda Pablo Picasso Paciencia Paco Alcántara Padre nuestro Paellada País Vasco Paisajes Pájaros Pajarradas Pala Palabras Palacios de Campos Palacios del Alcor Palencia Palestina Palomas Pamplona Pan Pancho Pancho Aquino Papá Papa Francisco Paquistán Para pensar Paradilla Paraguas Parlamento Europeo Paro Parque infantil Parquesol Parras Parroquia de Guadalupe Parroquia La Inmaculada Parroquia Sagrada Familia Parroquia San Ildefonso Parroquia San Pedro Apóstol Partenia Partidos Políticos Partituras Pasado Pasatiempos Pascua Pasión Pastores y ángeles Patata Patines Patxi Loidi Pavo real PayPal Paz Paz Altés PDF Pedro Ansúrez Pedro Antonio de Alarcón Pedro Calderón de la Barca Pedro Casaldáliga Pedro José Ynaraja Pedro Miguel Lamet Pentecostés Peñalara Peñalba de Santiago Pep Lladó Perdón Pereza Periodismo Periquito Perplejidad Perroflauta Perrunadas Persianas Personas Pesetas Pete Seeger Peter Menzel Pez Piano Picasa Pico Pie Jesu Pierre Teilhard de Chardin Pilar Pilar del Río Pintada Pinturas Pirineo Piscina Pisuerga Plaga Plantas Plaquetas Plasma Plástico Plata Platón Plaza de Tian'anmen Plegarias Pluralidad Pobreza Poda Poder Poesía Pol Política Pornografía Portugal Pozo Predicación Pregón Prejuicios Premio Nobel de la Paz Premios Goya Presencia Presentación Presente Preservativos Primavera Primavera de Praga Primera Comunión Profetas Prohibir Protesta Proyección Proyecto Hombre Prudencia Prudencio Publicidad Pueblo Puertas Quemadura Quevedo Quijote Quino Quintín García Quira Racismo Radiactividad Raíces Ramadám Ramón Ramón Cué Romano Ramos Rastrojos Ratón Raúl Castro Realidad Recados Recambio Recidiva Recolección Record Guinness Recorrido virtual por el Santo Sepulcro Recuerdos Redes Cristianas Reedición Reflexión Regalo Religión Religión Digital Reloj Remuñe Renglones Repuesto Reseña Bíblica Residencia de Ancianos Resiliencia Resistencia Resurrección Retiro Reyes Magos Ricardo Blázquez Ricardo Cantalapiedra Ripios Risa Roberto Roberto Rey Rock Rogier van der Weyden Rosa Rosalía Rosario Roselen Rossini Rostros Roy Bourgeois Rubén Darío Rudyard Kipling Rut Sábado Santo Sábanas Sabine Demel Sacerdocio Sahara Sal Sal Terrae Salamanca Salomón Salud Samuel Samuel Aranda San Agustín San Antón San Antonio San Bartolomé San Benito San Esteban San Ignacio de Loyola San Isidro San Jerónimo San Joaquín y Santa Ana San José San Juan Bautista San Juan de Ávila San Juan de la Cruz San Lorenzo San Miguel del Pino San Pablo San Pedro San Pedro Regalado San Romà de Sau San Roque San Valentín Sancho Sandalias Sandro Magister Sangre Sanidad Sansón Santa Ana Santa Clara de Asís Santa Espina Santa Marta Santa Mónica Santa Teresa Santiago Santiago Agrelo Martínez Arzobispo de Tánger Santidad Santos Santos Cirilo y Metodio Santos Padres Sara Saramago Saulo Scott Fitzgerald Seattle Seguimiento Segundo Montes Selecciones de Teología Semana Santa Seminario Sentimientos Seriedad Servicio Jesuita a refugiados SGAE Shakespeare Shūsaku Endō SIDA Siega Siesta Silencio Siloé Silverio Urbina Silvia Bara Silvio Rodríguez Simancas Simone de Beauvoir Sínodo Siquem Siria Sócrates Sol Sola Soledad Solentiname Solidaridad Soltería Somalia Sopa Soria Sorolla Sotillo del Rincón Stéphane Hessel Stephen Hawking Sudor Sueños Sumisión Suni Sur T. S. Eliot Tabaco Taco Talleres López Tamarindo Tamarisco Tamiflú Tano Taray Tarifa TBO TDT Tea Teatro Teléfono Televisión Temor Tener tiempo Tensión arterial Teófanes Egido Teología Teología de la Liberación Tercera Edad Tere Teresa Forcades Ternura Terremoto Terrorismo Tetas Thomas Becket Tierra de Campos Tiken Jah Fakoly Tolkien Tomás Apóstol Tomás Aragüés Tomás Moro Tomás Segovia Tomates Torío Toro Torres gemelas de Nueva York Trabajo Tráfico Traición Transición Traveling Wilburys Trigo Trini Reina Trinidad Trufa Tsunami Tumba Twitter Ucrania Umberto Eco Unción de Enfermos Unidad Universidad Urbanismo Urracas Uruguay Utopía Uvas Vacaciones Vacuna Valladolid VallaRna Valle de Pineta Valle del Silencio Valporquero Van Gogh Vaticano Vegacervera Vejez Velázquez Velicia Ventanas Ventiladores Ventura Ventura García Calderón Verano Verdad Verduras Viajes Vicente Aleixandre Vicente Huidobro Vicente Presencio Revilla Víctor Codina Víctor Heredia Víctor Jara Vida Vídeo Viento Viernes Santo Viktor Frankl Villalar Villalón Villancicos Villaverde de Íscar Vino Viña Violencia de género Violencia en las aulas Violetas Virgen del Carmen Virgen del Pilar Visita Vladímir Mayakovski Voluntariado Vuelo 605 Whitney Houston Wikiquote Winston Churchill Wislawa Symborska Woody Allen Xabier Pikaza Yankhoba Youtube Zacarías Zenón de Elea