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¡99!


Una mañana de tal calibre algo tenía que significar. Amenazaba lluvia la meteorología desde bien temprano, pero lo único que mostraba el cielo era un enorme arco iris de lado a lado según subíamos el alto de Zaratán. Nubes sí había, pero el sol insistía en todo lo alto y avisaba no querer dejar de estar. Y ahí estaba, a pesar de la lluvia fina que empezó a caer. Iniciábamos nuestro paseo, y no era plan arrugarse y desistir.
A poco la nube oscura se alejó y dejó el cielo sembrado de claros por los que pasaba una luz esplendorosa. El silencio en el páramo era total.
Gumi y Berto nos acompañaron hasta que el segundo dijo basta, y se marchó, –o se quedó–, a sus asuntos. El peque correteó alejándose/acercándose sin perdernos ojo por las pajas, a lo ancho y largo de la paramera.  Al llegar, nos relajamos y almorzamos. Merecido descanso.

Ya al mediodía llegó la noticia. Isabel cumple. Un siglo menos uno. Nos lo notificó con una sabrosa tarta.
Bien, casi centenaria. Feliz cumpleaños, y a por otro, y otro, y los que sean menester. Los que sean, serán bien recibidos.
Con permiso de los meapilas liturgistas, le cantamos el feliz en tu día el comenzar nuestra eucaristía. No podíamos por menos.

Abierto


Acabó el veraneo. Sí, ya sé que son las Ferias y Fiestas en la ciudad, pero la gente ya está de vuelta en casa.

Hoy se nos llenó la iglesia. La mitad chavales. Chicos y chicas. Tuve que decir algo de homilía, pero en plan suave y como en la primera clase del curso, cortita.

Cantos, no necesitamos estrenar ninguno, tampoco ensayar. Los sabíamos de memoria, aunque siempre cogemos cancionero. Se llenó todo con el canto.

Al salir calma, que la gente se estaba saludando. Total, más tiempo en la calle de charleta que dentro en la celebración. Y eso que el sol hoy era inclemente.

Pues eso, que ya vamos estando todos de vuelta de las vacaciones.

¡Viva la gente!

Esta mañana me he espabilado pronto, que el paseo de ayer por la montaña palentina para visitar la Cueva del Cobre, Piedrasluengas y el valle entero de los embalses, Curavacas y Espigüete de lejos incluidos, me ha sentado como auténtico bálsamo de Fierabrás.

Y hete aquí que llega Kiko, mi vecino, y me trae una bolsa de pan duro, que ayer como fue fiesta, comieron de prestado. El pan es para la Moli, que gusta de roer y raerlo despacito y con deleite.

Y voy yo y le riño al Kiko por tirar tanto pan. Que a mí de pequeño me enseñaron que el pan es sagrado, que había que tratarlo mucho más que ahora.

El pan no se podía tirar, no se podía poner del revés, no se podía dejar caer al suelo. Si tal ocurría por accidente, debíamos besarlo y volverlo a colocar debidamente.

Eran otros tiempos, quizás más oscuros, quizás más reverenciales, quizás más sentidos.

El alimento era de respetar. Y más si era producto del propio esfuerzo, de la tierra bendita que se labraba y del Dios que siempre era providente con el ser, humano e inhumano, creado.

Y nada, que se lo he agradecido al Kiko que no tirara los canteros duros a la basura y los trajera de mañana para que la Moli disfrute, se los coma y nada nada se pierda.

Que todavía podemos decir de nosotros que, salvando ciertas cosas, aún somos buena gente.





Y termino, como ya empieza a ser habitual en mí, recordando otros tiempos en que con la chavalada lo expresábamos casi todo cantando. Además del ¡Viva la Gente!, también usábamos esta otra, cuya música, algún día no muy tardando, conseguiré ponerla, con su propia música, aderezada a la guitarra y garganta, desde este puñetero ordenata que de momento no me dice cómo hacerlo.

CANCION DEL PAN

¿De dónde viene el pan? (4)
Deja que te lo digan (bis)
los hombres que en invierno
sembraron la semilla,
deja que te lo digan; (2)
los que con los calores
segaron las espigas,
los que las desgranaron
bajo el sol de la trilla. (bis)

¿De dónde viene el pan? (4)
Deja que te lo digan (2)
molino y molinero
que dan al pan la harina,
deja que te lo digan; (2)
y el que de noche amasa
y el que vendrá de día
repartiendo pan tierno
por las mesas vacías. (bis)

¿De dónde viene el pan? (4)
Deja que te lo digan (2)
otros niños con hambre
que piden lo que tiras,
deja que te lo digan; (2)
y te dirán que viene
de un sueño de justicia
donde será de todos
nuestro pan de cada día. (bis)

Os voy a presentar a un auténtico "prenda"

Empecemos. A mí ya se me conoce, el del puro. El otro, el sin puro es Jesús. O sea, el jefe. Digo el amo.





Pero ojo, que es que hace frío y tengo el pluma. En realidad sólo soy esto, tanta verdura, tanto ejercicio físico y tanta leche, me he quedado en ná.





Con estos al lado, vuelvo a ser visible, que ellos sí que rellenan.





Pero en cuanto me dejan solo, vuelvo a ser un tirillas. Esto que se ve a mis espaldas es hielo puro, oye, hielo milenario o cuaternario, no sé muy bien. Es el Aneto, tú, 3.404 metros del ala.






Pancho vino del corral, seis años sin conocer nada más que eso, el corral y el campo tras los conejos y demás. Aquí va atado porque ese campo es mucho campo para él, y él no es de fiar, que yo me lo conozco. Estamos en las Lagunas de Neila.





