Y la mayoría de los
lugares que lo citan se limitan a repetir las mismas frases, pero nada del
original. Así que voy a tener que hablar de oídas. Mejor dicho, de leídas.
Resulta que la ONU ha
citado al Vaticano para hablar de cómo gestiona lo de los derechos de la
infancia, que parece que últimamente está demasiado en los medios y en los
tribunales. Y la comisión que ha ido no lo ha hecho nada bien. Ya lo comenté
hace apenas unos días.
Ahora viene Paco con
la rebaja y da un informe que es todo menos bueno. Varapalo es lo más suave que
los titulares refieren como dado al Vaticano. Y no es para menos.
Ignoro si tan alto
comité mundial tiene autoridad para emitirlo, pero, tanto en afirmativo como en
negativo, el dictamen final sobre los abusos ocurridos y denunciados, ocultados
y mal resueltos, es merecido.
Ahora vamos a la
segunda parte. Parece que además las personas de ese cuasi tribunal se ha
explayado en otras direcciones, aconsejando, supongo, que la Iglesia revise
algunas cosillas más respecto de su forma de concebir y tratar en sus
disposiciones y normas el aborto, la anticoncepción y la identidad de género.
Aquí ha dado en duro,
por supuesto. E inmediatamente la respuesta ha sido: “La Santa Sede lamenta, sin
embargo, ver en algunos puntos de las Observaciones Conclusivas un intento de
interferir en la enseñanza de la Iglesia católica sobre la dignidad de la
persona humana y en el ejercicio de la libertad religiosa”.
Y la conclusión no
podía ser otra, según palabras del representante vaticano, que este
razonamiento para terminar de aguar la sentencia: “Probablemente algunas
organizaciones no gubernamentales (que tienen intereses sobre la
homosexualidad, el matrimonio gay y otras cuestiones) presentaron observaciones
y, de alguna manera, reforzaron una línea ideológica”.
Si muy mal lo hicieron
los representantes vaticanos en su comparecencia del otro día, también los
“unólogos” lo han estropeado ahora con ese desbarre a todas luces nada
acertado.
El Vaticano, y por
ende la Iglesia católica, no tiene defensa posible ante los hechos denunciados
y probados. Sólo el reconocerlo, unido al propósito de la enmienda y la
correspondiente penitencia habría sido suficiente. Con eso habría salvado la
cara ante el pasado. Pero quiso excusarse, y escurrió el bulto no respondiendo
a cuanto se le requirió.
Tampoco tiene
defensa, en mi opinión, este organismo de la ONU. Se ha extralimitado en sus
funciones, y se ha metido en un jardín sin flores. Su dictamen, por más que en
parte sea acertado, ha quedado convertido en papel… de agua. ¿No se dice así water
en castellano?
Ahora, por favor, un
ruego: si alguien sabe cómo localizar el documento original que contenga el
dictamente de ese Comité de las Naciones Unidas, que me lo diga.
Gracias.















