¡Qué maravilla!
Fui buscando un poco de paz exterior, que de la interior tengo de momento suficiente.
Y andando por la playa, en esos intantes desierta, me adentré por un ría rumbo a tierra.
No penséis que os engaño, que no; su reino es así de bonito, tranquilo y silencioso; no se oían ni ranas, y sí que debían estar por algún lugar metidas.
Ni por asomo se me ocurrió darle nada de comer, no sea que al animalico le sentara mal lo que yo le pudiera dar. Aunque seguro, y a la vista está, está bien alimentado y entre gusanos y pececillos tendrá más que suficiente alimento en la marisma.
Tal como lo vi os lo cuento. En la costa del Cantábrico encontré un rinconcito hermoso, casi idílico.
No llegaban hasta allí los ruidos de los motores ni las sombrillas de los bañitas. Tampoco perturbaba el aire bocinas y claxones varios, porque, de momento, por allí no llegó el asfalto.
Por ahí enfrente está Isla, un pueblito de Cantabria. Otrora fue ganadero, ahora… turístico y construido. Sigue gozando de paz, tan siquiera en el atarceder de un agosto amodorrado por tanta luz y calor.
Dadles vosotros de comer…
Todo empezó aquellas Navidades con las ganas de hacer algo especial por nochebuena. Dándole vueltas al asunto, al final quedaron en que tras la misa, mesa. Y cada quien arrebañó lo que pudo en casa, y para allá que se fueron. Resultó bien. Tan bien, que decidieron repetirlo. Pero cambiando alguna cosilla. ¿Qué cambiaron? Habrá que preguntárselo a él y al resto, porque yo sólo sé esto:
En los locales de la Parroquia del Dulce Nombre de María viene funcionando desde hace casi dos años un comedor para indigentes. Indigentes o no, allá se juntan un tropel de personas a saciar el hambre de sus cuerpos y también de sus almas. La crisis, maldita sea, que se ceba en quienes menos recursos tienen, ha dado lugar a la existencia de una población invisible para el resto de la población; nadie los ve, porque parece que nadie quiere mirar. Pero aquí sí que miraron, y vieron la necesidad, y asumieron el reto, y se pusieron en marcha.
En torno a él se formó un grupo, qué sé yo, un puñado de personas. Todos voluntarios animosos. A la faena.
El resultado es que el comedor se llenó. Los domingos más de un centenar: exactamente 140 servicios.
Gentes que entran y salen. Donativos por aquí y y por allá. Salidas a hoteles y restaurantes a por las sobras. Recogida de alimentos vinieran de donde vinieran, por ejemplo, también de Banco de Alimentos. Cocina funcionando a todo gas, servicio de mesas y fregadero, acogida a propios y extraños. La puerta siempre abierta, mudo testigo de un espectáculo tan humano como cristiano.
Dos años, se dicen bien, rebuscando comida para darle a tanta gente; es mucho y duro trabajo. Pues ahí estaban Alfredo y su muchachada, tan contentos.
Y claro, salió en los papeles. Aquí está El Norte de Castilla.
No podía ser. Algo tenía que ocurrir. La ley de Murphy está vigente.
Críticas y chismorreos terminaron por aparecer.
¿Para qué abrir un comedor social en una parroquia si ya hay uno municipal que funciona bien?
¿Es una parroquia el lugar más apropiado para ofrecer este servicio?
¿Y toda esta gente rara que se ha adueñado de la parroquia, quiénes son y de dónde han venido?
Y digo yo: ¿tendrá permisos, y control sanitario, y habrá personal asegurado…?
Nada importante, simples chismes de una ciudad pequeña y provinciana. Porque los comentarios serios parece que lo apoyaban: Foro-ciudad
Hasta que llegó la noticia, publicada en la prensa: «Los usuarios temen que cierre un comedor social de Delicias por el traslado del cura»
Al cura lo trasladan. ¿Pero se va él por cansancio o le mandan a otro lugar donde será más válido? ¿Viene otro que ocupe su lugar para mantener este servicio con más capacidad y/o mejores cualidades? Él calla. Los que estaban con él preguntan… Nadie sabe nada. Sansón, el de El Norte de Castilla se pregunta si se ha acabado el hambre y ya no es necesario dar a nadie de comer: La maldita caridad
Yo voy a hacer una suposición, y mucho me temo que sea la verdad: A Alfredo le han enseñado la puerta. "Ahí la tienes". Y sin más explicaciones me lo han mandado a descansar a Salamanca, p.e., a estudiar o a pasear, es lo mismo. Las críticas malévolas de si entraban putas y marroquíes en lugar tan honorable; si los drogadictos o ex que por allá aparecían podían ser un peligro; gente tan rara en nuestro barrio, ¡ni hablar!; ¿quién es ese mierdecilla que osa competir con los servicios sociales oficiales? Esto y otras cosas, que seguro que las ha habido, preocuparon en demasía a la superioridad. Y sin dar explicaciones, carpetazo; esto se acabó. Tú te vas y esto se cierra.
El grupo de voluntarios, me dicen, están por ir y preguntar. No sé si los recibirán. Y si les reciben, no sé qué les dirán. Otras cosas también acabaron así, no es, pues, de llamarse a engaño. Uno se va acostumbrando.