Esto no es campo, pero tampoco es corral. Es Santiago de Peñalba. Tiene que ir atado, que lo mandan las ordenanzas. Su ama pela la hebra, que no la pava, con cualquiera. Aquí está entreteniendo a esta pareja, que lo que de verdad quería es que la dejaran en paz para hacer manitas. Pero, quiá, ni manitas ni ná. Es una auténtica desconsiderada. Eso es lo que es su ama.





Este es Pancho. Está en su casa. La casa de Pilar. Pilar es su nueva ama. Antes su amo era Jesús, el del corral. Pero como ahora estrena casa, tiene su acomodo en este sillón, que es todo suyo.





Veréis, me presento: Soy Pancho, tengo seis años, he pasado toda mi vida en el corral, ahora me han emancipado, digo casi jubilado, pero estoy en plena forma, y en el momento que queráis os lo demuesto. ¡Que me dejen sueltoooo! Entretanto sólo digo esto: soy muy bueno.





Aquí mi ama, que se fía poco de mí, me lleva por las Piedras Blancas de los Llanos del Benasque. En este preciso momento me acaba de leer la cartilla, por eso yo sigo sus pasos, sin pasarme.





No sé a qué se deben estos saltos, palabra que yo no soy, pero ahora estamos en el Monasterio de San Pedro de Montes de Valdueza, y la verdad no sé porqué voy atado, porque esto no es ni pueblo ni ciudad, así que no hay ordenanzas que acatar. Pero ella, mi ama, es la que manda. A callar.





Esta debería haber figurado en el post de ayer, que aquí no sé que pinta. Pero fijaros bien, qué zángana. Ese es su cubil, ahí se pasa el rato bajo la manta, no sé por qué ahora está ella encima, será para disimular.





Claro que es un poco chula. Está en Gredos, que mis amos la llevaron sin contar conmigo. Palabra que si lo sé, no me lo pierdo.
Bueno, sí, es Moli. Y sí, también es más alta que yo, pero sólo un poco.





Pero sigamos conmigo. Aquí me llevaron al Teleno. Bueno en realidad fui yo solito, que ese viaje no me ataron ni nada. Decían que como era campo con tiros, a lo mejor me entraba el miedo y no hacía ninguna pirulada. Desde luego ni tiros, ni cañones, ni un simple milico.





Véis cómo no me ataron. Corrí a mis anchas. Lo que pude correr pa´rriba, pa´bajo, asín todo el día. Uf, qué gustazo me di.





Tanto dar saltos me voy a marear. A ver, esto es…, la Tuca de Salbaguardia, 2850 metros, uf, qué altura. Yo estaba un poco mosca, la verdad, que a mí a esas alturas no me habían enseñado.





Esto ya es otra cosa. Un paseo por el fresco. Mi amo se fuma un cigarro y nosotros aquí, de figuras de adorno. Mi ama es la de la foto, y no puede salir ahora, que dice que ya os saludará más tarde. Y, la verdad, que no son mala gente. Se les puede aguantar. Bueno, estamos en el Valle de Estós, y sí, tampoco podía ir suelto, que había unos guardias que no hacían más que mirarnos.





No me explico por qué no salgo en la foto. Él zampando, la otra mirando, la otra a la máquina, y yo, ¿dónde me han puesto? Bueno, sí, ahí a abajo a la izquierda. Por poco no salgo.
Bueno esto es a la afueras de Jaca, y eso, comiendo. Ellos, que yo sólo miro.





Así así nos llevan de excursión. ¡Qué buenas son…! Chis, calla, que si nos oyen a lo mejor nos dejan tirados.





Mi nueva ama, Pilar, no me deja ni a sol ni a sombra, a las pruebas me remito. Esto es Finisterrae. ¡Y no me dejaron meterme en el agua!





En Cambados tampoco me soltaron en todo el tiempo. Vedlo ahí.





Un ratín que fuimos a Cabo de no sé qué, que es el que está más arriba de no sé dónde, entonces sí me dejaron suelto, pero con reservas. Ya lo véis.

Estaca de Bares43°47′23.6″N 7°41′17.9″O






Esto es todo lo que vi de Granada. Atado y bien atado. Todo el tiempo atado. Que en el Sacromonte, atado. Que en el Jeneralife, ni me dejaron entrar. Vi el monumento a la Reina Isabel atado. Eso sí por Sierra Nevada me despendolé. La de conejos que perseguí. Pero no digáis nada, que luego no me llevan otra vez. Esto es el camping tan chuli que tienen en pleno centro. Jó, cómo se duerme, tío. Ni un ruido. Y eso que está junto a la estación de autobuses.






Pero como ahora estoy en mi pueblo, me voy a poner las botas.





Bueno, esto, veréis, empezamos todos juntos, con mi amo Jesús, con mi ama Pilar, con Lina, la pequeña, con Mica, la otra pequeña, con Moli que va por ahí adelante.
En fin, veréis, que empezó a entrarme un gusanillo, y sencillamente, desaparecí. No me vieron en todo el paseo. ¡Vaya tarde de ramos que me le di a mi cuerpo serrano!



Este es mi tercer amo, o sea muy poco amo, pero me lo consiente todo, por eso aunque estoy todo pringao de mierda me arrimo a él, que los otros amos no andan con tantas contemplaciones.

Sin embargo, me temo que mañana me va a dar ese que me acaricia un fregao de cuerpo entero. Y con jabón y todo, con lo mal que huele.

¡¡¡¡Socorrooooooooo!!!

