Excúsenme sus señorías,
si parece que esta mañana les pongo en un duro trance; mirar así, no sabiendo
si de pie o de cabeza, es una dura tarea que no conviene realizar recién levantados
de la cama. Sin embargo es menester que ponga esta escena, –que no se muy bien
si va en bromas o en serio–, porque en verdad llevo un mes entero tratando de
situarme, ya que algún duende travieso ha estado haciendo de las suyas y trastocándolo
todo.
Puesto en orden, o
eso creo, lo que hasta ayer estaba manga por hombro, esta viñeta de Cortés es
un simple pretexto para comprobar si ya no se va a volver a las andadas.
Hoy necesito tener el
ánimo tranquilo, tengo concierto de pulso y púa…
¡Serenidad, señoras y
señores, la están peinando!




















