Así ha salido esta mañana de casa camino del taller. Falta le hace.
Aunque a mí no me importaría conservarle tal cual. No obstante, y puesto que no
ha pasado por él ningún cataclismo, nada hay que recordar que le haya
deteriorado; sólo el tiempo, tal vez los descuidos y algún mal trabajo de
conservación o adaptación.
Ahora prometen dejarlo como nuevo. No hace falta tanto. Sólo que lo
recuperen para el culto. A eso se va a dedicar desde que me lo entreguen en
adelante.
Me proponen esto y digo que esa peana no me gusta. Ya se buscará la
manera de que sostenga. Dios y la inspiración proveerán.
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