A mis mejores héroes les huelen los sobacos

Viene esto a cuento de Leonard Cohen. Poeta, místico, cantautor, valsero de vals, sentimental y así según se le mira de mueca o sonrisa de medio lado como diciendo si no te gusto cantando, no importa, que yo me voy a otra parte con mi música.

Mucho me gusta escucharle, si pudiera todo el día, a no ser porque hay otras músicas que también me gustan y no es cuestión de estarse trabajando permanentemente el cuerpo con la misma tabla de gimnasia. Buenas son las sopas, pero también hay lentejas, garbanzos, y hasta callos madrileños y palentinos…

Pues el caso es que Cohen vuelve a dar una gira mundial, que la última recorrió ochenta y pico ciudades ante más de setecientas mil personas. Vuelve, pero oh cielos, no es seguro que lo haga porque sí, que lo hace porque está en bancarrota; su ex secretaria y ex amante, qué bárbaro, cómo lo podría compaginar, menuda máquina, le ha desfondado el bolsillo del chaleco suprimiendo de su cuenta corriente la friolera de cinco millones de dólares; esto…, al cambio en euros, me salen…, bueno calculad vosotros, que yo ahora estoy en la sobremesa y no tengo ganas de pensar.

En cambio sí me apetece poner a Cohen, y si os place a vosotros también, juntos escucharle en esto tan bonito:

[Pero antes hay que quitar, pulsando en el botón correspondiente, la música del blog, que Cohen y Labordeta hablan el mismo idioma, muchas veces, pero ni juntos ni revueltos].






Si tienes curiosidad, entra

Esta noche estoy contento. He encontrado esto, que me parece muy simpático y digno de ser compartido. Con el debido respeto, por supuesto. Vamos, con el respeto que merece nuestro vocabulario y nuestro estilo de vida.

Valdeperrillos, que debe estar por alguna costa.

No sólo fue un sueño

Me ha dado un pronto, así, sin avisar, como son este tipo de sensaciones, y me he acordado de hace la tira de tiempo, de cuando éramos más jóvenes, más sinceros, menos prudentes, también mucho más osados y atrevidos y hasta un pelín autosuficientes.

He recordado que tuvimos ilusiones, sueños, ambiciones, ganas, compañía, empatía y hasta simpatía.

Y he recordado que estábamos, ¡y cómo!, convencidos de todo aquello.

José Luis Saborido, "Sabo", de Pilarica, le dio plástica al asunto, con ese toque genial que traduce lo que los demás casi no sabíamos expresar con palabras.

Otros lo vivieron en el 68, ese año que alguien dice que le metió miedo en el cuerpo al que hoy es Papa, y que así están las cosas como están. ¡Qué pena, verdad!

Nosotros lo vivimos más tarde, unos 10 ó 14 años después, pero qué fuerza, qué entusiasmo, qué convencimiento…


Este es el cartel que expresa todo lo que sentíamos y estábamos viviendo en aquella época primaveral. Ya habíamos recorrido bastante camino, desde el 74 ó 75, y en el 81 estaba consolidado, eso creímos, y vaya si lo celebramos.

Ha pasado el tiempo y hemos ido cambiando.



Celtas Cortos hablan de ello en una canción entrañable y nostálgica. Éramos muchos. Unos se fueron yendo, otros se quedaron, y otros a nuestra manera y con nuestra gente seguimos, aunque de otra manera, con la misma ilusión.

Y ¡por qué no voy ahora a recordarlo! Pues me da la gana. Sí, señor, esto todavía es posible; es más, yo diría que es más real que nunca, aunque no lo parezca.

Son esos misterios de la vida…

La noche de reyes

Se lo perdoné, por supuesto que sí, pero no lo he olvidado. ¡Cómo podía hacerlo!

Aquella mañana, alrededor del 6 de enero de hace más años de los que quisiera reconocer, mi hermano me descubrió que los Reyes no eran los Reyes.

Como soy muy difícil a la hora de “torcer mi brazo” se lo rechacé una y otra vez. Pero sus razonamientos, aunque infantiles, eran tan rotundos que tuve que reconocerlo.

Decir que se me hundió el mundo y que el cielo entero cayó sobre mí sería decir mucho. Pero de alguna manera muy seria mi pequeño mundo se desbarató.

Desde entonces no he vuelto a ser el mismo de antes.

Hay que crecer, hay que dejar de ser niño y madurar. Pero ¿eso equivale a perder la inocencia? ¿Tenemos que entrar a la fuerza en el mundo de la realidad?

Me reconozco incómodo ante los que alardean de saberlo todo, me desazona estar cerca o al alcance de quien con media sonrisa, más propia del que sabe más respuestas que preguntas, me amenaza con levantar los siete velos o correr el telón de la escena de la vida. Ante la ingenuidad me siento simplemente a gusto, cálidamente acompañado.

No. No tengo ninguna pretensión -¡ojalá nunca la tenga!- de negar los sueños, sepultar utopías, chafar ilusiones, matar creencias…

Si tienen consistencia, razón de ser, sentido de la manera que sea, mejor es dejarlas…, que si han de caer, ya caerán por sí solas o por la tozudez de la vida misma.

Año nuevo

Un año nuevo es una caja de sorpresas. Se apoya en lo anterior. Pero no necesariamente construye en la misma dirección. Quién sabe que nuevas circunstancias puedan darse que obliguen, o al menos aconsejen, a ir para otro sitio.

Un año nuevo es un regalo. No se merece. Se toma sin más. Doce meses a tu disposición: 365 días con sus respectivas noches.