Parece que hay silencio también en los compañeros. ¿Impotencia? ¿Incompetencia? ¿Mala conciencia? ¡Vaya usted a saber!
Alfredo Velasco, cura en vacaciones a partir de ahora, descansa si puedes, pero no desfallezcas. ¡Ya volverá la primavera!
Mirar las cosas y descubrir su alma
Quien tenga el pelo teñido para encubrir sus canas, o las enseñe sin más impúdicamente, le habrá leído, le habrá escuchado o le habrá visto en TV. Y más de una/uno tendrá en su biblioteca doméstica algún libro suyo.
Sabe escribir, es poeta, entendido en cine, periodista, teólogo a tiempo parcial y divulgador de sus sentires gaditanos, que son universales.
Lo traigo aquí por una razón bien poderosa: he encontrado una página dedicada a él, que tal vez él mismo desconozca. Si me preguntáis cómo he dado con ella, no podría responder sino: andando por ahí…
Veréis: Lamet tiene página web, tiene un blog (El alegre cansancio), tuvo (¿sigue reteniendo?) cátedra de cine, fue director de Vida Nueva…, y vaya usted a saber qué más cosas tiene (porque quien tuvo retuvo, o ¿no?).
Pero esto que digo yo es especial. Es pequeñito, humilde, antiguo con pátina del tiempo pasado que ya no volverá; es profundo, es franciscano (a pesar de ser él ignaciano), es refrescante, es vital (vitalista), es hermoso, es candoroso; es literario, es visual, es musical, es oración, es………… ¡Basta! Miradlo por vosotra/os misma/os y disfrutad:
Bueno, y si queréis juzgar (valorar, opinar, sopesar, evaluar…), también podéis hacerlo. Pero seguro que opinaréis como yo, seguro que sí.
Avisado de que acaba de publicarse en YouTube una entrevista suya, la pongo aquí por si interesa:
¿Es libertad o es perversión?
En su sección general trae información religiosa, que tiene un pasar, sin ser “nada del otro jueves”.
Tiene luego una sección de blogs de temática religiosa en la que se permite todo tipo de desmanes: desde bloggers que desde su púlpito particular echan por sus teclas lo que nunca jamás tendrían el valor y los arrestos de expresar a cara descubierta y con nombre y apellidos, pasando por cigüeñas con campanario y nido para cigüeñines con regusto por los chismes y comidillas de baja estopa, hasta comentaristas, ocasionales y “azarosos” o calculada y premeditadamente “rompeasambleas”, folloneros y camorristas de posts de profundo, novedoso y hasta fronterizo calado.
El caso es que me he visto implicado y complicado en el blog “Pensar y vivir en la frontera” del teólogo y especialista en bioética Juan Masiá Clavel S.J. por culpa de ¿oscuras fuerzas integristas? Aún no lo sé, a ciencia cierta, a quien debemos el honor del “fregao” que se ha montado en torno a una persona y a unos temas que, en condiciones de normalidad social, política y religiosa, sólo encontrarían espacio en el título “tan dentro como cualquiera”, página “sólo para pensadores con alma”, sección “hilando fino”, apartado “a corazón abierto”, folio “me importa un huevo el qué dirán”, epígrafe “decir lo que se vive es amar”; o sea, un rinconcito cualquiera de cualquier publicación o biblioteca sólo visitable por raros especimenes del género humano que gustan de saborear exquisiteces.
A tan extraño rinconcito cibernético, sin embargo, afluyeron mesnadas de curiosos impertinentes en plan de armar gresca, -no simples trolles, no-, con la premeditada intención de tapar la boca, echar de donde y como fuera, ridiculizar pataleando y poner por encima y por delante de todo su ideología y modales carpetovetónicos, dicha esta alusión a la Carpetonia hispana con todos los respetos.
En mi opinión, humilde por supuesto [¿No estaré abusando de la humildad, preciosa virtud, distintivo casi único para referirse a la más humildes de todas, la violeta? Y yo no tengo nada ni de precioso ni de flor.], Religión Digital ha consentido, no me atrevo a decir claramente ha inducido, una lapidación pública de manera interesada. Y le habrá reportado, -más que suponer, lo afirmo- pingües beneficios. Que tener muchas “visitas” parece que es la única pretensión para algunos de establecerse en la Red.
Libertad de expresión, derecho irrenunciable, no se compagina ni se compadece con el “todo vale”. “Luz y taquígrafos” encierra (o cabe la posibilidad de incluir) una perversa manipulación de “libertad” y de “expresión”.
Un cero patatero para Religión Digital. Otro para su director, cuyo último artículo sobre este asunto Masiá sirvió, vuelvo a decir en mi opinión, para echar balones fuera e incrementar, una vez más, los números que realmente le interesan: cuantos más visitantes, no importa quiénes, mejor.
Juan Masiá Clavel S.J. tiene ahora su lugar oficial, lejos de manipulaciones nada amigables, y donde quienes estén interesados pueden aprender y dialogar en paz y armonía.
¡Uf, vaya comienzo de vacaciones más movido!














