La silla de Victoria


Hacía días que venía como si tuviera algo que decirme, pero se soltaba con cualquier cosa que se le ocurriera en el momento: “Que digo que esas lilas están sedientas”, o “los rosales piden alimento”, o “habría que reponer la acacia que se secó”. Ni las lilas requerían más agua, ni era momento para abonar los rosales, ni se podía reponer la acacia en pleno mes de junio. Así que una mañana me dirigí a su casa y le pregunté: A ver Felipe, ¿qué quieres decirme y no te atreves? Y me lo dijo.

Por la tarde me encontré la piedra instalada. Que nadie me pregunte dónde la encontró ni cómo la transportó. Ahora, que la he movido, puedo calcular que pesa alrededor de 150 kg.

El asunto es que a Victoria la tenían que operar de las dos caderas, porque la artrosis se las había deteriorado definitivamente. No podía estar de pie por mucho rato, y en casa no se aguantaba después de comer hasta que abrieran en hogar; así que se venía pronto y esperaba en el patio a que la encargada abriera. La que tenía que hacerlo, Margarita o Ana, las dos, mejor dicho, no se daban ninguna prisa, y Victoria no podía, durante la espera, sentarse en los bancos del jardín porque eran muy bajos.

De modo que su marido, Felipe, encontró vaya usted a saber dónde una piedra que le pareció pintiparada para el cometido. Consiguió mi aprobación y la colocó en el lugar más idóneo, a la sombra, y del modo apropiado, de pie.




La foto es en realidad una foto fija, con una fijeza de más de cuarenta años. Así ha permanecido, primero a la vista y en uso, y luego oculta por el acebo. Y olvidada definitivamente por el paso irrefrenable del tiempo y la caducidad inevitable de la humana naturaleza.




Era la piedra de Victoria. Fue, y dejó de serlo, aunque su nombre siga teniendo aún sentido para quien esto escribe.




Este verano me propuse recuperar piedra y nombre, y desde hace unos días la piedra de Victoria ha cambiado de localización y también de título. A partir de ahora será… “La silla del rey” y estará al fondo controlando la entrada.







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