Un año nuevo es una bendición. Te das cuenta de que estás vivo. Reconoces que el año que pasó no te pasa cuentas, que se fue sin exigirte ningún portazgo; y que el nuevo tampoco tiene fielato, o sea que te invita cariñoso y anhelante: pasa y entra, es todo tuyo.

Un año nuevo es una advertencia. Estás creciendo, vas madurando, eres más viejo… Carpe diem!

Un año nuevo es un kairós. Y no me refiero al kairós enfrentado al kronos griego, no, que eso ni me va ni me viene (aunque tal vez debería importarme, algún día me daré cuenta).
Me refiero a “Kairós” de San Pablo, el tiempo oportuno, el momento de gracia, la Epifanía.
El Kairós, Jesús, es todo ello junto: sorpresa, regalo, bendición y advertencia.
Es también momento decisivo, en el que es vital prestar atención a lo “decisorio”, porque de lo que decida va a depender el futuro.

Todo momento es
responsabilidad, pero un año entero abierto ante tu vida, para llenarlo de lo mejor es algo que impone, oiga usted, porque… ¿dónde encontrar tanto bueno que llene todo todito un año entero?

Pues ahí está la tarea…

¿Dónde estuvimos ayer por la mañana?

No. Nosotros no estuvimos en Colón.
No, aunque parezca pretencioso, nosotros no nos vimos representados, menos identificados, con los asistentes al acto que allí se realizó.
No, tampoco nos encontramos en sintonía con las palabras y con los gestos que allí se expresaron.
Y no, tampoco nos gustó cómo se hizo aquello y la imagen que se ofreció por los medios.

Tuvimos, por nuestra parte, la suerte de ser visitados por alguien que patea este desolador mundo más allá de nuestras fronteras y que nos ofreció una reflexión que en tiempos navideños rebaja nuestro nivel de autosatisfacción y a ver qué hacemos en nochevieja y qué quieres que te echen los reyes…

Juan representa a Puentes ONGD. Una pequeña agrupación de personas de buena voluntad que ponen su grano de arena en la construcción de un mundo mejor que el que tenemos.
Vino a hablarnos de esa realidad que no vemos, pero que existe. Y nos habló de guerra, de desarraigo, de abandono, de enfermedad, de hambre, de incultura, de capitalismo, de fe…

No vino a reivindicar protagonismos, ni modelos de vida y convivencia para estos tiempos de anomia. Habló de la familia como carencia, como rechazo, como des-estructura… ¡precisamente en el día de la Sagrada Familia!

Le escuchamos con atención. Nos explicó son sencillez. Los niños y niñas abrieron los ojos como platos cuando ante fotos de sonrisas infantiles en medio de la pobreza oyeron de la riqueza de la vida sin exigencias, y de la pobreza de quien rebosa de todo pero carece del sentido solidario.
Los mayores, ellos y ellas, tocados en el bolsillo, aflojamos la tela marinera, que también somos sensibles, oiga, y que total siempre tendremos para los gastos que tenemos programados.

Resumiendo: ayer cambiamos el beso al Niño Jesús y los villancicos, con que solemos acabar nuestras celebraciones navideñas, por una clase de auténtica realidad. Y nos vino muy bien.

Y oye, la Sagrada Familia está muy bien, pero de modelo familiar, rien de rien: una madre soltera, un hijo respondón y un padre que no se entera y que seguro que estuvo más de una vez en el paro, ¿modelo de qué?
¡Ah! Se me olvidaba: que tampoco sus familiares les acogieron cuando necesitaron ayuda…

¡Como no sea de realismo!

Es Navidad

El pueblo que caminaba en tinieblas
vio una luz grande;
habitaban tierra de sombras,
y una luz les brilló.
Acreciste la alegría,
aumentaste el gozo;
se gozan en tu presencia,
como gozan al segar,
como se alegran
al repartirse el botín.
Porque la vara del opresor,
y el yugo de su carga,
el bastón de su hombro,
los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido,
un hijo se nos ha dado:
lleva a hombros el principado,
y es su nombre:
«Maravilla de Consejero,
Dios guerrero,
Padre perpetuo,
Príncipe de la paz».
Para dilatar el principado,
con una paz sin límites,
sobre el trono de David
y sobre su reino.
Para sostenerlo y consolidarlo
con la justicia y el derecho,
desde ahora y por siempre.
El celo del Señor lo realizará. (Poema del Profeta Isaías 9, 1-3.5-6)







Pregón de Navidad

Hermanos y hermanas:
Escuchad esta Buena Noticia.
Miles de millones de años han pasado
desde que empezó a existir la tierra
separada del sol.
Más de mil millones desde que en esta tierra,
como consecuencia de una maravillosa evolución,
surgió la vida.
Millones de años desde que en las cavernas
surgieron los primeros humanos, de pie,
prestos a luchar por la vida,
con el Espíritu de Dios que desde los orígenes
planeaba sobre las aguas del primer caos.
Dos mil años hacía que Abraham, el padre de los creyentes,
obedeciendo la llamada de Dios,
partió hacia una tierra desconocida,
para dar origen al pueblo elegido,
el heredero de las promesas.
Mil años que David, un pastor sencillo
que guardaba los rebaños de su padre Jesé,
fue ungido por el profeta Samuel
para ser el gran rey de Israel.
Hacía siglos que el pueblo judío esperaba al Salvador,
al Mesías, anunciado por los profetas,
el que les iba a liberar de toda opresión,
el que iba a establecer un nuevo orden de paz y justicia,
de amor y libertad.
Y por fin, en la Olimpiada 94,
en el año 752 de la fundación de Roma,
en el año 42 del reinado del Emperador Augusto,
hace ahora 2008 años,
en Belén de Judá, un pueblo humilde de Israel,
ocupado por los romanos,
en un establo, porque no había lugar en la posada,
nació el hijo de María, esposa de José.


    De parte de Pablo, felices fiestas
    Por Dolores Aleixandre
En su tiempo no se habían inventado los nacimientos, ni los crismas, ni la misa del gallo, ni los regalos de empresa, ni los valores tradicionales de la Navidad y, además, a él no se le daba bien, como a Lucas o a Mateo, lo de escribir relatos sobre la infancia. Pero llevaba el nombre de Jesús tatuado a fuego en su corazón y las cosas que decía de él son un vendaval que nos arrastra con su fuerza en Navidad:
“… Envió Dios a su hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley” (Gal 4,4). Sin nimbo dorado, dignidades, poderes o títulos sacrales. Desprovisto de influencias, de respaldos y de estudios superiores pero experto en amparar y dar cobijo a las vidas maltrechas de tantos hombres y mujeres. Sometido a la precariedad, al calor y al frío, al cansancio, al sudor y al sueño. Sujeto a la vecindad de nuestras contradicciones, a lo imprevisible de nuestras reacciones, a lo intermitente de nuestros compromisos. Vulnerable ante la descalificación y la censura. Traído y llevado por los vaivenes de la economía y las regularizaciones de empleo, obligado a emigrar como tantos otros; expuesto a cualquier saqueo, usura o expolio.
“… Apareciendo en todo como un hombre cualquiera, tomó la condición de esclavo” (Fil 2,7). Nadie le llamará nunca “Eminencia”, “Santidad” o “Ilustrísima”. Domiciliado del otro lado de la valla, mezclado con los que no pueden ocultarse de los radares anti-patera, afectado junto a tantos otros por los expedientes de crisis, las deslocalizaciones de capitales, las regulaciones de empleo, el Euribor y el Ibex 35. Haciendo cola como uno más en el centro de salud; volviendo a casa de madrugada después de haber echado siete horas limpiando oficinas; vendiendo La Farola bajo la lluvia o durmiendo en un sofá en el pasillo de un piso compartido con otras 13 personas y un solo baño.
“… Siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza” (2Cor 8,9). Tercamente empeñado en que desaprendamos nuestro viejo lenguaje de siempre, atrapado por las apariencias de las cosas, para adentrarnos en esa manera de hablar suya, en la que casi nada coincide con lo que nosotros pensamos y que a todo le da la vuelta, poniendo lo de arriba abajo y lo de abajo, arriba. Inaugurando ese galimatías al que tanto nos resistimos de que la pobreza enriquece, las pérdidas son ganancias, los insignificantes resultan ser los que importan y los que de verdad tienen suerte no son los que enseñan sus casas fastuosas en las revistas del corazón, con cara de que a ellos esto de la crisis ni fu ni fa.
“… Olvidando lo que dejo atrás, continúo mi carrera por si consigo alcanzar a aquel por quien he sido alcanzado” (Fil 3,12). No viene a establecer principios, imponer normas, proclamar dogmas o corregir errores. Viene a alcanzarnos allí donde estamos y a abrazar nuestras heridas, viene a contarnos historias de pastores que buscan y de hijos que vuelven a casa. Viene a querernos tal como somos y a ponerse a nuestro lado para llevarnos más allá de donde estamos, hacia esa vida buena y abundante de la que afirma poseer el secreto. Nace a la intemperie para que ninguna puerta cerrada le separe de nosotros y para que todos nuestros miedos se disuelvan en contacto con su carne frágil de niño. Va a morir fuera de los muros de la ciudad y desde entonces todas las periferias guardan la huella de su presencia de Resucitado.
Estáis llamados a la comunión de vida con él” (1 Cor 1,9), afirma Pablo con rotundidad. Navidad es el mejor punto de salida para emprender de nuevo nuestra carrera, por ver si llegamos a alcanzarle.
(Sin permiso de la revista Alandar, donde se ha publicado en el mes de diciembre de 2008)



Un nombre para recordar: Shirin Ebadi

Falta un día

¡Qué hermosos son sobre los montes
los pies del mensajero
que anuncia la paz,
que trae buenas nuevas,
que anuncia salvación,
que dice a Sión:
“Ya reina tu Dios”! (Isaías 52, 7)

Este villancico también es de León Gieco, y habla de la Navidad.



Tuve noticias de que Virginia, Hilario y Virginia Sofía esperaban totalmente esperanzados a Gregorio David y lo puse en este blog el jueves 27 de noviembre de 2008. Se puede ver en este enlace.
El diario informativo El País se ha hecho eco del feliz alumbramiento y lo ha convertido en noticia. Yo lo pongo en este día, justo la víspera. Es un Sí a la Vida.

"El embarazo era un riesgo, pero vivir ya lo es para mí"

Falta una semana

En estos días siempre me entra cierta esquizofrenia, como que me siento dividido.

Navidad me recuerda realisticamente, ¡qué bruta es la realidad!, lo que es y no podemos ocultar a pesar del ruido, las luces exageradas, la publicidad apabullante, el afán de todos por juntarse para no sentirse solos, el vacío de los que están vaciados de todo, el desborde de los que no están dispuestos a que nada les falte, los grandes mercados de todo tipo de cosas abiertos hasta últimas horas del día o de la noche, las prisas, las listas interminables de coches, de personas, de regalos…,

Que aquí no cambia nada ni nadie, y que ahora la cosa está, más o menos o aproximadamente, igual que ENTONCES:

En Belén no había campanas,
en Belén no había alegría,
en Belén un niño lloraba
mientras su madre sufría.
Y sin embargo en Belén
era Dios el que nacía.

No hubo en Belén personas influyentes,
No hubo en Belén cumplidos ni agasajos.
En Belén hubo sencilla y llana gente.
Hubo en Belén pobreza y desamparo.

No hubo en Belén banquetes ni festejos.
No hubo en Belén despliegue de invitados.
En belén hubo ternura y sentimiento.
Hubo en Belén total anonimato.

No hubo en Belén revuelo y parabienes.
No hubo en Belén folklore ni regalos.
En Belén hubo pastores en silencio
Hubo en Belén susurros y recato.




Pero, por otro lado, está siempre el deseo, -será infantil, será ingenuo, será noño, será a-científico, será medieval o antiguo, será propio de una religiosidad mítica o mágica-, de que el que viene en carne y sangre natural desde las alturas inalcanzables sea de verdad el Emmanuel, el Dios-con-nosotros, sea Niño que nos descubra que también somos niños… en todo, en lo más aparente y externo y también en lo más profundo de nuestras armadas invencibles interiores.

Este ser que llega nos desarma de nuestras seguridades y nos hace comprender, aunque nos cueste, que eso de volver a nacer de nuevo y ser como niños no sólo es necesario, es que además nos conviene:

Capitán, capitán, capitán de madera.
Capitán de madera hoy tendrás que navegar:
en tu barco de madera vamos a cruzar el mar.
Capitán sin bandera vamos a llevarle a Dios
los tesoros que me quedan y que a Él se los doy yo.
MIS ZAPATILLAS COLORADAS,
DOS BUFANDAS Y UNA RANA,
UN ARO BLANCO Y CARAMELOS SIN CHUPAR,
MI BICICLETA, UN TREN MUY NUEVO,
EL ARCO Y FLECHAS Y UN TORERO,
EL CAPITÁN LLEVA UN PESCADO PARA TI.
ZAMBOMBA, PANDERETA, CASCABEL,
SOMBRERO DE MI ABUELO,
MIS TESOROS, NIÑO DIOS, SON PARA TI,
SON PARA TI.
Capitán, capitán, capitán de madera.
Capitán de madera, llevaremos a pasear
al chiquillo de los cielos porque aún no vio la mar.
Capitán sin bandera, por la noche, al regresar,
llevaremos la primera bendición de Navidad.




Pues eso, Feliz Navidad,
y que no nos amarguen estos días diciéndonos que hay hambre en el mundo, y que cada día mueren 25.000 niños por mala nutrición (o sea porque no tienen qué llevarse a la boca); y que sigue habiendo guerras mil en mil partes de nuestra tierra, y que la crisis no está viniendo, no, que ya está aquí y se la siente y se la sufre; que todavía los derechos humanos no son derechos ni humanos y ya hace 60 años que fueron firmados y 2008 que el Abba clavó su pica en Jesús de Nazaret apostando por el ser humano, por todos y todas; y que mujeres mueren y niños son maltratados, y guantánamo sigue estando donde está; que en casa tenemos un arsenal de medicamentos que otros quisieran tener para no morir de enfermedades que por aquí ya están olvidadas por vencidas y erradicadas, y que el pueblo palestino sigue siendo ninguneado; que entre méxico y usa han levantado otro muro para vergüenza de todos, y que se programan viajes de placer a playas cálidas y festivas mientras los saharauis siguen en casas de lona en medio de la nada… Y, por cierto, que lo de Irak aún va para largo.

Y para todos y todas, y de verdad, que 2009 sea el año que salgamos de la crisis en que está metida esta humanidad, de profunda inhumanidad.

A mi madre en el día de su cumpleaños

Mi madre hoy habría cumplido 91 años. No llegó, se quedó en 87. Pero todo fue gracia de Dios, entoldada por la naturaleza humana.

Hoy, día de su nacimiento según la carne, recuerdo aquel otro día en que nació para la otra vida, y lo hago con agradecimiento y con esperanza, y también con alegría.

Mamá, que te vaya bonito. Desde aquí te recuerdo y también te siento cercana. Noto y he notado tu cariño junto a mí todos los días desde que te llevaron, desde que te fuiste. No dejaste ningún vacío, sino presencia misteriosa y reconfortante.

Ahora tendrás tiempo de estudiar música, la que tan bien interpretabas improvisando. Y de hacer punto con lana de colores imposibles, como acostumbrabas. Y de tomar el sol sin medida y de ponerte negra hasta los topes. Y de pelar la hebra con cualquier hijo e hija de vecino o vecina, que para eso no te cortabas ni un pelo. Y de estar siempre animosa y animante, y de no ver problema en ningún cuestión banal o importante. Y de ponerte el mundo por montera, que para eso tenías tú lo que había que tener.

Mamá, que sigo recordándote con alegría y que me sigues ayudando en todos y cada uno de los instantes de mi vida.

Da, de mi parte, un cariñoso saludo al Abba. Y por supuesto, no riñas con papá, que estará como siempre leyendo alguna novela de vaqueros o fumándose un ducados con su panda de tertulianos.

Yo por aquí, sigo marchando…, y estoy bien.

Una auténtica fiesta

Ayer tuve la inmensa suerte, porque suerte fue, que me tocó la lotería, de asistir a una boda entre dos pedazos humanos, una mujer de tronío y un hombrazo fetén. Disfruté como hacía tiempo que no lo hacía, creo que disfrutamos todos y todas. Y después de escuchar su sí a la vida, y tras haber proclamado la Palabra de Dios bajo textos de San Pablo y de San Juan, tras brindar al Abba por Jesús y el amor, cogidos de la mano, yo con la suyas, que me la abarcaba como a un bebé aquel pedazo de hombrón y aquella mujerona de empaque, nosotros todos y todas rezamos al Abba, comulgamos a y con Jesús, y sabedores de que el Espíritu nos habita y contamina, salimos a la vida a vivir la Vida.

¡Que vivan los novios! Va por vosotros, pareja.

¿Catequesis también en domingo?, esto es mucho

Ayer he tenido catequesis por ausencia del titular, que tenía curso en la capital del reino.

Fue después de la Eucaristía Parroquial, tras fumar un cigarro en la calle con la gente, oye ¿pero fumas todavía? Sólo de vez en cuando, cada vez menos.

Total, que a las 13:15, con el sol bien en lo alto, emplazo a los jovenzuelos y jovenzuelas a subir a la biblioteca, empieza la catequesis.

Subimos, entramos, nos sentamos, ellos y ellas bien juntos justo enfrente de mí, que estoy solo conmigo y con sillas vacías a los lados.

Y empezamos a hablar de las fiestas, que cuándo organizan fiestas y cómo las celebran. Empiezan por decir que en los cumpleaños, que los fines de semana, en Navidad, por Pascua, cuando tienen aprobados, y también en verano. Y también de vez en cuando porque sí.

Al cómo, les cuesta empezar. Entonces tercio yo hablando de los guateques (que ya soy carrozón), de buscar la casa, de juntar a los amig@s, de preparar limonada, de mercar alguna otra botella para por si acaso, de la luz y la iluminación, de lugares reservados…

Y se ríen y empiezan a decir cosas que se tienen en las fiestas, que hay que ir a comprarlas a la tienda.

Y al decir los invitados dicen que a amigos y amigas, a gente de la misma cuerda. Y si falta alguien se le echa en falta.

Y empieza la fiesta y se saludan, y ponen música, y hablan de lo que hablan.

Yo les pregunto si tienen algún signo común en sus fiestas, vamos algo que se repita o case bien de una a otra. Se encogen de hombros, como no entendiendo. Como insisto, van saliendo cosas en unos y en otras. Pero no coinciden.

Entonces yo les digo que si va alguien extraño, qué pasa. Y se quedan como callados. Un@ dice: pues si no molesta, se le deja estar. Entonces a mí se me ocurre contar lo de Emaús: dos amigos y un extraño, y su diálogo y su parada y fonda. Y el gesto que descubren como amistoso y profundo que les convierte en cómplices y animosos.

Y les digo si en sus fiestas salen contentos y airosos. Y van diciendo que en general salen como con cuerpo dolido. Pero que aún así están deseosos de volver a organizar otra fiesta.

Entonces les digo que la catequesis de hoy trata sobre la Eucaristía, que si coincidía más o menos esta fiesta con lo que ellos piensan de la fiesta.

Y van respondiendo que más a menos, que la Eucaristía es más seria, que sí hay momentos de relación con los de al lado, pero no muchos. Que cada uno en su sitio y de participación la justa. Que venimos con lo que somos y tenemos de la vida. Que la comida está buena y el canto es compartido, pero que somos muchos y no hay lugar para más cosas.

Y que en la Eucaristía también nos despedimos hasta la próxima, con deseo de volver a encontrarnos una vez más en la misma fiesta.

Y salimos de la catequesis, justo para ir a comer.

Ya, cuando me quedo solo, me pregunto si habrá sido una buena catequesis, teniendo en cuenta que no hemos nombrado a Jesús una sola vez y que estos jovenzuelos y jovenzuelas van a recibir la Confirmación dentro de unos pocos meses.

Y me encojo de hombros, y que quedo muy tranquilo porque antes de la catequesis ya habíamos tenido la Celebración de la Eucaristía mi gente y yo.

Con la cámara en ristre…

He pensado que era buena idea la costumbre de mi paisano Fernando Manero de llevar la cámara preparada para cazar buena caza. Y he probado, y esto me ha salido.


Esta foto es la luna, tomada desde mi calle el día 13, o sea ayer, a las 23:20 horas.


Ésta es también la luna, a las 7:50 horas en el Pinar de Antequera, el pulmón por el que respira mi ciudad, Valladolid.


La luna misma de antes, sólo que unos metros más adelante. Bueno, también hay pinos, y algún que otro chopo, casi muertos, que ahí donde veis eso en el futuro va a ser un seguro campo de golf, con urbanización incluida, creo que de alto poder adquisitivo. Ya veremos en qué queda el asunto.


Estos son pinos, no sé si milenarios, pero pinos de una pieza entera, que se yermen insolentes al sol madrugador que ya empieza a caldearlos. Hace de temperatura en estos momentos, 8:00 horas, -3,5 grados C, o sea que está helando de c…, de narices, quiero decir.


Más pinos pinariegos, mucho más hermosos que antes, que ya el sol empieza a dar de plano. La temperatura sigue por los mismos subterráneos de antes, porque al fin y al cabo son las 8:20 horas del día de autos, o sea 14 de noviembre.


Y este es el astro sol, que se va abriendo camino entre pinos, entre qué va a ser, y hace figuras bonitas y bellas y no molesta a esa hora (8:45) aunque le mires con desparpajo a la cara, directamente y sin protección añadida. ¿Quién dijo que nuestro sol era enemigo? ¡Que no! ¡Que es nuestro amigo! (A este punto, ya ha subido la temperatura un punto: hace -2,5 grados, sigue, pues, helando)



Y estos son los culpables de que a mí se me hielen hasta las ideas, y no pueda escuchar bien la radio con las noticias y las bromas de Radio 80 en su matinal madrugadora de "No somos Nadie", porque los cascos no se sujetan en las orejas por el frío, y de que no vea bien por el empaño de las gafas, y que las manos tengan que estar inevitablemente metidas en los bolsillos.
Estos son los dos seres infelices que salen del coche y vuelven al coche, veáse la foto, y entre una cosa y otra están desaparecidos entre pinos y persiguiendo o jugando o porfiando, pues no sé la verdad, si con liebres, o conejos… en fin, que no sé si galgos o podencos. Pero ellos tengo por cierto que son la Moli y el Pancho, juntos pero no revueltos.
Helos ahí, pues, tan desafiantes, tan orgullosos, tan deseosos de volver a casa para continuar su… siesta.

(Una cosa advierto y proclamo: no esperéis que haga esto todos los días, digo lo de la foto y el comentario; que ya tengo suficiente con sacar a estos fieras y despabilarme yo por este pinar, el Pinar de Antequera, todos y cada uno de los días del año.)

¡Dónde está ese lugar que no existe!

Tengo un enlace en este blog con un lugar que en teoría y en los papeles no existe. Lo tengo, sí, ahí está, justo a la derecha un poco abajo. Se titula Diócesis de Partenia.

¿Qué es Paternia? ¿Dónde está Partenia? ¿Vale para algo Partenia?

Pongo primero lo que en el mismo Partenia tiene como historia:

Partenia: algo de historia

En tiempos de San Agustín (siglo IV), Partenia figuraba en la "Mauritania Sitifense", dicho de otro modo, en la región de Setif, en las altas mesetas de la actual Argelia.
De esta diócesis, prácticamente, nada se sabe: ni su fecha de nacimiento, ni siquiera su localización exacta. Es inútil buscar hoy ese lugar: desapareció bajo las arenas.
En 484, Hunerico, rey de los vándalos, invadió el país y convocó a los obispos en su palacio de Cartago. Rogato, obispo de Partenia fue perseguido y exiliado.
Puesto que Partenia ya no existe, se convierte en el símbolo de todos aquellos que tiene la impresión de haber dejado de existir, tanto en la Iglesia como en la sociedad. Es una inmensa diócesis sin fronteras donde el sol nunca se pone.


Y paso ahora a responder a las preguntas que antes me hice.

1ª. ¿Qué es Partenia?

Partenia no es un lugar, no es un sitio, por tanto no busquemos geografía, ni historia, ni literatura, ni poesía, ni ciencia, ¿ni humanidad?

¡Alto ahí! Faltará de todo menos eso, humanidad. Partenia es humanidad en estado puro. Humanidad a palo seco, pero sin tener nada de palo y mucho menos de seco. Partenia es por derivación la mejor concreción que yo conozco en la actualidad de aquel famoso texto evangélico que muchos citan y tantos temen y tantos alegremente encarnan sin tomarlo como base de ningún examen final temido y asustante: Evangelio de Mateo, capítulo 25. Sí, se trata de aquello que dice: “… porque tuve hambre, porque tuve sed, porque estuve preso, porque me vestisteis, porque no os olvidasteis de…”
Partenia es una nada repleta de olores refrescantes.
Partenia es una vida henchida de vidas de todo pelaje.
Partenia es un grito sordo, un coro de voces, una voz coral, sonido armónico que irrumpe suave-dulce-mansamente en el silencio ruidoso del mercado, de la prisa, del negocio, de lo políticamente eficaz, de lo religiosamente vacuo, de lo hermosamente frío, de lo inútil caro-negocio-ocio de esta sociedad…
Partenia es concreción bien concreta del suspiro alivio del profeta: “La caña cascada no la romperá, la mecha humeante no la apagará”.

2ª. ¿Dónde está Partenia?

Abre los ojos, sí los del alma y también los del cuerpo, porque de otro modo es difícil descubrirla. Y abre también los oídos de ambos lugares, porque grita con gritos innenarrables: Partenia está justo en el centro del mundo, o sea, exactamente en la periferia de la Iglesia, que mira tú por dónde es exactamente el corazón del evangelio, de Jesús de Nazaret, por supuesto.

3ª. ¿Vale para algo Partenia?

Difícilmente entrará alguna vez a cotizarse en bolsa. Que ya lo dijo alguien alguna vez:
“Si la mierda tuviera algún valor, los pobres nacerían sin culo”.

[Bueno, ejem, también se ha dicho: "Come mierda, cien mil millones de moscas no pueden estar equivocadas". Pero esto no es seguro, ¿sabes?
Tampoco estos tienen asegurado no estar equivocados: "Come Mierda"]

Pues, eso. Tiene el valor de la mierda cuando nos mancha, y nos salpica, y nos desluce lo que con tanto afán pretendemos embellecer…

Vale lo que vale la mayoría mayoritaria de los seres humanos.

Vale también, hay que decirlo, lo que valoramos cuando en ese momento diario de alivio, nos aliviamos –unos con más dificultad que otros, esa es la verdad- y ya todo ligeritos nos disponemos a volver a tragar cuanto nos echen y más.

Y vale, finalmente, para situar en algún sitio todo lo que no apreciamos porque despreciamos, aquello de lo que huimos porque nos aterroriza, cuanto de ninguna manera podemos ocultar y/o disimular porque constituye nuestra verdadera naturaleza.

¡Ah! y también vale para disfrutar del sol, que en Partenia luce con todo su esplendor. Vamos, que en Partenia nunca sale ni se pone, que es todo, todo, y siempre, siempre, sol.

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